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Emigrantes

Actualizado: 3 sept 2021



¿Cuántos viven hoy en una lengua que no es la suya? ¿Cuánta gente ya no sabe ni siquiera su lengua o todavía no la conoce y conoce mal la lengua mayor que está obligada a usar? Problema de los inmigrantes y sobre todo de sus hijos. Problema de las minorías. Problema de una literatura menor.

Kafka. Deleuze y Guattari

A manera de lente, la teoría crítica nos ofrece miradas; ópticas que nos permiten ver y explorar ámbitos que generalmente escaparían a nuestras lecturas habituales. Deleuze y Guattari nos invitan a pensar la obra literaria fuera de nuestros esquemas convencionales. En vez de “libro”, ellos proponen aproximarse a una “máquina”, entendiendo la obra literaria como un agente que “hace”, que “crea efectos” en vez de sólo representar y significar. Así quiero yo releer la celebrada novela gráfica de Shaun Tan. A cinco años de su publicación inicial, no es secreto para los adeptos de la literatura infantil y juvenil el hito que ha marcado Emigrantes.

A mi parecer, esta obra nos ofrece materia para considerarla como parte de la tradición de obras modernas que han buscado ofrecer una visión descentrada de la cultura, posicionándonos frente a perspectivas no hegemónicas ni dominantes. Creo que allí reside su carácter subversivo. Para desarrollar esta lectura me gustaría apelar a la noción de literatura “menor” que Deleuze y Guattari elaboran a partir de los textos y reflexiones literarias de Franz Kafka. No me interesa plantear una correspondencia directa entre la obra de Tan y la de Kafka (si bien mucho podría elaborarse sobre instancias de esta obra como experiencias “kafkianas”), sino aludir a la tipificación que Deleuze y Guattari elaboran en torno a un cuerpo de obras que definen como “menores”: “Una literatura menor no es la literatura de un idioma menor, sino la literatura que una minoría hace dentro de una lengua mayor.” (Deleuze y Guattari 13) Precisamente, una literatura menor se vale de una lengua dominante, pero la “presiona” y “desterritorializa” hasta convertirla en una lengua de fuerzas (en vez de significaciones). Creo que esta operación es esencial en la novela gráfica de Tan y la conecta –más allá de su tema central- con la situación de las minorías, de los grupos minoritarios y de todo sujeto que busca alejarse de las formaciones sociales mayoritarias o dominantes.

Bajo esta mirada, el carácter “menor” de ciertas obras literarias involucra tres procedimientos fundamentales: desterritorializar una lengua, articular lo individual como un gesto político y funcionar como un dispositivo colectivo de enunciación. Con estas tres claves, trataré de ofrecer una lectura política de esta particular obra de Tan (y sospecho que son categorías atribuibles a otras de sus obras para niños y jóvenes).

Desterritorialización

La “desterritorialización” implica fundamentalmente un proceso de liberación o separación de las premisas socialmente reconocidas y aceptadas, específicamente de las premisas sobre el lenguaje. Me gustaría reflexionar sobre este proceso a partir del lenguaje visual. Emigrantes no sólo nos traslada a ámbitos sin palabras y en este sentido “desterritorializa” –como otras novelas gráficas- las formas clásicas de contar una historia y nuestras convenciones de lectura de textos escritos. Además, dentro de su propuesta pictórica y gráfica, ocurren desplazamientos, juegos, re-significaciones y dislocaciones sobre ciertos lenguajes artísticos tradicionales y soportes.No deja de resultar curioso que a finales de la primera década del dos mil, Tan escogiese explorar el viejo álbum fotográfico como formato para su obra más monumental. Abrir un álbum fotográfico parece en la actualidad un gesto casi arcaico y remoto. Los álbumes fotográficos recientes ya hace más de una década que emigraron a espacios digitales en los que lo íntimo y lo público se conjugan. Sin embargo Emigrantes reconstruye el soporte residual del álbum con nuevos sentidos. Esta operación ya nos invita a pensar una forma de “desterritorialización”.

La evocación que nos propone Tan de los procesos migratorios de finales del siglo XIX y principios del XX –rememorados en alusiones a fotos de archivos como el de Ellis Island– se nos plantea desde una posición desorientada, lejos del discurso histórico de los anales. Estos datos se re-significan al estar hilados dentro de un mundo memorativo pero extraño e inédito, invitándonos a pensar los procesos migratorios fuera de nuestras convenciones históricas, y a internalizarlos con cierta intimidad a través del formato del viejo álbum de fotos.

El lenguaje de los archivos -por excelencia fotográfico y realista- es “desterritorializado” y “reterritorializado” con elementos fantásticos, incluso afines a la ciencia ficción y otras formas de expresión de lo ficticio. Así, en su formato de álbum antiguo, la clásica imagen fotográfica sepia la hallamos conjugada con otros elementos inquietantes y nuevos. En este sentido, lo que creemos comprender o ubicar es realmente un referente huidizo.

