“Entender cómo está cambiando el mundo es cambiar al mundo”

Robert Pepperell [1]



Aproximarse al fenómeno del fanzine pasa, inevitablemente, por la pregunta básica sobre qué son. Si pensamos la cultura de masas en el siglo XX y XXI, nos enfrentamos con una industria editorial que crecía de manera desbordada: reimpresiones de clásicos, poetas con hordas de fanáticos, best-sellers controversiales e, incluso, enormes tirajes de revistas especializadas. Viendo de cerca estas últimas, encontramos con un mercado saturado de todo tema cuanto pueda desear un consumidor, todo pareciera estar cubierto y procesado, listo para llegar a las manos indicadas que devorarán sus páginas con interés. Sin embargo, es justo en medio de esa saturación donde nace el fanzine: surge desde un espíritu profundamente contracultural. Esto los pone en una relación complicada con el Libro, con la industria masiva que controla la palabra impresa y desde donde tendemos a analizar las producciones literarias del siglo pasado. Stephen Ducombe, en su libro Notes From Underground: Zines and the Politics of Alternative Culture, afirma:

“En una era marcada por la rápida centralización de los medios corporativos, los zines son independientes y localizados, salen de ciudades, suburbios y pequeños pueblos al rededor de los Estados Unidos, son armados en mesas de cocina. Celebran a la gente común en un mundo de celebridades. Los perdedores en una sociedad que premia a los mejores y más brillantes. Rechazar el sueño corporativo de una población atomizada, separada en discretos mercados instrumentales, los creadores de zines forman redes y forjan comunidades en torno a diversas identidades e intereses” [2]

Hay, entonces, un ejercicio de conciencia social en el proceso de hacer un fanzine. La decisión de hacerlo-tú-mismo (Do it yourself) está atravesada por una reflexión sobre las carencias, los vacíos, de la cultura masiva. Más que una necesidad, o de la mano con ella, el hazlo-tú-mismo es un compromiso. Es una exploración individual (que da paso a colectividades) de las sensibilidades que afectan la identidad de las personas. Estas publicaciones se convierten en un soporte donde los afectos obligados a permanecer al margen en lo masivo tienen cabida, donde pueden ser discutidos. Respecto a este uso del fanzine como herramienta anti-hegemónica, Rafael Uzcátegui (uno de los precursores del movimiento fanzinero en Venezuela, defensor de los derechos humanos, @fanzinero en sus redes sociales) plantea en su libro Corazón de tinta que este permite que: “Los jóvenes soñadores subviertan las expresiones culturales con usanzas y costumbres diferentes a las oficiales”[3]. Se construyen redes en torno a un código casi secreto, en tanto discurso emergente, en diferentes niveles.


Pensemos, por ejemplo, en el origen del fanzine: una compilación de cartas donde diversos fanáticos de la Ciencia Ficción discutían sobre un género evidentemente menor para el momento:

Cartas de fanáticos. The Leaflet, 1937.


O, más tarde, la importancia que cobró para los movimientos políticos que tomaban cada vez más fuerza: los anarquistas, sobre todo los punks, volvieron el zine una parte esencial de su (contra)cultura, donde asentaban y jugaban con los postulados estéticos del movimiento, al mismo tiempo que reafirmaban lo amateur, la producción independiente, como ejercicio anarquista:

Fragmentos. Sniffin’ Glue, 1976


O el movimiento feminista, con el cual el fanzine se acercó más a su raíz de panfleto y funcionó como espacio de rebeldía y unión (pienso en los manifiestos que abundaron en los años ‘90):


Riot Grrrl! Manifiesto. Bikini Kill Zine 2, 1991.


Es un territorio donde el lenguaje puede ser transformado con el fin de hacer visible un espacio del margen.


Estas publicaciones son, entonces, un espacio de agenciamiento político donde se encuentran aquellos que la producen y quienes la leen, trazando los vínculos que los unen como sujetos atravesados por el vivir bajo un conjunto específico de símbolos, sucesos y costumbres. Los fanzines se vuelven un espacio donde re-construir. Es decir, un espacio de comunicación entre individuos que, desde sus respectivas subjetividades, buscan ejercer un pensamiento crítico respecto a su entorno, dar y quitar sentido a los discursos que nos rodean. De allí que el zine mantenga una relación distinta que el libro (y la revista) con la figura del autor: el formato exige una independencia de las estructuras bajo las cuales se piensa una publicación. Donde el libro tradicional se propone a sí mismo como el paradigma de una razón lineal, el centro de una cultura, el zine se siente cómodo estando al margen, agujereando discursos, siendo la nota al pie de un proceso demasiado pulcro, demasiado cerrado. Es un movimiento, en tanto práctica que construye identidad a partir de cartografiar elementos de la cotidianidad.


