Camelia y su apuesta editorial



Acompañada de niños, ponqués y una piñata, el pasado sábado Camelia Ediciones presentó, en la librería Sopa de letras, las tres novedades de su catálogo. Bajo el potente sol y con la voz de La rana encantada, se oyeron —y vieron— estas nuevas propuestas junto a algunos de sus creadores y futuros lectores. Como antesala a la Semana del Libro, estos tres títulos —La fábula de los cochinos, La mano de mamá y Ding Dang Dong— se unen al catálogo de más de treinta libros que Camelia lleva editados en Venezuela.


No en vano, María Angélica Barreto y Javier Aizpúrua, cabezas de este proyecto editorial, permanecen consecuentes tras más de diez años de edición en el que se iniciaron con la traducción del francés del gato Milton. El amor por los libros infantiles de Barreto viene precedido de su experiencia como niñera en Francia y su formación en Ediciones Ekaré, donde trabajó algunos años. Ella, diseñadora gráfica, unió su pasión por los libros a la de Aizpúrua, cuya dedicación se evidencia en su trabajo en la imprenta Ex Libris, de la cual aún se hace cargo.


Si algo caracteriza a Camelia son algunos de sus riesgos editoriales. Libros de autores o ilustradores inéditos o experimentación con el formato, generan títulos curiosos como Begoña, la araña, un libro abigarrado que obliga a nuevas formas de lectura, o Alanagua, donde el uso del papel cebolla simula la sensación del agua. También los distintos usos del papel, el juego en el diseño o el trabajo experimental de las ilustraciones crean experiencias plásticas como las de Sonatina, Abecedario temerario, ABCirco, Dibujos a máquina, Alfagraficobeto, ¡Ay, amor! o Perro Picado, libro con el que celebraron los diez años de su primera edición. Quizás por este riesgo, su libro Siempre quise viajar de Alfredo Cottin, ilustrado sólo con fotografías, es uno de los más vendidos. Un catálogo siempre a la vanguardia, aunque a veces dispar -consecuencias obvias de la innovación-, presenta también libros para todas las edades, editando textos de Adriano González León, Rafael Cadenas o Alberto Barrera Tyszka. Lo que sí es cierto es que el trabajo constante rinde sus frutos. La editorial ha sido invitada en los últimos años a las ferias del libro de Frankfurt y Bolonia, prestigiosas en el mundo de la edición.


En esta Semana del Libro, conozca sus tres novedades:


La fábula de los cochinos es un libro divertido sobre una pareja de cerdos que, por no dejar de comer, tienen que visitar al doctor. La canción de la reconocida autora Rosario Anzola es ilustrada por Yonel Hernández bajo una propuesta plástica arriesgada y retadora, donde el juego de las formas, perspectivas y colores enriquecen la experiencia de los lectores más pequeños.




Mireya Tabuas se acerca al formato libro-álbum con La mano de mamá, un libro curioso que narra la angustia de una niña al perderse en un centro comercial. Esta experiencia, encarnada bajo el uso de la primera persona, se complementa con una ilustración desenfadada de Cristina Sitja Rubio, quien imita el trazo de los niños en una tormenta de colores e imaginarios.






Camelia traduce un cuento de Frédérique Bertrand sobre el viaje que hace un niño antes de ir a dormir. Este libro de onomatopeyas y preguntas, pasea página a página por los oficios que Emilio, el personaje principal, va descubriendo. Con unas ilustraciones que recuerdan el abstracto geométrico por sus formas simples y el uso lúdico del collage, Ding Dang Dong es un libro para leer junto a los más chiquitos.









*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en los años 2013-2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isa Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.