Enero 2020: ese otro presente

El punto de encuentro era una postal. Antes del diez de enero, los integrantes de los clubes de lectura de las bibliotecas de El Coto, El Llano y La Calzada en Gijón (España), recibirían una postal en sus buzones. Estas misivas contenían algún consejo, recomendación literaria o audiovisual, una canción, un poema pero también una discreta invitación.


Debido a que durante el primer semestre del año, las bibliotecas no iban a poder llevar a cabo los clubes de lectura, estos jóvenes podían seguir en contacto en una especie de reto creativo. Si aceptaban, solo debían enviarme una foto de la postal al WhatsApp. Sin más palabras. Cada uno recibiría, posteriormente, un ejercicio de exploración alrededor de los oficios del arte o la escritura. Porque esto no iba necesariamente de clubes de lectura, sino de un sostenido diálogo cultural que se prolongó más de lo esperado debido a la pandemia.


La dinámica era la siguiente: cada mes se propondrían distintos ejercicios de creatividad. Los participantes, adolescentes entre 12 y 16 años, asesorados por nuestras conversaciones, formularían sus propuestas de manera libre. Como yo era solo un asesor, esas propuestas finales pasaban a otro nivel de opinión. Es decir, integré a un grupo diverso de observadores, representantes del campo cultural, que ofrecían amablemente sus opiniones sobre las distintas propuestas.


Estos resultados formaron parte de una tabla de medición que permitía ir escalando posibilidades. Si los comentarios de los observadores a su propuesta eran mayoritariamente positivos, eso les daba ventaja para el siguiente ejercicio. Nuestra intención era darle a ese espacio creativo, un sentido de profesionalización. Es decir, que los jóvenes participantes pudieran explorar distintas áreas creativas relacionadas a la escritura, mediación y fotografía mientras la entendían como la posibilidad de una profesión.


De manera casi orgánica, este espacio de encuentro se transformó en una especie de reto colectivo, en donde se iban retirando algunas de las personas según sus intereses mientras que otras, sorprendentemente, seguían explorando las nuevas posibilidades.


Febrero 2020: mes breve, relatos breves

El primer ejercicio era aparentemente sencillo, tenían que escribir un microrrelato. No hubo más indicaciones. El primer paso para esta ejecución era lidiar con la libertad absoluta, es decir, gestionarla para poder construir una breve historia venida de la nada. Algunas de las conversaciones iniciales estaban relacionadas con otorgarle propiedad, sentido y coherencia a muy pocas palabras. Probablemente, en esta época donde el Twitter convive con el mundo, parece un absurdo dar tantas vueltas a este ejercicio narrativo. Lo hicieron, desde el ensayo y error, proponiendo distintos tonos.


Debido al compromiso real y sopesado que tuvieron con sus propuestas, quise responder de la misma manera. Es decir, no minimizar el esfuerzo sino ofrecerles diversos puntos de vista. La intención era demostrarles que ese ejercicio narrativo podía tener tantas alternativas de lectura como de creación. Los observadores, en este caso, fueron un grupo de periodistas, autores, editores, especialistas en diversas áreas, que fueron capaces de ofrecerles mensajes directos plagados de recomendaciones tanto con los aciertos como con los fallos. Era un feedback que los participantes agradecían y, a la vez, nutría la experiencia.

El relato que obtuvo más comentarios positivos fue el de Eloy.


Un resumen de algunos de los comentarios de los observadores fueron los siguientes:

"Narra algo muy contemporáneo, la monotonía como un mal de esta época. Me gusta que una persona joven lo aborde, y con un buen uso de las palabras, lejos de lugares comunes."
"Eloy juega muy bien con el establecimiento de una certeza, la certeza del enfado, y se certifica el motivo de todo lo que va mal; materializa de manera muy concreta aquello que ocurre y abre luego a otras interpretaciones."

Para febrero, estos observadores que colaboraron fueron:

Adolfo Córdova, periodista, escritor e investigador

Arianna Basciani, periodista y especialista en estrategia editorial

Arianna Squilloni, editora, escritora y especialista en literatura infantil

Jaime Yáñez, investigador y especialista.

Lucas Ramada Prieto, investigador y especialista en ficción digital.

