Quince series 2016

PUESTO 15:

Stranger Things

Nadie lo pone en duda, la serie se ganó a la audiencia desde la nostalgia. Es como oír una canción de radio en familia el 31 de diciembre. Matt y Ross Duffer, sus creadores, apelaron al cariño que nuestra generación le tiene a las historias de los ochenta (por no reducirlo todo a Spielberg). Son los Goonies reloaded. Con un punto muy a su favor, el carisma de los niños protagonistas: Lucas, Mike y Dustin son los amigos que todos quisimos tener en la infancia. Son dulces y arriesgados. Aunque sin duda, el show se lo roba Eleven, la E.T. del siglo XXI, aunque más bonita y con poderes complejos que apuestan a su propia destrucción. Las referencias no cesan a cada minuto de la serie, que además es como ver una película de ocho horas (gracias a la trampa Netflix). Además, ver a Winona Ryder haciendo de Joyce, sufriendo como una madre desesperada, es un golpe emocional necesario que nos coloca a todos los que vivimos los ochenta de igual a igual. Sí, nos hemos puesto viejos. La serie engancha, es divertida, entretenida y da miedo, pero la historia tiene esa candidez de los ochenta que, a mi parecer, le hace perder algo de contundencia. Entiendo que es parte de su esencia, pero uno corre el riesgo de perder el interés cuando pasa la nostalgia.


Mejor episodio: 1x03 "Holly, Jolly". Porque mis navidades ya no será la misma, esperaré que las luces del arbolito me descifren a donde fue a parar Bárbara o que me cuenten más de la vida de Eleven.



PUESTO 14:

American Crime Story: The People v. O.J. Simpson

Scott Alexander y Larry Karaszewski, sus creadores, propusieron a FX, una serie en la que cada temporada contaría la historia de un crimen. O sea, American Horror Story pero con más terror porque estaría inspirada en la cruda realidad. Ryan Murphy, uno de los productores más showceros del medio, compró la idea y la ejecutó. Esta primera temporada estuvo inspirada en el libro "The Run of His Life: The People v. O.J. Simpson" de Jeffrey Tobin, y recoge muchos ingredientes que juegan a favor de la serie: la crítica social al machismo gringo, y la lucha de razas en Estados Unidos. Básicamente es una serie que te indigna, porque el espectador no sabe cómo va a reaccionar ante el evidente final. No hay spoilers, sabes cuál es el resultado del juicio, y sufres aún más. Y cuando hablo de sufrimiento, no me refiero a lo que generará en tu estómago el rostro estirado de John Travolta.


La grandeza de la serie radica en la interpretación de Sarah Paulson. Ella tomó a Marcia Clark, uno de los personajes más caricaturescos y ancla de burla de los estadounidenses y lo humanizó. Se lo apropió, le dio carne, voz, alma, con todo y sus errores. Marcia eclipsa la serie por completo. Uno termina queriéndola y entendiéndola. Sin embargo, y a pesar de lo bien hilvanada que está la historia, de los guiños con los que cuestionan a la sociedad; a mí me sigue pareciendo que tiene rastros (muy pocos) de melodrama excéntrico que le encanta a su productor. Además, no todas las actuaciones son tan respetuosas con el público.


Mejor episodio: 1x06. "Marcia, Marcia, Marcia" porque hace de la peluquería y un peinado horroroso, la puerta para desahogar los monstruos que la atormentan, más allá del crimen.



PUESTO 13:

Black Mirror

Querido lector, tranquilo. Puedes darle like al post, que no te estamos midiendo. Charlie Brooker, culpable de que en el 2011 nos cuestionáramos la presencia de un cerdo en televisión, reaparece con una tercera temporada en Netflix el doble de larga que las anteriores: seis episodios. Su creador logra que la serie nos conduzca, nuevamente, a dilemas morales propios de la modernidad: ¿quiénes somos?, ¿en qué nos estamos convirtiendo?, ¿cómo ese futuro alternativo, cada vez más real, nos puede llegar a perjudicar como seres humanos? Aunque siento que no todos los capítulos de esta temporada tienen la misma calidad, la serie tiene una buena estructura: cada episodio es una historia independiente. Siempre podemos darle una nueva oportunidad a la temporada, porque además sus historias son muy adictivas.


Por darles un ejemplo, en el episodio (2) “Playtesting”, sufrí de sobresaltos y una incipiente depresión con un final tan desolador, pero no es de mis favoritos. Por el contrario, quiero resaltar la labor de tres episodios específicos que, más allá del gusto personal, recoge aspectos varios en guion y producción: “Nosedive” (1) Un episodio pastel en donde Lacie, su protagonista, logra transmitir una candidez real. Ella lucha por ser tan artificial como la sociedad en el que se desenvuelve, todos adictos a las redes sociales. Sin embargo, ella no puede huir de su esencia humana, y esto hace que todos nos identifiquemos con su caída. (3) “Shut up and dance” El viaje vertiginoso de Kenny, su protagonista adolescente, nos arrastra a conmiseración más absoluta. Sin embargo, al develar el origen de todo, nos hace cuestionarnos moralmente: ¡vaya manera de colocarnos en los zapatos del otro!; además tenemos a Bronn de Game of Thrones (Jerome Flynn) acompañando al joven en parte de su periplo. (4) “San Junípero” es sublime. Un episodio que habla del amor. Está construida de forma impecable, con unos cuidadosos juegos temporales y narrativos que se transmite en cada detalle técnico y de libreto. Pero si a esto le sumamos la historia vívida entre Kelly y Yorkie, con sus buenas interpretaciones, logramos vivir y sentir la historia hasta conmovernos.


Mejor episodio 3x04 “San Junípero”, porque ahora tengo la duda de que mis historias de amor realmente no han existido, o me da la esperanza de saber que están almacenadas más allá de mi memoria.



