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Actualizado: 22 ago 2021


Qué aburrido estaba Juano esa tarde. Se sentía solo en su pequeño hogar, sin nadie con quien compartir su bebida, contemplando la silla vacía frente a él. ¿Qué podría hacer para dejar de sentirse así? Emprender una nueva aventura en su bicicleta: ¡salir a buscar novia! Pero, ¿qué animal podría hacerle compañía al iguano? ¿Quién podría ser la adecuada para él?

La ilustradora Cristina Müller, la cuentacuentos Toña Pineda y Viviana Rengifo, la editora del libro, se aventuran al mundo infantil con una iniciativa editorial llamada utopía [portátil].


Presentada el pasado domingo en la librería Sopa de Letras en un concurrido evento, las editoras no sólo dieron a conocer su proyecto sino que también bautizaron su primer libro: Juano, escrito por Luis Cardozo Romero e ilustrado por Eddymir Briceño. Esta nueva editorial independiente venezolana, según ellas mismas explican, tiene como propósito “crear y compartir narrativa visual” y se enfocará en el uso de recursos artesanales y en realizar un trabajo, tanto plástico como literario, que tendrá como centro la promoción del imaginario latinoamericano.

Con 1000 ejemplares, esta utopía lanza al mercado local Juano, un bello libro donde el lector se paseará por una selva alternativa en un relato sencillo. El texto de Luis Cardozo Romero invita a un viaje rimado donde el personaje busca el amor y el lector más pequeño descubre su camino. Con un tono pícaro, mantiene al lector atento a la aventura y a la imagen, mientras narra los tropiezos de Juano con ranas, peces, la tortuga y la oruga. El amor, incierto, es como el juego visual que se propone en el libro: una interpretación lúdica afincada en el valor del color.


Eddymir Briceño, la ilustradora, crea un discurso figurativo donde las formas de los personajes se construyen a partir de líneas, trazos y colores. El poder de la imagen crea un nivel de lectura que alude a la interpretación y alimenta la creatividad del niño lector. Solo basta con ver a Juano frente a los misteriosos ojos que lo observan en la noche para poder identificar qué animal se esconde en las sombras. Pero su amor no se esconde en la oscuridad, por eso debe seguir buscando.


Una propuesta para niños pequeños que sorprende por su candidez y que se abre paso apoyada por una editorial independiente que, deseamos, traiga otros títulos para disfrutar y compartir. Esta utopía [portátil] hoy sale en busca de sus lectores con el mismo optimismo con el que Juano, en su bicicleta, sale a encontrar el amor.

*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en el año 2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isadoro Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.

 
 

Carache recibió la visita de la mujer más hermosa que vio persona alguna en ese pueblo: “cuerpo lozano, pecho arrogante y larga cabellera azabache”. El impacto de su llegada distrajo a Marcos y a José María, dos amigos que bebían y que ahora cortejaban a la mujer recién aparecida. Ella, coqueta, recibió los halagos y llevó a los dos hombres hasta su casa. Allí recibió también a Carlitos, un pequeño violinista que amenizó la velada llena de miche y trago. Hasta que de repente José María y la mujer desaparecieron, y solo quedó de ellos un perturbador sonido. “Compadre, vámonos”, pero el extraño ruido seguía. Después llegaron la angustia, el miedo y, por último, una chillona voz.


La sensación de miedo es costumbre en la obra de la autora venezolana Mercedes Franco. Es u

na autora reconocida no solo por la constante investigación y recolección de los relatos de tradición oral, sino también por enfrentar a los niños y jóvenes al imaginario propio del terror. Sin embargo, ella lo hace con un toque de ingenuidad y candidez, espíritu propio de este tipo de narraciones. Su libro más conocido ¡Vuelven los fantasmas! fue editado originalmente en 1996 por María Elena Maggi para Monte Ávila editores, con ilustraciones de Mariana Díaz. Esta atractiva edición del libro fue  incluida en la lista de honor IBBY en 1998 y reconocida por Los mejores del Banco del libro en su reimpresión de 2002. Actualmente fue rescatada y editada por Planetaen otro formato.


