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Cybele tiene intención de microscopio. Su mirada, siempre prudente, atiende cada una de las formas que la rodean en su cotidianidad. Un sonido, una mancha en el espejo, un personaje de ficción pueden ser para ellos un instrumento de minuciosa observación. Este ir al detalle me hace pensar en la lógica de su música. Solo que, cuando la conocí, ella no demostraba este interés musical de forma sostenida.


Hago una observación: Cybele y yo nos hemos conocido en muchas vidas distintas.

Estudiamos en la misma universidad; coincidimos como colegas en el Banco del libro y la Universidad Autónoma de Barcelona; e hicimos grupos experimentales de escritura ensayística en las tascas y bares de Caracas. Incluso, hemos ido a bodas juntos de la misma manera que preparábamos y ejecutábamos talleres del libro álbum. Éramos un dueto sostenido que, con el tiempo, se ha convertido en un sobrenombre del afecto: Pimpinela. Para ese entonces, llamarnos Pimpi, es lo más cercano que sabía de su relación con la música. Ah, y sus recomendaciones, porque teníamos un especial gusto por música poco conocida, rarezas, particularidades. Es una coleccionista.

Esto lo hereda desde la infancia. Recuerdo siempre una anécdota, alrededor del álbum ilustrado Arturo y Clementina de Adela Turín y Nella Bosnia. Cybele nos contaba llena de orgullo que en la infancia, mientras lo leía, le encantaba seguir el recorrido de Clementina porque esa tortuga era una coleccionista de objetos extraños. Sufría un poco el síndrome de Diógenes como ella. Exageraba, evidentemente. Pero sí lamentaba un poco la adultez. Esa que vino de la mano del conocimiento adquirido en el Máster en Estudios culturales y Crítica en la Universidad de Londres o de la experiencia como Coordinadora del Comité de Evaluación y editora en el Banco del libro; e incluso de ser profesora de literatura para niños y jóvenes en la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Católica Andrés Bello. Esa sospecha propia de la cultura, la enfrentaban a tener una mirada distinta del rol de Clementina en el cuento. Estaba sometido a los designios de Arturo. Su lectura había cambiado. Lo agradecía a la par que la agobiaba. Y quizás, muy "clementinamente", Cybele también quiso aparcar un poco la crítica literaria para observar al detalle no los objetos, sino su relación con ellos y con su propia voz.

Desde hace algunos años, Cybele Peña, tras el heterónimo de Corales, no sólo logró dedicarse a la música; sino que también consiguió desentrañar su relación con el arte y la cultura. A partir del concepto de la infancia y la memoria ha experimentado, con éxito, su propio performance y espacio como compositora. Esta breve introducción es solo el inicio de una nueva entrevista de Oficios del arte, en la que conocerá a esta mujer que se relaciona al arte de forma distinta a la convencional. Y pueden dar clic a su música.



0 · ¿Cómo definirías el proyecto Corales?, ¿de dónde nace el nombre?, ¿la música actualmente es para ti un oficio o una profesión?


Corales es -en esencia- un proyecto musical electro-acústico con el que exploro la voz, la ensoñación y la reminiscencia a través de sonidos e imágenes. Es muy intuitivo todo en cuanto a sus procesos y rumbos. Creo que gusta más encontrar cosas que predecirlas y armarlas de antemano. El nombre vino de una imagen. Siempre me han gustado los corales marinos y también las imágenes naturalistas. Me gustaba cómo se ampliaba también a un concepto vocal. Son los corales informes, ocultos en su mundos submarinos y también las voces. La música para mí es un oficio, e incluso algo más que eso, porque también es un lugar cotidiano en el que me siento transparente y plena.



1 · ¿En qué radica la decisión de cruzar la frontera académica para abocarte a la experimentación musical?, ¿por qué decidiste desplazar lo literario?

La decisión de cruzar esa frontera vino desde el cuerpo. Yo sentía -y constantemente veía una imagen- como si estuviera tratando de aferrarme a un puerto mientras una corriente fuerte me halaba hacia un océano desconocido. Esto me producía terror y emoción. No fue del todo voluntario el proceso. Lo que ocurrió fue un gran deseo que me llevó a eso, aunque la música siempre había estado en mi vida de muchas otras formas. Hoy en día lo literario tampoco está desplazado, porque también es parte de muchas cosas mías. Sólo que aparece más desde la fascinación y no desde el rigor académico.


La música, o al menos la que hago con Corales, me ha permitido inventarme cosas y vivirlas.


2 · En algunas de sus presentaciones en vivo, los niños quedan hipnotizados ante la propuesta. ¿Por qué crees que el proyecto dialogue tan bien con la infancia?, ¿qué ofrece Corales en sus composiciones para que ellos conecten con la originalidad de la propuesta, en un mundo tan lleno de fórmulas y estímulos?


¡Esto no lo había pensado antes! Quizás porque también tengo un proyecto para niños que se llama Casa de Árbol. Lo fundamos Vanesa Gouveia y yo en 2016 y nació como un servicio de musicoterapia para los niños de Hospital JM De Los Ríos en Caracas. Luego se ha ido ampliando a otros espacios y colaboradores muy especiales. Es un proyecto que queremos mucho.