PUESTO 12:

Unbreakable Kimmy Schdmit

No apta para todo el mundo -aunque sea de Netflix-. Su humor es absurdo, paródico, repleto de referencias de la televisión de los noventa. Tina Fey y Robert Carlock, sus creadores, vuelven a lograr que el público se cautive y muera de la risa con los 13 episodios de la segunda temporada. Misión que muchos pensamos imposible, aunque nadie sea capaz de negar que es una historia rara, llena de personajes tan ridículos como entrañables. Sus situaciones, muchas veces disparatadas, encierran un fuerte contenido de crítica social. Por ejemplo Kimmy (Ellie Kemper) trata de entender el mundo laboral tras su encierro por tantos años, pero además busca también comprender el amor a partir del único referente que tiene: "Dawson's Creek". Que para quienes crecimos con esta serie, podemos llorar de la risa -y también entenderla- con la aparición de Pacey. Kimmy habla de ese estado constante de la adolescencia en la generación actual. Es hilarante y a la vez sarcástica con la cultura que construyó las bases de una década. Por otro lado, el actor Tituss Burgess que interpreta a Titus, es el personaje más caricaturesco de la serie pero, a la vez, el más poderoso. Él marca la pauta, es estrambótico, dramático o los que vulgarmente llamamos un showsero, pero que te cautiva con su particular forma de ver la vida. Ambos, muy a su manera, padecen de un optimismo que llega a ser hasta dulce e incrédulo frente a una sociedad tan compleja como la newyorkina.


Como parte de las secuencias o historias más poderosas de esta temporada podemos incluir: el ridículo comercial de Mentos; Jacqueline en la lucha entre reconocer sus orígenes y seguir en el estatus quo de una mujer prestante en Estados Unidos; Lilian tratando de preservar la identidad de su decadente barrio en New York; la participación de Tina Fey como la psiquiatra alcohólica que te lleva a tu lugar feliz; la salida del clóset del novio de Titus frente a la familia con la que Titus puede vivir su propia revelación al mundo; o Lisa Kudrow (Phoebe en "Friends") como la mamá de Kimmy. Sí, otro duro golpe para el espectador que se sentirá viejo, a lo Winona.


Mejor episodio: 2x10 "Kimmy Goes to Her Happy Place!", porque todos tenemos en el inconsciente un lugar Disney, en el que masacramos a los animales que cantan para ser felices; o al menos una salida del clóset, de cualquier clóset social, que nos queda por concretar.



PUESTO 11:

Lovesick

Este es mi pequeño capricho. Pudo haber sido el puesto número 15. Sin embargo, esta serie de Netflix logra algo que muchas en esta lista no hace: te enamora. Así de cursi como suena. Es una historia muy simple que habla del amor cotidiano, pero sobre todo habla desde la amistad. Y digo "desde" porque uno sigue los movimientos de estos amigos como si convivieras con ellos. Y, además, lo logra de forma natural. El juego temporal que nos lleva y trae del pasado al presente, colabora mucho a sentir que sus aventuras sean familiares. Advierto que engancharse no es sencillo, muchos renuncian tras ese primer episodio que tiene una compostura muy inglesa, pero su creador Tom Edge da pasos firmes y seguros en la conquista del público.


Debemos decir que la química desbordante entre Dylan (Johnny Flynn) y Evie (Antonia Thomas) contribuye poderosamente a que te quedes en la serie. Son amigos que se aman, pero imposibilitados a quererse porque ellos mismos se van entrampando en sus realidades. Esta segunda temporada abre tras el final emocional y contundente de la primera, aunque sigue en la misma tónica de transitar por las mujeres de Dylan que, tras el diagnóstico de clamidia, tiene la responsabilidad de decirles que pudieron ser contagiadas. Suena a tragedia, pero es comedia. De las finas, pero buenas. Hay tres grandes aciertos en la segunda temporada: Luke (Daniel Ings) quien en su despreocupada forma de ser debe lidiar con algo doloroso, que lo frena a seguir siendo el mismo, pero sin perder su característica y arrolladora personalidad. Además de la escena del ciervo en el primer episodio: hace que una secuencia guarra sea una reflexión sublime. El divertido Agnus (Joshua McGuire) que está más loco que una cabra; y, por último pero quizás lo más importante: el encanto absoluto de Abigail (Hannah Britland) que logra lo imposible, hacer que uno se enamore tanto de su historia con Dylan como la de él con Evie. O sea, que al espectador le cuesta tomar partido, porque al final el amor y la amistad siempre entran en debate.


Mejor episodio: 2x04 "Liv", porque huir de lo que sentimos no sirve de nada; al fin y al cabo acaba alcanzándonos.



PUESTO 10:

Girls

Lena Dunham la tiene clara: esta quinta temporada era la penúltima de la serie. Y cuando su creador sabe esto, va abonando con mucho cuidado el desenlace de sus personajes. Los espectadores lo agradecemos, porque en este tipo de series sin el "puñal Netflix" nos vamos apegando, año tras año, semana a semana, episodio a episodio, con estos seres de la ficción.

Muchos críticos hablaron del camino a la madurez de estas chicas durante la temporada, pero yo no creo que se refieran sólo a la historia. Lena, su creadora, pareció entender que la serie de HBO no giraba sólo alrededor de la vida de su personaje Hannah, sino que las otras chicas pueden arrastrar incluso más interés. Este es el caso de Shoshanna, mi favorita, quien tuvo sobre sus espaldas el mayor peso de la historia este año con su vida en Japón. Es difícil no sentirse identificado con ese estado de ser un desterrado de cualquier tierra. Ella vivía libre, independiente, con una vida que siempre soñó, en un apartamento increíble de diseño (puntazo para la producción de la serie), pero al mismo tiempo no estaba, ni era o pertenecía. Creo que el personaje representó con mucha profundidad una crisis generacional importante, eso sí, con el sello Girls, en el que hay mucho de desenfado y egocentrismo. Otro episodio digno de resaltar es el de la obra de teatro en diversas habitaciones, donde el triángulo de Jessa, Hannah y Adam es mucho más evidente. Es decir, uno pensaba que acercar a Jessa con Adam era un recurso forzado; pero al contrario termina siendo necesario para la propia evolución vital de Hannah y su final, enmarcado en un sincero desahogo que la aleja de ese personaje molesto que puede llegar a ser.


