Quince series 2015

Actualizado: ene 28

Este diciembre iré compartiendo la lista de las series que me acompañaron en el 2015. No todas las series que veo serán incluidas en este listado, sino sólo aquellas que han aportado mucha emoción en mi visita a la pantalla. Uno, como espectador, crea un vínculo emocional muy importante con las tramas y sus personajes, dejándose inquietar por una frase magistral, en un giro inesperado en la estructura o en un final de episodio que te deja aturdido. Por eso reúno a estas series que vi con ojo crítico, desmembrando, pero que también me invitaron a cuestionarme, reírme, aguarme el ojo, gozar, preguntarme cosas vitales que no sirven para la vida cotidiana; y que incluso han llegado a inspirarme.


Puesto 15:

Les Revenants

Una serie emitida en Canal+Francia y estrenada en el 2013. Su primera temporada contó con ocho episodios. Fue tal su éxito, que hicieron una adaptación en Estados Unidos, pero personalmente sigo prefiriendo la cadencia europea de la original y sus actores. Este año se ha estrenado la segunda temporada, con menos impacto que la anterior. Fue creada por Fabrice Gobert, y cuenta la historia de unas personas que, misteriosamente, regresan a casa años después de su muerte sin entender qué les ha pasado. Sí, son muertos y no son zombies. Además, son "personas" sin un encanto particular. Son tan cotidianos que te hiela la sangre de sólo pensar en la posibilidad de que, en cualquier momento, algún viejo afecto que murió pudiera llegar a tu puerta y trastornarte el día a día.


La trama ocurre en la ciudad francesa de Annecy, en los pirineos, rodeada de un gran lago y su represa que forman parte vital del misterio. Cada episodio trata de enfocarse en una de las historias de estos seres y su reintegración a la sociedad, entendiendo que pertenecen a un limbo en el mundo de los vivos. Sus tramas se unen a un ritmo lento que invita al suspenso, al terror psicológico y a una reflexión acerca de conflictos humanos muchos más complejos: hermanas gemelas que ahora tienen distintas edades; el gran amor de una mujer que regresa cuando ella está reorganizando de nuevo su vida; el despertar de la maternidad de una mujer que perdió la fe; un potencial psicópata reencontrándose con su padre; una mujer enfrentada a su agresor tras cerrar ese trauma.


Enfrentarse a un fantasma que vive, es una de las formas más agresivas de retomar el duelo y abrir las heridas sanadas por sus seres queridos y también por sus enemigos. Pero regresar a un mundo donde tus afectos te han superado, puede ser igual o más doloroso. Altamente recomendada.


Simon, el joven muerto el día de su boda que regresa por su novia y la quinceañera Camile que se enfrenta a su hermana gemela, son de los personajes más poderosos de la primera temporada.



Puesto 14:

How to Get Away with Murder

Shonda Rhimes tiene un impresionante poder para hacer adictivas sus series. No en vano, en la actualidad, tiene tres de sus creaciones en el prime time. Solo que es en las primeras temporadas, donde hace derroche de ingenio para luego ir complicando las tramas como grandes telenovelas con recursos en las que cualquier cosa puede pasar. En el caso de esta serie que ya va por su segunda temporada, tiene tres aspectos a destacar:


1. Annalise Keating, el personaje principal interpretado magistralmente por Viola Davis. La amas y la odias, la comprendes, la sufres y padeces, es una abogada contradictoria que lucha por el poder y el triunfo. Sin embargo, sus momentos más brillantes, están en la intimidad, cuando se quita la ropa, la peluca, todos los recursos, y se muestre tal cuál es. Un personaje demasiado humano que inicia una malsana competencia entre sus alumnos, y termina aplicando sus lecciones de derecho en la vida para salir airosa y proteger -aunque deba destruirlos en el camino por un ratico- a sus seres queridos.


2. La narración en la serie: siempre abrupta, que va del presente al pasado, mostrándote con hechos como nada es lo que parece. Si debe revelar algo importante para seguir, lo hace. Esto logra que todo ocurra vertiginosamente, de forma ambigua, con la angustia de que algo peor siempre puede pasar. Lo más interesante es que, hasta ahora, no improvisa. Todo lo que revela se basa en esas pistas que te dejó en el camino. Y los finales de episodios son como tomarse una sola cerveza un martes en la noche, siempre te dejan con ganas de más.


3. El casting sexual: a Shonda le encanta el sexo, lo manifiesta siempre en todas sus series y forma parte vital de sus conflictos. En este caso, tampoco escatima recursos para ponerlos a todos a follar en nombre de sus deseos y errores. Esto genera que, en la tensión arrolladora de la narración, se le sume un toque sexy que permite el desahogo. Esto no quiere decir que ofrezca paz al espectador, porque hasta el sexo tiene sus consecuencias.


En la segunda temporada estrenada este año, muchos pensábamos que no tendría sentido seguir con la serie. Pero manteniendo la estructura, Shonda construyó una retorcida trama con los mismos efectos, logrando cautivar al público y enmarañar mucho más la historia y a sus personajes con los recursos que nos había presentado en la primera. Logra inquietarte porque no debes querer ni confiar en ningún personaje, pues todos son malos por naturaleza y sus bajos instintos lo traicionarán tarde o temprano. Y si los quieres, toca preguntarte cuáles son los límites de tolerancia que tienes con el otro.


Destaco al personaje de Connor, por ser un estudiante que empezó a jugar con el poder que le generaba el sexo y terminó siendo el único, aparte de Annalise, con una culpa y conciencia real de la situación. Y a Bonnie, a la que no soporto, pero es la única que no le teme a Annalise y eso da un buen contrapeso.


Puesto 13:

Over the Garden Wall (Más allá del jardín)

Esta miniserie de diez episodios fue creada por Patrick MacHale, el mismo genio de Hora de aventuras, y cuenta las andanzas de los medio hermanos Wirt y Greg perdidos en un inmenso y misterioso bosque. Ambos buscan la manera de llegar a casa y en su tránsito se encuentran a una serie de animales y seres fantásticos que parecen ayudarlos a encontrar el camino de vuelta y a evitar, bajo toda costa, a la bestia que allí habita.