Este espacio de expresión y divulgación en pequeña escala se ve transformado, como todo, por el desarrollo y crecimiento del internet y los medios digitales. Si bien el fanzine no se vuelve un medio masivo, sí es interpelado por la globalización. La experiencia sensible desde la que parte no es la misma: cualquier tipo de expresión pasa por cómo nos afectan ciertos estímulos, cualquier extensión o tecnología nueva tiene consecuencias individuales y sociales. Algunas características de este soporte se traducen con gran facilidad a la aparición de la web: la primacía de lo amateur, la democratización de las herramientas de publicación, el pensamiento en red que da paso a la formación de tribus. Si decíamos que el fanzine es un ejercicio de conciencia, en la actualidad podemos afirmar lo mismo. Este formato se presta para reflexionar en torno a cómo la cultura nos afecta y, por tanto, también se ha convertido en un lugar de aproximación a los medios digitales y nuestra relación con ellos. Bajo la proliferación de las redes sociales la pregunta no se torna “¿qué es un fanzine?”, sino “¿para qué un fanzine?”. Nos preguntamos qué sucede con ellos en un mundo donde en todo momento estamos expuestos, somos exterioridad, donde podemos escoger qué mostrar de nosotros y los movimientos más mínimos son maxificados; donde las personas, su subjetividad, tienen el centro de atención. ¿Qué sucede con los zines en una modernidad donde la tecnología cambió la manera en que nos expresamos?


Esta transformación radical en la manera en que nos comunicamos, en que (nos) entendemos (en) el mundo, parece evidenciar que la subjetividad dio una vuelta hacia afuera. Esto quiere decir que donde el discurso dominante antes rodeaba ciertas interioridades y las condenaba al silencio, ahora parece haberlas obligado a volcarse hacia afuera para vaciarlas de contenido, perdiéndose en la inmensidad. Si antes la existencia, la creación, de un fanzine era en sí un acto de disidencia, en la era digital no podríamos afirmarlo con tanta firmeza. Cuando antes los fanzineros no se sentían representados, no encontraban nada con qué identificarse, en las revistas de los quioscos, ahora existe un quiosco digital aparentemente ilimitado. El discurso dominante encontró formas de acallar y expulsar ciertas voces sin tener que apresarlas y borrarlas: las vacía para luego exponerlas bajo sus propias estructuras.


¿Puede el fanzine, en esta dinámica, aún conservar algo de su disidencia? Si es así, este debe encontrar una nueva manera de agujerear el discurso más allá de su mera existencia.

Quizás, una de las cosas que justifican la existencia del fanzine en un mundo hipermediático sea precisamente la potencialidad que surge de ese vacío: despojado de contenido, queda el gesto. Volvemos al momento en que la decisión de hacer un fanzine era de por sí un acto rebelde, pero esta vez va más allá: nombrar algo un fanzine es un gesto disidente. Tomar una serie de fotografías, poemas, videos e, incluso, objetos y agruparlos bajo la figura de “fanzine” es un performance que busca enrarecer un discurso ya latente e incorporado en nuestras vidas. Cuando todo está expuesto, la re-exposición es una pequeña burla, un espacio cómplice que nos da la posibilidad de explorar las fronteras para conseguir ese elemento “extraño”. El signo vacío del fanzine no tiene sobre sí el peso de representar, de dar la cara por una causa, sino que está repitiendo su historia, está jugando con sus referentes para (des)decir su propia realidad. Se vuelve un performance en tanto que cada pequeño gesto está vinculado a la sospecha de un diálogo con la inmensidad de referentes que coexisten en todo momento en la era digital.


Notas de las experiencias de Perro Amorfo y el Diari del resguard


En el año 2017 Venezuela se encontraba en período de duras protestas y gran tensión política, lo cual interrumpió severamente las actividades de instituciones educativas y trastocó los espacios culturales y las posibilidades de ocio y recreación. Es medio de este caos surgieron propuestas para acompañamiento enfocadas en niños, pero existían pocas iniciativas enfocadas en los adolescentes. En conversaciones del equipo de La Rana Encantada salió a flote la necesidad de abrir un espacio donde los jóvenes pudieran explorar sus propios procesos internos (sus frustraciones e impotencias respecto al entorno, por ejemplo) a través de la expresión artística. El fanzine se asomaba, entonces, como un vehículo ideal para plantear diálogos entre un contexto tan convulso y las inquietudes identitarias propias del autodescubrimiento adolescente. El proyecto Perro Amorfo (bautizado así por los participantes primer taller) buscaba incentivar una mirada crítica a la relación de los participantes con la cultura, indagar en sus vínculos con la literatura, artes plásticas y audiovisuales en medio de un consumo globalizado atravesado por una cotidianidad inestable. La intención de este recorrido era que los jóvenes tomaran consciencia de su capacidad de crear lugares de encuentro e intercambio que pudieran llamar y sentir suyos.