Por otro lado, Ray y Elijah fueron tan potenciados, que son un enclave necesario para este universo. Ahora bien, Lena se crece, sobre todo, como guionista. Ella escribe un capítulo que es, por mucho, el mejor de la temporada. Esa madurez como creadora se representa al sólo hablar de Marnie y lo hace con sensibilidad, dramatismo y contundencia. Este es el contexto: Marnie, en una crisis, se reencuentra por casualidad con Charlie, su primer novio. Vamos a reconocerlo: fue una sorpresa inesperada. Pero también fue romántico, doloroso, revelador y un giro poderoso. Dejó en evidencia la soledad que palpita en cada una de ellas, pero esta vez no desde la necesidad de llamar la atención, sino desde el sentirse abandonado en su propia historia personal. El mayor logro de esta temporada es la coherencia con la que sus personajes sí crecen, en consecuencia de todas sus acciones, sin dejar de lado su esencia. Este tipo de respeto y consideración con su público, se aplaude de pie.


Mejor episodio 5x06 "The panic in Central Park", porque el primer amor siempre será un ancla hundida que no se oxida: se transforma y te transforma, aunque no quieras.



PUESTO 9:

Orphan Black - (alerta: spoilers)

Que el inicio de toda esta historia diera pie para la cuarta temporada, nos hizo ordenar la casa. Graeme Manson y John Fawcett, sus creadores, nos mostraron cómo fueron los días antes del suicidio de Beth en el primer episodio de esta serie de BBC America. Volver a encontrarnos con Beth era necesario para fortalecer nuevamente a la serie de cara hacia el final. Esto, y colocar todo el peso de la cuarta temporada sobre Sarah, Cosima y Rachel, porque en ellas están las pistas para resolver todo el misterio alrededor de Neolution, la clonación humana y los intereses por la evolución de la raza, a costa de su sacrificio. Con esto no pretendo decir que no extrañamos a Alison o a Helena, por el contrario, pero como espectadores entendemos que cesarles la acción significaba darle un necesario aterrizaje a la historia.


Ante este panorama, la serie en el 2016 nos regaló grandes situaciones que permiten darle no sólo coherencia a la trama sino un balance justo a sus personajes. Comenzamos con Fe, quien se sumergió en el dilema de tener una familia, de toparse con su hermana natural y, hacerle contrapeso a su relación con Sarah y las "sistras". Fue otra manera que tuvo Orhan Black para reflexionar sobre la identidad, pero desde la mirada del ser humano. Por otro lado, también vale la pena aplaudir la reaparición del clon Krystal a la serie. La amamos. Entre otras cosas porque Tatiana Maslany nos sigue sorprendiendo con actuaciones impecables. Era el sexto clon de esta temporada, y nos divertía con su capacidad impropia de decir las cosas. Es un aire fresco, superficial e ingenuo necesario para contrarrestar lo dolorosa que fue su historia este año. Y es que la caída en desgracia de Sarah Manning, la gran protagonista, fue tan pertinente como necesaria: el hartazgo de estar en medio de esta vorágine, de creer que entiendes a dónde perteneces, quién eres, en que posición ante el mundo está tu hija y hermanas (o clones), pero en verdad cada vez te alejas más de la teoría, de esta práctica de la ciencia, de tu identidad como ser único. Porque en esencia, todo lo que creíste, es cuestionable: los clones no son únicos.


También entiendo que hay series que este tema de la identidad en la ciencia ficción lo trabajan con mucha más profundidad (lo veremos más adelante en la lista), pero aquí se le suma la buena relación entre el espectador con estos personajes, y el gran esfuerzo técnico y actoral por hacer que estas clones estén en pantalla y uno siga creyendo que son personas totalmente distintas. Además, el público cautivo de la serie está contento con dos cosas de este año: que a Tatiana le hayan reconocido finalmente con importantes premios su arduo trabajo como actriz; y la aparición del personaje de Delphine, que siembra algo de esperanza en medio de tanta desolación sembrada en la especie humana.


Mejor episodio: 4x06 "The Scandal of Altruism", porque en la ciencia ficción las respuestas siempre llegan, te enfrentan y te abandonan de nuevo en medio del vacío.



PUESTO 8:

Transparent

Maura Pfefermann es uno de los grandes personajes de la televisión actual. Jeffry Tambor entrega una actuación llena de matices en esta serie de Amazon. Ser ex esposo de una judía histriónica y padre de tres hijos disfuncionales puede ser incluso más imperativo que decidir asumirse transexual en su vejez. Jill Soloway, su creador, decidió recordar en esta tercera temporada las razones de porqué nos gustaba tanto Transparent. Colocó el foco sobre la espiritualidad y la necesidad de creer en algo, así sea tener fe en uno mismo, para tener el valor de seguir en el tránsito de la vida. Cada uno de los personajes se topó con esta necesidad de aferrarse a algo, de no dejarse perder en el camino. Es por esto que Raquel, personaje que siempre fue secundario, tuvo tanta relevancia en esta temporada, viviendo además un proceso personal de seguir adelante con su vida a pesar del amor que siente por Josh. Él, por su parte, fue quizás quien más se vio afectado en esta necesidad de creer en algo. Por eso conmueve tanto la escena en la que Josh y Maura, juntos, rompen los vidrios de la casa, haciendo finalmente una alianza filial, viendo a Maura como padre o madre, sin importar el género, pero al lado de su hijo.


De igual forma ocurre con Shelly, muy bien interpretada por Judith Light, quien encuentra en el teatro una forma de poder decir todo lo que piensa de su familia que la ha silenciado al verse sus propios ombligos a cada instante. Esto nos regaló un conmovedor final que resaltó la fe en la familia, ante que cualquier otra creencia. Además, exploramos la infancia de Maura, la relación con su hermana y vimos a Gaby Hoffmann interpretando a la mamá del protagonista, con mucho acierto. Y es que Maura, su decisión de si operarse o no, la realidad de su edad, pero su necesidad de defender su identidad a costa de todo, la hacen un personaje admirable. Sin contar que es, una de las más femeninas de la serie.


Mejor episodio (y, para mí, uno de los mejores del año en todas las series) 3x01 "Elizah", porque cuando honestamente nos ponemos en los zapatos del otro, a veces toca sacrificar un poco de nuestra propia estabilidad.