Cartoon Network se arriesga con esta miniserie -inspirada en un corto animado del mismo creador- que tiene la particularidad de emocionarte en cada capítulo con las ocurrencias fantásticas de este viaje iniciático. Además de las múltiples referencias a los cuentos clásicos, Greg, el hermano menor, siempre tiene respuestas cándidas y arriesgadas que te bandean entre el humor y la dulzura. Verlos interactuar es un constante debate entre la infancia de Greg versus la entrada de la adolescencia de Wirt.


El viaje en el barco de las ranas es, quizás, uno de los capítulos más surrealistas que hay. Sin embargo, te invita a profundizar en personajes como la rana mascota de Greg, que siempre los acompaña. Porque eso sí tiene la serie, no es un dibujo animado solo para entretener: las emociones, conflictos y evoluciones de los personajes te permiten comprender el proceso de madurez de cada uno. Y al final, justo en el penúltimo capítulo, halagan al espectador (tanto al niño como al adulto), con esa explicación de cómo ellos llegan al jardín. Tranquilos, no hay spoilers, sino la certeza de que es una serie bien construida e inteligente, que dignifica al niño espectador con humor pero también con su toque de sensibilidad y creatividad.



Puesto 12:

Glee

Voy a aprovechar la locura de Star Wars, para lanzar mi primer placer culposo de la lista. No fue precisamente la mejor temporada, pero es que Glee tenía varias temporadas sin ser buena. A esta serie la salvaban sólo tres cosas: capítulos memorables –sobre todo aquellos que buscaban evocar desesperadamente sus inicios–, personajes entrañables y su capacidad tan honesta de burlarse de sus errores e incoherencias a través de la voz de sus personajes. Es difícil olvidar a Sue Silvester diciendo que no se explicaba cómo con un presupuesto tan malo en la escuela, esta gente pudo interpretar las canciones de Lady Gaga con una producción de casi diez mil dólares. Los espectadores agradecíamos que al menos, en la incoherencia, no nos vieran la cara de idiota.


Nadie le puede quitar a Glee el impacto de su estreno en el 2009, tanto en el tema musical como en la forma de narrar una serie adolescente. Además, pudo superar la muerte de su protagonista en la vida real. Ryan Murphy, su creador, se transformó en una nueva Shonda de la televisión estadounidense. Tras Glee, vinieron más desafueros efectistas como American Horror Story y Scream Queens. La gente lo ama, aunque no sea el más acertado contador de historias. Le hace falta mucho trabajo de estructura. Para los que no lo sepan, él fue quien creó Nip/Tuck y aquella serie llamada Popular, que evidentemente fue un germen de Glee.

A lo que vine, este año terminó Glee, y para los que nos sentíamos cercanos a sus personajes, agradecemos varias cosas:


1. Brittany Pierce. Simplemente ella. Era uno de los personajes más irracionales, incoherentes y divertidos de la serie. Era la que llamaba a los chicos nuevos con los nombres de los viejos (ya que eran evidentes cómo los reemplazaban por personajes nuevos con tipología física similar, aunque obviamente no funcionaran). O quería ir a la isla de “Lesbos” porque allí habían “lesbianas”. Brittany era la voz sarcástica, tierna y honesta que todos queríamos, la que junto a Sue y Santana se burlaba de las tonterías de la serie. Y además bailaba muy bien, cantaba y tenía una poderosa historia de amor con Santana. Era tan importante, que en las últimas temporadas le regalaban episodios enteros. A ella le debemos el MEJOR momento de esta temporada, cuando quiso dirigir su programa web: Fondue for two para el mercado latino con la intención de conquistar a la abuela de Santana. El episodio de Queso por dos fue de los delirios más acertados del final.


2. Ver a Rachel hundida en el fracaso, de vuelta a los orígenes. Algo muy cliché, pero que permitió darle un vuelco a esta niña insoportable y soberbia en su camino a la fama. Además nos regaló ese conmovedor episodio en que todos los personajes del inicio de la serie se reunieron para buscar a los New Directions del 2015.


3. Santana, Kurt y Mercedes. Cada uno, a su manera, lograron cerrar sus historias sin perder su personalidad. El doble matrimonio gay o la despedida de Mercedes Jones en el colegio -quizás lo mejor del episodio final-, fueron escenas entrañables para los que hemos seguido a estos personajes.


4. El penúltimo episodio titulado 2009 fue un homenaje a la serie que fue en sus inicios. Ver todo lo que ocurrió justo antes del primer episodio en las vidas de Tina, Artie, Mercedes, Kurt y Rachel no sólo fue divertido, sino que habló de las metas que ellos tenían y que, de alguna forma u otra, estaban cumpliendo -o no-. Además incluía a Finn, el protagonista ausente, de forma inteligente. Cerrar ese episodio con esa escena final del piloto donde los principales cantaban el Don’t stop believing que los hizo tan famosos, fue un pequeño gesto de coquetería para esas pocas personas que aún seguían atentos a la serie.


Del episodio final, prefiero no hablar. Sus futuros no me importaban, solo quería que en ese instante de historia adolescente pudieran resolver sus vidas y quedarse allí estáticos en el McKinley High School.



Puesto 11:

New Girl

Creada por Elizabeth Meriwether, esta serie ha sufrido algunos altibajos en la segunda y tercera temporada. El personaje de Jess, protagonizado por Zooey Deschanel es una de las que se ha visto más afectada en cuanto a los cambios de sus guiños de humor. Mi amiga Lara Meana dice que renunció a ella el día que dejó de cantar por todo. Sin embargo, el espectador se enganchó fácil con la historia de Jess y Nick. Solo que, a diferencia de Ross y Rachel en Friends, ellos no debieron estar juntos tan pronto. Y la creadora se dio cuenta de su error. Es por eso que los separó de la manera más abrupta y absurda, y colocó a la serie en un extraño limbo de incoherencias sin gracias.


