Entrevista a Rébecca Dautremer

Actualizado: abr 13


Tras un complicado tiempo de arribo, Rébecca Dautremer finalmente pudo compartir con nosotros sus experiencias en el campo del álbum ilustrado y el cine. Con un estilo personal, es reconocida en los últimos años gracias al éxito comercial de sus ilustraciones en el álbum Princesas olvidadas o desconocidas (2007) escrito por Philippe Lechermeier. Sus juegos con las perspectivas de las imágenes, la sólida construcción de imaginarios, y el trabajo delicado en los detalles, impresionan a grandes y chicos por igual. Esta ilustradora francesa, consecuente con su estética, nos contó por teléfono los detalles de la evolución de su trabajo:

¿Cómo fue tu acercamiento a la ilustración?, ¿es una vocación de la infancia o fue un camino que descubriste con el pasar del tiempo?

Siempre he dibujado, desde que era muy pequeña. Tuve la suerte de tener unos padres que apoyaron mi afición y me animaron a seguir dibujando con cierta disciplina. Estudié Artes Decorativas en París, me especialicé en Diseño Gráfico, y empecé a trabajar como ilustradora desde muy joven, mientras era estudiante. Hubo personas que depositaron su confianza en mí, entonces hice mi primer libro. Otro editor me llamó y las cosas fueron desarrollándose con naturalidad hasta llegar a este momento.

¿Cómo era Rébecca Dautremer en la adolescencia?

Era una chica solitaria, muy tímida, pero también muy feliz. Aprovechaba todo el tiempo libre que tenía, los fines de semana y las vacaciones para dibujar. Hacía dibujos, cómics, ilustraciones. No salía mucho ni tenía demasiados amigos. Sobre todo, dibujaba.

¿Has hecho algún cómic a nivel profesional?

No, no lo he hecho nunca, pero lo pienso seriamente, me interesa muchísimo. Quizás empiece a trabajar en un proyecto de cómic que tengo en la cabeza.

¿Qué cualidades consideras tú que debería tener un buen lector?

No soy quién para juzgarlo, ni para decidirlo. No. Prefiero no contestar a esa pregunta.

¿Por qué la literatura infantil actualmente interesa tanto a los adultos?

Es verdad que mis libros los compran mayoritariamente adultos, pero no sé qué significa. En realidad, cuando trabajo, tampoco pienso en los niños ni en los adultos. Yo trabajo pensando en mí misma, en mi propio disfrute. Es verdad que los libros que me encargan están dirigidos a los niños principalmente, pero yo trabajo para mí. Si los adultos los compran me parece bien, también si los compran los niños. No encuentro extraño que a los adultos les interese la literatura infantil, porque yo soy adulta y a mí me interesa, yo compro libros para mí. En todo caso, quizás en los textos se encuentre algo diferente, pero yo no encuentro diferencia entre los lectores infantiles y adultos de la imagen, de la ilustración. Pienso que los niños y los adultos tienen los mismo ojos y ven las mismas en cosas, pero las interpretan y las expresan de forma diferente. Pero cuando dibujo no me interesa pensar en si estoy creando para un niño de cinco años, o de ocho años, o de doce años. No le veo sentido.

¿Cómo fue el trabajo con Princesas? Siendo un libro con un imaginario tan complejo y detallado, ¿cómo fue el proceso para concebir cada personaje, sus universos, el tiempo de creación?, ¿pensaste alguna vez que sería un libro tan exitoso?

El escritor Phillipe Lechermeier escribió este imaginario de princesas y le propuso este texto al editor, y el editor vino a verme para proponerme ilustrarlo. Al principio no sentí mucho entusiasmo por el proyecto, me parecía difícil por tratarse de princesas. No quería que fuera muy rosa, ni muy ñoño, ni muy tonto. Así que me puse a trabajar con Phillipe para hacer algo diferente, unos retratos originales de unas nuevas princesas, algo que ya estaba desde el origen en el texto. Él aceptó a reescribir mientras yo dibujaba. De esta colaboración surgió una amistad que todavía dura. Este proceso, como casi todos mis libros, duró un año. No quiero decir que me haya pasado un año dibujando, pues la creación de un imaginario para un libro tiene mucho de planificación, de reflexión, de pensar las imágenes y organizarlas. Jamás imaginé que el libro tendría tanto éxito.

De igual forma, repites un arduo trabajo con el Diario de Pulgarcito, un libro extenso con un discurso gráfico vital, ¿sientes que la técnica preciosista en tu imagen es parte de tu discurso como ilustradora o es una petición del editor y el público que se enamoró del estilo?

Este proyecto fue muy diferente. En principio el texto, también de Phillipe Lechermeier, era una novela que no estaba pensada para ser ilustrada. Me habló del proyecto y me pidió que hiciese algunos pequeños bocetos, pequeños dibujos sobre el texto, para aclimatarlo un poco. Yo empecé a hacer dibujos y más dibujos y pensé que podría resultar un buen libro ilustrado, se lo propuse y él aceptó. Decidí utilizar técnicas diferentes porque al ser un diario de pulgarcito, imaginé el cuaderno que el personaje se llevaría en el bolsillo al bosque, donde dibujaría y escribiría lo que pensaba y sentía. Así que imaginé que utilizaría un lápiz, el collage, pintura.

¿Cómo se enfrenta la ilustradora entre la línea de una creación propia y el marketing?, ¿por qué consideras que tu estética es tan exitosa?