La estructura de este taller planteaba una tensión que se convertía en reto: por un lado, debía responder a un espacio intinerante, distintos ciclos de encuentros en espacios diferentes; por el otro, debía funcionar como un taller abierto, un lugar en que el trabajo constante y diálogo se mantuviera más allá de su duración inicial. Es decir, que a pesar de no tener un espacio físico fijo al que pudieran regresar sus integrantes cada vez que quisieran, había que buscar la forma de que pudieran seguir publicando y compartiendo sus fanzines. Las redes sociales se convirtieron en un aliado esencial para lograr este diálogo prolongado, ya que además de publicar los fanzines realizados en persona durante el taller, las cuentas de Perro Amorfo estaban a la disposición de los participantes a futuro para que compartieran otros trabajos, incluso no necesariamente fanzines. Esta dinámica solventaba también la irregularidad con la que podíamos acceder a fotocopiar y repartir los fanzines, permitiendo una democratización total de los faccímiles. En estos espacios la incertidumbre que rodeaba la rutina de todos se convertía en potencia y conversación, la cual además podía plasmarse con libertad a través de la estética e intención del fanzine, donde lo inacabado, la transparencia de los procesos (el rayón, la pega, las grapas, los errores), facilitaba más aún una apertura emocional y el flujo creativo. Perro Amorfo se transformó para algunos en un sitio de juego y exploración, en un refugio desde el cual encontrar una voz para hacerla escuchar.


Tres años después, cruzando el mar, las integrantes del club de jóvenes lectoras en la Biblioteca de Montornès del Vallès, las "traficantes de libros”, se enfrentaron a una interrupción radical de sus formas: la cuarentena a raíz de la pandemia del COVID-19. Para este grupo de jóvenes el diálogo necesariamente virtual llevó a una reflexión sobre el encierro, la teconología y cómo atraviesan la experiencia vital. Entre canciones, stickers y mensajes que iban y venían para contar y testimoniar todo aquello que parecía relevante, o no, de su adaptación a la “nueva normalidad” nació un diario, que poco a poco cobraría la forma de un fanzine: el Diari del resguard. En este se plasma el discurso trastocado por lo digital de la vida cotidiana, una necesidad de explicarse a través del medio digital porque a través de él nos entendemos a nosotros mismos. Es, también, una exposición de lo íntimo, de una conversación entre amigas, vuelta pública; y, por tanto, un poner en evidencia la facilidad con que puede hacerse este movimiento al ser mediado por lo digital. La libertad del formato fanzine permitió a este grupo de adolescentes hablar de sus contingencias íntimas a partir de los símbolos, íconos y guiños que guiaban la labor de mantenerse a flote en una circunstancia, sin volverla el centro de sus reflexiones. Las inquietudes que dialogan en el Diari del resguard, más que orbitar las consecuencias y catástrofes de una pandemia, están vinculadas a los ejercicios de instrospección que se dieron en el confinamiento, tanto individuales como colectivos, y a la riqueza que se encuentra en ellos. Actualmente ese mismo ejercicio se lleva a cabo con otros grupos, en otras ciudades.



El fanzine hoy en día es una puerta abierta a la rebeldía para encarar el sistema, una búsqueda muy propia de la adolescencia. Dar paso a la reflexión crítica de un adolescente sobre sí mismo y sus relaciones con el mundo es propiciar la movilización de un individuo a actuar en función de, y teniendo siempre presente, estos entrecruzamientos y construcciones. El fanzine no sólo posee la potencial agencia de construir (y reconstruir) comunidades como en el siglo pasado, sino que puede hacer visible ese proceso de construcción; y no hay mayor disidencia que la conciencia.


Fanzine "Plantitas en tus manos" de Valerie Weilheim


Figura A:

Copia e imprime el siguiente fanzine en una hoja tamaño carta. Cuando tengas la hoja impresa, dóblala por la mitad, de manera que en ambas caras se vean los dibujos. Luego irás doblando en forma de zig zag, usando la forma de acordeón de la figura A. Esto hace que cada planta esté creciendo dentro de su página. Verás que hay dos espacios en blanco, pues en ellos puedes dibujar las plantas que te gusten o que te acompañen en tu vida diaria.





[1] Pepperell, Robert. The Posthuman Condition, Consciousness beyond the brain. Intellect Books, 2003.

[2] Pág. 7. Duncombe, Stephen. Notes From Underground: Zines and the Politics of Alternative Culture. Microcosm Publishing, 2008.

[3] Pág. 27. Uzcátegui, Rafael. Corazón de tinta. Naufrago de Ítaca Ediciones, 2001.