PUESTO 7:

Veep

Selina Meyer quiere ser presidenta de los Estados Unidos. Este grandioso personaje que lleva cinco años divirtiéndonos en la serie de HBO, tiene una aspiración política mucho más grande a sus posibilidades. Ser la primera mujer presidenta, sería un logro muy envidiable o que lo diga Hillary Clinton. Incluso, con este año de debates electorales, da la sensación de que Veep tiene intenciones premonitorias. Armando Ianucci, su creador, nos entrega una sátira política con un sólido guión cada vez más cargado de acidez. Ocho de estos diez episodios, por ejemplo, nos va preparando al documental que está preparando Sarah, la hija de Selina, acerca de las aspiraciones políticas de su madre. Lo que hace que la quinta temporada sea, en resumidas cuentas, un largo tras cámaras del documental en donde vemos la forma idiota y mezquina con la que actúan los miembros de la política. Eso sí, con un humor impecable, capaz de hacerte estallar en carcajadas.


Es una serie directa, que habla del poder o, más que eso, reflexiona sobre las personas que, sin facultades ni capacidades, llegan a tener el control del poder. O sea, monos con hojillas. Sí, cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia. Y sí, aunque no lo parezca, uno también puede llegar a reírse de estas fatales circunstancias. Aunque sea una risa agridulce. En esta temporada uno agradece, entre muchas cosas, el retorno de Amy al gabinete de Selina, quien vive constantemente salvándole el pellejo; así como el sumiso Gary, que fluye de forma tan natural con Selina y sorprende cuando tiene un primer gran estallido que desconcierta al resto de la oficina. Gary, interpretado por el actor Tony Hale, sigue siendo sin duda una de los mejores fichas de la serie. Se hace sentir cuando apenas es una sombra escurridiza. Sin embargo, lo más trágico y, a la vez, divertido, es lo que le ocurre a Mike y sus aspiraciones por adoptar un bebé chino en medio de la crisis del gobierno chino con Estados Unidos por liberar el Tíbet, haciendo un gag tristemente gracioso y recurrente. Ahora bien, Julia Louis-Dreyfus "ES" Selina, con mayúsculas incluidas. Uno no puede imaginar a otra actriz interpretando a esta despreocupada, mezquina, imprudente, torpe pero divertida mujer. Basta con ver todas las transiciones emocionales que transmitió la actriz en medio del capítulo de la muerte de su madre o al final, al conocer el resultado de las elecciones, sin perder nunca la intención de su personaje que siempre está apuntando, de forma aparentemente distraída, a la risa. Al fin y al cabo cumple su función como agente político: ser un error que da risa.


Mejor episodio 5x04 “Mother”, porque lo trágico, aunque nos guste negarlo, puede invitarnos a disfrutar de un denso humor negro que te hace reír sin culpas.



PUESTO 6:

Vis a Vis

Acepto que tiene tufo a melodrama, pero eso no le quita el increíble ejercicio de producción y guión que hizo España en esta serie de Atresmedia y Globomedia para Antena 3. Y no se fíen de los trajes amarillos de las presas, tampoco se trata de una copia barata de "Orange is the new black". Sí, sabemos que es una serie española, pero ¡vamos!, empujen al prejuicio como yo lo hice, y déjense arrastrar por el vertiginoso viaje de Maca desde que llega a Cruz del Sur hasta su final. Porque esta segunda temporada fue la última. Creo que acabaron con una impresionante rapidez los argumentos que podían sostener la historia, por eso le pusieron aquel sorpresivo punto final sin que el público se lo esperara.


El inicio de la temporada mantuvo unidos a los dos ejes principales de la historia: Maca y Zulema, quienes luego se irían independizando en historias paralelas que volverían a confluir. Este tránsito, aparentemente aislado de los personajes, pero con un sentido último es uno de los grandes logros de su guión. Sumándole, también, parlamentos poderosos, secuencias de gran intensidad y giros dramáticos inesperados. Esto con una impecable fotografía y dirección como telón de fondo. Pero como si no fuera suficiente, se le iban sumando personajes secundarios que brillaban (y que se agradecían porque otros eran bien regulares). El actor Jesús Castellón nos entrega, por ejemplo, al inspector Castillo con gloriosas escenas, en su mayoría junto a Zulema. Es la gran figura masculina de esta serie liderada por la voz femenina. Y es que no podemos dejar de lado a ninguna de las actrices que personifican a las mujeres de la prisión: Saray, La Sole, Tere, Antonia, quienes irradiaban mucha química en escena. Todas, con un gran poder para hacerte reír, sufrir o decepcionar, porque en la cárcel nadie está libre de pecado. Sin embargo, resalto la presencia de Anabel, quien es realmente el personaje más retorcido y que transmite una aterradora paz en cada movimiento que ejecuta. Y por otro lado brilla la Rizos, la hermosa actriz Berta Vásquez, que nunca baja la frente con su optimismo en alza. Su reflexión acerca de porqué ama a Maca a pesar del futuro abandono, es una de las grandes secuencias de la temporada. Segura de sí misma, que ama con entrega, dureza y lealtad. Es de esos personajes que te gusta ver en pantalla, aunque sufras con toda la miseria que sus creadores le pongan en el camino (precisamente porque saben que la gente la ama).


Ahora bien, todos estamos claros que la gran protagonista es Zulema. La gran interpretación de la actriz Najwa Nimri se robó el protagónico de la serie. Sus ansías de libertad a costa de lo que sea, la hacían un personaje con la cuenta regresiva siempre en marcha. Estratega, astuta, inteligente y con la maldad como herramienta más que como esencia. Sí, cometía atrocidades, pero sufría en temas muchos más trascendentales que el resto de los personajes. La secuencia en el mar del primer episodio es tan conmovedora como hermosa visualmente. De igual modo repite en el campo, con Castillo, viendo al atardecer cerca del final y negociando su libertad. Esta serie que Inglaterra compró para transmitir íntegra da un aire fresco a la producción española, dándose permiso de contar historias distintas y con una producción nada envidiable a otros países.