María Fernanda Paz-Castillo, editora, investigadora y especialista en literatura infantil.

Valerie Wielheim, investigadora y especialista.

Virginia Riquelme, editora, gestora cultural y poeta.

Marzo 2020: otras realidades, un estado de alerta

Antes de que se decretara el estado de alarma, la propuesta estaba sobre la mesa. A partir del relato de Eloy, los participantes debían ofrecer posibilidades para la escritura de un guión de cine. Es decir, crear una estructura, un argumento, una posible escaleta, con fotos o dibujos de la ambientación y algunas canciones que pudieran funcionar como banda sonora. El relato, breve, debía mutar a una historia más elaborada. Debían encontrar, en esa premisa, una posibilidad de relato mucho más complejo. Este no era un ejercicio de escritura creativa al uso, sino la construcción de un universo posible a partir de ese microrrelato.


Estos argumentos construidos con ideas fragmentadas, fueron observadas por la talentosa y joven dramaturga Karin Valecillos. Fundadora de la agrupación Tumbarrancho Teatro, escritora de televisión y cine. Ella tiene más de veinte obras de teatro y dos largometrajes, por los cuáles ha recibido múltiples reconocimientos a nivel mundial.


Sus opiniones positivas fueron más cercanas a la propuesta de Adry, quien revela una poderosa realidad marginada desde el espacio de lo cotidiano que nos ofrecía Eloy.


Su propuesta comienza así:


"¿Por qué no un día diferente? Su vida siempre fue diferente"


Los comentarios de la observadora fueron los siguientes:

"Emocionalmente me conecto mucho con el tema del extranjero y el desprendimiento pero lo que más me gustó fue que, con esa capacidad de usar pocas líneas, usa frases que generan emociones, lo hace in crescendo. Tiene espíritu de guionista porque con muy poco transmite la idea de una historia, una emoción, un personaje. Inmediatamente lo lees y entras en una atmósfera, en un tono."

Abril 2020: ¿y ahora qué hacemos?

Este fue un momento de confusión colectiva. Algunos participantes, agobiados por la situación, decidieron no continuar con la propuesta. Otros resistieron. Elegimos tres lecturas diferentes para explorar la posibilidad de las reseñas críticas. Se hizo pero de manera bastante informal, en un diálogo que servía más de apoyo que en un ejercicio creativo. Leímos dos álbumes y vimos un corto animado a distancia. Fue nuestro punto y aparte.



Mayo 2020: observar el encierro

Del agobio y lo digital, decidimos explorar la mirada. Si los encuentros digitales en la escuela los agobiaban, si la incertidumbre no permitía que nos concentreramos, lo mejor era explorar ese espacio al que nos tocaba pertenecer a manera de resguardo.


Cada uno propuso una pequeña galería visual desde la que se podía traducir sus formas de observar el mundo. No fueron fotos al azar, sino una selección pensada, muy bien argumentada, de lo que no eran capaces de traducir con palabras. En este caso, el observador fue el fotógrafo y diseñador visual, Camilo Villegas, quien se tomó el tiempo de explorar una a una las fotos, de ofrecerles a ellos un minucioso comentario técnico a su propuesta. Les dio a aquellos interesados en la rama visual, ciertas herramientas para poder mejorar estas fotos. En este caso, la selección con más comentarios positivos fue la de Telmo, quien además se dio a la tarea de darles nombre, como si fuera una pequeña exposición.


La foto mejor valorada se titula "El lento flujo del tiempo":



Según comentarios de Camilo:

"Esta es una fotografía con un punto de vista muy personal, subjetivo e interesante que, a pesar de no tener más de dos o tres elementos en la fotografía, nos da cabida para usar la imaginación y pensar quién está mirando esa imagen, quién es el sujeto, a dónde está mirando, ¿mira hacia arriba o hacia abajo?, ¿qué hay más allá de los bordes de la fotografía? Sin tener casi nada dentro de la foto, dice mucho. El título le da, además, un tono muy especial."