Cuando se decretó el estado de alarma hace algunos meses, la incertidumbre pasó a ser un derecho y la intimidad, un privilegio. Iniciamos un viaje de exploración confuso, sin mapas ni rutas, pero con muchas bitácoras recogiendo la información diaria. Las personas, aquellas que disponían de las herramientas para hacerlo, comenzaron a ampliar su mundo en las redes sociales con encuentros virtuales e interacciones del apego. Eso, cuando no estaban absorbidos por el teletrabajo o las clases en línea. Nos contábamos, mostrábamos, inventábamos, "reinventábamos". El espacio personal e íntimo se transformó en una reflexión compartida en tiempo presente. Nuestras voces eran alianzas pero también escándalo, ruido. En mi caso personal, no lograba concentrarme a menos que fuera una tarea mecánica. Pensaba, evidentemente, en varias de las dinámicas que estaba realizando con los jóvenes y que se truncaban. Antes de ceder a la frustración, cambiamos el rumbo de algunas ideas


Una de las propuestas nació específicamente durante los días de cuarentena. Se llama Diari del resguard y lo construimos las "traficantes de libros". Así nos hacemos llamar las integrantes del club de jóvenes lectoras en la Biblioteca de Montornès del Vallès. Para llegar a esto, necesité del apoyo incondicional y siempre dispuesto del grupo de bibliotecarios, con los que pude construir un espacio de comunicación virtual que no teníamos antes.


En este nuevo grupo de Whatsapp no hicimos las sesiones de clubes de lectura. Confieso que no quería ceder esta dinámica al espacio virtual y ellas tenían bastante trabajo con sus clases. Así que nos fuimos poniendo al día con nuestra situación real. Decidimos aparcar nuestras opiniones sobre Persépolis o Eleonor & Park (nuestras próximas lecturas), para hablar de los espacios que nos daban sosiego en medio de la incertidumbre. Absoluta libertad en contarnos, con mensajes escritos y diálogos con stickers. Fue así como iniciamos este peculiar diario del resguardo. A ratos fanzine, a ratos librillo de álbum musical. Es un diario en el que decidimos recoger aquellos contenidos que nos ayudaron a sobrellevar -o disfrutar- de la cuarentena y, a su vez, un recorrido íntimo y personal.


Trabajamos en equipo. Creamos, recomendamos, diseñamos, planeamos y, al final, decidimos que lo llamaríamos Diari del resguard. En catalán, pues ellas son mayoría. Quisimos usar la palabra resguardo porque, aún y cuando la sensación exploratoria era la de vivir en una distopía, nosotros queríamos estar del lado de la resistencia. Queríamos cuidarnos los unos a los otros. Este es un diario al que acudir en caso de emergencias. Quizás, estas voces que nos dieron cordura o distracción, puedan serles útiles también a ustedes en algún momento de caos. El diario no habla del COVID. Este es nuestro propio relato de la duda.


ESTRUCTURA


Dos poemas abren y cierran este diario. Ambos, descubiertos durante los días de resguardo, hablan de dos formas de iniciar o de observar al mundo: antes de la incertidumbre y después. El primero está escrito en catalán y pertenece a Maria Antònia-Salvà. El último está en castellano y es del venezolano Eugenio Montejo. Esto también corresponde a nuestra identidad como grupo, es nuestro idioma secreto, pues en cada sesión nos compartimos palabras en catalán a cambio de palabras o expresiones venezolanas (o en portugués).


Luego, el esqueleto del diario está compuesto por cinco microrrelatos escritos por Abir, Amal, Ari, Nour y Omaya. Pueden leerse de manera individual, como si fueran reflexiones sencillas del encierro; o entenderlas como parte de una historia personal que evoluciona y crece. Esa historia arbitraria habita en las páginas. Cuenta las emociones personales de dos personajes o circunstancias enfrentadas, pero que se van adaptando de forma coherente durante cinco fases: la duda, el caos, el miedo, la esperanza, la liberación. Este inquieto recorrido también se percibe en la forma en que decidimos organizarlo. Es decir, descubrirán que el título del diario, las señalizaciones, un poema y una canción están escritas originalmente en catalán. Pero las indicaciones y los microrrelatos están escritos en castellano. Las canciones, casi al cien por ciento, están en inglés y francés. Fuimos anexando las páginas, pensando en la coherencia discursiva más que en el idioma. Quisimos ser honestos con la forma en que nos contábamos, en la manera que iban fluyendo las ideas.

En el medio de cada relato, también se albergan fotos o ilustraciones compartidas por todo el grupo, en el que nos incluimos Leire, Verónica y yo. Las imágenes pintadas son, en la mayoría de los casos, bocetos del ocio, dibujos improvisados para pasar el tiempo. En cuanto a las fotografías, son más bien un registro de lo que era nuestros días durante el resguardo.


A medida que transcurre el diario, se percibe el uso de una iconografía propia de lo digital: conectar wifi, cargar batería, encender, reiniciar. Esos símbolos son también una voz que cuenta. La evolución de estos iconos en sus páginas propone una reflexión sobre el actual impacto de lo digital en nuestras vidas.