Mejor episodio 2x11 "Patrona de los desesperados", porque los deseos de ser libre o sobrevivir obran de la misma manera, y el bien de Maca y el mal de Zulema quedan, ambos, en entredicho.



PUESTO 5:

Westworld

No es un western. O sí, pero no es sólo de vaqueros. Es mucho más que personas en el Oeste. A veces es tanto que uno, al principio, no entiende qué está pasando. Hasta que sale Robert Ford, interpretado por un sereno Anthony Hopkins, y va dejando pistas de la vida de Dolores, uno de los personajes principales de la serie. Ahora bien, ¿es la vida de Dolores realmente?, ¿o es lo que el inconsciente de esta "mujer" le hace creer que es una vida; que se repite, una y otra vez, bajo las reglas de un juego? Jonathan Nolan y Lisa Joy sorprenden con esta primera temporada de la serie de ciencia ficción para HBO, producida por J.J. Abrams. La historia está narrada por dos anfitrionas que han sido construidas para atender un parque temático, pero ellas no saben esto. Sin embargo, el hecho de ser unas creaciones del hombre no les anula la posibilidad de tener una conciencia sobre lo que son y lo que quieren para ellos.


El leiv motiv de esta serie radica justamente en ese despertar de la conciencia artificial. Pero esto, elevado a la idea perversa de un parque temático en donde el ser humano puede saciar sus más terribles fantasías sexuales y violentas con estas anfitrionas. Dolores y Maeve son apenas unos juguetes sobre los que se ciernen todas las atrocidades, pero ellas, al ir entendiendo a dónde pertenecen y cómo llegaron a ese lugar, descubren que la independencia es la única forma de poder ser dueñas de sus vidas y decisiones. Dolores, muy bien interpretada por Evan Rachel Wood junto al Hombre de Negro (un siempre bien actuado Ed Harris) tratan de encontrar la entrada al laberinto. Mientras que Maeve, en una de las mejores interpretaciones del año hecha por la actriz Thandie Newton, inicia una revolución contra sus dioses. En el fondo, esos dioses, no son más que desdeñables humanos que escriben y crean el destino de cada uno de ellos. Así como Dolores va descubriendo, de forma ingenua, qué es; Maeve, por su lado, nunca se considera dominada por el hombre. Ella jamás creerá que sus decisiones dependen de algo supremo y en esa necesidad por derrumbar muros, se le da la fuerza vital para arrasar con todo y desaparecer. Hasta que las emociones, que van más allá de la razón y el control, puedan dominarla de vuelta. Lo increíble de la serie, más allá de la producción y dirección, es como cada episodio va dando pistas acerca de las teorías que fundan su historia. No es confusa por jugar a serlo, ni tiene la intención de complicarte la existencia uniendo piezas de rompecabezas que no encajan. Todo tiene un sentido, una razón, y cada cosa que vas almacenando como espectador, tiene una respuesta satisfactoria para el final.


¿Quedan preguntas? Obviamente, hay una segunda temporada programada para el 2018, pero también sueltas el aire al saber que no eres tú quien está perdido en el laberinto. Porque además, como si no fuera suficiente, te dejan una última escena de temporada tan soberbia, contundente y liberadora, que no te queda más que engancharte pacientemente hasta su nuevo estreno en dos años.


Mejor episodio 1x10 "The Bicameral Mind", porque luchar por la libertad siempre tiene un costo muy alto.



PUESTO 4:

The Fall

Cazar no es fácil. Uno debe entender las costumbres de su presa, medirle los pasos, y hacerlo de la forma más sigilosa posible. Si fueras un animal, esto sería pan comido, pero cuando eres humano existe algo que juega en contra: las emociones. Allan Cubitt crea este drama policial, lleno de suspenso, en el que dos personas van a la caza de sus víctimas. Por un lado, Stella Gibson, con la brillante y poderosa interpretación de la actriz Gillian Anderson, hace de la ley su mejor arma para detener a un depredador sexual: Paul Spector, quien, a su vez, sigue buscando jóvenes mujeres para cometer sus crímenes. El actor Jamie Dornan (sí, el mismo de Cincuenta sombras de Greys) aquí nos regala una actuación sobria, que inspira miedo y peligro. Dornan es capaz de demostrar que tiene otras facetas mucho más profundas en su profesión. Advierto, esta serie no es nada complaciente ni mucho menos efectista. No vas a ver grandes secuencias de acción ni tampoco escenas de excesiva e innecesaria violencia. En principio porque el mayor aporte de esta serie es el juego psicológico en el que, como espectador, empiezas a sumergirte. Necesitas creer, entender, acelerar los sucesos para dar con el fin de la caza. Pero esa desesperación que tienes como observador, es parte del encanto de su guión, que te va arrastrando lentamente a un esperado encuentro entre Stella y Paul. Y es que aunque no lo creas, ambos son protagonistas pero muy pocas veces están juntos en escena. Porque las presas también pueden ser escurridizas, pero con el factor humano: estas son capaces de jugar con la mente de sus víctimas como Paul lo hace en esta temporada con los medios, la ley y los espectadores.


Una serie, además, que se adentra en la construcción del pensamiento femenino. Que recorre con parlamentos contundentes, el rol de los medios ante el machismo, la soledad de Stella, el miedo y la decepción amorosa de Sally-An, la esposa de Paul, o la entrega absoluta de una obsesionada adolescente: Katie, capaz de hacer todo por Paul. En esta serie se muestran, sin tapujos, las emociones más viscerales de las mujeres, eso sí, con un ritmo inglés. No es una serie fácil, ni apta para todo público, pero sí tiene una estructura magistral desde el episodio uno de la primera temporada hasta el final de la tercera, que además es la última de la serie. Stella encuentra la forma de concretar su camino hacia la captura de Paul; y entendemos a fondo los motivos psicológicos por los que él se comporta como un sociopata. Sin justificar a nadie, de forma natural y lógica, pues al fin y al cabo son sólo humanos: tienen puntos débiles. Aplaudimos el encuentro entre Paul y Stella, frente a frente, tan esperado durante toda la serie y que conlleva a un desenlace parecido a una explosión, necesario para la tensión que ha ido acumulando el público. Fue un buen momento para dar fin a esta serie de BBC Two que se caracterizó por ser coherente en su reflexión sobre el abuso hacia la mujer que aún pesa en la sociedad actual.