JUNIO 2020: UN EJERCICIO DE LA MEMORIA

Esta actividad culminó con una entrevista personal a cada uno de los participantes que se mantuvieron hasta el final: Telmo Díaz, Adryan Lira y Eloy Valdés. El lugar de encuentro fue en la fachada de las respectivas bibliotecas en donde se llevaban a cabo sus clubes de lectura. Casualmente, cada biblioteca tuvo su propio representante. Para nuestro equipo es fundamental mantener el respeto al espacio de la biblioteca, mostrar nuestro constante agradecimiento a sus trabajadores, bibliotecarias la mayoría, que hacen posible que esos edificios se mantengan con vida. Ellas forman parte también de estos clubes de lectura.


En los encuentros con Telmo en la Biblioteca de La Calzada, con Adryan en la Biblioteca de El Llano y con Eloy en la Biblioteca de El Coto, se articuló una conversación sostenida, honesta, acerca de su relación con la cultura, la sociedad y los libros.

Para nosotros, el mayor logro de la actividad, estuvo precisamente en esas conversaciones finales. Son entrevistas que presentan a tres perfiles distintos de adolescentes, con sus ideas del mundo. Es importante este ejercicio de la memoria, para poder entender su posición ante el mundo. Estos diálogos no buscaban profundizar sobre la vida en pandemia, aunque son temas que se asoman, sino en su relación con la cultura, con la experiencia de la adolescencia y el futuro.

No es casual que Telmo, Adryan y Eloy también mantengan un gran compromiso con los clubes de lectura en los que participaron, incluso cuando estos no se llevaban a cabo. Es un mérito ganado a pulso. Hemos seguido en contacto después de las entrevistas, seguimos dando vueltas a esas conversaciones, en debate o con nuevas ideas, pues el diálogo no es un espacio que se pueda medir en cifras o resultados, es un ejercicio cambiante como la vida.


A continuación, compartimos las tres entrevistas, tómense un tiempo y lean sus respuestas.


Julio 2020: Entrevista con Telmo

"Cuando leo ficción, imagino a los personajes. Les pongo cara y personalidad. Aunque luego en la historia no tenga sentido porque el personaje no es como lo imaginaba. Es como con las descripciones, me gustan cuando son para una acción, pero no al querer ser detallistas. Esas son un rollo."

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Agosto 2020: Entrevista con Adry

"Leer es como cuando entrenas. En ambos casos necesitas de disciplina, oír al cuerpo, saber lo que pide sin sobre esforzarlo. Yo soy flaco, pero tengo fuerza, y eso que me falta masa muscular. Imaginar, analizar, concentrarse, también son rutinas para leer. ¿Funcionarían los clubes de lectura en las canchas? Sí pero no sé cómo."

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Octubre 2020: Entrevista con Eloy

"Vivimos avances tecnológicos que no tuvieron nuestros padres. Tenemos redes sociales para expresarnos sin prejuicios. Se nos dio acceso a la información. Nos facilitaron la vida y las formas de comunicarnos; por eso somos diferentes, porque tenemos todas esas posibilidades a la mano. Es lo que nos toca. Entonces como el adulto piensa que su forma de hacer las cosas es mejor, sino lo hacemos como ellos entonces lo hacemos mal."

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Estos tres jóvenes han sido los representantes finales de esta dinámica. Y no queremos decir ganadores, porque esto no era un concurso, sino una propuesta de exploración que ellos siguen manteniendo con interés. Gracias a los observadores por su tiempo y opiniones, pero también a la colaboración de editoriales, profesionales del medio y del equipo de PezLinterna, porque pudimos darles a Adry, Telmo y Eloy una pequeña selección de libros como reconocimiento, con lecturas que seleccionamos según el perfil de cada uno. También bonos para Netflix y Spotify y materiales para el trabajo de escritura o pintura, según el perfil de cada uno de ellos. Dejamos aquí una muestra de los libros seleccionados:


También hemos realizado fanzines en físico, con material reciclado, que muestran las propuestas de todos los participantes, así como las entrevistas de estos tres representantes de forma individual. Los hemos subido en Issuu. Sin embargo, las entrevistas, son las mismas que están publicadas aquí en el blog. En cuanto a las biblioteca, cada una tendrán un ejemplar de las entrevistas como un fanzine, porque nos parece importante que las voces sociales de una comunidad formen parte del archivo, mucho más en un año como el 2020.