PUNTS DE TROBADA · PUNTOS DE ENCUENTRO


Decidimos hacer una señalización para algunas de las páginas. La idea era ubicarnos en medio del caos. En este caso, los punts de trobada (puntos de encuentro) son ese espacio en el que los sobrevivientes de una catástrofe se reencuentran y protegen. Para estos espacios, reunimos nueve recomendaciones de libros, series, películas, videojuegos, obras de arte. En algunos casos con una breve explicación, en otros solo con una imagen y su referencia. Son los espacios que nos dieron cobijo y que ofrecemos en caso de emergencia para el que lo necesite.



DUBTES EXISTENCIALS · DUDAS EXISTENCIALES


Otra forma de señalizar las páginas es con las dubtes existencials (dudas existenciales). Son diez fragmentos de canciones que nos acompañaron durante el resguardo. Estas canciones corresponden al momento emocional que señala el recorrido. Es decir, podemos tener la sensación de caer, de sentir que somos monstruos, de esperar, de querer huir, de viajar, de ser libres. En esta página no solo encontrarán trozos de las letras en su idioma original, sino imágenes de sus vídeos musicales como apoyo y referencia. Les dejamos también la lista de Spotify donde podrán encontrar la mayoría de las canciones recomendadas por el club de lectura.



CITES D'ALTRES DIARIS · CITAS DE OTROS DIARIOS


Esto es más que todo un gesto de coquetería pop. Reunimos cuatro citas de otros diarios de ficción en series o libros que nos fueron reveladores en momentos de angustia. Son las voces que forman parte de las recomendaciones y nos identificamos con sus ideas.



POR ÚLTIMO


Al final encontrarán recogidos todos los fragmentos de las canciones que hemos usado para este diario. Están traducidas al castellano y al catalán. La intención es ofrecer una guía, en caso de necesitarla, para poder entender la evolución de esta bitácora.


Hemos construido solo un diario en físico que estará en la Biblioteca de Montornès del Vallès en Barcelona. Para este libro de arte y cultura mainstream usamos papel reciclado. La única diferencia que no encontrarán en el formato digital, es que jugamos artesanalmente con el papel cebolla en medio de algunas páginas como si fuera bruma o ventanas que se abren.



DIARI DEL RESGUARD · DIARIO DEL RESGUARDO


Esta crónica no tiene respuestas a nada. Mucho menos el diario. Pero nos hace ilusión poder compartir con ustedes este trabajo de exploración íntima, personal, transferible. Un trabajo colectivo que buscaba contar de manera diferente el tiempo presente. Aún quedan otras dos propuestas distintas por mostrarles, pero esta era importante contarla ahora pues queríamos que simbólicamente se quedara dentro del estado de alarma de España, habitando el límite.


A continuación les dejamos explorar el diario de manera íntegra en issuu:







A pesar de las dificultades propias de estas semanas de resguardo, el Banco del libro siguió trabajando de forma virtual para poder ofrecer los resultados de Los Mejores de este año. Además, 2020 es un año especial, pues se conmemoran los cuarenta años de su comité interdisciplinario de evaluación de libros en español para niños y jóvenes. Durante los últimos meses, los profesionales que forman parte del comité leyeron 320 títulos de distintas partes de Latinoamérica y España. El número de postulados para esta selección fue de 136 libros, de los cuales distintos jurados, eligieron un cuadro de honor en juvenil, infantil e informativo.

A su vez, ofrecieron una serie de menciones que amplía el catálogo, dejando evidencia de la calidad de los libros publicados en los últimos tres años, pero también ofreciendo más opciones de referencia para las personas que nos dedicamos a esta labor.

Estos resultados se lo debemos a la constante labor de María Beatriz Medina, directora general del Banco del libro y de Olga González, gerente de proyectos; quienes siguen resistiendo y promoviendo espacios para la mediación lectora. En esta edición contaron con la colaboración de Sashenka García, quien comprometida con la institución como ex bancolibrera, llevó a cabo la organización de los jurados y del evento que este año se realizó de manera online a través del Instagram del Banco del libro. Incluimos en este equipo a María Fernanda Rincón, quien ha mantenido con vida el blog donde se encuentran todas las reseñas de los libros postulados. Haz clic en las imágenes o títulos de los libros de la lista a continuación, y te llevará a la página del Banco del libro. Vale la pena tenerla como punto de referencia. Por último, lamentamos que las actuales circunstancias impidieran ofrecernos los resultados de los bibliotecarios, siempre es bueno ver cómo influye su tipo de mediación en estas decisiones, los esperamos el próximo año.


A continuación, compartimos los resultados de Los Mejores del Banco del libro 2020.