Por eso, muchos esperábamos esta cuarta temporada sin muchas expectativas, pero ¡oh, gran sorpresa!, resultó ser una de las más audaces y graciosas. Me atrevería a decir que una de las mejores. Ver un episodio eran 22 minutos de risas garantizadas. Asumir la rara amistad de estos personajes, estar conectados con los idiomas secretos, los objetos, ls complicidades de cada uno de ellos fue un tiro al piso. Además que finalmente lograron que todos, incluyendo Cece, fueran protagonistas absolutos de la serie.


De hecho, la relación de Cece y Jess fue la que más ofreció episodios de carcajadas. El capítulo de la cartera amarilla es increíble: Jess compró la cartera a espaldas de Cece y esto genera una palpable tensión femenina que Schdmit quiere mediar. Pero Coach, recordando los traumas de su infancia cuando sus hermanas se peleaban por las cosas, le advierte que ellas tienen su propios códigos y que no quiere meterse en el medio de una pelea de mujeres. Las consecuencias son impredecibles. O el capítulo del camino de la vergüenza, en las que Jess y Cece luego de una noche de copas terminan en casa de unos desconocidos, sin sus ropas ni dinero para el taxi, y deben regresar a casa lo más dignas que puedan.


También rescato la evolución de las historias amorosas, pero sobre todo la de Winston en su camino a ser policía. Fue, quizás, lo más humano dentro de la serie. Y eso nos dio episodios como la evaluación policial en casa: Jess, pensando que había conseguido drogas dentro de un mueble viejo, los une a todos para desaparecerla como sea y no hundir la recién iniciada carrera de Winston. Uno no puede dejar de reír con sus estupideces.


Al final de la temporada le dijimos de nuevo adiós a Coach, desmembrando un poco a este sólido grupo de amigos. Sin embargo, ellos están en condiciones como para seguir recordándonos cómo es la verdadera amistad, y todas las bestialidades que hacemos cuando estamos juntos.



Puesto 10:

Grey's Anatomy

Atentos, aquí hay spoilers de la temporada 10, 11 y 12.


"Él es encantador, pero no es el sol. Tú eres el sol", con esas líneas se despedía Cristina Yang de la serie en el episodio final de la temporada 10. Ella le decía esto a Meredith a razón de las decisiones de Derek de irse o no a Washington. Sólo Shonda Rhimes, su creadora, conocía el peso de esas palabras para toda la temporada 11 cuyo estreno se venía con el temor de haber perdido a Yang, el personaje favorito del público. Y es que si hay una serie a la que Shonda le tiene agarrada la vuelta es a esta, porque son doce años hablando de los mismos personajes, aunque muchos se hayan ido. Es por eso que esta temporada 11 que nos acompañó entre finales del 2014 y el 2015, vino con decisiones bastante radicales. Su creadora sabe que no va a ganar fanáticos nuevos a estas alturas, y debe mantener conmovidos a los que seguimos queriendo a sus personajes, que es lo que le queda a la serie. Y siempre lo logra.


Resaltaré los puntos a aplaudir esta temporada:


1. Meredith Grey. La decisión más inteligente de la serie fue colocar todo el peso de la historia sobre sus hombros. Casi siempre ha sido así, pero esta vez todo daba vueltas a su alrededor. En el primer episodio de la temporada 11, Derek decide regresarse de Washington a quedarse con su familia y Meredith lo que hace es pedir un tequila y tratar de entender su frustración. Ella no es más el personaje contradictorio del inicio, es una mujer tan firme como su madre y quiere seguir admirando a su marido como doctor. Ella está clara que ambos son médicos y ambiciosos, y parte de ese amor que lleva doce años contándose se basa en la admiración y fortaleza en sus decisiones. A partir de allí la debacle del matrimonio se cuenta sola: los desencuentros, las ganas de no verlo porque siente que no va a poder darle lo que necesita, las distancias geográficas y emocionales. Pero también una gran madurez a la hora de comprender finalmente el pasado de su madre que tanto la atormentaba. Sin Cristina ni Derek, a Meredith no le quedó más remedio que enfrentarse a ella misma y sus demonios. Ella era su "persona". No en vano, muchos críticos de televisión consideraron el capítulo de Ellis Grey y su pasado como uno de los mejores de la serie, donde además se resumían los doce años de Grey's y abría nuevos caminos que parecieran siempre estar latentes. Nunca sabremos si fue un truco de Shonda, ella dice que lo tenía pensado desde el inicio, pero sea cuál sea la estrategia, le funcionó.


2. Arizona y Torres. Shonda decidió acabar con esta relación, en un episodio magnífico donde la terapeuta de pareja les pide abstinencia sexual. La dolorosa distancia hace que sea Torres quien tome la decisión de alejarse. Esta distancia ofrece escenas bastante divertidas en el proceso hacia la amistad. Pero además, contaron con la participación de la doctora Herman, interpretada por Geena Davis, llena de sarcasmos y retos para Arizona, consiguiendo uno de los arcos médicos más apasionantes de la temporada. La premisa era: deben operarme el cerebro, pero antes debo darte todo el conocimiento que pueda a ti porque algo puede fallar y morir en el quirófano.


