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TRANQUILIZER

ONEOHTRIX POINT NEVER


Géneros: electrónica progresiva, ambient, sound collage

Accesibilidad*: media

Duración: 58 min, 39 s





Con la experiencia de múltiples proyectos a sus espaldas, Lopatin consigue innovar una vez más.


Ha pasado tiempo desde que Daniel Lopatin consiguió abrirse camino en el mainstream, pero nunca se ha podido decir que haya renunciado a su originalidad. Desde sus experimentos iniciales en la electrónica o su influencia como uno de los pioneros del género del vaporwave, siempre se ha vislumbrado su gusto por lo experimental en todos los proyectos en los que ha participado, incluso en sus bandas sonoras para películas (Uncut Gems, Marty Supreme) o en sus trabajos más pop con artistas del calibre de Charli XCX o The Weeknd. Es justo después de colaborar con este último cuando este disco ha aparecido casi por arte de magia.


Tranquilizer sigue la línea que se podía intuir en sus proyectos anteriores: hacer un sonido más accesible y cercano al pop, pero que mantenga ese toque extraño que le llevó a la fama.


En cierto modo, este disco se siente como el resultado de mezclar un poco de todo lo que Lopatin ha hecho hasta ahora, ya sea bajo el pseudónimo de Oneohtrix Point Never o bajo alguno de sus apodos más antiguos; los samples cortados de Replica, los sintetizadores de R Plus Seven, los loops de música noventera de Eccojams, los cortes vocales de Again… Todo ello se junta para hacer un disco familiar, pero nuevo.


Curiosamente, este disco iba a ser en un principio un proyecto completamente diferente, orbitando alrededor de un archivo de samples de los 90, pero cambió radicalmente cuando el archivo fue borrado sin previo aviso. En cierto modo, el disco refleja ese componente efímero de internet: a pesar de que sus canciones son sonoramente muy distintas, es difícil destacar un punto en concreto del disco, manteniéndose la calidad a lo largo de toda su duración.


Con Tranquilizer, OPN nos trae el que posiblemente sea su mejor disco hasta la fecha, empaquetado en quince dosis magistrales de electrónica, que actúan casi como un tranquilizante real.


*Imagínate que le enseñas una canción al azar de este disco reseñado a la persona con el gusto musical más básico posible que conozcas. La accesibilidad mide la probabilidad de que, al menos, una canción del disco le guste a esta persona.



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DESEO, CARNE Y VOLUNTAD

CANDELABRO


Géneros: art-rock, post-rock, rock indie

Accesibilidad: media-alta

Duración: 1 h, 13 min, 48 s




Candelabro trae un proyecto refrescante a la escena indie de Chile, con influencias del post-rock anglosajón.


Cualquier persona que haya prestado atención a la prensa musical sabrá que algo está pasando en Chile. En los últimos años, hemos visto una explosión de bandas independientes, cada una con un sonido único y con sus propias vueltas al género del rock. En 2019, Niños del Cerro nos pilló de sorpresa con Lance; hace 2 años, Asia Menor hizo lo mismo con Enola Gay; y este año, Candelabro se ha abierto paso con este disco magistral.


A lo largo de Deseo, carne y voluntad, Candelabro desarrolla un sonido que ha recibido comparaciones con el de otras bandas de la llamada «escena Windmill» (siendo el ejemplo más notable Black Country, New Road), y con razón. A lo largo del disco encontramos una miríada de instrumentos diferentes, con secciones formidables en cada canción que aprovechan la fuerza de estos al máximo. Además, los crescendos típicos del post-rock están ejecutados de forma maravillosa.


Las letras del disco tampoco son moco de pavo: la resignación de Fracaso, las quejas y denuncias de Pecado y la negación sobre la situación actual de Chile en Tierra Maldita… Todas ellas refuerzan muchísimo el disco, y el uso continuado de samples y grabaciones de distintos programas y series chilenas no hace más que reforzar sus mensajes y aumentar su inmersividad.