Mejor episodio 3x06 "Their Solitary Way", porque ser una víctima también te hace sentir culpable.



MENCIÓN ESPECIAL:

Planet Earth II

Esto por no querer decir que es lo mejor que he visto en el año. Por esa razón la dejaré hoy todo el día y la nombro antes de contar los tres primeros lugares esta semana. Planet earth II no entró en el conteo porque los criterios con los que evalué las otras series contenían temas de argumento, guión y personajes, por lo que no tuve como ponerla en competencia. Aunque en serio, es lo mejor del 2016. Se trata de una serie documental inglesa de la BBC acerca del planeta Tierra, de los animales y sus hábitats. Es una secuela de la serie documental en HD que hizo la BBC en el 2006 que se llamaba Planeth Earth.


En esta segunda entrega, deciden apostar a una tecnología mucho más moderna, haciendo el documental en ultra high definition. O sea, que la calidad y el detalle de las imágenes es asombroso. Son sólo seis episodios que cuentan la vida en -y de- diversos ecosistemas: islas, montañas, junglas, desiertos, llanos o pastizales y ciudades. Los episodios duran alrededor de 60 minutos pero valen la pena, no sólo porque se adentran en cada una de las dinámicas de estos espacios sino porque lo hacen con una fotografía impactante. No hay efectos especiales que puedan superar esta forma de mostrar al mundo. Sus secuencias tienen mucho cuidado al detalle, coherentes con las micro historias que te van narrando acerca de los métodos de convivencia o sobrevivencia de los animales (puntazo para la postproducción y edición). Y te enteras, con absoluto asombro e ignorancia, lo compleja pero lógica que es la naturaleza. Además que, para mostrar cómo lograron filmar algunas de las tomas de las series, algunos episodios tienen ese epílogo llamado Diarios en el que cuentan cómo se estableció la dinámica de los equipos de rodaje con los animales, y qué dificultades debieron pasar para encontrar ciertas tomas. Si a esto le sumamos la reconfortante narración del británico Sir David Attenborough, no hay forma de no sentirte involucrado en los episodios. Y si aún te parece poco, Hans Zimmer, compositor de las bandas sonoras de Interstellar, Inception, El rey León, The Dark Night o Gladiator, por citar unos ejemplos, es el encargado de darle la intención musical a cada uno de los episodios, transportándote desde emociones relacionadas con la grandeza inabarcable del universo a sentimientos más simples como la comedia o el romanticismo.


Esta mini serie no tiene la intención de prestar una crítica al hombre. Pocas veces cuestiona el efecto del humano dentro de la descomposición de estos espacios. Sí lo hace, cuando habla de la selva, o la historia de las hormigas que llegaron a la isla de Pascua en barco a alterar la vida del cangrejo rojo (que además la secuencia de cómo las hormigas atacan a los cangrejos, puede ser muy dolorosa) o en el efecto de las ciudades. Digamos que se trata de mostrar al mundo, tal cuál es. O como jamás llegamos a imaginarlo: porque la toma del isla llena de pingüinos parece irreal, así como la relación del hombre con las hienas o los hongos que brillan en la noche. Por lo que ver la forma de actuar de los animales, desde el instinto o la lucha por mantenerse con vida y seguir dándole continuidad a la especie, habla mucho más de la especie humana que cualquiera de las series que estoy nombrando. Las emociones más instintivas que son, al final, el motor del mundo, se pueden entender más en esencia viendo este documental: los celos, el apareamiento, el poder, la astucia, la solidaridad, la convivencia, el ciclo de la vida, entre muchas otras. Es bueno darte cuenta de vez en cuando que el ombligo del mundo no está en ti, está en otra parte.


No pondré mejor episodio, porque todos tienen un aporte diferente desde distintos ángulos. A mí me gustó mucho el de las Islas y el de las Ciudades, pero sería atrevido decir que son los mejores porque en serio, los seis, me parecieron increíbles y dignos de ver.



PUESTO 3:

The Young Pope

Imaginen a Jude Law vestido de Papa caminando en un pasillo lleno de piezas de artes. Una estrella, como la de Belén, pero más en plan meteorito atraviesa cada uno de los cuadros -desde dentro- guiando los pasos de este nuevo "mesías". A cada paso que da, sobre la pared, vemos que aparecen los nombres del elenco en letras fluorescentes como si fueran letreros de luz de un hotel de carretera. Jude Law luego te picará el ojo, y el meteorito caerá sobre la escultura de algún papa, cualquiera de los últimos. Así es la introducción que Paolo Sorrentino (sí, el mismo director de La grande belleza) decidió darle a esta serie que cuenta la historia de Pío XIII, un sacerdote conservador, soberbio, petulante y que termina por ganar tanto adeptos como enemigos en la Santa Sede.


No es una serie para todo público, pues ofrece escenas largas, con parlamentos que contienen un alto nivel de reflexión acerca del poder, el rol de la iglesia, el oscurantismo de la religión y el lado más banal, superfluo y decadente del catolicismo. Sin embargo, estas escenas recogen desde grandes planos hasta un derroche de banalidad, contando con una fotografía preciosista, y una dirección muy cercana a un rococó posmoderno (si es que cabe el término). La composición de sus escenas juega con los planos, la distribución, la luz, los espacios. Juega, porque siempre juega pero con el sello Sorrentino. Busca entender los intríngulis del Vaticano con un dejo de banalidad. Es un ¡Hola! pero con pretensión intelectual.