No lo sé. Yo siempre hago las cosas como creo que debo hacerlas. No sé qué hay que hacer para que un libro funcione, así que no pienso sobre ello. Después del gran éxito de Princesas olvidadas o desconocidas podría haber hecho un libro muy similar para intentar repetir el éxito, pero eso realmente no me interesa nada. Prefiero probar otras cosas, y mi editor me da una libertad total para crear. De todas formas es muy difícil saber qué va tener éxito y qué no. Pero no es mi prioridad que se venda, mi prioridad es hacer un buen libro.

El juego de las perspectivas es vital en tu trabajo, ¿influencia del cine?

Sí, siempre digo que la fotografía es algo que me interesa mucho, y también el cine. Me interesa mucho el encuadre, la perspectiva… siempre me imagino que estoy tomando una foto cuando hago una ilustración. Elijo el punto de vista y el encuadre más interesantes y leo muchos libros sobre fotografía, sobre técnicas fotográficas y trabajos de fotógrafos. Veo a mis personajes como parte de una escena, imagino un escenario y luego pienso en cómo la fotografiaría.

¿Cómo fue tu experiencia con el cine de animación?

Fui autora gráfica y directora artistíca de Kerity, la maison des contes, mi primer largometraje de animación. Fue una experiencia genial, muy rica, pero también estresante. Descubrí que trabajar en equipo a veces es complicado y técnicamente era un mundo desconocido para mí, por lo que resultaba todo muy descorazonado. Pero no me desanimé y pude con ello. Ahora me encantaría volver a repetir la experiencia. El director de Kerity me ha propuesto hacer otra película y ya estoy trabajando en el proyecto, que se llama Miles, sobre un músico con un talento casi mágico. En este proyecto soy autora gráfica pero también realizadora y guionista junto a mi marido Taï Marc Le Tan.

Ilustrar clásicos siempre es un trabajo complicado, puesto a que son mundos que se han imaginado miles de veces en millones de cabezas, ¿qué tan difícil fue ilustrar Alicia en el país de las maravillas, que además no solo es un clásico literario sino que las imágenes por John Tenniel, Disney e incluso Tim Burton son referentes importantes en el inconsciente colectivo?

Es verdad que Alicia ha sido ilustrada mil veces y al principio tenía muchas dudas cómo hacer para mostrar mi visión de Alicia, si tenía algún sentido… pero al final decidí olvidarme de todo esto, no obsesionarme con intentar aportar algo nuevo y tomarme este libro como cualquier otro, hacerlo lo mejor que podía y sabía. Me dije: “Irá bien”. Y ahí está. No sé cómo la gente percibe ahora el libro, pero yo disfruté mucho haciéndolo. Es un libro en el que creo que hay muchas cosas personales mías, está muy alejado de otras versiones como las de Disney. Es un texto muy rico que ofrece muchas posibilidades para la ilustración. Cuando yo era pequeña no me gustaba nada la historia, pero para un ilustrador es muy sugerente, un texto que da mucho. Fue complicado, sí.

Ilustrar La Biblia es un reto titánico, ¿cómo lo llevas?

Es un desafío. Llevo tres años trabajando en este proyecto con Phillipe Lechermeier, el autor del texto también. Es un proyecto enorme y muy complicado porque no se trata de una historia cualquiera, sino de un texto con muchas implicaciones religiosas, pero intento como en Alicia no hacerme excesivas preguntas y decirme que todo irá bien.

En tu caso, el resultado final de un libro termina por ser un objeto hermoso, ¿cómo te sientes al verlo concluido?

Como soy un poco insegura, insatisfecha con el resultado de mi trabajo, siempre pienso que mi próximo libro será muy hermoso, que será mi preferido.

¿Cómo ves el mundo, el futuro?

En este momento no estoy muy serena. Por una parte tengo una vida feliz, una profesión que adoro, un marido encantador y unos hijos maravillosos. Pero al mismo tiempo soy consciente de que hay mucha gente que sufre y eso me incomoda. Es un poco raro y nada original, pero así me siento. También creo que la expresión artística es la única esperanza para mí y para los otros. Intento enseñar a mis hijos a expresarse, a expresarse artísticamente porque es lo que nos diferencia de los animales, y también lo único que verdaderamente nos puede ayudar en la vida.

Conversaciones minúsculas

¿Una figura geométrica?

Punto.

¿Un color?

Luz.

¿Una obra de arte?

Un retrato de algún enano de Velásquez.

¿Un libro que marcó su adolescencia?

Madame Bovary de Gustave Flaubert.

¿Una película?

Torremolinos 73.

Describa brevemente una imagen que realmente le guste.

Una foto de un huevo en una caja de papel azul pálido.

¿Qué querías ser de niño?

¿Cuando yo era un niño? No pensaba en el futuro.

¿Un paisaje?

Un campo de trigo en el borde de una carretera de montaña, visto en contrapicado en la cima de una alta roca.

¿Una hora al día?

La mañana, definitivamente

Traducción: Ramon Barreto

***Imágenes usadas en esta entrevista: 1. Detalle de libro Sentimento escrito por Carl Norac, y editado por Edelvives. 2. Fotografía tomada por Carmen Fernández Etreros. 3. Detalle de ilustración en su página web. 4. Detalle de ilustración de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carrol, editado por Edelvives. 5. Trailer de la película Kerity, la maison des contes.