Actualizado: nov 16


LA LECTORA Y LOS LIBROS


El escritor inglés Philip Pullman publica en 2017 su libro Deamon Voices, donde recopila diversos ensayos literarios y entrevistas. Uno de los temas recurrentes de este libro es su labor como cuenta cuentos. Pullman siempre niega su identidad de autor e insiste en que es solamente un contador de historias. Para ello, suele profundizar en su proceso creativo, distinguiendo al escritor metódico con una secuencia narrativa y una lista de elementos verificados a aquel que, como él, ve al hacedor de historias como un oficio diferente: se dedica a leer cosas que le interesan, acumula información aproximada que en algún momento será reutilizada en algún cuento y que aporte más información a ese universo que construye. En su caso, además, una narrativa en la que involucra teología, física cuántica y metafísica. No en vano su trilogía más exitosa profundiza en esos temas.


Conformada por los libros Luces del Norte (llamada en siguientes ediciones La brújula dorada), La daga y El catalejo lacado, su saga es considerada una de las grandes obras fantásticas del siglo XX. Con el primer libro publicado en 1995 no solo fue merecedor de importantes reconocimientos de literatura infantil y juvenil, sino que en una encuesta llevada a cabo por la BBC en el 2007, es considerada una de las tres obras literarias favoritas de los ingleses.


La Materia Oscura, nombre que recibe la saga, es muy curiosa como ejercicio lector. Es decir, basta que un joven lea los libros y no sólo entenderá sino que dará por sentado todos los conceptos que se exponen en esa historia. Sin embargo, el adulto, se queda perplejo tratando de entender y racionalizar ciertos conceptos que se manejan en el universo de Lyra, su protagonista. Estas ideas están estrechamente ligadas al multiverso o la religión.

De hecho, desde mi experiencia personal, es una de las sensaciones que aún recuerdo al leer los libros por primera vez: entre fascinación y confusión porque sentía que me faltaban ciertas ideas para entenderlo, pero esa duda jamás me invitó a cuestionarlo o abandonarlo. Todo lo contrario, el conflicto moral me parecía nuevo, más viniendo de una familia atea, pero a la vez me fascinaba porque no era una historia al servicio de un panfleto religioso.



Pienso particularmente en uno de los parlamentos que marcó mi adolescencia. Pertenece al personaje de Lord Asriel, un revolucionario investigador y familiar de la protagonista. Él habita en un mundo donde cada persona tiene un daimonion, es decir, el alma humana que habita fuera de los cuerpos con forma animal. Al final del primer libro, Luces del Norte, consigue abrir un puente entre dos mundos distintos. Es una brecha entre el mundo humano en donde habita Will, otro de sus personajes principales; y el de Lyra, el de las personas con daimonion pero controladas por una teocracia desde el Magisterium, en donde la magia forma parte de la estructura social. Lord Asriel, entre sus motivaciones, enunció:


“En algún punto está el origen de todo el Polvo, toda la muerte, el pecado, la desgracia, la destrucción del mundo. El ser humano no es capaz de ver nada sin sentir la necesidad de destruirlo, Lyra. Esto es el pecado original. Y yo voy a destruirlo. Voy a matar la muerte.”

Y quizás para aquel entonces, me pareció una frase anodina, típica de un personaje orgulloso y ambicioso. Pero durante mis estudio universitarios en Literatura, volvía a resonar ese fragmento a medida que leía clásicos como El paraíso perdido o Matrimonio del Cielo y del Infierno. Las líneas de Lord Asriel se llenaban de ecos miltonianos y blakeianos. Sus obras proponían en esta dicotomía religiosa, cielo e infierno, dos visiones del mundo, dos estados de ánimos que se oponen o cuestionan la represión moral de la Iglesia. Después los ensayos de Deamon Voices me confirmaban estas referencias. La saga siguió haciéndose más compleja e inagotable para mí, ya no era solo una historia fantástica sino la elaboración de una duda ética, filosófica y moral de personas en diferentes mundos. Muy de la mano de las tragedias griegas.