Tal vez lo más impresionante sea que todas las canciones aportan algo al disco: exprimiendo al máximo los crescendos o las letras, partiendo las canciones más largas en secciones, utilizando motivos religiosos de forma sutil y sin sumergirse en referencias… todo ello hace que el disco sea súper accesible, a pesar de su aparente ofuscación en la instrumentalización.


Deseo, carne y voluntad es otro proyecto más de la generación chilena que se crio con 31 Minutos, con su necesidad de crítica social camuflada bajo un programa de títeres. De la misma forma, las bandas chilenas llevan ya unos cuantos años trayendo al mundo proyectos con una importante carga crítica. Esperamos que se sigan abriendo las puertas a más discos así.



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GETTING KILLED

GEESE


Géneros: rock indie, art-rock

Accesibilidad: media-alta

Duración: 45 min, 35 s





Geese trae de vuelta un sonido familiar de rock indie, pero con su propia toma en el género.


Desde la publicación de Heavy Metal en diciembre del año pasado, se podría afirmar que Cameron Winter, el cantante y cabecilla de Geese, se ha catapultado al estrellato. Sin embargo, su triunfo se veía venir desde antes: con su disco Projector en 2021, se sabía que la banda apuntaba maneras, hecho que respaldaron con su magistral 3D Country dos años después. Y otros dos años después de la publicación de aquel disco, Geese ha vuelto a demostrar lo que ya se sabía: que están a la cabeza del rock indie.


El sonido de este disco está más cerca de Heavy Metal que de cualquiera de los proyectos anteriores de la banda: mucha de la explosividad de aquellos discos se ha disipado, siendo sustituida por una sensación de melancolía general, salvo excepciones (el estribillo de Trinidad consiste en los miembros de la banda gritando que hay una bomba en su coche). En vez de eso, cada canción decide tomar un camino más pausado, meditando sobre sí misma y puliéndose al máximo en el proceso.


Sin embargo, Getting Killed no abandona el pasado de la banda: de cuando en cuando se ven influencias de sus discos anteriores, principalmente en la instrumentalización de algunas canciones. A pesar de no tener dos canciones iguales, este disco mantiene una cohesión impresionante.


Pero donde realmente brilla este disco es en su aparente simplicidad. En una escena plagada de discos maximalistas y canciones que intentan llevar a sus intérpretes al máximo, Geese hace algo más complicado aún: consigue llegar al corazón de aquel que los escuche, con canciones relativamente simples, pero que invitan a volver a escuchar el disco, y con letras que se abren a la interpretación del oyente para un mayor impacto.


En cierto modo, recuerda a lo que el rock indie fue en sus inicios: cuatro chavales, unidos por las ganas de hacer música, de forma independiente a las grandes estrellas del rock y sin muchas pretensiones. Creo que es precisamente esto lo que ha hecho que este disco sea tan querido de forma casi universal: Getting Killed brilla en lo mundano y lo clásico, en la sinceridad de lo diario. Y tal vez eso sea lo que les ha llevado a la fama, y con razón.



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45 POUNDS

YHWH NAILGUN


Géneros: rock experimental, rock industrial

Accesibilidad: baja

Duración: 20 min, 59 s





Casi tan conciso como explosivo, el debut de YHWH Nailgun presenta un muro impenetrable de sonido.


Parece difícil innovar en el rock, sobre todo en 2025 y después de unas siete décadas de existencia del género. De cuando en cuando, parece que los ritmos se repiten, los acordes se simplifican y todo se vuelve más agradable. Es entonces cuando algunas bandas deciden romper con todo lo establecido; una de esas bandas es YHWH Nailgun, un cuarteto neoyorquino que en marzo irrumpió en el mundillo del rock con su estridente debut.


A lo largo de los escasos veinte minutos del disco, el ritmo frenético y el ruido incesante de 45 Pounds no cesa. Las guitarras distorsionadas, de esas que tienen tantos pedales y efectos que suenan como cualquier cosa menos como una guitarra, se mezclan con la batería, tan taladrante como impecable, y con los sintetizadores disonantes y caóticos.


