Entrevista a Shaun Tan

Actualizado: ene 19


Shaun Tan sacó a pasear a los lagartos, se sirvió una taza de café y entró a su oficina seguido por un loro. Encendió la computadora y esperó noticias de PezLinterna. Actualmente, este autor e ilustrador australiano es una interesante figura de estudio en el campo de la literatura infantil y juvenil. Ganador del premio Memorial Astrid Lindgren 2011 y Oscar a mejor corto de animación por la adaptación de su álbum La cosa perdida en el mismo año, resaltan no solo su capacidad de crear discursos innovadores a partir de las imágenes, sino de construir un imaginario repleto de significados sobre la esencia de las cosas. Con la nostalgia como bandera, ilustra los álbumes Memorial (aún por traducir), El Visor (recientemente publicado al español por Bárbara Fiore) y Los conejos (1998). Luego se arriesgó a escribir el guión de sus álbumes El árbol rojo (2001) y Emigrantes (2006), libro que lo consagra. Finalmente se presenta como autor con el libro de cuentos Cuentos de la periferia (2008). Este personaje nostálgico ofrece un poco de su tiempo para atender a nuestras preguntas:

Constantemente, la identidad de tus libros se observa en un imaginario rico en mundos, objetos y personajes que invitan no solo a la imaginación sino a la creatividad. ¿Cómo llegas a conciliar estos universos? ¿Qué cosas te estimulan?

Estoy bastante abierto a la influencia de otros artistas, no sólo pintores e ilustradores, sino también escultores, creadores de cine, caricaturistas, arquitectos; todo, desde arte contemporáneo hasta artefactos arquelógicos de museo. Me gusta la sensación de que todos son más o menos iguales, sin importar la cultura social o intelectual que surge en torno ellos: personas que intentan dar un sentido al mundo que los rodea a través de la creación de objetos figurativos. También me siento inspirado por el trabajo artístico de los niños: en realidad no tanto por lo artístico en sí, sino más bien por su incuestionable deseo de hacer cosas que entrecruzan los sueños y la realidad. Me recuerda que esto debe ser un importante instinto en todos los seres humanos.

Actualmente, el libro álbum dirigido al público infantil y juvenil también está alcanzando el interés de un lector adulto. ¿Crees que la imagen se está fortaleciendo como un tipo de discurso académico sin prejuicios?

Es una pregunta interesante en la que pienso mucho. Ciertamente en Australia, el país que mejor conozco, ha habido un cambio notable en la manera en la cual los álbumes ilustrados (como los llamamos nosotros) son recibidos por los adultos, con una crítica más académica y seria que hace diez o veinte años atrás. Los límites entre los cómics, animación y álbumes ilustrados se están diluyendo un poco, y la proliferación de una comunidad global, blogs y festivales internacionales pueden tener algo que ver con esto. Libros inusuales y pequeños (como los míos) tienen una oportunidad de ser ampliamente considerados y relacionados con otros libros experimentales, creando un desastre para la crítica. Lo mismo está pasando con los cómics.

¿Cómo ves el futuro del álbum ilustrado?

Pienso que el álbum ilustrado continuara desarrollándose junto a los nuevos medios. Hay mucha discusión sobre un potencial reemplazo de los libros impresos por los libros electrónicos (e-books), pero no estoy seguro de que eso sea aplicable para los libros ilustrados, que son objetos cuidadosamente diseñados; el hecho de que sean objetos físicos es parte esencial en la experiencia de su lectura. De hecho, podríamos ver mayor atención en los diseños y otros formatos interesantes a medida que los álbumes ilustrados examinen su singularidad. Pero también pienso que habrán muchas formas nuevas e interesantes como resultado de las oportunidades tecnológicas, como ha sido siempre en la historia.

¿Por qué la melancolía es un tema recurrente en todos tus libros?

Para ser honesto, no estoy seguro. He respondido a esta pregunta muchas veces de manera distinta, pero todo gira en torno al hecho de que me parece un tema atractivo, consciente y subconscientemente. Me gusta dibujar y escribir sobre temas melancólicos. También pienso que es adecuado para el formato del álbum ilustrado, el cual es leído, usualmente, en silencio y soledad… la forma y el contenido trabajan juntos. Pensándolo un poco más, supongo que veo la vida como potencialmente melancólica y oscura, eso me preocupa y me lleva a pensar en ello muy a menudo. La felicidad se ocupa de sí misma, no es un gran acertijo. Ciertamente yo dibujo imágenes felices y de celebración de cuando en cuando, pero lo melancólico parece más interesantes a largo plazo, de la misma manera en la que la injusticia es mucho más provocadora que la justicia. También pienso que la melancolía debe ser aceptada y apreciada, en vez de ser negada. Es parte normal de ser un ser humano solidario y pensante sentirse triste y deprimido por algo de vez en cuando. Es mucho peor si no lo reconoces.