LA LECTORA Y LA SERIE


Armada con este contexto me senté, dudosa, frente a la serie producida por la BBC que salió en noviembre del 2019. Esta era, es y será, espero, una de mis sagas favoritas. No solo me ha fascinado sino que ha viajado conmigo desde que leí por primera vez la descripción extraña que hacía de una cabeza decapitada con un hueco de trepanación. Era, para mí, un absoluto descubrimiento constante y la serie debía mantener ese espíritu. Porque el mismo autor ya lo había logrado cuando mantuvo el mundo de la Materia Oscura con la publicación de Belle Sauvage en 2017, una historia que precede a Luces del Norte, y en donde se nos revela que la figura de Lyra era importante, incluso antes de su nacimiento. Y nombro a este libro, porque la serie de la BBC lo toma en cuenta para introducir mas detalles a la narración. Es decir, se nota que el guión está hecho por un verdadero lector de la saga.


Otto Bathurst, director de la serie también se apoyó en los libros para diseñar y respetar las tramas, consultando a Pullman en ciertos puntos relevantes. Es, por lo tanto, una serie muy respetuosa con su historia, con una estética y construcción de personajes a la medida del tono inglés: acentos, voces rugosas, llenas de slang y acentos de Oxford, un mundo cyberpunk pero más de color cobre que de color dorado, animales que se ven menos como animaciones de Hollywood con pelaje reluciente. Aunque pudieron haber aprovechado mucho más esa versión de Oxford que representaron al principio, estoy más que satisfecha. Tiene mucho verismo, si se puede decir eso de una serie de fantasía; aunque como Pullman diría en una entrevista en TimeMagazine de 2017 que él es un autor realista y no le gusta leer fantasía. Time


Ahora bien, también es cierto que la única adaptación con la que podía comparar esta serie, era aquella desafortunada película del 2007 protagonizada por Daniel Craig y Nicole Kidman.

Entiendo que uno de los inconvenientes de la serie, precisamente sea que se dirige a los lectores, a aquellos conocedores del universo de Pullman a partir de sus libros. Eso no hace que la serie no sea apta para todo público, al contrario, sabe cómo ir desplegando todas sus potencialidades. Solo que a veces parece ser demasiado lenta o, de repente, se apresura en algunos giros de la historia. Toca entender que hay conceptos como los daimoniones o el Polvo que necesitan más tiempo en el formato audiovisual para ser comprendidos porque en el libro el pacto narrativo ocurre de manera mucho más inmediata.


La ventaja del formato serie es que hay tiempo de instalar los elementos que llevarán al segundo tomo, sobretodo con la incorporación del personaje de Will, que sólo aparece a partir del segundo libro, La Daga. O el protagonismo que se le da a Lord Boreal, gran villano en la serie, que es realmente un personaje más secundario en los libros. Esto permite relativizar a los personajes y profundizar en los espacios grises de su moral. Lo mismo ocurre con la interpretación de Lyra, encarnada por Dafne Keen, quien se debate en su rol de niña rebelde pero a la vez madura, cargando con el destino de su mundo sin darse cuenta.


Una de las pocas imperfecciones que encuentro es en la actuación de Ruth Wilson, reconocida actriz por su papel en The Affair por el que se ganó el premio Globo de oro a mejor actriz. Ella hace el papel de Marisa Coulter y, aunque logra darle una identidad, no profundiza sino que la demuestra como una mujer fuera de sus cabales en todo momento. No aprovecha la fuerza que se resalta en los libros, en donde no solo es una representante del Magisterio sino que tiene esa relación tan compleja de protección y confrontación con Lyra. Eso me lleva a un punto a favor de la película, el de tener a Sam Elliot interpretando a aquel Lee Scoresby tejano. En la serie, el actor Lin Manuel Miranda tiene una actuación más plana.


Eso sí, en general los personajes son muchísimo mas diversos que la versión de 2007, tan blanca, caucasiana, rubia y clásica.


LA LECTORA


Uno de los temas esenciales de los libros y la serie es la explicación del Polvo, una materia indescifrable que parece ser atraída por los niños. Según el Magisterio que controla muchas de las decisiones del mundo de Lyra, son restos del pecado original. Esa materia oscura es la que todos exploran y de la cual el lector va develando grandes temas para reflexionar. En el libro Deamon Voices, Pullman explica más a profundidad su idea del polvo. Para él es...