En conjunto con la voz ahogada de Zack Borzone, este disco crea una pared de sonido tan ruidosa como impenetrable, que no se anda con rodeos y expone sus ideas una tras otra, con una velocidad frenética, sin casi permitir un respiro al oyente. Las canciones cogen el ritmo de la anterior con un ritmo imparable; al shock inicial de Penetrator le siguen del tirón las explosiones sonoras de Castrato Raw, y a estas les sigue la batería de Pain Fountain, que suena casi como una ametralladora, y así con todo el disco.


Sin embargo, a pesar de su corta duración, 45 Pounds está lleno hasta los bordes de detalles sutiles que se revelan tras varias escuchas, haciendo que sea muy reescuchable para todo aquel que esté dispuesto a mirar los recovecos de cada canción. Sickle Walk tiene unos cencerros del teclado Roland TR-808 camuflados con el resto de la batería; Tear Pusher nos provoca con un tercer crescendo de guitarras que nunca llega; Ultra Shade rompe su ritmo repetitivo en un par de ocasiones...


Con todo, este disco deja las intenciones claras, presenta sus ideas, las desarrolla hasta donde cree que es necesario, y adiós muy buenas. Pero, sobre todo, este disco deja con ganas de más; solo queda esperar a ver qué nos trae esta banda en un futuro.




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WALL I WAS

NAKED FLAMES



Géneros: todos los subgéneros de electrónica relacionados con el house

Accesibilidad: sorprendentemente, media

Duración: 6 h, 53 min, 9 s



A lo largo de su monolítica duración, Wall I Was explora las profundidades de un estilo único de house.


El house, a pesar de su relativa popularidad, siempre ha sido una oveja negra entre los géneros de electrónica, opacado por otros géneros como el techno o el jungle y frecuentemente reducido a mixes lo-fi para chiringuitos de Ibiza. Y, aun así, de alguna manera consigue colarse en sets de electrónica a lo largo de todo el mundo, siendo generalmente apreciado por la mayoría de DJs. Por eso, igual parece extraño que un disco de house me haya capturado al punto de entrar en mi top 10. Pero vaya pedazo de disco.


A lo largo de sus casi siete horas de duración, Wall I Was nos muestra el desarrollo de un sonido que parece familiar, pero resulta ser completamente único, explorando todas y cada una de las facetas del house que Naked Flames nos había enseñado en sus trabajos anteriores.


Esto hace que, a pesar de lo monstruoso que pueda parecer en un primer momento, el disco se disfrute bastante, siendo lo suficientemente inmersivo como para hacerte perder la sensación del tiempo. Esto último se acrecienta por el uso continuado del disco de samples, transformándolos en leitmotivs al más puro estilo de The Avalanches. La diversidad de estos samples también añade muchísimo al disco: encontramos cortes de películas, series, stand-ups de comedia, videojuegos, vídeos de YouTube…


Como podría resultar obvio, este disco no te dejará indiferente, teniendo al menos una pista para cualquier fan de la música electrónica: el inicio fiestero de Undisputed Altitude, los cortes más cercanos al house lo-fi en Chime-In, el aumento de velocidad en Glassing Air, y podríamos estar así todo el día. El disco toca prácticamente todo lo que orbita al house, llegando en ocasiones a presentar cortes de ambient, techno dub, drum ’n’ bass, vaporwave e incluso algo cercano a bases de hip hop.


Wall I Was no es solo una declaración de intenciones por parte de Naked Flames; es una muestra de dominio absoluto en su sonido inigualable de house, y una pequeña ventana al futuro de este artista, vislumbrada en sus experimentos con otros géneros de electrónica. Aunque este disco sea difícil de superar, no nos queda otra que esperar a ver cómo nos sorprende este artista en sus próximos proyectos.




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EDITS

CHUQUIMAMANI-CONDORI


Géneros: mashup, electrónica latina, epic collage

Accesibilidad: baja

Duración: 1 h, 39 min, 36 s





Muestra los cortes más experimentales de Elysia Crampton, pero de forma sorprendentemente vulnerable.