VEREDICTO JURADO JUVENIL


Atravesamos un tiempo desafiante como ha sido la cuarentena, necesaria aunque tedioso por el resguardo ante el Covid19. En medio de estas circunstancias el Comité evaluador del Banco del Libro no dejó de trabajar, leyendo y reseñando en la ruta a “Los mejores 2020” los fascinantes libros que llegaron a sus manos. Para el Jurado Juvenil no fue, sinceramente, una tarea tan difícil. Porque la verdad sea dicha, esta tarea fue el refugio que encontramos para sobrellevar las diferentes decisiones que tuvimos que ejercer como ciudadanos: quedarnos en casa y una crisis actual que acompaña nuestras circunstancias. En cuanto a los libros, el panorama era otro. Allí donde estaba nuestra riqueza, estaba el reto de llevar nuestra deliberación a buen término. Como Jurado Juvenil sostuvimos una misión de lectura inspirados por la visión de nuestro querido Banco del Libro: llegar a todos los espacios. Esta vez el espacio éramos nosotros mismos, en nuestro intercambio para poder evaluar. Y lo logramos. Fuimos puentes de lectura y transporte del material: exploramos vías de reunión a través de redes sociales, intercambiando ideas y opiniones. Todo ello ilustró, como aventura preciosa, nuestro paso por la evaluación de “Los mejores 2020”. Más que nunca ha sido un libro la más idónea de las compañías. A ratos un bálsamo, a ratos una medicina agridulce para mostrarnos cómo entender tiempos raros de adversidad compartida. Si bien no todos han sido los ganadores, los postulados han sido el mejor de los resguardos. Felicitaciones a los ganadores y a todos los postulados. Gracias por ofrecer libros que en tantos sentidos acompañan. Que han apostado a dar formas a lo que es inesperado, inefable, a veces sumamente hermoso y también sumamente difícil, incluso, de enunciar.

Hemos coincidido como jurado en asegurarnos libros muy valientes para nuestra selección. Esta fue una muestra muy particular. En momentos se sentía el pulso del riesgo combinado con la belleza. La deliberación del Jurado Juvenil estuvo siempre rondada por la imagen de la libertad de criterios, de la originalidad de las propuestas. Todo ello indica una gran valoración del lector, al ofrecer libros y miradas inteligentes con tanta calidad y tanto cuidado al elegir temas tan necesarios de abordar hoy en día. Creo que nuestra decisión reúne de alguna forma ese sentimiento que llenó nuestros intercambios, la sorpresa que no es sorpresa de proponer a cada opción, cual fuera, palabras sentidas de cada uno sobre la peculiaridad que cada material ofrecía en cada una de nuestras experiencias lectoras.


A continuación, con todo respeto y cariño, el resultado de nuestra deliberación.


María Fernanda Rincón, Jaime Yáñez y Annabel Petit

Caracas, Junio 2020


ORIGINALES JUVENILES




TRADUCCIONES JUVENILES



MENCIONES ESPECIALES

El Jurado Juvenil otorgó también tres menciones especiales, que gustosamente acordamos a partir de una rica discusión en torno a la fecundidad de imágenes, reconocimiento del baluarte cultural de lo urbano y valor en nuestro colectivo que tienen estas tres obras.

Estas son:


Mención propuesta editorial

Educación Anterior. Una historia incompleta del punk venezolano. Rafael Uzcátegui (comp.) Ilustradores: Lucas García París y Edgar Jiménez. Provea. Caracas, 2019. 

Mención narrativa visual

Mestre Wilson. Marco Chamorro. Editorial GatoMalo. Bogotá, 2018.

Mención rescate editorial

Iván el tonto. Lev Tolstói. Ilustrador: Decur. Traducción: Marta Sánchez-Nieves Fernández. Libros del zorro rojo. Barcelona, 2019.


VEREDICTO JURADO INFANTIL

La muestra de este año ha sido bastante amplia y surtida en cuanto a temas y formatos. La decisión no fue fácil, y debido a la indiscutible calidad de los libros que recibimos este año, el jurado decidió otorgar un mayor número de menciones. No queríamos dejar por fuera sin reconocimiento alguno el destacado trabajo hecho por los autores, ilustradores y editores.


En la muestra de libros originales encontramos temas como: la critica a los prejuicios de la sociedad por medio del humor, la lectura como elemento diferenciador, la escritura y los viajes. Encontramos respuestas a una de las preguntas más recurrentes: ¿Quiénes somos? También la posibilidad de humanizar lo indomable a través del amor y la confianza; el recuerdo de uno de los capítulos más tristes de la historia por medio de una infancia feliz, el poder de la imaginación como salvavidas ante la adversidad, la soledad y la amistad.

En la muestra de traducciones encontramos temas como: la vejez y sus misterios; las tradiciones y la defensa de una vida digna. La vida, la familia, la traición y la muerte. También sentimientos expresados de manera sencilla y hermosa. Y en otras oportunidades, de manera jocosa.


Los libros de esta selección representan las inquietudes de la sociedad de nuestro tiempo. Libros que reflejan la necesidad de resaltar lo mejor de la humanidad, aquellas características que nos permiten vivir en armonía, respetando y tomando en cuenta siempre al otro, recordándonos que somos parte de un todo y de un devenir, principio y fin.


