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The haunting of Hill House


Cadena: Netflix Creadores: Basado en el libro The Haunting of Hill House de Shirley Jackson. Crean: Mike Flanagan Temporada: 1

La vi desde el prejuicio. Y es que Netflix, por más que lo intenta, no termina de dar con la gran serie que la distinga. Lo produce todo a ver qué destaca. Vamos a sumarle, además, que se trata de una serie de terror, un género que me interesa poco. A pesar de la duración de los capítulos (un mal de este año), que lo hacía a veces muy pesado e innecesariamente interminables, pudimos encontrar una historia que no sólo iba de fantasmas, de una casa maldita, y de una familia desprotegida a pesar del tiempo. La serie, en el fondo, construye toda una alegoría al duelo no superado de la familia Crain. Cada uno de los miembros de la familia, a su manera, intenta sobrellevar los hechos del pasado que hicieron tambalear las columnas desde donde se fundaba su hogar. Y digo hogar porque, por un lado, está la casa en la que habitaron durante un verano de su infancia, con intención de remodelarla y venderla (y a la que temen volver); y por otro lado está el hogar que, como familia, habían tratado de consolidar los cinco hermanos y sus padres. O sea que es un dramón, pero un entorno bastante terrorífico. Las actuaciones, todas al mismo nivel, pero sin brillar, permiten un equilibrio en el suspenso sobre el que vamos develando tanto el pasado y el presente. Ambas líneas temporales, incluso, llegan a estar en contacto para descifrar los misterios de la casa y el dolor de sus habitantes. El efecto de sorpresa nunca deja de estar presente dentro de la historia, al igual que los golpes de terror que asustan a los espectadores más miedosos. Eso ayuda a mantenerte en toda la temporada, pues cada revelación parece calzar perfectamente como un puzzle, pero abriendo más intrigas (por ejemplo, ese maravillo final de episodio en el que Eleanor y el espectador devela el misterio de la mujer del cuello roto; o cuando descubrimos qué hay en la habitación de la puerta roja). Al final, todas las piezas estarán encajadas sobre el tablero, y uno agradecerá en entender cada uno de los acontecimientos que ocurren y por qué ese desenlace; pues nada parece estar en vano puesto en escena. Aplaudo el episodio 6, realizado con cinco planos secuencias, porque es muy complicado llevar a cabo en único plano situaciones como: la aparición de fantasmas, el pasado y el presente de la historia, el recuerdo de los personajes en la infancia, más sus propios dramas personales. Es un buen ejercicio creativo, y un deleite para el espectador. Aparte de la duración de los episodios, resentí una sensación artificial en sus personajes, y una prolongación algo amelcochada del final cuando el padre de la familia habla con su mujer para explicarnos, en un paso a paso, los cabos que nos faltaban por atar.


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