Desde su irrupción explosiva en la escena de la electrónica experimental hace ya más de una década, Elysia Crampton siempre ha mostrado un talento inigualable para el mashup, la mezcla de dos o más canciones diferentes. Ya sea bajo su nombre real o usando algún pseudónimo, Elysia se las ha apañado para mezclar influencias latinas (sobre todo bolivianas) con la electrónica más experimental. Este año publicó Los Thuthanaka junto a su hermano Joshua Crampton, pero este otro disco, publicado unos meses más adelante, es el que para mí se lleva la palma.


A lo largo de su hora y media de duración, Edits suena constantemente como tres canciones diferentes unidas con cinta aislante, pero que están mezcladas de forma que, de algún modo, siempre funcionen. Esta mezcla es usada de forma tan ingeniosa como íntima para explorar la identidad de la propia Elysia: la música más andina se mezcla con el country más estadounidense, la música tradicional se mezcla con la electrónica experimental… Llega un punto en el que no sabes si ponerte a llorar o a bailar.


Entre lo abrumador de sus mezclas, Elysia se las apaña para hacer referencias a una multitud de géneros musicales, tanto latinoamericanos como internacionales, destacando sobre ellos el huayño y caporal bolivianos.


Sin embargo, lo más importante del disco es la emoción que transmite: todas las mezclas, sin importar lo pulidas que estén, se sienten como vislumbrar un pedazo del alma de Elysia. Este disco se siente como una montaña rusa emocional, desembocando en una catarsis con el magistral tirón final del proyecto.


En cierta medida, este disco te pide que toleres su desorden general, pero da a cambio una de las escuchas más gratificantes del año. Se siente extraño: como una persona que prácticamente no escucha country ni música andina, este disco consiguió darme de lleno en zonas profundas, y espero que todos los lectores encuentren una sensación similar al escuchar este disco.




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DARKSKIN ****** WITH LIGHTSKIN PROBLEMS

HEAVENSOULS & STICKERBUSH


Géneros: epic collage, hip hop experimental, glitch hop

Accesibilidad: nula

Duración: 1 h, 18 min, 4 s


La electrónica más vanguardista y cercana al colapso auditivo, de la mano de dos artistas del internet profundo.


Cosas maravillosas están sucediendo en internet. De cuando en cuando, a pesar de la queja frecuente de algunos sectores más «anticuados» de la prensa musical de que no hay música nueva ni original que se compare a los tiempos de antaño, podemos obtener un vistazo a proyectos completamente únicos.


Este disco se popularizó por la web RateYourMusic, y quién sabe cuánto tiempo podría haber permanecido enterrado en el internet. Menos mal que no es el caso, porque Stickerbush y Heavensouls han creado el disco más ecléctico del año.


Desde el primer segundo, es imposible saber qué es lo siguiente que va a hacer este disco; es como si cada treinta segundos ambos artistas intentaran hacer un giro de 180º, cada vez más brusco que el anterior. Solo en la primera canción, back in action, el ruidoso inicio de hip hop experimental se corta de forma brusca con un audio sacado directamente de una llamada entre los dos artistas, a lo que le sigue una sección disonante más cercana al “cloud rap”, que recuerda a los últimos trabajos de Injury Reserve, para acabar con una sección de electrónica pura. Todo esto en menos de cinco minutos.


Todo el disco mantiene esa estructura caótica de mezclar elementos que poco o nada tienen que ver, pero que al final funcionan de forma sorprendente: el ambient se mezcla con el soul, el soul se mezcla con el footwork, el footwork con el hip hop, y así constantemente. Esta mezcla es tan homogénea que llega al punto de que este disco es prácticamente imposible de encasillar en un género concreto, optándose por el término «collage sonoro» para llegar a algo que se acerque mínimamente a su sonido.


Aunque todas las canciones de este disco son espectaculares, el premio gordo se lo lleva southern style lemon peppers, una canción de ocho minutos encontrada en la primera mitad del disco que, tras un inicio ruidoso, cambia a una sección más lenta, casi recordando a algunos discos del rap de Memphis más ochentero, para posteriormente reventar de la nada en lo que posiblemente sea la electrónica más vertiginosa y ruidosa de todo el año, llegando a niveles de power noise. Brutal.


