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Ya no nos leen

11 jul 2025
2 min de lectura

Actualizado: 12 sept 2025




Lorca, Bukowski o Ángel González fueron ilegítimos, egoístas y descaradamente mediocres. Solo tuvieron el privilegio de la palabra, como Melendi, Miguel Gane o Pérez-Reverte.

 

Nosotras nos conformamos con ser sus lectoras sumisas, y dentro de sus poemas, las cosificadas. Las eternamente jóvenes. Las despiadadas. Las mujeres somos. Existimos. Matamos. Follamos. Enseñamos. Pintamos. Escribimos. Bailamos. Leemos.

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Nunca fuimos como las putas que relataba Robe Iniesta, las niñas asquerosamente idolatradas por Nabokov, los seres de luz de Diego Ojeda o las insensatas de Cervantes. Nos condenasteis a escucharnos. A buscar un hueco en vuestras comparaciones absurdamente machistas. Solo porque os dio pereza tratarnos como iguales.

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Vivís tranquilos, sabiendo que construisteis una cultura que nos ridiculiza y aparta, sin esforzaros en saber quiénes somos ni qué nos interesa decir. Y aun así, os quisimos y cuidamos desde la sombra más pulcra que existe: la de las exiliadas. Porque eso somos: exiliadas de los libros, la música, el cine… Rescato una de las canciones más emblemáticas de Gata Cattana, ‘Lisístrata’, que dice:

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Yo no camelo perfumes de Nina Ricci

Soy más de libros de Silvia Federici

Será mejor que trates mejor a esas bitches

No sea que de repente me escuchen y se compinchen

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Y yo añado: compinchas, compañeras, sois la resiliencia en escuelas, bibliotecas, panderetas, hospitales… Quemad todo aquello que no os pertenece, porque si no nos pertenece, no debería existir.

 

Ánimo a las castigadas desde mi privilegio y me disculpo por lo que me estremece enormemente y no soy quien para frenar; me refiero a las maltratadas, a las racializadas, a las que tienen discapacidad, a las transexuales, a las gordas, a las lesbianas, a las asexuales… Os abrazo con mis palabras.

 

Para terminar, me gustaría recordaros tres cosas:

 

La primera: que Las Meninas, entre otros cuadros, siguen ahí gracias a María Teresa León.

Ya es tarde para darle las gracias.

 

La segunda: os recomiendo enormemente ser igual de egoístas que Carrie Bradshaw. Se

acostó con 28 hombres en prime time y escandalizó al planeta entero, simplemente por

disfrutar de un sexo equitativo en el que le comían el coño.

 

Y la tercera: haced cualquier locura que os impida pasar a la historia como "la mujer de" o

"la madre de".

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Me permito cerrar con el poema ‘Los años indecisos’ de Yolanda Menéndez Fidalgo que dice así:





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