La ciudad latente

Actualizado: may 14


La ciudad latente

Shaun Tan

Traduce Lidia Pelayo Alonso

Bárbara Fiore, 2018


Caracoles gigantes se desean por las calles de la ciudad; el último rinoceronte vivo entorpece el tráfico; un número incontable de mariposas invade a los humanos durante la hora de la comida, directivos de una empresa se transforman en ranas durante una reunión. En este libro, Shaun Tan recoge veinticinco relatos en los que los animales se apropian de las ciudades. Corrijo, en este libro las ciudades empiezan a latir de manera distinta, al ritmo de sus primeros habitantes. Es así como el lector va siendo testigo de una pequeña revolución animal. Un libro cargado de lirismo no solo en la sencillez del texto, sino en la simbiótica relación que establece con las ilustraciones creadas por el mismo autor. Ilustraciones que son pinturas al óleo y que, vale acotar, también nos parecen unas pequeñas piezas de arte.


Son escasos los relatos que hacen ruido dentro de la armonía constante del libro. Es gracias al compás de las historias que el humano cruza el umbral surrealista y enfrenta sus propias sensaciones de soledad, agobio, pérdida, amor, ambición... Ahora el animal es un aliado, un símbolo de lo que nosotros somos, de nuestras carencias y necesidades dentro de la sociedad. Estos animales, sin un lugar al cual pertenecer, dejan en evidencia el impacto de una vida social llena de excesos. A veces pienso en que este libro es el acompañante ideal a las noticias de animales que aparecen en los pueblos y ciudades durante el confinamiento. No sólo para verlo desde una admiración ecológica, sino para entendernos como seres vivos y hábitat.

En uno de los relatos, un número incontable de mariposas llegaban a la hora de comer y las personas se quedaban paralizadas en las calles, hombro con hombro: “Las palabras se quedaron mudas en nuestras mentes, la voz, narradora constante, que siempre separa las cosas por causa y efecto, signo y símbolo, alguna especie de significado útil, valor o presagio; todo eso se detuvo y llegaron las mariposas”. Quizás es pertinente, en estos días raros, vernos a través de estos relatos.