Valerie Weilheim, María Beatriz Medina y Michéle Carezis.

Caracas, junio de 2020



ORIGINALES INFANTILES



TRADUCCIONES INFANTILES



MENCIONES ESPECIALES

Mención acierto editorial

La caimana. María Eugenia Manrique. Ilustrador: Ramón Paris. Ediciones Ekaré. Barcelona, 2019.

Mención entrañable (original)

La carta de la señora González. Sergio Lairla. Ilustradora: Ana G. Lartitegui. Editorial A buen paso. Barcelona, 2019

Mención propuesta editorial

Pitchipoï. Jacqueline Goldberg. Ilustrador: Juan David Quintero Arenas. Tragaluz Editores. Medellín, 2019

Mención especial para mediadores

Contar. Pep Bruno. Ilustrador: Andrés Antinori. Editorial A buen paso. Barcelona, 2019

Mención Concepto innovador

Sentimientos encontrados. Gustavo Puerta Leisse. Ilustradora: Elena Odriozola. Ediciones Modernas El Embudo. Madrid, 2019

Mención Narrativa Visual

Migrantes. Issa Watanabe. Libros del Zorro Rojo. Barcelona, 2019.


Mención especial fuera de fecha

El regalo de los reyes magos. O. Henry. Ilustradora: Lisbeth Zwerger.Traducción: Juan Ramón Azaola. Editorial Cuatro Azules. Madrid, 2016

Mención entrañable (traducción)

Mi abuelo pirata. Laia Massons. Ilustradora: Zuzanna Celej. Traducción: Isabel Llasat. Akiara Books. Barcelona, 2019

Mención rescate editorial

Esperamos a un bebé. John Burningham. Ilustradora: Helen Oxenbury. Traducción: Susana Tornero Brugués. Editorial Juventud. Barcelona, 2019


Mención novela gráfica infantil

Señor gato. Blexbolex. Libros del zorro rojo. Barcelona, 2019



VEREDICTO JURADO LIBROS INFORMATIVOS


Una de las iniciativas de los últimos años en Los Mejores, ha sido ir abriendo un espacio para los libros informativos. Esto responde a la alta producción de materiales informativos dirigidos a niños y jóvenes en la actualidad, sino también a una evaluación mucho más especializada. Aquí les comparto el veredicto:



“La evolución ha sido uno de los avances más importantes del pensamiento biológico moderno. El término alude a la interconexión de todos los organismos vivos,

a los cambios graduales que se producen dentro de cada especie y a su diversificación con el paso de los milenios: un proceso gracias al cual nos hemos convertido en lo que vemos cuando nos vemos al espejo.”

Ella Frances Sanders

Comernos el Sol: Pequeñas reflexiones sobre el Universo.

Libros del zorro rojo, 2019

La evolución no se restringe al mundo de lo vivo. En el universo de la literatura, los libros, junto a la palabra, cómo decirla y la manera de representar el pensamiento y su diversidad, también evolucionan: Co-evolucionan con el lector, bajo presiones selectivas. Adaptándose, diversificándose.


Producto de esta co- evolución hemos visto cómo los libros informativos se han hecho espacio entre “Los mejores libros para niños y jóvenes”. Hemos sido testigos de cómo han ido definiendo su “nicho”. El año pasado optaron por un escalafón especial, la Mención Humboldt y en este 2020, justo cuando el Premio cumple 40 años, alcanzan su propia categoría dentro de la premiación. Logro que nos satisface como lectores e investigadores, porque en un mundo catalogado de “Infoxicado”, pudieron haberse creído vulnerables o en vías de extinción.


¿Qué lugar podía quedar en el mundo editorial para el libro informativo cuando disponemos del “dato instantáneo”; de la interacción casi sincrónica con el hecho, con el fenómeno; cuando la virtualización y la simulación ofrecen posibilidades de sumergirse en diversos ambientes y situaciones para vivir experiencias de contacto y de toma de decisiones? Esta pudo haber sido una pregunta. Pero, gracias a autores y a editores que entendieron que los lectores también evolucionan -y que lo hacen en respuesta a un mundo que les exige cada vez más imaginación, reflexión e interiorización en aras de que el crecimiento individual sume al colectivo- es que hoy disfrutamos de esta maravillosa muestra de libros informativos. Libros que desde hace mucho no solo tratan de manera objetiva la realidad, sino que aluden, retan e interpelan estéticamente a la participación y responsabilidad de un lector que se sabe parte de una realidad objetiva en interconexión con la subjetiva: realidades que se influyen y condicionan la una a la otra.