3. McDreamy. Todos los espectadores de la serie vivieron su relación con Meredith desde lo sensual, sexual, trágico y amoroso. Ha sido un gran drama en los que hubo accidentes de avión, tiroteos, mucha miseria pero también la conformación de una familia y una relación -sí, sabemos que es un dramón telenovelesco pero nos gusta-. McDreamy se convirtió en un adulto cada vez más ambicioso pero también más centrado en cuanto a lo que quería como padre y esposo. Sin embargo, ya el actor se había agotado de la serie. Su renuncia vino con la decisión de Shonda de escribir ese episodio y hacerlo con una crudeza, para muchos, innecesaria. La muerte de Derek es el capítulo más terrible de todos los que se escribieran en esta serie, y no porque fuera a matar al protagonista, sino por la forma: un accidente bobo, atendidos por unos médicos nefastos que tomaban decisiones mientras uno oía en la voz de su mente los errores que estaban cometiendo, y luego tener que se desconectado por Meredith, quien fue sola a un lugar desconocido, con sus dos hijos chiquitos, embarazada. A ver, un drama demasiado realista que generaba desasosiego y lejanía. Una cosa es llorar por una muerte efectista, pero esto era demasiada cotidianidad. Lo único que pudo salvarse de esta decisión, fue el duelo de Meredith que aunque no tuvo la compañía de Cristina -gran error de la producción por más que pusieran a una doble unos micro segundos en el cementerio-, pudieron lograr que ella sola con sus hijas reviviera la historia de Ellis pero a la inversa. Meredith no se intentó suicidar como su madre, sino que luchó por su hija y recibió la ayuda de su hija chiquita así como Meredith ayudó a su madre de niña. Todo, exactamente igual que en la vida de su madre, pero sin la derrota. Y eso consolidó a Meredith como un gran personaje.


De la temporada 12, hasta ahora, aplaudo la intimidad amistosa de Karev y Meredith, porque mantienen ese alma del inicio de la serie. También rescato lo divertida que es la hermana de Meredith y esa jugada macabra de ennoviar a Torres con la mujer que dejó morir a Derek. Eso es una manera de mantenerlo a él allí un tiempo más, porque Shonda sabe que una cosa es sobrevivir sin Cristina, pero sin Derek es mucho más complicado. De hecho, muchísimos espectadores dejaron de ver la serie desde el episodio de su muerte, la deserción fue inmensa. Es interesante este tipo de vetos para series con las que estás implicado emocionalmente, porque al final del día Grey's Anatomy juega precisamente con los sentimientos.


Iba a decir que este era mi otro placer culposo, pero cuando los personajes de una serie maduran de la forma que lo hacen estos, pensaría que hay muchas cosas que se piensan y se construyen con una estructura más lógica que muchas otras series.



Puesto 9:

Te quiero, yo tampoco

Entender las relaciones de pareja de los homosexuales siempre ha sido un tema complicado para la norma. Se les tilda de promiscuos, inconstantes y una serie de adjetivos que, en el mejor de los casos, sólo se prestan a confusión y poco entendimiento. Miguel Bosch, basado en el principio de que la relaciones de pareja gay pueden ser tan complejas como la de los heterosexuales, crea una especie de reality para YouTube en el que narra su decisión de mudarse con Fran, su pareja. Como no quiere equivocarse tras cinco años de relación, decide crear una webserie en la que va visitando a distintos tipos de pareja del mundo homosexual: los ex que son amigos, los que viven a distancia, la lesbiana con el gay, los promiscuos, los solitarios, los que no han salido del closet, los que se dedican a su familia. Pero además, usa como grandes voces de opinión no solo a los invitados sino a su pareja, a su madre y a su mejor amiga. Todos opinan distinto, y en eso radica la fuerza de la serie, que no adoctrina, sino que busca puntos de encuentro en esta discusión.


Una webserie muy bien pensada, en la que se visitan temas como el amor, la valentía, el compromiso, el sexo y la fidelidad. Con capítulos bastante conmovedores en los que se exploran las relaciones de familia, la soledad o el salir del armario. Hay tres episodios que son realmente complejos por su honestidad tan letal: el primero es el de Sergio y Juan que viven juntos a pesar de haber sido pareja, y el espectador comprende cómo aún se mantiene el amor de uno de ellos para mantener la estabilidad y su necesidad de no querer perder la vida ideal que ha llevado. Luego está el capítulo de Roger, un jovencito que va a su pueblo a contarle a los padres que es gay. En este episodio se habla de la familia, del miedo, pero también del derecho a poder pertenecer siendo distinto. En ese episodio, además, la mamá de Miguel no teme en decir todas las sensaciones que, por terribles que sean, tuvo a la hora de saber que su hijo era gay. Y el que quizás más golpea, es el de Antonio, un hombre de 50 años que decide cancelar el amor de su vida para dedicarse a su madre. En este capítulo, la sensación de soledad es tan devastadora, que puede arrancarte algunas lágrimas. Ojo, pero esto no se trata de un programa amarillista que indaga en las miserias de otro. Más bien es un abanico de posibilidades que te invitan a reflexionar sobre la vida en pareja siendo homosexual o no.


Vale la pena resaltar el acertado grupo de personas que eligió, tal vez por comodidad y presupuesto, pero que presentan unas personalidades muy atractivas: la mamá es un personaje encantador que toma limoncello mientras va diciendo todo lo que piensa sin temor a ser censurada. En ella se mezclan el amor de madre más sincero, pero también su cultura heteronormativa tratando de adaptarse a la vida de su hijo. Por eso, ella dice siempre las cosas como son y uno la ama por su claridad. Luego está Fran, la pareja, que es divertido como el personaje del gruñón que se ha creado para ser el contrapeso de Miguel en todas las reflexiones que hacen. Y la mejor amiga de Miguel, divertida y audaz, que representa la hermandad. Es tratar de mostrar el lado humano de los hombres homosexuales, sin las clasificaciones clichés de la televisión.


Esta webserie española algo desconocida realmente me sorprendió. Caí en ella por casualidad, y su formato distinto ha permitido una prolongación del deseo inicial de la mudanza, dando pie a otros puntos a abordar en las relaciones. Es decir, van 16 episodios en los que no solo hablan de las parejas sino de los temas en pareja. Espero que Miguel la termine a tiempo, y no se le arruine la buena intención en una innecesaria prolongación.