Pudiéramos hacer un recorrido amplio por la obra de Franco, que incluye el valioso Diccionario de fantasmas, misterios y leyendas publicado por Libros de El Nacional; La Piedra del Duende (Santillana), Fantasmas de la noche (Cadena Capriles), AnnieBonny, la pirata (Thule Ediciones) o Cuentos de la noche, publicado por Playco, que obtuvo mención de Honor en el concurso de narrativa Julio Garmendia, edición 2002. Este último fue el libro desde donde partió la selección de relatos que actualmente acaba de publicar Ediciones Ekaré bajo el título La Sayona y otros cuentos de espanto. Ilustrado por Stefano Di Cristofaro, está conformada por ocho cuentos que intentan abarcar regiones, épocas y temáticas distintas, todos enmarcados en la tradición venezolana. El relato que le da nombre al libro se escribió desde la variante andina de la historia, menos conocida, y llamada “La Dientona” o “La fiera”.



Araya Goitia, quien se encargó de la edición, apunta que la publicación del libro en la colección Zaranda se debe al rescate de la tradición oral: “todos sus cuentos parten del germen de leyendas locales que ella escuchó a lo largo de los años de parte de campesinos, pescadores y sus abuelos… y como tal forman parte de un inmenso legado de tradición oral que necesita ser documentado y difundido”. Pero además le sumaron un aporte distinto al libro con la inclusión de anexos informativos para potenciar la curiosidad del lector más joven. Este segmento es como una búsqueda en Google que sintetiza en el papel datos históricos, anécdotas, costumbres, creencias, música o fauna criolla presente en los relatos. Buscaron rescatar el proceso de investigación de cada historia recogida en el libro y con la intención editorial de dar un carácter lúdico e, incluso, pedagógico.


No por esto es un libro necesariamente escolar. La dirección de arte hecha por Alejandra Varela se encargó de cuidar cada uno de los detalles del libro: las viñetas, las guardas y los títulos; cada elemento recrea de forma orgánica la edición del libro que se potencia con las aguadas con las que el ilustrador da vida y, a la vez, ensombrece el libro que, en este caso, le da un valor añadido.


Las ilustraciones para este primer libro del joven Stefano Di Cristofaro sorprenden. En palabras de Araya: “él decidió trabajar con chimó, luego fotografiar y tratar digitalmente con las ilustraciones. Varias de estas imágenes fueron repetidas hasta que encontró la clave. Basta con ver a las mujeres soplando embrujos y cantos a Mamá Inés en el Gran Yaguarín, a quienes Stefano envolvió en el misterio del humo y generó toda una narración distinta en la imagen”.


Estos relatos hablan de miedos y espantos desde la narrativa esencial de la oralidad, pero con sólidos personajes, imaginativos e increíbles, que aportan un ritmo a la lectura. A esto sumamos un diseño que busca darle personalidad al libro, con ilustraciones que revelan un discurso original, caricaturesco y aterrador. Es un libro para volver a sentarnos en círculo e infundir terror mediante la lectura y la imaginación, para dejarnos devorar por sus historias porque, como concluye Goitia: “la Sayona es así: te agarra y no te deja”. ¡Crac, crac, crac!


*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en el año 2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isa Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.

 
 

María y Alberto se llaman igual que sus padres: Alberto y María. Son hermanos y viven en una campiña francesa. Todo es ideal y bucólico: “tan propio de la infancia”, dicen muchos sobre la edad dorada. Pero la diferencia de esta situación reside en el motivo. La vida de esta familia en el campo se debe a la revolución francesa, ellos decidieron internarse en otro paisaje para evadir los cruentos eventos en contra de la monarquía. Allí Alberto padre determina, en el aislamiento, formar a sus hijos con textos literarios que “funcionan como un modelo de proyecto educativo”.


Amenodoro Urdaneta publica el Libro de la infancia por un amigo de los niños en 1865, considerado por muchos especialistas como el primer acercamiento a la literatura para niños. Sus textos no se afianzan en lo pedagógico, sino en el humor, la imaginación y, sobre todo, en la consideración de la lectura como forma de placer en la infancia. Es un objeto particularmente alto, de una cubierta verde, con una cinta para amarrarlo al cerrar y que, insospechadamente, se encuentra en casas de muchas personas en Venezuela. Hijos y nietos que, probablemente, no conocen el valor del libro que reposa aletargado en sus bibliotecas.