Si pienso en las maneras cómo los niños pueden recibir la música de Corales, pues no lo sé del todo. Cada niño es tan impredecible e infinito. Pero supongo que podría convidarlos a conectar con cierta sensación de ensueño o con los paisajes sonoros. En vivo creo que les resulta curioso de ver.


3 · ¿Cómo es la composición musical de las canciones?, ¿eres una mujer orquesta?


La composición es intuitiva y me regodeo mucho en lo que va apareciendo. Creo que lo que hago se acerca más al proceso de dibujar algo por capas e irlo viendo que a componer en un sentido más ortodoxo. Suelo grabarme y este es un punto clave en el proceso de develar el resultado. Luego, en vivo, me gusta cambiar las canciones un poco, a veces varío cómo las quiero tocar, según la emoción o el juego de instrumentos que haya armado para una presentación. Supongo que es algo que viene de buscarle sorpresas al hecho de tocar solo, que es algo similar a jugar solo y divertirse haciéndolo. Si todo fuera idéntico siempre, me aburriría mucho y no podría transmitirlo desde un lugar sincero.

Supongo que sí juego un poco a la mujer orquesta con los loops y otros elementos, aunque no busco que el asunto se torne en un gran malabar técnico ni nada por el estilo. Sin embargo, me gustan esos personajes. Siempre recuerdo y nombro al señor Marcelino Ortiz, quien era un mago de la música para niños en Caracas y hacía bailar a dos muñequitos mientras tocaba varios instrumentos en un teatrino musical que él había confeccionado. Era un músico de plazas cuya presencia me conmovió mucho.


4 · ¿Las canciones de Corales pueden ser también leídas como poemas?, ¿cómo es la relación con la palabra?, ¿escribes antes?, ¿improvisas?, ¿de dónde recoges estas experiencias exploratorias antes de musicalizarlas?, ¿o no es un proceso indivisible?


No todas son poemas estrictamente hablando. En general la relación con la palabra es lúdica. Algunas cosas las escribo antes, otras son improvisadas, otras dialogan con otros textos. Ahora ando trabajando un disco que voy sacando por partes y que se llama Álbum de Recortes. Allí han pasado muchas cosas. Por ejemplo, una canción que se llama “Niñas” que es de 33 fragmentos, vino de un mazo de cartas que me armé, como un juego de memoria, escritura automática e improvisación musical. Una vez hechas las cartas, lo fui grabando sacándolas al azar… fue un proceso de confección en el que todo para mí venía de sorpresa y que me obligaba a jugar con lo que iba saliendo del mazo mientras lo grababa (aunque quien lo reciba cuando la publique escuchará algo más o menos terminado). “Muñecas”, otro tema de ese disco, es una improvisación sobre el recuerdo de un poemario de Arturo Carrera que una vez me mostró un amigo y me impactó mucho. Así son mis juegos. A veces paso más tiempo fantaseando e intuyendo cómo se irá a detonar algo que cómo va a sonar o terminar siendo. El impulso es importante en lo que hago y la escritura se cuela por allí, pero no como algo sesudo.


5 · En la mayoría de las canciones que compones, usas lo íntimo y la memoria como forma de construcción. Se unen fragmentos, postales, ritmos, imágenes, frases… ¿por qué la memoria como concepto forma parte de la identidad de tu música?, ¿en qué radica esta memoria tan personal con una manifestación colectiva?, ¿es la música memoria?


La memoria para mí es un terreno infinito de exploración e inspiración. Me interesa pensar cómo ocurre el recuerdo, lo caprichoso que es, la manera cómo olvidamos o no las cosas y sobre todo, las imágenes que se crean en el gesto de recordar o de recordar a medias. Supongo que es algo que me obsesiona un poco y que me moviliza. La memoria tiene algo de sueño y puede producir cierta añoranza. En cuanto a la relación entre memoria y música, no sé cómo ocurrió, fue algo que no me planteé, pero sin duda es un vínculo muy fuerte en todo lo que ha ido apareciendo en este proyecto. Por otra parte, no sé si la música sea memoria, pero sin duda la memoria viene acompañada de ella. Todos tenemos nuestro soundtrack personal.


6 · En una de las investigaciones más importantes alrededor del Alzheimer se habla de que la memoria musical es lo último que se pierde ante una enfermedad mental: ¿las canciones compuestas a partir de esta fragmentación es apelar a lo más primitivo del hombre?, ¿juegas con la idea de la tradición oral?


He visto algunos videos de ese tema y me parece increíble. Uno de mis seres favoritos en el mundo es mi abuela Petra, una mujer preciosa de alma y una cantora de casa maravillosa. Como ahora tiene demencia senil, siempre que la veo cantamos (set fijo: “Vereda Tropical”, “La Cucaracha”, “Arroz con Leche”, “Amarillo es lo que luce”) y es impresionante cómo ese gesto la trae a tierra y la alegra. Manifiesta nuestro vínculo amoroso también. Con Casa de Árbol hemos ido a cantarle a viejitos y han sido experiencias muy conmovedoras. Los niños y los ancianos comparten un mundo y tienen una manera franca y generalmente abierta de recibir las cosas.


Con Corales hasta ahora no he jugado con la tradición oral, porque todo ha sido como muy personal, pero no lo descartaría si me llama.


7 · ¿Qué influencias musicales invitaron a hacer esta propuesta tan innovadora?, ¿es Corales una excusa para seguir hablando de cultura pero con más alcance que la Academia?