Puesto 8:

Girls

Lena Dunham, la creadora de Girls y su actriz protagonista, tiene la particularidad de hacer de Hannah un personaje cada vez más insoportable y eso, en vez de alejarnos como espectadores, parece que nos seduce más. Pero esta temporada ocurrió algo vital para la evolución de este anti héroe del siglo XXI. Hannah, que tiene cero conexión con el otro, tuvo que lidiar con un drama personal y, además, un drama que era real: Adam no la esperó. A ver, el tema es que ella se fue a estudiar a Iowa, convencida en su microcosmos de que iba a tener todos los retos para alimentar su creatividad y sus aspiraciones literarias. Pero el ego de ella es lo suficientemente grande y atormentado como para no soportar la crítica, y dándose cuenta de que este no era la vida que quería trata de regresar a la "normalidad" pero el mundo cambia. Su ego se ve fuertemente golpeado al darse cuenta que el amor de su vida la abandonó por otra, que no puede volver a su casa, y a uno le conmueve el hecho de que ella esté despechada y perdida. Ella, finalmente, debe hacerle frente a sus decisiones. Porque además, luego se entera de la homosexualidad de su padre. O sea, las cosas empiezan a ocurrir de verdad. Esa comodidad a la que Hannah siempre regresaba, finalmente se le hace pedazos y ella debe dejar de ser una niña o al menos cambiar un poco su vida. Y eso se ve reflejado al final de la temporada, con una pizca de esperanza y tranquilidad, con una toma de decisiones que para muchos puede resultar radical pero que la hace variar su forma de concebir el mundo.


Por otro lado, lamento que la historia de Marnie se haya quedado estancado en este drama del hombre comprometido que aburre, su caracterización de "miss" fracasada puede tener aún más provecho. Sin embargo, para hacer contra peso a esto, potenciaron los personajes masculinos de Elijah y Ray. La lucha social de Ray por el ruido de los carros y la aparición de Elijah para ayudar a Hannah a conectarse con ella en los primeros días de su programa de estudio, generan muchas de las mejores situaciones divertidas dentro de la historia esta temporada. Aunque lo más relevante de esta cuarta entrega, ha sido la evolución de Shoshanna: su búsqueda de trabajo; la de un hombre "correcto" para ella; y sus ganas de ordenar el pasado con Ray.


Cada una de estas chicas, deciden tomar decisiones de cara al futuro, cambiando radicalmente la vida que llevan. Esto le da un soplido de aire fresco a la serie, apuntando a grandes cambios. Lo mejor es que ellas se siguen apoyando, aunque realmente no estén muy claras de hacia dónde van las decisiones de las otras. Por esta forma de ser tan llena de desinterés en el mundo que las rodea, cierro con uno de las mejores parlamentos de la temporada es entre Jessa y Shoshanna, cuando hablan del futuro:


-Voy a ser terapeuta. -Me mudo a Japón. -Vas a ser tan buena terapeuta... -¡Lo sé! Y tú vas a ser una geisha fantástica.



Puesto 7:

Unbreakable Kimmy Schmidt

Tina Fey se caracteriza por darle un sello muy personal a las series y películas que crea o produce. Acostumbró al espectador a un humor irreverente, no apto para todo público, y políticamente incorrecto. Tras terminar 30 rock, muchos no sabían que pasaría con ella. Sin embargo, sorprende con una serie que fue primero rechazada por NBC y luego Netflix se encargó de promover y estrenar con un sorprendente éxito.


Unbreakable Kimmy Schmidt habla de cuatro mujeres que fueron secuestradas en un búnker durante quince años, y a las que le hicieron creer que el mundo se había acabado. El primer encuentro con las risas ocurre al ser liberadas, cuando vemos cómo la entrevista a uno de los hombres que presenció la liberación se vuelve viral en una mezcla musical digna de "yo estaba comiendo asadito" en YouTube. Uno entendía en ese momento que la serie no respetaría nada con tal de que el espectador pudiera reírse de todo.


Kimmy es un personaje entrañable. Es una mujer de casi treinta años que está descubriendo al mundo como si tuviera catorce. Pero además está en Nueva York, una ciudad llena de complejidades en las que trata de encajar sus emociones más básicas. Además trata de ser lo más justa que la sociedad le permite. Quiere ser normal, pero obviamente no puede. Es encantadora, dulce, divertida. Una protagonista que no deja arroparse por la fuerza de los personajes secundarios que son igual o quizás más poderosos que ella. Titus, por ejemplo, ese actor fracasado, gordo, negro, homosexual que acumula todas las minorías en una para ser una diva capaz de defender a todos los trabajadores de la calle que se disfrazan de personajes animados, iniciando una pequeña revuelta en contra de la tienda de disfraces y acusándolo de robos por derecho de autor. Es un personaje absurdo, egoísta, egocéntrico, pero que al iniciar su amistad con Kimmy se empieza a reconciliar con el mundo y también a luchar por sus sueños. Esto genera las situaciones más ridículas y graciosas de toda la temporada. Sin ir más lejos, la canción de Peeno noir, ha hecho reír a muchos con su viralidad.


Otro personaje brillante es Jacqueline, un refrito de Jeena Maroney en 30 rock, sólo que con un poco más de ingenuidad de mujer rica alejada de la realidad -aunque sus orígenes sean humildes-. Si a ella le sumamos a la desarraigada casera de Kimmy y Titus, más los invitados especiales, la serie apuesta por todo a ser, tras esta temporada, una próxima favorita de todos los premios de comedia; porque seamos sinceros, en todas las galas de premios de los Estados Unidos aman a Tina Fey... ¿Y quién no ama a Tina?


Puesto 6:

Orange is the new black

Atención: spoilers


Creada por Jenji Kohan, esta serie tiene la lucha constante por ser una comedia cuando realmente se comporta como un drama. Más que un drama, como un potencial contenedor de reflexiones femeninas en distintos niveles. Esta temporada hubo dos líneas de pensamientos en el que se movieron todos sus personajes: la maternidad y la fe. Esta última siendo la que más peso tuvo en la temporada. Sino que lo diga la venerada Norma Romano, personaje que no pronunció hasta el momento ni una sola palabra y se convirtió en uno de los pilares de la historia. Sobre ella recaían los conflictos no sólo con la religión, sino también con otras de las presidiarias que querían el poder en la cárcel. Entonces la premisa era clara, tener la convicción religiosa de las mujeres era lo mismo que tener el poder. Además, las casualidades ayudaban a esta creencia hacia Norma. La creación de una nueva religión, el encuentro con la tostada con su cara, el pasado de Norma y el sublime final, no dejaron de jugar con las esperanzas de estas mujeres.