"...el bien. Esto no significa que hay que aceptar el mal en vez del bien; significa entender que como la perdida de la inocencia es inevitable, deberíamos aceptar el mal y abrazar la próxima etapa de nuestro desarrollo en vez de cerrar los ojos. Saber sobre el bien y el mal no es lo mismo que aceptar el mal, pero puede parecerlo frente a una iglesia a la que le gusta pensar que tiene todas las respuestas.”

Es decir, es una sustancia que se encuentra en todos los seres. Es el secreto detrás de los daimoniones de los hombres. Por eso el daimonion es esencialmente polvo, y cuando la persona es adulta, el daimonion toma una forma estable, como si la moral y los principios se estabilizaran, se solidificaran. Es algo puro y transcendental, que escapa a la racionalización moral. Es una manera material de representar los valores o las motivaciones que nos atraviesan.


En Luces del Norte se oponen los que ven el Polvo como algo con lo que hay que acabar. Está el Magisterium y Madame Coulter con sus oblaciones; Lord Asriel con sus ganas de luchar contra los Ángeles y remontar hasta Dios. O están aquellos que lo ven como algo positivo, o neutro: Lyra se da cuenta de eso al utilizar el aletiómetro, aquel objeto casi sagrado que responde cualquier pregunta; o el personaje de Mary Malone, una científica que lo llama materia oscura y le permite constatar que es una materia que piensa, que responde y que es transcendental, por lo tanto que no le atañen estas cuestiones morales.


Es muy difícil trasladar este concepto desde lo literario, con sus matices, a lo audiovisual. Pero hasta ahora han encontrado un tono, un código, una forma de decir. Habrá que ver cómo tratan los dos otros libros en las próximas temporadas, que son muchísimo más filosóficos y metafísicos, sobretodo la parte de la guerra de los Ángeles. Toca esperar a ver si logran representar ese conflicto moral y celeste sin caer en una imagen kitsch e incomprensible. A pesar de las reservas, puede más mi ansia de niña y adulta lectora por reencontrarse de nuevo con esta historia.





Actualizado: nov 16


Quien no lo quiera ver así, es válido. Sin embargo, los desfiles de moda pueden contener narrativas mágicas, espeluznantes y a veces esperanzadoras.


En 2010 el diseñador británico Alexander McQueen nos llevaba en su último desfile a la Atlántida de Platón, con patrones naturales intervenidos con geometría sagrada y zapatos con forma de armadillo, al mejor estilo de una transformación Kafkeana.

Bota de Armadillo · Primavera/verano 2010

McQueen, obsesionado con la tecnología y el diseño industrial nunca llegó a ver lo que seríamos en 2020: un mundo dominado por cámaras y transmisiones en vivo, algo que le fascinaba explorar en sus desfiles. De estar vivo, seguro estaría dando shows increíbles… Quién lo sabe.


Diez años después, con una cámara y en transmisión simultánea con todo el mundo, Jeremy Scott también vuelve a contar otra gran historia desde la pasarela. Scott es otro gran provocador dentro de la moda, el americano más francés que lidera la casa de moda italiana Moschino, nos sorprendió a todos con un desfile bastante entrañable. En esta oportunidad, a causa de la pandemia, tuvo que dejar de lado el evento masivo en algún palacio de Milán, lleno de vestidos, modelos y medios por aquello de minimizar contagios.


Scott decidió asumir lo que en verdad es: un maestro titiritero a cargo de una firma de modas que no deja de ser cercana al público. Esta tendencia exploratoria de alcanzar una voz más cercana a las personas no es nueva, se pueden registrar propuestas como las de Balenciaga, quien fue de las primeras casas de moda que tuvo un boom en el mercado con una colección de zapatos que parecían calcetines. Su intención fue resaltar el "street style" o estilo de calle, nada ajeno al impacto de la cultura musical que impera en la actualidad. No es casual que Cardi B, artista del trap y el hip hop, sea una de las imágenes oficiales de la marca. Ella incorpora no solo las prendas de Balenciaga sino enunciar el nombre de la marca dentro de sus canciones, como parte de su estilo de vida. Uno de los ejemplos más sonados ocurre con el éxito del 2018 "I like it", canción que cantó junto a los también exitosos J Balvin y Bad Bunny. Esta canción fue número uno en las listas de las canciones más sonadas en Estados Unidos y el mundo. Tanto en la letra como en el vídeo, se habla de las zapatillas Balenciaga con la misma naturalidad que de las muchísimas referencias de la cultura popular latina. Para el 2019 muchas otras casas de moda, fueron imponiendo los "ugly shoes" como parte de sus colecciones y varios artistas famosos fueron incorporando esa moda en sus estilos de vida.