Las influencias musicales son muchas, no sé si todas se evidencien. Me gusta mucho cierto pop oscuro y el folk de los sesenta y setenta (Os Mutantes, The United States of America, The Free Design, Vashti Bunyan, White Noise, Nico, Bridgitte Fontain, Lee Hazelwood…), el post punk me marcó mucho en una época, bandas con sintetizadores y ciertos grupos raros como Suicide me inspiran. Hoy en día hay bandas y proyectos maravillosos, demasiados para nombrarlos todos. Suelen gustarme los proyectos donde hay mujeres y lo femenino en general.


Corales es una excusa para fascinarme con cosas y para darle forma a algunas ideas y caprichos. Los archivos me inspiran, la fotografía también, hay objetos allí, pero no es una excusa para sobrepasar la Academia. Es un mundo aparte, creo. En lo personal Corales es una excusa para ser un libro abierto, ya que yo suelo ser una persona muy privada y algo tímida en mi andar.


8 · ¿Este tipo de propuestas a qué público apela?, ¿la experimentación musical es un oficio al que accede todo público?, las redes sociales son una forma vital para comunicar y compartir estas novedades: ¿Corales es un proyecto de largo aliento?


Esta propuesta apela a quien la quiera oír. Me he llevado muchas sorpresas en este punto y todo apunta a que uno no debe tipificar a quien escucha. Personas que pensaba que no les iba a gustar se han conectado desde algo personal, gente de distintas edades y gustos muy variados me han compartido impresiones inesperadas. Es muy lindo saber que la música y el arte en general pueden sobrepasar nuestras prescripciones.

Las redes sociales se han ido convirtiendo en un espacio muy importante y también en un medio divertido para generar imágenes. Me interesa mucho la relación entre la música y la imagen porque para mí la música es casi un proceso visual. Por otra parte, yo nunca tuve un Facebook personal ni nada por el estilo, pero Corales es algo que me nace compartir, socializar y dar. Yo espero que sea de largo aliento, sí. Pero también hay algo de algo de alter ego en ella. Así que todo dependerá de hasta cuando me quiera visitar.


9 · ¿Cómo crees que es la relación de las personas con la música en la actualidad?, ¿existen formas o ideas para darle más visibilidad a Corales?, ¿te interesa más visibilidad?


Actualmente creo que la gente consume mucha música. Hay demasiados dispositivos y vías para acceder a ella. Por otro lado, veo que ese consumo también se ha vuelto más fragmentado e inmediato, ya que casi nunca se escuchan discos completos, etc. Para mí eso no es ni bueno ni malo en sí mismo, sólo es un escenario de nuestros tiempos (aunque me siguen gustando los discos enteros y valoro todo eso). También creo que la música y lo visual están más unidos que nunca y este es un punto que me interesa muchísimo. Cada vez más estoy en proyectos con artistas visuales que adoro y admiro. Y muchas veces es la música quien sigue a la imagen.

A Corales sí me interesa darle más visibilidad, pero al mismo tiempo quiero cuidar la esencia real de este proyecto. No sé muy bien cuál es la fórmula, pero yo seguiré haciendo lo que tengo que hacer. Hay muchas cosas grabadas y también muchos proyectos abiertos por terminar. Creo que cada una encontrará su propia luz.


*fotografías de @Vanessa Urdaneta De Garvett, @Mariángeles Pacheco y @Jaime Garvett

**Vídeo de @Rómulo Peña








 
 

Cuando Judith te observa, transitas por una profunda duda: ¿su mirada apuesta solamente a la observación, a la complicidad o al humor? Conversar con ella no resuelve la duda; llegas a sentirte intimidado. Es astuta en el diálogo, de fina ironía y nunca deja escapar un comentario suelto, por lo que logra hacerte reír a carcajadas, aunque seas el motivo del chiste.

Compartí con ella hace muchos años y después, por esas coincidencias propias de las redes sociales, he seguido su evolución en mundo del performance. Me hipnotiza por la forma en que se comunica con el cuerpo. Sabe perfectamente cómo potenciar los estereotipos usando estrategias del humor propias del Caribe, pero sin atentar contra su identidad. Usa látigos, lanza cuchillos, hace malabares pero es su forma de andar, la voz al cantar, el doble sentido, la impactante transformación de sus gestos los que hacen que su show sea tan seductor. Y además contiene, en esas miradas, un humor inquietante.

Su primer acercamiento al mundo del circo fue en Venezuela, su tierra natal, con la que participó en espectáculos de calle en distintos zonas desfavorecidas de la ciudad. Fundó la compañía "Bululú Circus" y comenzó a hacer espectáculos de calle en tierras europeas. Su vida itinerante, como buena artista del circo, la llevo a Argentina y otras ciudades de Europa, llegando a participar en el "Taboo Barcelona Burlesque Nights" y el "Festival Curcikit" en España; el "Cabaret Candy Club" y el circo de navidad, "Helsingborg Julcirkus" en Suecia; el "I Cabaret Lune Noire" en Suiza; y el festival de burlesque más importante de Europa: el "London Burlesque Festival". En resumidas palabras, que asume su rol con entrega y dedicación absoluta, construyendo un perfil cada vez más poderoso.