Lo más interesante de esto es que la serie volvió a demostrar su gran poder: lo coral. Todos los personajes son potencialmente protagonistas. Son fuertes, con grandes historias y personalidades muy marcadas. O que lo diga Crazy Eyes, quien no deja de sorprender no solo con su interpretación sino también con historias tan divertidas como la saga que estaba escribiendo, apelando a todas las rarezas de su mente y que mantenía el interés de sus compañeras. De la misma manera, pudimos observar el camino de Red por volver a adueñarse no solo de la cafetería sino por mantener su estatus en prisión.


Piper, por el contrario, se fue quedando solapada. La protagonista cedió su espacio a las otras mujeres para que brillaran. Debo confesar que el negocio de la ropa interior usada para pervertidos fue un divertido momento. Además le fue dando presencia a Rose, un personaje sexy, peligroso y atractivo. Una novedad que ayudó a refrescar la atormentada historia de Piper y Alex.


Aplaudo, y mucho, el final de temporada: verlas correr, soñando con el milagro de la libertad, jugando en la laguna, siendo esto una forma de cerrar cada una de las historias de la temporada. Lograron conseguir un espacio en las que todas contactaron con la fe, la fe en algo... en cualquier cosa, que ya es bastante.


Puesto 5:

Mr. Robot

Sam Esmail lo tenía claro, al crear Mr. Robot no quería hablar solamente del sistema corrupto, de hackers, de las crisis que crean revoluciones. No quería hablar de la actualidad, del poder que ejercen las redes sociales a la hora de analizar la psicología de una sociedad exhibicionista. Iba más allá de los juegos de poder con fsociety y Evil Corp. Él tenía en mente a un personaje sobre el que profundizaría episodio tras episodio: Elliot. Un hombre asocial, complejo, con una profunda incapacidad a pertenecer a algo pero además con la necesidad de salvar al mundo. Elliot, en algún momento de la historia, es cada uno de los espectadores tratando de entender esa historia, de infiltrarla, retorcerla. Uno se convierte en un provocador más, en Elliot.


La actuación de Rami Malek es poderosa. Es quizás el setenta por ciento de la serie. Uno le ve los ojos grandes, abiertos, como tratando de encajar. Ve su sufrimiento. Lo entiende, te conmueve. Te atrapa. Es un personaje torturado, un antihéroe que, además, es reclutado por Mr. Robot.


Vale la pena sumarle la buena interpretación que Cristian Slater hace de este misterioso Mr. Robot como un motivo más para ir enloqueciendo a Elliot, enfrentándolo a una encrucijada que alimenta la angustia del espectador. Por último, el personaje de Ángela Moss es un aliciente, transmite la serenidad tensa que ayuda a Elliot. Son buenas interpretaciones, con una impecable dirección y el uso de la música para potenciar la atmósfera de esta ciudad en caos, de una New York asfixiante, de un mundo que empieza a caerse a pedazos en la actualidad.


Hablar de la increíble escena del Times Square en el episodio final, es lanzar un spoiler por el que me lanzarían un virus devastador a mi computadora. Sin embargo, es el momento clave para entender los movimientos de la historia que ya se habían estado revelando. La estructura no deja de sorprenderte. Apenas es su primera temporada, pero con estos diez episodios entró con paso firme y buenas expectativas de futuro.


Puesto 4:

Orphan black

Alerta: Spoilers en el último párrafo.


Cuando Adri Anita Rodríguez me dijo que viera esta serie, no la tomé mucho en cuenta. Era ciencia ficción y no sabía qué tanto me engancharía. Pero me equivoqué. No tardé ni una semana en ponerme al día con las tres temporadas de esta producción canadiense de Graeme Manson y John Fawcett. El primer motivo fue el episodio piloto que te deja con la intriga y la necesidad de entender este tema de los clones, además de su personaje eje: Sarah Manning, quien logra atraparte en esta cadena de errores que le cambian la vida radicalmente tras salir de la estación de tren; el segundo y motivo de mayor peso es Tatiana Maslany. La actriz protagonista no es sólo Sarah, sino que tiene la particularidad de sorprenderte con cada nuevo personaje que interpreta -menos aquel desafortunado barbudo de la segunda temporada-, pero además, logra que cada uno de ellos tenga una personalidad tan marcada que no puedes dejar de verlas y quererlas, así sean unas peligrosas psicópatas.

Sí, las cinco protagonistas de la serie las interpreta la misma actriz, y puedes estar viendo una escena en la que estén juntas sin darte cuenta de cómo resolvieron el tema técnico. Es decir, la producción es genial en resolver estos montajes, pero además la actriz logra hacer que cada una de ellas sea tan distinta que a uno se le olvida que es la misma Tatiana.


Sarah, Cosima, Rachel, Alison y Helena son ingeniosas, valientes, cada uno resuelve su vida a su manera. Pero al menos cuatro de ellas te mantienen enganchado y seducido. Querer a Helena, siendo el monstruo que es, puede lograr que uno se cuestione mucho como espectador. Pero además, tienen la compañía de cinco personajes que adoban la trama con ingenio, lealtad, amor, candidez y un humor negro bastante denso: Félix, Donnie, Mrs. S, Kira y Delphine. Ellos son estos personajes que tratan de entender el universo de los clones, de los proyectos científicos, del dilema ético y moral que significa toda esta evolución de las especies humana. Kira, quizás, represente el inicio y el fin de todo, siendo la hija biológica de Sarah. Además, en esta temporada, incluyeron a los perturbados clones masculinos militares que contó con una buena interpretación por parte del actor Ari Millen.