Todo el periplo de este Papa por mantenerse firme en el poder, y los grandes desafíos que suponen las deslealtades de la misma iglesia, ponen en el escenario a tres personajes que, a mi parecer, brillan al mismo nivel que Jude Law. El Cardenal Vioello que lo interpreta el actor Silvio Orlando, la Hermana Mery con una soberbia Diane Keaton y el actor Javier Cámara haciendo del Cardenal Gutierrez, quien es además una buena imagen de espejo para este Papa que siempre busca imponer con mucha clase sus ideas. Es cierto que a mí, en lo personal, siempre me ha gustado Jude Law por lo cual tengo poco de objetivo. Sin embargo, luego de que la industria lo apartara por su vejez mal vista, se toma a este personaje con la mayor de las propiedades y entrega a un Papa leve, hambriento de poder, astuto pero que maneja en su potencial clasismo, un humor bastante europeo, cargado de acidez, de referencias culturales pero también de un grado de antipatía con el resto del mundo. Y eso que este joven Papa, a pesar de su soberbia, tiene adeptos en la pobreza, y por eso conspiran contra él. Es un elevado, se maneja de esa forma y si lo llegas a querer, será entendiendo estas reglas. Porque la serie no quiere complacerte, ni engancharte, quiere fijar el acento personal que un director de cine puede hacer.


Esta producción fue hecha entre Francia, España e Italia para HBO, y escrita por el mismo Sorrentino junto a Umberto Contrasello, Tony Grisoni y Stefano Rulli. Y la música, ¡bendito sea el creador!, cada vez que una secuencia de estas que parecen piezas de arte de la televisión, suele ir acompañado de una canción que aporta un tono emocional a la escena, casi siempre relacionado con el humor, el contraste o la vivacidad. Esta serie no será la favorita de muchos, incluso de la crítica, pero en mi valoración personal entrega una arriesgada historia que contrasta, como un meteorito, con muchas de las que hemos visto durante el año.


Mejor episodio 1x03 "Episode 3", porque "me amo a mi mismo, más que a mi prójimo, más que a mi Dios, sólo creo en mi mismo, yo soy Dios, omnipotente...", y otras maravillas papales.



PUESTO 2:

Game of Thrones - (atención spoilers)

Considero que esta sexta temporada es la más efectista hasta ahora, es decir, que es bastante buena pero no creo que sea la mejor de la serie. Sin embargo, no podemos negar que su historia nos cumple con una larga promesa que nos hizo Ned Stark al principio: finalmente vemos llegar el invierno. La serie creada por David Benioff y D.B. Weiss e inspirada en la saga aún inconclusa de George R. R. Martin "Canción de Hielo y Fuego", nos va acercando al desenlace de la historia con mucha más claridad que en temporadas anteriores. Y eso que ya su historia no se parece a la de los libros, o eso dicen los conocedores. Independientemente de eso, estamos más claros hacia el final y eso no lo agradecen unos pocos espectadores, al contrario, lo celebran millones de fanáticos en todo el mundo. Porque sí, los que ven esta serie de HBO son grandes fanáticos y esto es un logro que no consigue ninguna de las series de mi lista. Es plural, o sea, que todos hablan de ella (quizás The Walking Dead o Los Simpsons tengan un alcance parecido). Game of Thrones es un fenómeno viral que, además, te invita a una lucha muy personal contra el spoiler. Es decir, que el episodio sale e inmediatamente buscas la manera de verlo porque no quieres saber nada por adelantado. Es una serie que, en su gran capacidad de impresionar, propone ingeniosos y coherentes giros argumentales o muertes de personajes no sólo sin escrúpulos, sino también cada vez de formas más recursivas. Y eso no está para nada mal cuando la serie se funda en una historia lógica, con personajes entrañables y una astuta lucha de poder que te invita a pensar en el juego de la misma forma maquiavélica que se propone.


La sexta temporada empezó con la duda sembrada: ¿Jon Snow estará vivo o muerto?. En lo personal, pienso que la falsa muerte de Snow fue un recurso para mantener, aún más, la atención del público (porque si de algo se puede jactar George R. R. Martin es ser un gran conocedor de mercadeo). Sólo hace falta que uno de los cinco personajes sufra y se cruce en un limbo, y te ganarás la lealtad emocional de millones de sus seguidores. Quizás por eso, para mí, no fue lo más resaltante de la temporada. Es más, la serie no estaría en este puesto si todo diera vueltas alrededor de Jon. Al contrario, la historia fluyó alrededor del restablecimiento de la justicia. Los pocos Stark que quedan fueron recogiendo los frutos de todo su vía crucis. No es descabellado decir que uno de los personajes más relevantes fue Sansa, a quien por cierto siempre he querido, y que muestra un arrollador crecimiento en acciones –e incluso en la buena actuación de Sophie Turner-. La crítica habla de una temporada en el que las mujeres de van empoderando a través de sus decisiones, y donde pareciera que al final la lucha por el trono será entre ellas más que entre los hombres. Personajes persistentes como Khaleesi, Cersei, Arya y Sansa van construyendo su propio camino al trono. Ah, y no olvidemos la aparición de Lyanna Mormont, la dama de la Isla del Oso, que con breves apariciones llamó la atención de todos los espectadores con su dureza y lealtad a Ned Stark.


Para finalizar, considero que hubo grandes momentos y revelaciones que, a los seguidores de la historia, nos dieron respuestas y satisfacciones como la verdadera identidad de Melisandre, la emotiva despedida de Jorah Mormont a Khaleesi o la reaparición del Perro; pero más que todo quiero resaltar tres grandes secuencias de la temporada: 1. La gran venganza de Cersei en el capítulo final –quien vale acotar es la mejor actriz de la serie-; la fusión de una buena pieza musical, con unos niños peligrosos, la amenaza del fuego valquirio y una tensión trepidante que acaba con el gran estallido y todas las piezas que caen tras ella. Es la última gran decisión de una terrible mujer dispuesta a todo, incluso de atentar con su sangre, por hacerse del poder. 2. Hodor. Con Ariana Basciani Fernández tuve una discusión acerca de si este era el mejor episodio de la temporada. Yo sigo sosteniendo que no. Obviamente se trata del giro más interesante, porque nace desde el argumento. Hodor es una palabra, un nombre, con una construcción del lenguaje muy bien pensada para justificar a este personaje que todos adorábamos. Es una forma en el que se descompone el lenguaje pero también el juego temporal en el que se ve involucrado Bran. He de confesar que, además, despertó nuestro lado más geek al leer todas las discusiones que se iniciaron acerca del rol de la traducción en los libros y cómo pueden hacer de “Hold the door” algo coherente con esta historia. Sin duda fue impactante, pero como capítulo no fue totalmente contundente. 3. La batalla de los bastardos, toda la tensión de la épica batalla, la bocanada de aire de Jon Snow cubierto por el ejército y, lo más importante, el triunfo final de Sansa frente al perverso Ramsay Bolton. Y sí, Esa sonrisa velada de ella, mientras los perros atacan a Ramsay, es la imagen del año en el que más he pensado con emoción, exaltación y sentido de justicia.