Con Emigrantes logras tocar la fibra sensible de aquellos que emigraron y sensibilizas, a su vez, a aquellos que nunca lo han hecho. ¿Cómo fue tu acercamiento humano ante la experiencia de ilustrar este álbum?

Creo que algo tiene que ver con el hecho de querer adentrarse en una vida soñada y compartida que todos pueden comprender, y eliminar de ella ciertos contextos, es decir: nombres, países, personas en particular, sin tiempo ni espacio. Con los años me he dado cuenta de que las mejores historias e ilustraciones trabajan un poco como un espejo, reflejando la imaginación y las preocupaciones de cada lector, individualmente. Es una de las razones por las decidí quitar las palabras de ese libro bastante temprano en el proceso, de esa manera el lector no tendría presión para interpretar las cosas de una manera u otra, o preguntarse que quería decir el autor. A menudo, las cosas más simples y tranquilas provocan las respuestas más fuertes.

¿Cómo fue el proceso de ilustración de las fotos en las guardas?

Las guardas reflejan el proceso completo del desarrollo de este libro: son dibujos basados principalmente en fotos de pasaportes anónimos de los archivos de la Isla Ellis en Nueva York, así que tienen un sentido documental. Esto se extiende también al resto del libro, que está basado en anécdotas reales recolectadas de diferentes fuentes: libros, biografias, historias orales y recursos de museos.

¿Cómo clasificarías Emigrantes: álbum ilustrado o novela gráfica?

Originalmente lo llamé álbum ilustrado, y en un principio era un libro mucho más corto, con una imagen por página. Ahora, que tiene tantas imágenes por página, a menudo formando secuencias coherentes, pienso que es más una novela gráfica. Pero nunca me han preocupado mucho las categorías. La misma pregunta surge con respecto a la audiencia: ¿es un libro para niños o para adultos? Mi respuesta: ¿en realidad eso es importante?

¿Cómo fue la experiencia de la escritura en tu libro Cuentos de periferia? ¿Cómo es tu proceso de escritura de este libro con cuentos más extensos?

Este libro fue muy divertido, particularmente después del estilo disciplinado de Emigrantes. Acá reunía un grupo de historias, aparentemente al azar, y en diferentes estilos, o sea, exactamente el tipo de libro que disfruto más como lector. De hecho, he sido un escritor de cuentos breves por mucho tiempo, pero la mayor parte de ese trabajo no está publicado (porque no está terminado o porque es muy malo).

Originalmente quería ser un escritor en mi adolescencia, no un ilustrador… comencé a ilustrar para ganarme la vida y luego me quedé enganchado. Así que fue bueno volver a la escritura y reunir mis distintos intereses. Me hizo darme cuenta de que no eran tan diferentes. La manera en la cual desarrollo una historia o una pintura es bastante parecida: un fluir de la conciencia al azar, seguido por una esmerada revisión a lo largo de varios meses.

¿Cómo fue adaptar La cosa perdida a la animación? ¿Qué gana y qué pierde un corto animado versus el libro, siendo ambos, formatos totalmente distintos?

La primera cosa que debo decir es que el libro fue cien veces más fácil de crear que la película, y no estoy exagerando. El libro también costó menos del 1% del presupuesto de la película e involucró relativamente a pocas personas y muy poco de conversación. Así que en cuanto a la logística la animación fue bastante diferente: un enorme reto, e imposible sin un buen productor y un respaldo financiero sólido. Esa es la diferencia principal. También fue altamente cooperativo, así que involucra varias visiones creativas, no solo la mía, y en este caso fue un proceso interesante y divertido. Cuando leo el libro, diez años después, parece una historia diferente, el silencio y la quietud de las imágenes y palabras tienen su propia magia, diferente a la magia del corto animado. Es interesante darte cuenta de eso. Sería dificil tener una adaptación más fiel, los dos trabajos permanencen marcadamente diferentes.

¿Alguna vez te imaginaste ganando el Óscar?

¡Para nada! De hecho, para ser honesto, estaba indeciso acerca de toda esa experiencia bizarra. Soy una persona bastante tranquila y en general disfruto trabajando detrás del escenario. No me gusta ser tan visible públicamente y el responsable de representar lo que, en verdad, es un gran grupo de creadores. Todo el ruido de los medios, especialmente de periodistas australianos, fue muy intenso y agotador. Al mismo tiempo fue un real privilegio disfrutar de una breve visión en el otro mundo de la sociedad hollywoodiense, que fue genuinamente fascinante. Más allá del bling bling y el glamour, con el cual los medios están tan obsesionados, hay artistas muy trabajadores, técnicos y productores que aman hacer cine, y que son muy amables y sin pretensión. La gente de animación en particular fue muy divertida y disfruté especialmente la compañia de uno de los nominados. Todos, personas más o menos como yo, creadores independientes haciendo su trabajo en vez de competir con los demás por una medalla.