Entre los espectáculos se reconoce El triple latigazo de la muerte, La maldición de la negra Perla, Latigazos a Skani, entre muchas otras facetas propias de su oficio. Digamos que son dos, los nombres que mas resaltan: Judita, la chica de los látigos que acuña el nombre del afecto de su familia con sus formas de desempeñar el arte; y El tipo, un peculiar performance donde habla de la figura del macho latinoamericano. Pero en el que habita, además, el sentido de lo femenino y el estallido de su poder. Es un show controvertido, que apuesta a un humor plural, pero que a la vez tiene toda una interesante reflexión estética de fondo. Aunque tal vez, mi conclusión como espectador, tampoco descifre las miradas de sus personajes. Hay que dejarse atrapar en su humor y sacar sus propias conclusiones.

Oficios del arte la incluye en su galería de personajes, por la forma tan arraigada y arriesgada de hacerse un camino en esta profesión. Sin estridencias, desde la interpretación, el performance, el arte del circo con identidad y responsabilidad.


0 · ¿Qué te diferencia de una actriz o bailarina?, ¿cómo llamarías a este oficio?, ¿crees que este puede ser considerado un oficio del arte?


Creo que los actores tienen el don de interpretar personalidades, de meterse en otra piel. Aunque yo sea capaz de aprenderme unas líneas, al momento de interpretarlas, algo dentro de mí me lo impide e intento romper esas líneas. Busco construir las mías propias que van saliendo en ese momento y que es posible que no tengan nada que ver con nada. No soy capaz de interpretar. En cuanto al baile es muy corporal… Yo necesito hablar, necesito contar mi historia.

Últimamente cuando me preguntan cuál es mi oficio digo que soy especialista, que hago algo especial que nadie hace y sí, es un oficio del arte porque el arte es crear y para hacer algo especial tienes que ser creativo.


1 · ¿Cómo nace la idea de Judita Látigos y sus personajes? ¿Qué propone Judita Látigos de novedoso?, ¿es parte de un show o es una propuesta estética?

Judita nació en Los Flores de Catia, en la escuela de circo Prometeo, en el Instituto Universitario Jesús Obrero “IUJO”. En Prometeo ensayaba tres peloticas y miraba maravillada a todos los que ya tenían un nivel en malabares, telas o fuego. Me disfracé un par de veces con ellos para acompañarlos en sus presentaciones pero no hacía nada relevante.

Luego fui por primera vez a una convención de circo, allí vi mi primera función de circo y solo pensaba “yo quiero estar ahí, quiero estar en la pista…”, una semana después se hizo el primer festival de circo en Venezuela y allí conocí al malabarista español Jose Luis “Akirachan”, que había viajado a Venezuela porque era invierno en España, tenía siete años practicando lanzamiento de cuchillos, quería una partener y buscó en internet donde se hacía una convención de circo en esas fechas y el resultado fue Caracas.

Él fue el primer malabarista profesional que vi actuar en vivo. Nos conocimos en la fila para entrar al Teatro Teresa Carreño, yo estaba con Dizzie, el cura fundador de la escuela de circo Prometeo. Akirachan se acerco a saludar, para colearse por supuesto (risas), y Dizzie nos introdujo. Llevaba sus pelotas de rebote y me propuso enseñarme ese ratico que duraba la cola… dos semanas después, dos días antes de volver a España, me contó el propósito de su viaje y me propuso ser su partener y que me enseñaría todas las técnicas de malabares que yo quisiera aprender aunque el pensaba que lo mío era el látigo, que tenía uno en su casa y solo sabía un par de trucos pero que si yo me ponía por mi cuenta a ensayar duro, conseguiría la técnica. Me regaló tres clavas y me dijo “ensaya, piénsatelo bien, en dos semanas te llamo y hablamos a ver qué has pensado”. A la semana me llamó y yo le dije “cómprame el pasaje que estoy perdiendo tiempo y quiero aprender”. A los tres meses de llegar a España ya estábamos presentándonos en hoteles de la Costa Dorada.

Ocho meses después regresamos a Venezuela y nos presentamos en la convención de circo, allí vi por primera vez un espectáculo de calle que presentaba Chacovachi, payaso argentino, entonces me dije “tengo que hacer mi unipersonal”. Agarré un vestido que me había regalado Andrea del “Circo los Delfines”: “para cuándo me emancipara”, me dijo; tomé mis látigos, un clavel de plástico y me dije: necesito un animal, un artista con látigos debe domar un animal. Me fui de shopping a jugueterías en Caracas hasta que encontré un tigre mecánico que hacia la estrella, me fui a la Plaza Bolívar y yo misma soy. Y ahí nació Judita, la chica de los látigos. Ese año estuvimos turisteando por Coro y fuimos a la fiesta de Los Locos de La Vela, yo tenía entendido que en esa fiesta todo el mundo se disfrazaba y fui con Akirachan, él de mujer y yo de hombre. Cuando llegamos éramos los únicos disfrazados y fuimos la sensación, entonces Akirachan me dijo: este personaje tienes que explotarlo.