En esta temporada decidieron arrasar con muchas tramas sin que les temblara el pulso. Esto puede ser muy positivo para el futuro de la serie, toca esperar. Pero quiero hacer un punto y aparte en el personaje de Alison. Fácilmente podríamos llegar a pensar que, este personaje, tiene una serie independiente al resto de los clones. Es una especie de Desperate Housewives mucho más cruda y letal. Y con mucho mejor humor. Mientras Sarah está en este submundo de corporaciones, bases militares y persecuciones, Alison y su torpe esposo entran al mercado de las "velas"/"drogas" para amas de casa de los suburbios, teniendo problemas serios con la mafia portuguesa. La escena del baile de Alison y Donnie en la cama, rodeado de dinero, es de las secuencias más divertidas de la serie. De igual manera, aplaudo el duelo del episodio final entre Rudy, el clon Castor, y Helena. Es una escena violenta, terrible, pero con un contenido de instintos y animalidad humana que solo Helena puede ofrecernos. Además que ver a Helena enamorándose con su forma salvaje de ser, es casi poético.


Orphan black fue renovada para una cuarta temporada, cosa que celebro, pues aún quedan temas por resolver tanto en la enredada trama científica, como en las extrañas y encantadoras historias de estos personajes.


Puesto 3:

Homeland

Atención: spoilers.


Howard Gordon y Alex Gansa se inspiraron en la serie israelí Hatufim para crear Homeland que, en su lanzamiento, cautivó la atención de todos los espectadores, tanto expertos como incautos. Sin embargo, la desaparición de Brody al final de la tercera temporada, generó una desazón en sus espectadores. Muchos renunciarían a verla, sin el protagonista, nada tendría sentido. Pero se equivocaron. La cuarta temporada trajo esta serie de forma contundente, reinventada, y como la vida cotidiana, que cambia, evoluciona y sorprende. Estos creadores demostraron que una serie con una buena historia de fondo, puede seguir contándose. Ellos han sido un gran ejemplo de estructura, coherencia y sostenibilidad.


Es verdad que también tiene a dos personajes indestructibles: Carrie y Saul. Que en esta quinta temporada nos pusieron a sufrir con esta distancia y desconfianza entre ambos. Sin embargo, los escritores han logrado construir una relación tan sólida entre ambos durante toda la serie, que no importan las dudas o los giros de la historia, uno sabe que ninguno de los dos es capaz de traicionarse sin importar en qué posición estén. Esa convicción le da a uno como espectador no sólo seguridad, sino un suelo en la trama. Además, en esta temporada, aprovechamos para descubrir en la distancia de su relación, una realidad mucho más complejas en sus soledades. Carrie parece negada a la estabilidad, a la maternidad, al amor de pareja. Ella está más tranquila en esta temporada, se está obligando a cambiar pero el pasado la condena. Es una sombra que la acosa y le destruye la estabilidad. Saul, por el contrario, sigue tratando de encontrar un punto de encuentro en los juegos de poder. Ambos luchando entre la ética del deber y lo que quieren ser.


Esta temporada, también trajo consigo a dos personajes femeninos tan atractivos como elocuentes. Por un lado estaba Allison, esta agente de la CIA con un buen hacer y de la que poco a poco vamos descubriendo sus implicaciones con la inteligencia rusa. Una doble vida que enreda a Saul, que debe hacer desaparecer a Carrie, que la va acorralando y enfrentando a debates pocos morales en los que una organizada mentira es su mejor arma.


Es más, que ella sea capaz de dispararse a sí misma para confundir, habla de un compromiso real con lo que cree. Lo mismo ocurre con Laura Sutton pero hacia el compromiso social. Esta periodista comprometida con desbaratar a las cúpulas del poder, dejarlos en evidencia, pero que debe comprometer su ética para salvar las vidas que ninguno de los anteriores es capaz de salvar.


Quinn, por su parte, ha sufrido mucho. Dejándonos esa carta dolorosa en la que Carrie parece tomar decisiones radicales. Este peregrinar de Quinn durante toda la temporada, nos mostró distintas caras del fanatismo, y dejó en evidencia el cartel político de Homeland en el que todos son culpables. Él es la muestra deprimente de un humano que dedicó su vida a trabajar en una agencia de inteligencia. Peter Quinn es el eslabón débil, a diferencia de los demás personajes, pues él no quiere seguir viviendo en esa oscuridad.


Puesto 2:

Transparent

Alerta: muchos, muchos spoilers.


Jill Soloway crea y dirige esta arriesgada historia de tintes "hipsterosos", que cuenta las vidas de una familia judía en Los Ángeles que se enfrenta a la descubrimiento de Mort, el padre, quien asume su transexualidad. Suena a un gran drama, pero realmente tiene mucho más de comedia. Es decir, ya estamos acostumbrados a este género, Transparent es un dramedia en toda regla.


El tema principal de la serie es, sin duda, el proceso de Mort reconociéndose como Maura. Nadie pone en duda que el gran peso de la serie lo tiene el actor Jeffrey Tambor, quien da cátedra de actuación en cada una de sus escenas. Maura busca ser cada vez más femenina, auténtica, libre de prejuicios. Al inicio de la segunda temporada, el miedo a la soledad le juega sucio y se deja arrastrar por un extraño pero lógico acercamiento afectivo-sexual con Shelly, su ex mujer. La interpretación de Judith Light (Shelly) es muy divertida, de madre judía ansiosa y controladora.


Una de las escenas más hermosas en este proceso de Maura, está en el final del episodio 2 de esta temporada, en el que ella se atreve a bailar Chandelier de Sia frente al espejo del bar. Es el momento en el que ella decide desatarse de todos los lazos familiares y dedicarse plenamente a su proceso. Porque una cosa es ser Maura y afrontar ponerse los vestidos y los peinados ante el mundo, pero otra muy distinta es que él se asuma mujer en la intimidad, lo que incluye preguntas acerca de su cuerpo, su futuro y el sexo.


