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   Common side effects (t1)


"The mushroom’s talking to me. It wants to grow"

Common Side Effects

Joseph Bennett, Steve Hely I Adult Swim

temporada 1  I  2025



Animación adulta con espíritu de thriller conspirativo: dos viejos amigos, Marshall y Frances, se reencuentran alrededor de un hongo, el Blue Angel, capaz de curarlo (casi) todo. Marshall lo mira con ética y paranoia de científico; Frances lo mira con esa mezcla muy contemporánea de necesidad y pragmatismo: “si esto existe, ¿quién se beneficia de que no exista?”. Y en medio entran farmacéuticas, gobierno, DEA y toda una maquinaria que complicará una trama que aspira a ser pequeña.


La serie se articula sobre situaciones y personajes que mantienen ese tinte absurdo propio de la animación. No en vano, los agentes Copano y Harrington ofrecen los mejores momentos, a través de su peculiar relación de amistad, aunque sean un hilo tenso al que conviene guardar distancia. No ocurre lo mismo con el CEO Rick Kruger o la madre de Frances, quienes, en lugares diferentes del ring, representan la lucha por el poder y las ganas de ganarle a la muerte: la esperanza en forma de mercancía.


Cada decisión o traición dentro de la historia dialoga con la vivencia explícita del consumo de ese hongo, sus efectos y lo que ocurre dentro del cuerpo y la mente. En conclusión, se hace tan difícil entender el entramado político/científico como la experiencia onírica de la salvación. Por eso es apasionante. Al final, la pregunta no es “¿y si hubiera una cura?”, sino “¿qué haría el sistema con ella?”.



 
 

   Pluribus (t1)


"Happiness is contagious"

Pluribus (PLUR1BUS)

Vince Gilligan I Apple TV+

temporada 1  I  2025


Un día cualquiera, la humanidad se transforma en una colmena pacífica, feliz, sin conflicto. Todos son uno, el/la/le mismo. Esa forma de organización no es perfecta, pero parece generar una paz profunda dentro del sistema. Salvo por Carol Sturka, una reconocida escritora de romantasy que queda fuera de esta comunidad inalterable. Y aunque no es la única en todo el mundo, sí es quien manifiesta de forma explícita su descontento. Ser inmune aquí no es un privilegio: es una forma de aislamiento. Por cierto, maravillosa Rhea Seehorn en este papel.


A su lado aparece Zosia, una especie de chaperona del nuevo orden, y el juego entre ambas se sostiene entre la cercanía, la vigilancia y la extrañeza. Las formas en que Carol intenta adaptarse a la nueva realidad están en tensión constante con un duelo personal, íntimo, que no logra atravesar porque la colmena no deja de ofrecerle su apoyo. En ese sentido, no se trata de una serie de acción, sino de huir de una contaminación emocional.


En esta historia, la felicidad se convierte en sospecha. No te pregunta “¿quieres salvar el mundo?”, sino “¿qué parte de ti estás dispuesto a entregar para no sufrir?”. La colmena promete paz, pero también promete disolución: dejar de ser singular, dejar de decidir, dejar de doler. Pluribus tiene humor oscuro, sí, pero su combustible es melancólico: la idea de que la tristeza también es una forma de pertenecer a uno mismo. Ojo, que también hay una intención crítica evidente entre lo individual y lo social en torno a la adaptación a un nuevo sistema. Y puede tender a ideologizarse (aún más) y perder una reflexión final interesante. Es una serie bastante original y entretenida de ver.





 
 


   Poquita fe (t2)


"Si pudiéramos vivir en una cueva, me iba. Pero no encuentro esa cueva"

Poquita fe

Pepón Montero, Juan Maidagán I Movistar Plus+

temporada 2  I  2025



A mí se me hace tan difícil hacer humor de lo simple, de lo cotidiano, y esta serie lo sigue sosteniendo con una facilidad impresionante. Parece una historia chiquita hasta que te das cuenta de que te está midiendo la vida con una regla doméstica. Empieza con cosas sencillas como la compra, la visita que se alarga, el “ya veremos” como forma de gobierno, y se expande a la convivencia con los suegros, los embarazos no deseados de la cuñada lesbiana, un nazi que no sabe hacer grafitis, no querer que te vean al lado de tu marido con sombrero, o la imposibilidad de deshacerte de una mesita cuando es más fácil deshacerse de un peligroso suéter nórdico.


En la segunda temporada, Berta y José Ramón vuelven con su química de pareja cansada, pero no rendida: se quieren, se irritan, se sostienen con torpeza. El mundo alrededor, familia, vecinos, rutinas, no aparece como “trama”, sino como presión. Y es que ahora están en la calle, sin un piso en el que poder convivir. Víctimas de la especulación inmobiliaria de Madrid, esperan la muerte de la madre de un sujeto que les prometió alquilarles el piso.


La temporada aprieta donde duele: la mudanza se vuelve un limbo y terminan en casa de los padres de ella, hasta que la convivencia empieza a asfixiarlo y deben separarse físicamente, irse a lugares diferentes. Y los personajes secundarios funcionan como espejos de lo que Berta y José Ramón no consiguen nombrar: que una relación también se desgasta por acumulación, por costumbre, por logística. ¿Cómo se guarda un pedacito de intimidad cuando todo el mundo tiene llave?




 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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