Cinco años después, cuando mi hijo estaba de meses, intenté ponerme aquel vestidito y me sentía ridícula, entonces me vestí de hombre y salió “El Tipo” que llevo dentro. Desde entonces solo hago este personaje y en ocasiones contadas Judita. La novedad es que muy pocos espectadores notan que soy una mujer haciendo de hombre. Una parte de los espectadores, al revelar que soy una mujer, me adoran y perdonan el atrevimiento y descaro de El Tipo. La otra parte odia a Judita más de lo que han podido llegar a odiar a El Tipo solo por el hecho de que ha sido burlado por una chica. Muchos me han comentado: ¿por qué no puedo perdonarle a Judita lo que le perdono a El Tipo? ¿Por qué me río de las canalladas de este hombre y las de la chica no?

Judita Látigos es mi propuesta de libertad en la escena, puede ser parte de un show y/o es el show.


2 · En tus representaciones exaltas la imagen del cuerpo, la figura de la mujer, pero también usas recursos como "El Tipo" que habla desde el macho latinoamericano: ¿consideras que tu arte es provocador?, ¿crees que en esta época tan políticamente correcta el público ha cambiado?, ¿te han llegado a cuestionar estas representaciones?


Sí, totalmente provocador. La experiencia me dice que el público siempre es el mismo; el del hotel, el de la plaza, el alemán, el español, el ruso, el francés… cuando la gente va al circo, al teatro, al cine, lo que quiere es divertirse, sorprenderse… lo que cambia es la manera en que ellos expresan estas sensaciones. Generalmente me piden que le baje dos a la picardía (al lacreo, dice entre risas) pero como yo sé que lo que le funciona a mis personajes es tirar de la cuerda hasta casi romperla, termino haciéndolo como siempre.


3 · ¿Este es un oficio rentable?, ¿no es agotador los constantes viajes?, ¿el cambio constante de hogares nutre a tu inspiración o te abruma?, ¿han llegado a menospreciarte por este oficio?


Es rentable si consigues destacarte, ya sea por el nivel de tu técnica, por tu originalidad o tus contactos. Hay mucho fantasma por ahí viviendo del cuento. Acerca de la viajadera, a mi me gusta viajar pero claro, llega un momento en que te agotas porque quieres estar con los tuyos, todos esos sitios espectaculares se disfrutan más cuando los compartes con tus seres queridos.

Los cambios de hogares son divertidos, buscar los sitios para comprar tu comida, las maneras para desplazarte al trabajo, encontrar tu bar favorito… está buena la experiencia. Hoy día agradezco haber encontrado un contrato de un año pues todo esto lo estoy compartiendo ahora con mi hijo y mi pareja.

¿Menospreciarme por este oficio? Por supuesto, hubo un tiempo que pasaba la gorra y llegaron a preguntarme si yo consideraba digna esa manera de ganarme los cuartos.


4 · ¿Crees que en la actualidad el mundo del burlesque y el circo está perdiendo espacios de representación?, ¿o existe toda una maquinaria aparte del circo del sol que desconocemos?, ¿qué opinas que se estén haciendo espectáculos como el de Leo Messi?

El mundo del burlesque, a mi parecer, está ganando espacios porque al no imponer un canon de belleza más mujeres se están atreviendo expresarse a través de este estilo.

El circo, pobrecitos, sobreviven a duras penas, me refiero al circo tradicional. Cada vez se lo ponen mas difícil para plantar una carpa en cualquier sitio… hablar de circo es un rollo, porque cuando me dicen “circo” yo pienso en una carpa de circo, en generaciones viviendo del circo… El circo del sol no es todo lo que hay de circo, ellos son una compañía, una firma, como quien dice Nike o Adidas.

En Europa hay cultura de cabaret, circo y espectáculos de variedades desde tiempos inmemorables; Suramérica lo esta viendo de a poco por los hippies (artistas, aclara mientras se ríe) que han viajado y han visto la movida y la han querido compartir.

Acerca de Leo Messi, creo que se merece su show en Cirque du Soleil o su película en Jolibud, su talento es indudable. No he visto el show pero ya me lo imagino; muchas mayas y mucho maquillaje. Espero que Cirque du Soleil no deje de contratarme por decir eso (suelta una carcajada).


5 · Con tus personajes has explorado a representaciones sociales de América latina y la cultura negra, ¿con qué otras voces te gustaría relacionarte?, ¿tienes ideas en mente o esos personajes nacen de tus propias necesidades vitales?, ¿cómo se representaría Judith?


De momento no te puedo adelantar nada. El Tipo está en su mejor momento. Judita, cuando tiene chance se expresa, sobretodo expresa su repudio a los cánones de belleza impuestos por esta sociedad de mierda; el culto al cuerpo, las moda de las operaciones estéticas… A Judith la representaría arrecha todo el año, criticando, quejándose, burlándose de todos y de ella misma, buscando su copa y peluqueándose.

6 · ¿Cuál es la frontera con el espectador?, de alguna forma ellos son lectores de tu propuesta y los invitas a formar parte de tu representación, ¿siempre los guías o dejas que te sorprendan?


La frontera con el espectador es la que me impongan con su mirada. Tengo mis truquitos para manejarlos; un poquito de sal, un poquito de azúcar, los pincho para que reaccionen y me den algo. Me gusta que me sorprendan, que se enfaden con el personaje, que me quieran o me odien, que no se queden indiferentes.


7 · ...pero cuando son actos con cuchillos, ¿cuál es el secreto para el pulso firme?, ¿es un riesgo innecesario o un subidón de adrenalina?, ¿el arte es peligro?


