Rosana Faría: 25 años ilustrando libros para niños


Fotos: Milena González


Morsas y pillos. Un virrey que tiene unos kilos de más. El turpial que vivió dos veces y ratones artesanos. Una niña que pinta a un perro de verde y otra tan bonita que, a pesar de que está coloreada de negro azabache, llena de luz cada página en la que aparece. Son algunos de los personajes entrañables de la ilustradora venezolana Rosana Faría, quien celebra 25 años dedicada a la ilustración de libros para niños. Desde el 14 de septiembre hasta el 2 de noviembre podremos verlos desplegados en las salas de la Casa Vieja en la Hacienda La Trinidad entre murales hechos por la misma artista.


Casi 200 ilustraciones de casi 30 libros componen la exposición. Originales, storyboards, fotografías de familia que le hacen guiños a los libros y algunos bocetos cuelgan de las paredes en módulos diseñados por el museógrafo Rafael Santana. La muestra se llama “Cartografía de sueños” y, según la misma Rosana Faría, su nombre se debe a que cada libro que ilustra comienza siendo apenas un mapa. En la Sala 3 de la Casa Vieja se podrán ver estos “mapas”, los inicios de proyectos que comienzan siendo unos trazos sobre el papel en blanco, un trayecto a seguir, para luego convertirse en futuros libros editados.

La exposición cuenta además con dos salas donde el trabajo de Rosana Faría cobra otras dimensiones: la primera proyecta un audiovisual que se realizó a partir de ilustraciones que cuentan la ópera “La flauta mágica” de Mozart. Un trabajo arduo que implicó 98 ilustraciones para relatar dos horas y media de espectáculo. La otra sala está dedicada a “El libro negro de los colores” (Ediciones Tecolote) y ofrece una experiencia donde lo visual pasa a segundo plano: la oscuridad lo invade todo pero al fondo se escucha una voz que narra la historia. Mientras tanto, los espectadores pueden moverse tocando paneles que imitan los relieves de las ilustraciones del libro original.


Vemos en los módulos ilustraciones de historias escritas por autores como Juan Villoro, Ana María Machado, Yolanda Pantin y María Elena Maggi. También podemos observar con detalle al Reverón del primer libro ilustrado por Rosana en 1989: “La alegría de pintar” de Rafael Arráiz Lucca, el cual da inicio a su trabajo como ilustradora de libros para niños y que hoy marca los 25 años de su carrera, en la que ha ganado el Premio “Nuevos horizontes” de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, por “El libro negro de los colores”, escrito por Menena Cottin, además de estar en la lista de honor IBBY por “Cartas a Leandro” (ambos editados por Ediciones Tecolote) cuya autoría compartida es de Mónica Bergna y Fanuel Díaz. Sin olvidar la Mención de honor en el Premio Noma-ACCU de ilustración, entregado en Tokio, por “Niña bonita”, libro editado por Ediciones Ekaré.

“Quizás la cualidad más importante de un ilustrador sea su autenticidad, sin pretensiones de caer bien a los niños bajo el disfraz de una óptica infantil mal mirada. No debe ser su perspectiva de adulto una excusa para proteger al lector de aquello que se considere peligroso o censurable” escribe Fanuel Díaz en “Leer y mirar el libro álbum” (texto que hace parte, también, de la exposición), y es precisamente esto lo que ha caracterizado el trabajo de Rosana. Una plasticidad que no escapa de su realidad, que resulta familiar y a la vez universal, una ilustración que le abre una ventana a los niños sobre nuestro mundo más inmediato pero también y, sutilmente, nos da retazos de nuestra propia venezolanidad. Es indudable: generación tras generación, Rosana Faría se ha hecho parte del imaginario de los niños. Hoy esperamos con ansias su nuevo título, la canción tan popular “Arepita de manteca”, próximamente editado porEdiciones Ekaré.


Fotos: Milena González


*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en el año 2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isa Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.