La racha continuó este año, y siguió el Astrid Lindgren, premio que consolida tu carrera como un importante ilustrador de literatura infantil. ¿Qué hacías cuando recibiste la noticia?

Lavar los platos en casa, y la llamada no se escuchaba muy bien, así que me tomó un rato entender quien estaba llamando y por qué. ¡Estuve todo el rato buscando algo para secarme las manos!

¿Ahora te sientes como parte del canon de la literatura infantil?

Esa es una pregunta interesante: nunca lo he pensado en esos términos. Al final del día soy otro individuo más haciendo lo que puede con papel y lápices en un suburbio australiano, sin ninguna aspiración además de hacer historias honestas y bien hechas, tanto para mí como para los demás. Pero tal vez esa sea la ironía de formar parte de un canon artístico, no llegas ahí intencionalmente. Solo intentas hacer lo mejor con lo que tienes.

¿A quiénes consideras grandes maestros del medio? ¿A quiénes admiras?

Cada uno es un maestro en su propia manera, no creo que exista una medida en particular más allá de la integridad de forma y estilo. Algunos “maestros” que me vienen a la memoria son Raymond Briggs, Chris Van Allsburg, Maurice Sendak, Edward Gorey, Armin Greder, Bruno Munari y Peter Sis. Hay muchos más, pero estos me vienen a la mente por el uso preciso que hacen del lenguaje, tanto escrito como visual, y el interés por experimentar con la relación palabra–imagen.

¿Te sientes un maestro?

Sigo pensando que tengo un largo camino por recorrer antes de establecer un cuerpo de trabajo sólido, esa es mi sensación. A menudo siento que solo he tocado la superficie, pero creo que es esto lo que le pareció interesante a los jueces del Astrid Lindgren Memorial, que estoy rasgando un poco, haciendo algo diferente y cuestionando las convenciones del medio del libro ilustrado. Ciertamente no soy tan bueno como otros de los nominados.

¿Cómo fue esa etapa en la que dejaste de ser niño para ser adolescente?

No puedo reconocer ese momento, todo parece haber pasado poco a poco, y en muchas maneras, ahora a mis 38 años, me sigo sintiendo como una extraña mezcla de niño, adolescente y adulto, cada etapa llena de cosas sin resolver. Mi madre suele decirme que de repente me convertí en alguien pausado, filosófico y ansioso sobre el mundo a la edad de once años y recuerdo sentir que de alguna manera había cambiado repentinamente: mis dibujos e historias se hicieron un poco más oscuros, pero también mucho más interesantes.

¿Tú sientes algún prejuicio a la hora de escribir para niños o jóvenes? ¿O no te limita una franja de edad?

Nunca pienso en grupos de edades cuando trabajo; estoy muy ocupado en desarrollar la imagen o la historia. Es un poco como preguntar si un árbol debería ser pintado por un niño de cinco años o por un adulto: solo requiere crecer y ser pintado en una cierta manera, realmente no le importa quien termine viéndolo. Puede ser bueno para un niño, un adolescente o un anciano, es difícil de predecir.

¿Cuáles son los proyectos futuros de Shaun Tan?

En estos momentos estoy trabajando en un álbum ilustrado sobre relaciones entre dos hermanos (son niños, pero también es una metáfora para las relaciones cercanas en general, sobre como pueden llegar a ser extrañas y privadas). Hay una continua discusión sobre la adaptación a film de Emigrantesy tanto mi productor como yo, estamos ahora en una buena posición para conseguirlo, pero como en La cosa perdida, es realmente lograr el concepto y enfoque adecuado, de otra manera podría ser una terrible y desilusionante odisea, dada la escala del proyecto.

Conversaciones minúsculas

¿Un libro?

Rebelión en la granja de George Orwell.

¿Una película?

Brazil.

¿Emigrantes al cine?

¡Trabajo duro!

Melancolía es…

Agridulce.

De no ser Shaun Tan, ¿qué otro oficio tendrías?

Jardinero.

¿Algún ilustrador prometedor?

Wada Atsushi, Shimbe, Jonathan Oxlade, Aaron Hill.

¿Algo que olvidar?

Las reglas y los significados.

¿Un animal en el cual metamorfosearse?

Gatos.

¿Un libro tuyo?

Cuentos de la periferia.

¿Una obra de arte?

Un dibujo de una calle vacía que hice cuando tenía 20 años.

¿Una imagen?

Nubes.

¿Una palabra?

“Parrot” -loro- (hay uno sentado sobre mí en estos momentos).

¿Un libro que marcó tu adolescencia?

Crónicas marcianas de Ray Bradbury.

Traducción: Laura Montanari.

***Imágenes y trailer cortesía de Shaun Tan.