Con respecto a los cuchillos o los látigos, el secreto para el pulso firme es la práctica, muchas horas de ensayo, practicar hasta que te duela y te eche sangre. El riesgo lo controla la técnica. El subidón de adrenalina siempre está cuando pisas el escenario. Y sí, el arte es peligro, riesgo, puedes estar jugándote la vida o la papa.


8 · ¿Cómo te relacionas con el humor?, ¿y con la ironía?, ¿prefieres hacer reír o hacer que el espectador reflexione sobre algún tema?, ¿cómo es el compromiso de tu oficio con el hecho social?


Sucede que mucha gente no me toma en serio, me gusta expresarme a través del humor incluso en los momentos que ameritan seriedad. Mi humor es seriamente irónico. Entre hacer reír y hacer reflexionar yo prefiero hacer reír, ya todos tenemos suficiente con nuestras vidas como para ir a ver un show y quedarte pensativo; aunque sé que la gente se queda inquieta después de ver mis actuaciones, no es mi intención. Aplaudo a los que hacen ese tipo de espectáculos porque obviamente hay un compromiso con el hecho social, aprovechar el estar al frente a tanta gente para mover conciencias… de algún modo supongo que lo hago cuando veo que la gente se descubren entre ellos sus caras de estupefacción asegurando que soy trans y sienten una especie de asco o alegría por mi supuesto atrevimiento como varón haciendo cambio de sexo; o la mujer que ve mis pechos naturales y mi cuerpo sin depilar y piensa “ella esta en el escenario y no tiene que ser perfecta”… si hay un mensaje en mi show sería el de libertad, liberación, de romper, de renacer.


9 · Si alguien quisiera dedicarse a este oficio, ¿tienes algún consejo?, ¿y Judita Látigos qué le diría?, ¿qué le diría Judita si tuviera a Judith en un espectáculo?


Mi consejo es que veas muchos shows y practiques mucho y que busques dentro de ti lo que quieras expresar si te quieres dedicar a este oficio. Muchos dicen que está todo inventado ya, yo no lo creo.

Judita Látigos diría: búscate la vida y no me copies marditx.


Judita le diría a Judith si la tuviera en un espectáculo: estás estupenda, divina, fabulosa, soñada, REGIA, ahora búscame mi copa hdp.


*Fotografías cortesía de Judita Látigos.


 
 

Nicolás es un personaje literario. Basta conversar con él para que creas que estás dialogando con alguien inventado. Su voz es pausada, pero cuando habla del arte de las marionetas su ritmo vital cambia, como si fuera algo necesario. Esta pasión la mezcla, además, con un constante compromiso con la sociedad. Él quiere que su arte sea útil para que otros se desahoguen o descubran un talento propio. Pero sus marionetas y sus obras son mas que utilitarias, son sublimes, encaran a las personas con el arte en cualquier lugar, no importa si es un espacio privado o público; su obra puede trascender a la calle, el teatro, los conciertos, las ferias, los colegios o las galerías, lo mismo que en casa de un amigo. Lo he visto, no me lo contaron.

La primera charla que tuvimos fue cruzando la séptima en Bogotá; transitamos en medio de una manifestación y también rodeamos el tráfico. Mientras lo hacíamos, de forma natural, hablamos de autores como Paloma Valdivia, Shaun Tan y, finalmente, terminamos en un restaurante: La juguetería. Les juro que también fue casual llegar a ese espacio donde se exponen juguetes de diversas épocas. Ese día comprendí que este oficio era como la sombra de Nicolás, que no había forma de desprenderse de la idea del juego, de las piezas de madera, de la construcción de los títeres. Entonces me habló del proyecto de que presentó como tesis en la universidad: crear juguetes que sirvieran de puente para una mejor adaptación de niños en familias adoptadas. Así es él, un hombre que respeta a sus marionetas, cree en su arte y se compromete con los demás. Desde aquel momento, aprendí mucho del oficio como observador. Incluso, el siguiente año llegamos a hacer una representación de José Tomillo de Ivar Da Coll para la Feria del Libro de Bogotá.

Soy afortunado de conocer a Nicolás o de habérmelo inventado. Aunque seguirle el paso es muy complicado, porque él, además, corre maratones -de los de verdad, y no sólo físicos, sino mentales y emocionales-. Así que él corre a la par de lo que su oficio le solicita. Su forma de aprender se funde en la experiencia, en recorrer el mundo y explorar el arte de las marionetas a partir del otro, de las historias, del conocimiento profundo. Nicolás, puedo decir, vive el arte con la entrega de quien lo respira.

Quizás por todo esto considero importante que lo conozcan, y empezar con él esta sesión llamada Oficios del arte, en la que se abre una galería de personajes cuya profesión parte de oficios poco convencionales relacionados con el arte.


0 · ¿Existe oficialmente el término “marionetista”?, ¿de dónde proviene?


El término en español es titiritero. Algunos autores señalan que se debe a una lengüeta que usaban los titiriteros de la época, para deformar su voz y producir un sonido parecido a “ti-ti”. Las marionetas son un tipo de títeres, por lo cual el término correcto sería titiritero.


1 · ¿Cómo es la historia de este oficio?, ¿cómo es tu historia dentro de este oficio?