Mejor episodio 6x09 “Battle of the Bastards”, porque sí, ver una batalla con semejante calidad técnica en televisión nos emociona; pero sobre todo, porque Sansa logra ver como Ramsay paga. Luego de tanto golpe, finalmente se le hace algo de justicia a los Stark. Y eso, valga la redundancia, es justo y necesario.


ANTES DE TERMINAR QUINCE SERIES 2016:


Quiero dejar en claro que, este año, hubo mucha producción de series interesantes. De hecho, siento que esta nuevo boom seriéfilo afectó de alguna forma la industria del cine que, desde mi potencial ignorancia, no he visto con tanta contundencia. Para esta lista hice un tablero en el que consideré criterios técnicos: guión, producción, dirección, música, fotografía, montaje, construcción de personajes, actuación, impacto; así como también grandes secuencias, escenas entrañables y un alto contenido emocional y personal, razón por la que al fin y al cabo somos espectadores de una serie. Además de muchas discusiones con amigos. Hice esto porque si fuera por mí, el orden sería otro o habrían series que hubiera incluido en la lista antes que otras. De la misma forma, hay series que a mí me encantan, pero que entiendo que son un placer culposo. Es más un enganche emocional que de calidad. Todo esto lo cuento, porque quiero resaltar la labor de series que no están en la lista y que me parecen tan increíbles como las que nombré. No están ya sea porque no he podido terminar de ver sus temporadas o porque dar empates me parecía molesto: Modern Family, Black-ish, The Night of, Narcos, New Girl, Please Like Me, Atlanta, Sherlock o la última temporada de American Horror Story: Roanoke que creo que hizo algo más interesante que las seis anteriores. Pero sobre todo señalo a This is Us, The Americans y Gomorra que fueron los que lamenté que no estuvieran en la lista.



PUESTO 1:

Bojack Horseman

A Bojack Horseman la vi con prejuicio. Pensé que sería una serie animada más del montón, políticamente incorrecta, calcando el modelo de Los Simpsons, South Park o Padre de Familia. Que se trataba de Netflix queriendo abarcar todo tipo de contenidos. Y aunque efectivamente es muy incorrecta, es también una serie emotiva y reflexiva. Me sorprende gratamente como su creador Raphael Bob-Waksberg, basándose en el absurdo y la irreverencia, hace que sus personajes siempre estén en constante evolución. Sus avances corresponden a la introspección constante que hacen en las acciones de sus vidas, cada flashback que incluyen en la historia es necesario para dejar en evidencia los conflictos de cada uno de ellos. Muchos de estos flashback están relacionados con aquel viejo programa de los noventa Horsin' Around que protagonizó Bojack y del que aún no ha podido zafarse.


Bojack Horseman es una serie que cuestiona la vida de estos actores de la pantalla chica que, tras un éxito avasallador, no han sabido hacia dónde dirigir su carrera y su vida personal luego de que termina el show. Lo interesante es que no sólo se trata de Bojack, sino de su agente Princess Carolyn, una gata de 40 años que sacrificó su vida personal por su carrera; Diane, la mujer intelectual de 34 años que quiere ser escritora pero termina involucrada en un mundo frívolo del que no sabe cómo escapar (o si de verdad quiere hacerlo); Mr. Peanutbutter, un perro actor famoso, también de los noventa, adinerado, optimista y capaz de arriesgarse en una serie de negocios inútiles por tener fe en la vida; Todd Chavez, el más joven (24 años) y desenfocado de todos ellos, que duerme en el sofá de Bojack y termina siempre involucrado en historias irracionales para sobrevivir a su día a día (cuya voz, además, la hace Aaron Paul, quien interpretó al atormentado Jesse en Breaking Bad). Sin embargo, el peso pesado recae sobre el mismo Bojack (la voz la interpreta Will Arnet, recordado por ser el mago fracasado de la familia Bluth en Arrested Development), este caballo que va entendiendo, tras muchos tropiezos y con una actitud bastante autodestructiva, que su carrera acabó. Este viaje del héroe por recuperar su lado más humano -entendiendo que se trata de un animal-, invita al espectador a reflexionar en las necesidades de este personaje tanto como actor, como persona y como caballo. Suena complejo, pero lo consiguen.


Hay capítulos que, tras lanzar carcajadas, te golpean con una escena que te obliga a remover las emociones. Esta temporada, además, el duelo te sorprende con una muerte inesperada y vas recogiendo poco a poco este dolor en medio de la risa y la cotidianidad de este mundo absurdo y variopinto. No es una serie complaciente ni fácil, necesita que te involucres como espectador, que te prestes al juego no sólo emocional sino artístico de las imágenes y la relación de este mundo animal y humano en medio de la farándula. Con la ventaja de que sus personajes, absolutamente todos, te atrapan y despiertan tu interés como espectador. Hago énfasis, sobre todo, en el capítulo sobre el aborto de esta tercera temporada que tiene un contenido crítico poderoso, manejado con un humor bastante ácido y un mensaje necesariamente contradictorio. También, pero por razones distintas, resalto al capítulo en que Bojack hace promoción bajo el mar, pues se trata de un episodio de situaciones sin parlamentos, que te invita a vivir 28 minutos de experiencias en un mundo alternativo, donde la cotidianidad se construye a partir de figuras marinas. Este episodio, en muchos espacios de la crítica, es considerado uno de los mejores del año. A mí, en lo personal, me parece irónicamente la serie más humana de las que han salido este año. Y eso es mucho decir, cuando el protagonista es un caballo.


Mejor episodio 3x04 "Fish out of water", porque a veces las palabras sobran y las acciones importan. 28 minutos para una gran metáfora.