Este, como tantos rastreos históricos de la literatura infantil en Venezuela, se encuentra recogido en el libro Panorama breve de la literatura infantil en Venezuela que, recientemente, editó la Fundación BBVA Provincial. Su autor, el especialista Fanuel Hanán Díaz, lo cataloga como “un estudio historiográfico de la literatura infantil venezolana que abre muchas posibilidades para continuar otras investigaciones”.


Este libro hace un arqueo de la lectura en la infancia. Paseándose por los catecismos, las cartillas, los libros de lectura, la tradición oral, los proyectos editoriales, publicaciones periódicas, aportes de las  fundaciones, instituciones públicas y privadas; finalizando con las distintas editoriales que aún sostienen el trabajo con la infancia dentro del país. Un libro de la tradición de grandes obras que, muchos años antes, perseguían la intención de hacer un recorrido del género en Venezuela. Libros como La literatura infantil venezolana. Estudio y bibliografía de Efraín Subero publicado en 1977 o Introducción a la Literatura infantil. Literatura infantil en Venezuela: un camino por transitar de Griselda Navas en 1998 por el Fondo editorial de la UPEL.


A diferencia de otros estudios, revisados para la creación de este Panorama, el autor buscó abarcar un campo mucho más amplio y actualizado que sirviera de guía para los investigadores: “se rescatan muchos libros que se publicaron o circularon en el país en la Colonia y en el siglo XIX y que se consideraban lecturas para niños y niñas, además de una revisión del concepto de infancia. Los dos primeros capítulos son fascinantes en ese sentido porque tratan de arrojar luz sobre un tema que ha sido poco tratado a profundidad. Cubre un período amplio y llega hasta el siglo XXI, libros muy recientes, incluso libros digitales.” El libro, presentado en un esquemático diseño corporativo, contiene un importante catálogo de imágenes que hacen registro de las representaciones de la infancia en Venezuela.


La presentación de este estudio se realizó en julio de este año, en el marco de la edición 16 del Concurso Papagayo. Un ambiente en el que se premian las creaciones literarias de niños de todo el país que cursan quinto y sexto grado, con becas de estudio. Panorama breve de la literatura infantil en Venezuela es un nuevo espacio que celebra el trabajo constante de instituciones como el Banco del libro o de investigadores del área como María Elena Maggi, María Beatriz Medina, Beatriz Mendoza Sagarzazu, María Cecilia Silva Díaz, Mariana Marczuk, Mirla Alcibíades, Carolina Holmes, Norma González Viloria, Maité Dautant, entre otros pocos. No en vano, el trabajo de este panorama es en conjunto: “el autor se convierte más bien en un líder de equipo, pues muchos expertos intervinieron en la fase de arqueo de fuentes y de investigación in situ”, comenta Fanuel para hacer reconocimiento a Maité Dautant, Cybele Peña, Korinna Bustamante y Freddy Gonçalves Da Silva, “quienes transitaron diversas bibliotecas y museos en las pesquisas, aparte de preparar contenidos que recogían datos de la investigación.”


Fanuel Díaz afirma que “es un libro único en su especie, porque el estudio teórico va acompañado de imágenes del rico acervo de libros raros de Biblioteca Nacional y de colecciones particulares, que dan cuenta de la evolución visual en la edición de libros para niños”. Ciertamente, en un país donde el trabajo de investigación cada día se ve más amenazado, se reconocen los aportes que colaboren e incentiven estos espacios de la cultura que siguen siendo vistos con la misma candidez que dos niños en la campiña francesa. Este panorama propone al lector un recolectar, recopilar y escudriñar en esos “objetos” y sostener la memoria histórica desde nuestros espacios. Buscar, como Alberto padre, esa forma de internarse en la literatura infantil desde otra mirada más allá del sentido pedagógico y formativo: como línea de estudio vital para la conceptualización de un país. O en palabras de Díaz: “Leer este libro es entender la infancia y emprender un viaje hacia los orígenes”.


Para los interesados, el libro puede adquirirse en la Fundación Provincial.

*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en el año 2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isadoro Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.


 
 
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