Oliver Jeffers, el humor emocional


¡Toc! ¡Toc! Un niño abre la puerta. Se sorprende. El visitante es de su tamaño, parece vestido de traje y tiene pico. Es un pingüino. ¿Cómo llegó hasta su casa? No lo sabe. Los pingüinos no hablan, parece que solo se pierden. El niño entonces lo recibe, pide consejo a sus juguetes, piensa en un plan: se subirán a un barco hacia el Polo Sur. Y en el viaje, se hacen amigos. Pero ahora es tiempo de despedirse. Se abrazan. El niño monta en su bote y regresa a casa, pero empieza a sentir la ausencia. ¿Cómo llegará ahora el niño a su casa sin su nuevo amigo?


El autor e ilustrador Oliver Jeffers reflexiona sobre el sentido de pertenencia y el valor de la amistad, en Perdido y encontrado, un divertido álbum editado en español porFondo de cultura económica, editorial que, además, publica todos sus álbumes en la actualidad. La simpática historia del niño junto al pingüino también fue llevada a la animación en un cortometraje realizado por los Studios Aka en Londres, repotenciando las imágenes de este innovador ilustrador y ganando en el 2009 el premio BAFTA a mejor animación. Este niño anónimo, ilustrado con piernas de palito y tan recurrente al inicio de la obra de Jeffers, se reencontrará con su amigo pingüino en un álbum Arriba y Abajo, libro publicado años después y que aborda la amistad entre ambos frente a las acciones que llevan a cabo cuando el pingüino decide aprender a volar.



Nacido en Australia pero criado en Irlanda, este joven creador posee una estética tan característica que lo coloca en la lista de los autores para niños más representativos de la última década. En diversas entrevistas, Jeffers afirma que crear álbumes para niños no era su intención. Su motivación inicial fue crear discursos donde pudiera mezclar la imagen con el texto, en una amalgama indivisible a la hora de la lectura. En El increíble niño comelibros, uno de sus libros más premiados, cada espacio de las imágenes, del texto y del libro como objeto, anuncia un detalle que enriquece la historia. Un relato, aparentemente sencillo, que se pasea por las vicisitudes de un niño que come libros para poseer conocimientos y que, ante una evidente indigestión de papel, descubre que leerlos también es una alternativa. Aún y cuando siguen existiendo días, en los que el niño cae de nuevo en la tentación, como lo denuncia de forma sorprendente la solapa final del libro en físico. A pesar de que esta breve reseña parece anunciar un libro con moraleja, Jeffers trata de alejarse de estos espacios formativos. Su obra no pretende ser pedagógica, por el contrario, mira al niño a la cara y usa un discurso que otorga poder al lector. Los niños son los protagonistas de estos universos inventados. Muchas de las anécdotas de sus relatos son circunstancias reales, relativizadas con imaginación, ingenio y descabelladas alternativas que hacen reír o enternecer.


Esta relación con el lector, se evidencia de forma clara en El misterioso caso del oso, álbum en el que los árboles empiezan a desaparecer y los habitantes del bosque van recogiendo evidencias del culpable. Este misterio con guiños constantes de humor, va dejando pistas al lector en sus imágenes, creando de esta forma una complicidad mucho más profunda en sus múltiples posibilidades de lectura. El niño lector, cuando es atraído por un libro, es capaz de ver los errores en la historia, los huecos en su construcción y ser un personaje absolutamente crítico de la obra. A pesar de que el humor en las situaciones de Jeffers son una gran ventaja, existe también la representación de la infancia desde los iguales, sin posturas ni imposiciones.


Por esa razón, el humor no lo es todo. En El corazón y la botella se muestra de forma simbólica el proceso del duelo de una niña, tras la pérdida de un ser querido. Con imágenes llenas de significados, la resistencia al sufrimiento se representa con el corazón encerrado en una botella de vidrio, que cuelga como un collar en la vida de la niña. Solo el encuentro con la infancia y el momento del dolor, dan pie a la superación del duelo. Un libro que remueve las fibras, y cuya versión digital como aplicación para tabletas se aleja de la intimidad de la lectura, haciendo que la vinculación del lector con la pérdida sea también un juego para alterar las imágenes.


Artista con exposiciones en diversas ciudades como Berlín, Brooklyn, Dublín, Sydney o Londres. Cofundador del colectivo de arte OAR y considerado por The Times como uno de los ilustradores más representativos de los últimos años. No es de extrañar que en 2007 Jeffers fuera designado el ilustrador oficial del Word Book Day, celebración organizada por la UNESCO con el fin de promover la escritura y publicación de libros para niños. Múltiples son los reconocimientos a su talento, entre los que se encuentra sus repetidas menciones en la lista de Los mejores del Banco del libro. Uno de sus últimos títulos, Atrapados entró en la lista del 2013 del Banco y recientemente fue merecedor del Premio Álbum Ilustrado del Gremio de Libreros de Madrid. El divertido periplo de un niño por bajar de un árbol su cometa papagayo, papalote, barrilete, volantín, hace que un universo improbable de objetos quede en la cima de un árbol. Lo que parece un absurdo juego del niño, se anuncia según el gremio de libreros de la siguiente manera en su veredicto: “El autor plantea con gran sentido del humor, sin moralejas ni dobles intenciones, cómo reaccionar ante los contratiempos. El resultado es este álbum de brillante texto y magníficos dibujos.”


Actualmente tiene un nuevo libro publicado en español Este alce es mío y un libro en inglés, aún por traducir, titulado The Hueys in It Wasn’t Me. La publicación de sus álbumes, suelen tener un año de distancia, proceso en el que se dedica a la creación de su próxima novedad. La irreverencia de su obra atrapa a un lector infantil que se siente parte de su mundo, que busca reencontrarse con sus lecturas, una y otra vez, como si fueran pingüinos en sus puertas, como si fueran sus amigos. El espacio para la risa, muchas veces infravalorado, es trabajado por Jeffers con absoluta inteligencia y respeto, al igual que la imagen como parte fundamental de la lectura, alimentando de esa forma la astucia de un lector que está en crecimiento.


*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en el año 2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isa Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.