La historia de este oficio varía dependiendo la región. Se dice que en Sudámerica se usó por parte de los conquistadores, para convertir a los indígenas al cristianismo. Sin embargo, dentro de los grandes tesoros encontrados de estas épocas, se encuentran figurillas y máscaras, usadas por los indígenas para realizar rituales.

Yo siento que mi historia como titiritero viene desde cuando era un niño. Siempre tratando mis juguetes de una forma muy especial, como si estuvieran vivos. Casi que puedo decir que me desprendí de ellos a una edad muy tarde. Por lo cual cuando entré a estudiar diseño industrial, en la Universidad Javeriana, mi motivación fue enfocada a diseñar juguetes. Estudiando, me encontré con otros oficios que también me llamaban mucho la atención, como la animación digital, motion graphics y la ilustración infantil. Mi época universitaria fue maravillosa, porque me dio la oportunidad de explorarlo todo, sin límites, experimentando con materiales, con herramientas, descubriendo mi propia estética y aprendiendo del contexto en general.

Después de graduarse, sales al mundo y te das cuenta que todo es distinto, que hay que producir dinero. Traté de encontrar empleo en lugares acorde a mis intereses. Motion graphics en agencias de publicidad: Entras a una hora pero no sabes a qué hora vuelvas a salir. Lucha constante con el cliente. Ilustración infantil: un medio muy competido y por ende difícil de entrar. Mi estética no llega a tener el suficiente nivel necesario. Diseño de juguetes: Elaboré mi propia micro empresa con una compañera, importando dispositivos de China y elaborando juguetes con un enfoque hacia el ámbito social. Una idea increíble, pero éramos muy jóvenes para entender que los sueños solo se hacen realidad si uno de verdad le pone todo el tiempo y toda la disposición. Terminé trabajando en una editorial de educación que, en principio, me acogió por saber inglés.


Entre tanto, durante ese año experimenté la vida del oficinista promedio bogotano. Hora larga para llegar al trabajo a tiempo, en una ciudad que colapsa en las horas pico y luego llegar a casa cansado sin querer trabajar en nada más. Mi felicidad se estaba viendo afectada, mi proyecto con los juguetes no avanzaba por causa a tanto trabajo en la editorial. Un día con ganas de tener al menos un proyecto creativo personal los fines de semana, comencé a hacer muñecos en papel maché. El primero fue un auto retrato, que me llevó a hacer un video animado en stop motion. Esto me acordó de cuándo era niño, y jugaba largas horas con mis muñecos, creándoles historias y sintiéndome siempre acompañado. Por lo cual comencé a hacer más muñecos. Mi mamá me sugirió venderlos.


Una compañera de mi hermana es dueña de una tienda de objetos de diseño artesanal en Villa de Leyva y le pude mostrar algunos de mis muñecos. A ella le pareció buena idea poderlos exhibir. Como cada muñeco tenía su propia historia, quería que quien los comprara, la supiera. Por tanto se me ocurrió ponerles un collar con una botella pequeña y el cuento del muñeco enrollado dentro de la botella. También algunos arroces como símbolo de buena suerte y agradecimiento por la compra del muñeco. El arroz simbolizando prosperidad y abundancia. Ahí nació mi nombre artístico: Nico Botella de arroz.

No obstante, con las ganas de querer aprender más y hacer muñecos cada vez más perfectos, comencé a ahorrar para poderme ir a estudiar a alguna parte donde hubieran personas como yo... apasionadas por los muñecos vivos.

Había intentado hacer marionetas pero no se movían de la mejor manera, y entonces, ahí fue cuando en internet, vi un curso básico de aprender a tallar marionetas en República Checa. Me enamoré. Investigué mas sobre las marionetas checas y las vi bellas, fue mi objetivo y mi plan de vida. Llevaba almuerzo hecho en casa a la oficina, no salía los fines de semana a ninguna parte. Ahorrar para ir a República Checa se convirtió en mi obsesión a lo largo de un año.

Finalmente lo logré. Pagué todo lo necesario con mi propio esfuerzo, con mi trabajo en la editorial y vendiendo muñecos en Villa de Leyva. Cuando viajé a República Checa, descubrí el mundo de los títeres. Estudié por un mes y luego fui a Francia a un festival de títeres. Vi obras de todas partes del mundo, casi que no dormía de todo lo que significaba para mí estar allí, sentía que esto era lo que quería hacer el resto de mi vida. Llamaba a mi casa, a contarle a mis papás que encontré mi destino. Cuando volví a Colombia, ya era otro.

Ahora era Nicov Botella de arroz.



2 · ¿Qué has hecho para distinguirte como artista en medio de este oficio tan lleno de posibilidades: títeres, puppets, teatros de sombras, acrobacias, etc?


Por un lado estudiarlo. En el 2015 viajé a Inglaterra por seis meses para tomar un curso de titiritero en la London School of Puppetry. Luego entre 2016 y 2017, mi tesis de maestría también tuvo que ver con títeres, en la cual hice una extensa investigación sobre los títeres como una posibilidad dentro de la educación para una cultura de paz.

Por otro lado experimentar y encontrar mi propio estilo dentro del medio. Cada vez que me presento a un público, pienso en lo que funcionó y en lo que no. Trato siempre de ser muy auto crítico y corregir, cambiar y estar en constante aprendizaje. El show siempre puede ser mejor. Trato de tener presente mis fuertes como artista pero también mis debilidades y, aunque no pienso mencionarlas, busco que se reduzcan cada vez un poquito más.