Los libros postulados de esta edición nos recordaron que: “Somos polvo de estrellas (…) que estamos compuestos por la roca, la ola, y la corteza de los árboles, los caracoles y el olor a jardín después de la lluvia” (Comernos el Sol: Pequeñas reflexiones sobre el Universo. Libros del zorro rojo, 2019.); que “somos una gota de agua/que un día cae al mar/como fruto maduro/como una flor que abre todos sus frutos” (La gota de agua: según Raimon Panikkar. Akiara Books, 2018); “que una semilla es una cápsula espacial, un sencillo y sofisticado envase lanzado al mundo que en su interior mantiene un ser vivo” (Semillas: un pequeño gran viaje. A buen paso, 2018). Que hay un cielo nocturno habitado con formas y enigmas, que nos guían y nos inspiran desde siempre (El cielo imaginado A buen paso, 2018); que la Tierra bajo ese cielo, gira sobe sí misma y alrededor del sol y que cada estación que es parte de ese giro, tiene su ciencia (Ciencia para pasar el otoño. Iamiqué, 2019); que la vida en el planeta tiene su historia, y que podemos llevar cuenta de ella, cual naturalistas, desplegándola para extendernos en el tiempo evolutivo (La historia de la vida. Evolución. Océano, 2018). También que desde que aparecimos en el planeta nos dio por contar, por medirlo todo y que hacerlo nos ha permitido entender y construir el mundo que habitamos (Las mediciones no fueron siempre así. Iamiqué, 2019); que desde pequeños la necesidad de contar nos habita y nos construye (Contar. A buen paso, 2019).


Nos recordaron que desde siempre nos hemos inspirado en la naturaleza y en sus formas, llegando por analogía a inventos de todo tipo, imitando incluso a seres que actualmente no nos acompañan (Trilobites. Océano 2017); que la ciencia y el arte coinciden en su obsesión por abstraer y representar el mundo, al espacio, al caos y que muchas veces lo hacen de la misma filosófica manera (Pensar el espacio. Reflejos, superficies y colores. Petra ediciones, 2018). Que si bien la actividad humana ha contribuido a destruir ecosistemas y recursos de nuestra Tierra, a cambiar nuestro clima (Se van los glaciares. Cambio climático en los Andes venezolanos .Fundación Empresas Polar, 2017) muchos no desistiremos del afán por disminuir nuestra huella ecológica, de reconstruir lo que podamos (A la vista. Libre Albedrío, 2017) y de soñar con mejores maneras de habitar el mundo: un hogar dentro del gran hogar (La casa en el bosque. Libros del zorro rojo).


También que en esa mejor manera de estar en la Tierra queremos convivir con otros seres que tienen el mismo derecho a estar (Retratos animales. Libros del Zorro rojo, 2019); porque la buena relación entre los hombres y animales sí es es posible, sobre todo si lo asumimos desde pequeños (¿Lo ves? Norma, 2019); que hay libros que nos invitan a pedalear en el aire, a disfrutar de una carta infinita a través de la obra de quienes han hecho del arte su manera particular de representar el mundo e invitarnos a vivirlo de manera mágica y diferente (La maleta mágica. Ekaré Sur, 2017).


Esperamos que este breve recorrido se convierta en una invitación a leer cada una de las reseñas de los libros postulados. ¡De los ganadores y sus menciones! en nuestro blog porque, como menciona Brenda Bellorín, una de nuestras investigadoras bancolibreras: “aun cuando busquemos ver objetivamente los distintos aspectos de un libro, nuestra subjetividad siempre se cuela… Un mismo libro no sólo puede ser interpretado de manera muy diferente por distintos lectores, sino que puede tener un sentido específico en un contexto determinado” y esto que hoy tiene un significado especial para nosotros como jurado de “Los mejores” seguramente adquirirá también uno especial para cada uno de ustedes. Lo que sí es cierto, es que la decisión, como siempre, ha sido difícil, porque hay demasiado de lo bueno que debe conformar un buen libro, en cada uno de estos.


Freya Rojas y Olga González.

Caracas, junio de 2020



MENCIONES ESPECIALES

Mención 1

Comernos el Sol: Pequeñas reflexiones sobre el Universo. Ella Frances Sanders. Traducción: David Paradela. Libros del zorro rojo. Barcelona, 2019


Mención 2

Trilobites. Maia F. Miret. Ilustrador: Manuel Monroy. Editorial Océano. Barcelona, 2017


ALGO DE HISTORIA · BANCO DEL LIBRO


En 2020, la institución arriba a los sesenta años. Es un número importante que se traduce en resistencia, innovación, muchísimo trabajo y un amor sincero a la lectura como proceso transformador del ciudadano. El Banco del libro es una figura de referencia obligada para todos los que trabajamos en este medio. El siguiente vídeo se realizó en su aniversario cincuenta. No solo se recoge su historia y trascendencia, sino que es contado a través de las personas que se han encargado de dirigirla y mantenerla a flote. Faltaría un anexo que cuente los vertiginosos diez últimos años cargados de retos. Inmersa el cambios históricos importantes en la historia de Venezuela, el impacto de la crisis económica y social; junto a muchas de las lecciones de adaptación y reinvención que nos sigue dando el Banco del libro.


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