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La mafia solo mata en verano


Cadena: Rai 1 Creadores: Stefano Bises, Michele Astori, Michele Pellegrini (inspirada en la película del mismo nombre) Temporada: 2

Empiezo por la razón de su tercer lugar (y no del primero, que en mi corazón lo tiene): son capítulos excesivamente largos (yo la veía por las noches, fragmentada) y el capítulo final se basó en una decisión algo arbitraria por parte de dos de los personajes, restándole credibilidad a una de las tantas luchas a las que se enfrenta la familia Giammarresi. Vamos a ubicarnos, Palermo, finales de los setenta e inicio de los ochenta. La mafia, la iglesia y el poder político constantemente están estrechando lazos de sociedad que, la mayoría de las veces, acaba bastante mal. Podríamos decir que se trata de un “Cuéntame cómo pasó” pero italiano. Solo que mejor, más encantador, mejor hecho. Inspirada en una película con el mismo nombre, la serie nos cuenta la historia de una familia tan común y corriente como la de cualquiera de nosotros. Es casi tan tradicional que, en esta época de una televisión llena de riesgos, parece imposible encontrarnos con una familia conservadora. Pues esta lo es, y no busca hablar de negros, mujeres, personas LGTB, pues no, porque no importan las distinciones (aunque es cierto que tampoco las hay). Ellos son la representación, vulgar y silvestre, de la clase media baja de un país en crisis. No tienen agua, deben luchar en oposiciones por una plaza, tienen convicciones políticas por las que luchan, se meten en problemas por conseguir una vida digna, en fin, les tocan tomar decisiones complejas del día a día que los termina relacionando con la mafia. Porque por más que huyas, la mafia está allí, detrás de todo. Sólo que cuando hacen el colofón de la historia de la mafia en Palermo, lo hacen desde la exageración, el humor grotesco, de unos personajes nefastos (basta con ver al sacerdote de la parroquia). Pero estos sujetos inservibles son los que mandan y, esta brutalidad, los hace seres salvajes capaces de acabar con lo que sea para que no obstaculice ni su honor ni su trabajo. ¿Cómo se vive una vida tradicional con bodas, embarazos, asistir al colegio, trabajar, si es terreno peligroso? Pues viviendo. Lorenzo y Pia son los padres de Salvatore y Angela, los grandes protagonistas de la serie junto a Massimo, el hermano de Pia y su esposa Patrizia. En esta segunda temporada, Lorenzo sigue creyendo totalmente en el poder político como motor de cambio en la sociedad; aunque Pia, por su parte, acaba teniendo una plaza fija por un favor de la mafia (a través de terceros y de su hermanos Massimo) y vive con una culpa horrible por como su decisión afecta a otros, y decepcionará a su marido. Por otro lado está Angela, la hija adolescente, que se enfrenta a uno de los grandes momentos de la temporada en cuanto temas como el el aborto, la familia, la salud pública. Massimo, el punto de humor, pero que a la vez comete todos los errores en nombre de su familia. Y luego Salvatore, que aunque creció actúa igual, el niño que narra la historia desde la adultez (sólo oímos su voz en off) y que sigue obsesionado por encontrar a Alicie que, en la temporada pasada, la llevaron a un internado. No esperen que les cuente más, porque la serie va de la vida cotidiana de estos seres, de su indignación ante las carencias o el dolor que les genera enfrentarse al peligro o a la muerte, cuando menos se lo esperan. Esta serie se pasea entre los recursos del humor y del drama, pero en las diversas capas que ofrece, se cuenta una feroz crítica política y social al sistema que los rodea. Son ellos, una gran familia, muy italiana, y que alcanzan las mejores escenas corales que he visto en pantalla durante muchos años, lograr con sus cenas que te sientas identificados a ellos. No eres un espectador, eres uno más sentado a esa mesa; y eso genera una ternura y un compromiso distinto al de otras series más cerebrales. Es por eso que, la última secuencia (cosa que logran también al final de la primera temporada), no dejes de pensar en el rol que tienes dentro de la sociedad, como agente de cambio. En la lucha que implica, como familia, salvaguardar no sólo a Palermo (en este caso) sino un espacio en el que puedas vivir, trabajar y enamorarte, dignamente. Esa lucha social, desde lo cotidiano, nunca te deja indiferente. Es una gran serie.



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