3 · ¿Cómo es la relación del arte con las marionetas?, ¿su vínculo con la oralidad, lo infantil y lo popular lo aparta de otras consideraciones teóricas más académicas?


En mis épocas universitarias, tuve un gran interés por la literatura infantil. Tomé algunos talleres de escritura y otros de ilustración. Alguna vez en un Congreso de ilustración en Bogotá, tomé un taller con Paloma Valdiva, ilustradora infantil chilena. El taller se llamaba: Viaje al centro de la idea. Allí, ella exponía que toda la inspiración está por dentro de nosotros, contaba la importancia de las historias con contenido, con algo personal que contar. Todo muy dirigido hacia el cuento infantil. Ese taller marcó mi vida. Siempre que hago un show de títeres primero lo pienso en función de historia. Para mí, es una relación directa, van de la mano. Claro está que hay muchas otras formas de hacer títeres, donde no necesariamente se cuenta una historia y también es muy respetable.

A mí no me gusta trabajar con palabras, prefiero enfocarme en la música y los movimientos. Pero me encanta ir a ver los shows de la libélula dorada o el baúl de la fantasía en Bogotá, donde las voces y los textos son bellos, llenos de humor y de identidad local.



4 · En la actualidad, con un mundo tan mediado por lo tecnológico y el espectáculo, ¿siguen teniendo vigencias este tipo de manifestaciones?, ¿cómo subsisten?


En muchas partes este tipo de manifestaciones ha tenido que crecer y ponerse al mismo nivel que las nuevas formas de entretenimiento. Esto, más que volverse una limitante, se ha vuelto una oportunidad para que los titiriteros incorporen en sus actos, tecnología, efectos, luces, animación digital y nuevas formas de poder seguir haciendo el acto de una forma contemporánea. Lo cual funciona muy bien y tiene una amplia acogida entre el público.


5 · Considerando tu amplia experiencia en diversos países, ¿existe alguna tradición de mantenimiento del oficio?, ¿o hay, en alguno de esos países, políticas públicas que favorezcan el desarrollo de este tipo de manifestaciones artísticas?, ¿este oficio aún es reconocido como un trabajo?


Actualmente vivo en Tailandia. He tenido la oportunidad de conocer titiriteros de Taiwán, China, Myanmar e India, en donde los títeres además de ser una forma de entretenimiento para los niños, también son usados en ceremonias religiosas, mostrando historias relacionadas a sus creencias. En Taiwán, por ejemplo, los titiriteros son contratados durante un mes, por algún templo, para realizar obras de títeres para los espíritus que visitan el templo y para los dioses que lo habitan. Estas presentaciones tienen una duración de mínimo cuatro horas al día. En la India, hay un día especial donde los fantasmas vuelven a la tierra a visitar a sus familiares, por tanto, también hay titiriteros todo el día y sus presentaciones tienen por lo general las primeras sillas “vacías” destinadas a los espíritus que los visitan y el resto de sillas para las personas que quieran disfrutar del show por algún momento.


6 · ¿Cómo relacionas lo literario a las marionetas?, ¿cómo es tu diálogo con el arte?


Tanto lo literario como el oficio de los títeres tienen como fin comunicar una idea a través de símbolos, llevar al expectador/lector experimentar otra realidad.


7 · Pensando en su relación con la oralidad y la infancia, ¿consideras que este oficio es vital para mantener la identidad y la memoria de una comunidad o un país?


Creo que cualquier tipo de manifestación artística es vital para mantener la identidad y la memoria de una comunidad. En los títeres hay varios tipos de manifestaciones artísticas inmersas dentro del mismo: música, estética, danza, tradición oral, etc.


8 · ¿Alguna anécdota que reafirme tu compromiso con esta labor?


Un grupo de niñas titiriteras que formé en Ciudad Bolivar: las chicas superpoderosas. Durante un año, en el marco de un proyecto del distrito en Bogotá, tuve la oportunidad de conformar este grupo. Cada niña realizó una obra de títeres de tres minutos contando su mayor miedo y cómo superarlo. Luego, nos tomamos el espacio público, y en un barrio donde el miedo es algo de todos los días, estas niñas mostraban sus micro obras a la comunidad. Sentí que a través del arte, les estaba enseñando a empoderarse, a crear un proyecto, a no tener miedo al miedo, a superar la pena, crecer como lideresas comunitarias. Resulto uno de los proyectos mas bonitos en los que he trabajado.


9 · ¿Temes que este oficio pierda fuerza o “utilidad” en un mundo cada vez más efímero?, ¿cómo se mantiene la vigencia de un titiritero?


Creo que el arte de los títeres cuando es bueno, nunca va a dejar de sorprender. El mes pasado tuve la posibilidad de ver a un titiritero de marionetas de Singapur, y fue muy emocionante y emotivo. Tanto que cuando finalizó el show, no tuve más que decirme a mi mismo, que por personas como él, es que me siento inspirado para seguir trabajando en este oficio. Así que todo depende de mí, de poder seguir experimentando y ver lo que funciona y lo que no en el mundo de hoy, creciendo con las herramientas actuales y no negándolas. Desde que haya pasión no hay necesidad de sentir ningún temor.


*Fotografías cortesía de Nicov Botella de arroz.


 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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