Porque la experimentación en las distintas vertientes del sexo son un leiv motiv fundamental para entender la serie. Los procesos de Sarah y Eli son los más importantes esta temporada, es un encuentro con su feminidad y con el placer. En el caso de Sarah, parte desde ese impecable primer episodio de la boda, en el que se da cuenta de su error. Sus necesidad van variando hasta toparse con una posibilidad, al final de la temporada, que la haga reconocerse en una libertad alternativa. El caso de Ali está mucho más ligado al pasado, a esos flashbacks que nos cuentan las historias de Maura en 1994 cuando se reconoce en la primera temporada y ahora en la vida de la madre de Maura antes de huir de los nazis a los Estados Unidos en la segunda. Ella trata de entender el concepto de mujer de la familia, trata de unirse con Maura en este proceso del ser femenino. Son procesos que parecen distintos, pero que van de la mano. La diferencia es que Ali es la hija menor, es joven, desprejuiciada y su padre/madre fue criada en una cultura heteronormativa. Esa misma cultura le dan a Josh, el único hijo varón, la dificultad de comprender a su padre y pasa por el proceso del duelo. Parece estancado, reconociéndose en su inesperada paternidad, pero esa escena del episodio final donde lo invitan a llorar la muerte de Morth, es gloriosa. Él está dolido, es la única fuerza masculina que se enfrenta a este universo femenino. No sabe cómo aceptar a Maura, y es que en el fondo nadie sabe cómo hacerlo.


Y lo hermoso de esta serie, sin duda, es cuando los tres hermanos se unen. La química es increíble, ellos son una familia, sólida, en medio de sus disfuncionalidades saben que cuentan con el otro. Esta fortaleza de los tres, produce las escenas más hermosas de la serie. No en vano, el final de temporada son ellos tres en la piscina, bebiendo té bajo el agua, compartiendo sus tristezas. Son una buena familia.


No me canso de recomendarla. A mí me conmueve mucho la franqueza de esta serie, su sencillez y, aunque le pueda perturbar a muchas personas, lo que más me gusta es cómo a pesar de esta experimentación sexual e individual de todos, no dejan de reconocerse en el pasado, en la memoria, en la religión, en las emociones y en el sentido de familia. Porque ellos, a pesar de todo, nunca dejan de ser una familia.



Puesto 1:

Game of Thrones

Alerta: Spoilers, obviamente.


Cuando la noche de un domingo escuché el llanto y los gritos desesperados de una vecina mía, tuve que correr a ver el final de temporada para que no me contaran el final que la tenía descontrolada. Porque con esta serie tan vista por el mundo entero, los spoilers están a la orden del día. David Benioff y D. B. Weiss no pensarían en el impacto en el público que tendría adaptar para la televisión este drama fantástico medieval sin concluir. Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin generó no solo un betseller en sus libros, sino un trabajo de comparación entre los fanáticos sobre lo que otorga la serie frente a lo que cuenta el libro. Evidentemente hay miles de insatisfacciones, pero nadie puede negar que el poder envolvente y, a ratos, efectista de esta serie, nos tiene seducidos a muchos.


Considero que entre los tantos elementos que tiene a favor, uno es la empatía con las estrategias del poder que invitan al espectador a participar en el juego. Si fueras tú un estratega más, hacía donde se dirigiría tu apoyo o tus decisiones. Así que probablemente como público odias los indolentes desenlaces de algunos personajes o historias, pero nunca dejas de entender por qué ocurren esas cosas.


Si sumado a esto, le colocamos una gama de personajes con los que tienes una gran afinidad y a los que quieres siempre como si fuera la última vez, porque te tienen acostumbrado a que en cualquier momento uno de ellos lo reclame la parca. O sino que lo diga esta temporada que se llevó a varios, y al final golpeó con dureza las expectativas de muchos fanáticos de la familia Stark -aunque Jon sea solo un bastardo-. Pero todos sabemos que quizás, solo en este caso, sea una estrategia engañosa de final de temporada sin consecuencias reales para la sexta.


Rescato en esta temporada maravillosas escenas, alianzas, encuentros y finales de episodio que nos dejaron con la ansiedad alborotada. El final del 8, con ese apoteósico levantar de los muertos como caminantes blancos, mientras Jon Snow se iba con lo que queda de su ejército abrumado por lo que les depara fuera del muro. Luego el final del episodio 9, en el que los Hijos de la Arpía comienzan a arrasar en la arena con el pueblo de Meereen con la intención de acabar con Daenerys cuando aparece sorpresivamente Drogon a rescatarla. El despliegue técnico, los efectos especiales, el uso de la música, la forma de contar las secuencias, todo estaba hecho para causar un impacto cada vez más angustiante en el espectador.


Aunque para mí, lo mejor fue el camino de la vergüenza de Cersei. A ver, llevamos cinco años detestando a esta mujer como quizás a ningún otro personaje de la serie. La odiamos. Nos basta con ver las penurias de Arya y Sansa -a la que maltrataron esta temporada con mucha saña-, para siempre recordar el poder maquiavélico y perverso de Cersei. Todos deseábamos esa penitencia. Sin embargo, la serie está construida de una forma tan magistral, que a mitad de la secuencia, uno empieza a mezclar la satisfacción con la lástima y la vergüenza. Uno quiere que se acabe, que dejen de humillarla, le permite al espectador conectar con su lado más humano. Conseguir esa breve transformación en el público es muy poderoso, aunque al final todos sepamos que esto le fortalece la maldad y la hace un personaje más letal.

Y por último sólo nombraré a Tyrion Lannister, porque su presencia y sus líneas son, de manera constante, lo mejor de la serie.


Seguiremos tarareando la canción de la presentación con la angustia de que en el nuevo episodio maten a cualquiera y si nos destruyan o alimenten las esperanzas en este terrible e intrincado juego de poderes.