Antes de este boom mediático, Moschino fue realmente una de las primeras marcas en capitalizar la idea de lo mundano y lo terrenal para llevarlo a un sitial divino. Lo hace, además, retando a su propio público, al comprador de prendas de marca. Para el 2013 sacó al mercado un perfume cuyo frasco venía dentro de un oso de peluche. Este primer ejercicio estético en el mundo de la moda, elevó su propuesta en el 2015, cuando tomó la idea de una importante marca de limpiador de cristales para crear el frasco de su nueva fragancia "Fresh couture Moschino". En palabras de su diseñador Jeremy Scott, quiso:


"contraponer el lujo y la preciosidad de una esencia de alta costura con el envase más ordinario y común de los productos utilizados para la limpieza doméstica, […] creando así la máxima dicotomía entre alto y bajo, entre exclusivo y masivo".

PRIMAVERA / VERANO 2021


Durante la crisis generada a partir del COVID, el mercado de la moda también tuvo que hacer del ingenio una forma de representación. En este caso, Jeremy Scott, con hilo en mano y trabajando en miniatura, decidió seguir un poco la línea que propuso Dior al inicio del año con su campaña otoño-invierno 2020-2021.


Dior, justo antes de la crisis sanitaria, decidió presentar algunos de sus diseños exclusivos en formato miniatura, con la intención de minimizar el uso de materiales en la realización de la alta costura y dejar un mensaje de sostenibilidad y conciencia ambiental. Su intención era resaltar el trabajo artesanal, estético y manual. Enviaría estas muestras únicas a las personas interesadas, para que pudieran observar más allá de lo digital, cuál era la propuesta de este diseño. Según palabras de María Grazia Chiuri, diseñadora de Dior:


“sinceramente, la moda no es solo digital. No es algo que solo puedas ver. Hay que tocarla, hay que ver la artesanía, especialmente en alta costura”. Sin embargo, Moschino, decidió elevar esa propuesta a otro nivel: desfilar los vestidos de su colección primavera/verano 2021 en miniatura, recreando un desfile de modas sin modelos, sólo con títeres.

En este juego de simulación y teniendo en cuenta todo lo que nos hemos transformado luego del virus, es necesario aclarar que ya la frontera de los invitados de primera fila y estas marionetas no se rompió tanto. Allí inmóviles y comentando una que otra cosa vimos a los grandes editores y periodistas de la moda: Ana Wintour, Anna Dello Russo, el editor de Vogue UK, Edward Enninful; Vanessa Friedman… Todos estaban ahí y a la vez no. Con sus caras sin mucho movimiento, como en la vida real. El desfile no solo fue una oda al trabajo de Franco Moschino, con vestidos sobrios y guantes muy de los cincuenta, sin dejar a un lado las bolas, cremalleras y los corpiños al aire que introdujo Jeremy Scott al tomar el control, sino que también una muestra de inclusión con distintos tipos de muñecas y no solo las de “porcelana”.

@Annie Naranian

Un homenaje al trabajo de los artesanos italianos que al igual que en estas muñecas, dejan sus costuras en vestidos de gran proporción. El trabajo de Jim Henson's Creature Shop logró darle ese tono un poco inquietante de los desfiles de Moschino y sumarle a la narrativa de imaginarnos un mundo mejor a través de muñecos que no se pueden contagiar y que podemos vestir al antojo.


No deja de ser una historia, una historia de moda y fantasía en medio de tanta monotonía. Y así como las modelos de McQueen en su último desfile se deslizaban por la pasarela como una suerte de figuras de cera poseídas con cierto halo de vida, en este caso las marionetas de Jeremy Scott no dejan de tener ese carácter raro, incluso perturbante al saber que algo más las controla.


De cualquier manera, hasta traje de novia hubo e incluso aplausos. La caja de curiosidades se cierra hasta la siguiente temporada.



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