Esta operación nos prohíbe entender a Emigrantes como una simple novela (gráfica) histórica que pretende hacernos ver verosímilmente un hecho distante de otra época. Aunque el juego de la remembranza se suscita al encontrarnos con tecnologías como el barco de vapor, los vestuarios anticuados y otros elementos de tono costumbrista, estos códigos están siendo “presionados” por la presencia de nuevas cosas: figuras oníricas, lenguajes trastocados, objetos que producen ciertas analogías –se sabe que hay “animales”, “grafías”, “frutas”, “máquinas” “verduras”, “sistemas de transporte”- pero no pueden nombrarse porque pertenecen a un mundo desconocido y relativamente ininteligible. Esta operación desestabilizadora no sólo nos conecta con un proceso que está subvirtiendo las formas tradicionales de representar (el lenguaje mayor), también logra ofrecernos una experiencia imaginaria del asombro y desconcierto de quien llega a tierras nunca vistas.

No obstante, la “desterritorialización” ocurre en su forma más plena a partir del código pictórico. El dibujo marcado por un tinte realista se ve constantemente “desterritorializado” con formas cercanas a la tradición surrealista. Emigrantes nos lleva así a leer un lenguaje que disloca lenguajes artísticos convencionales. Hay instantes donde la imagen adquiere rasgos simbólicos que rozan lo cósmico. En estas instancias del dibujo, se violenta el tiempo y las representaciones precisas para que lo emotivo puro cobre relevancia en la imagen.

Bajo esta mirada, no estamos frente a una obra que demande precisiones. No hay que saber con exactitud qué es todo lo que vemos, pero sí transitar una experiencia inédita. Esta neutralización del sentido –del ¿qué significa todo esto que leo/veo?- implica una alteración de los hábitos de lectura tradicionales. Así, el sentido es materia para la “línea de fuga” y lo que predomina es una experiencia que oscila entre lo que se “desterritorializa” y se “reterritorializa” generando nuevas posibilidades. El sujeto emigrante va conociendo y negociando su nuevo lugar y sus posibilidades de comprensión, al igual que nosotros como lectores de imágenes.

Todo es político

La literatura “menor” es –en esencia- un tipo de escritura política que se conecta necesariamente con una lucha. En otras palabras, la literatura “menor” se distingue de las “grandes” literaturas porque “en ellas todo es político” (29). Según Deleuze y Guattari:

“La literatura menor es completamente diferente: su espacio reducido hace que cada problema individual se conecte de inmediato con la política. El problema individual se vuelve entonces tanto más necesario, indispensable…Es en este sentido que el triángulo familiar establece su conexión con los otros triángulos, comerciales, económicos, burocráticos, jurídicos…”(29)

En la literatura “menor” los asuntos aparentemente individuales están inmediatamente conectados con una discusión política más amplia. Emigrantes es una novela (gráfica) moderna cuyo tema central no es sólo el desplazamiento, sino el poder. Desde el inicio, vemos en la partida del hombre protagonista una suerte de cola de dragón que acecha su existencia. Igualmente se muestran -con lenguajes simbólicos- otras historias de injusticias y emergencias, fijando una denuncia del abuso del poder autoritario en cada una de las historias de emigrantes que vamos conociendo a través del viaje del hombre. Así, estamos frente a una relectura “gráfica” de lenguajes que nos hablan -desde su particular construcción- de las vidas de quienes se han desplazado a la fuerza porque han vivido el horror de las guerras, las dictaduras, los totalitarismos y las persecuciones políticas.

Asimismo, la novela nos expone la vida de los emigrantes en un nuevo espacio que tampoco es ajeno a las mecanizaciones y las divisiones económicas. Las alusiones a las fábricas, la automatización de la cotidianidad y el empleo informal se manifiestan una y otra vez en los tránsitos del personaje.

Enunciación colectiva

En palabras de Deleuze y Guatarri, “lo que el escritor dice totalmente solo se vuelve una acción colectiva, y lo que dice o hace es necesariamente político.” (30) En este sentido, las literaturas “menores” funcionan como dispositivos de enunciación colectiva. No son simples obras maestras de un autor (en este sentido la obra no depende de la figura de Tan). En su maquinaria, Emigrantes nos lleva a experimentar los problemas de comprensión de una comunidad: la de quienes se han desplazado por problemas e injusticias graves. El sujeto que llega no es sólo el personaje masculino a quien conocemos de cerca. Son también las otras personas que están insertas en este relato de desplazados. Es su mujer, su niña, y todos los otros que han tenido que irse. Desde las guardas esta obra nos está pautando esta importante pista al ofrecernos una galería extensa de retratos anónimos.

Creo que Emigrantes nos permite repensar la literatura infantil y juvenil como un campo de acción y de fuerzas. Así, desde su carácter “menor”, nos ofrece vías para reflexionar el mundo con miradas empoderadoras que nos hacen ver y pensar otras cosas: experiencias marginales, luchas y anonimias trascendentales de lo humano.

Obras citadas

Deleuze, G. y Guattari, F. Kafka. Por una literatura menor. Trans. Jorge Aguilar Mora. México. D.F.:Ediciones Era, 1993.

Tan, Shaun. Emigrantes. Cádiz: Bárbara Fiore Editora, 2007.

***Imágenes usadas en este artículo: ilustraciones del libro Emigrantes (2007) de Shaun Tan, editado en español por la editorial Bárbara Fiore.


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