Definitivamente, el ritmo desquiciante de este disco no es para todo el mundo, pero aquellos dispuestos a exponerse ante las locuras de este disco encontrarán algunas de las canciones más catárticas y mejor producidas del año, así como una experiencia de escucha muy gratificante. Además, ambos artistas han dado a conocer sus intenciones de seguir colaborando en el futuro, por lo que podemos esperar más locuras de su mano el año que viene.




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AMOR DE ENCAVA

WEED420


Géneros: electrónica latina, pop hipnagógico, reggaetón

Accesibilidad: baja

Duración: 42 min, 25 s





El lamento de un país muriendo, enterrado entre distorsión y efectos de sonidos graciosos.


En los años más recientes, el punto de mira de la experimentación musical se ha desplazado a Latinoamérica. Junto con otros artistas mencionados en otras reseñas anteriores, algunos de los discos más innovadores del año han salido del continente sudamericano, llegando a niveles de experimentación nunca vistos anteriormente.


Así, desde Caracas llega un grupo de DJs jóvenes unidos bajo el nombre de Weed420, que irrumpieron el año pasado en el panorama de la electrónica experimental con su mixtape malandreo conceptual, y que expanden y pulen este año con este nuevo disco.


Amor de encava hace algo único: mezcla todo ese componente electrónico y experimental que hizo famoso a Weed420 en un primer momento con influencias latinoamericanas, especialmente del reggaetón y de la cumbia.


En este disco, Weed420 recontextualiza la “encava” (nombre que reciben los autobuses en Venezuela por la marca del mismo nombre), cuyos conductores son conocidos por llevar música a todo volumen, como un punto de nostalgia y tristeza. A lo largo del disco se secuencian los samples más caóticos y ruidosos, a veces casi a modo de broma; pero entre ellos se deja ver una sensación de ansiedad y desesperación, un grito de socorro por la situación tanto económica como internacional de Venezuela (por poner un ejemplo, en un punto de Mala intención se puede escuchar una voz de Loquendo que dice: «El pasaje subió a 20 bolívares, auxilio»).


Todo el disco contiene numerosas referencias a Latinoamérica en general, recubiertas por capas y capas de sonido y samples que hacen que todo el disco se sienta como un sueño extraño; sin embargo, esa sensación de tristeza no se quita nunca, ya sea por la música sampleada o por el sonido general del disco, al punto de que la última canción (PROPAGANDA) es una pieza de drone industrial al más puro estilo de Xiu Xiu.


La pieza central del disco es indiscutiblemente El chiste más largo del mundo, una canción de siete minutos que mezcla reggaetón con shoegaze; es de esta mezcla extraña que sale una de las canciones más emotivas del año. Bajo una aparente capa de ironía y sarcasmo, Weed420 nos trae un disco muy íntimo, reflejando sus miedos ante un futuro cada vez más incierto no solo para su país, sino para toda Latinoamérica.



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REVENGESEEKERZ

JANE REMOVER



Géneros: digicore, hip hop experimental, EDM

Accesibilidad: baja-media

Duración: 49 min, 20 s





Combinando facetas de sus trabajos previos, Jane trae un disco familiar a la par que innovador.


Jane Remover parece ser incapaz de hacer mala música. A través de sus múltiples pseudónimos, Jane ha demostrado tener un talento único para la producción musical, sin importar el género que intente producir; demostró excelencia en el shoegaze hace dos años con Census Designated, innovó con su proyecto de Dariacore al punto de conseguir que un subgénero de electrónica recibiera este mismo nombre, lo clavó con sus proyectos de electrónica indie… y este año, volvió a hacer algo único con Revengeseekerz.


Este disco se presenta como una explosión de energía que mezcla las influencias de los proyectos anteriores de Jane. Desde el minuto uno de este disco, la producción hace muestra de las habilidades de Jane como sampleadora que se habían visto con su pseudónimo de leroy, ya que el disco usa en prácticamente todas sus canciones el grito del pokémon Palkia como si fuera un instrumento más.


Todas y cada una de las doce canciones del disco son una catarsis tras otra: en el beat de sintetizador de voz de JRJRJR, en la impecable contribución de Danny Brown en Psychoboost o en el drop de dubstep de TURN UP OR DIE, cada momento del disco rebosa energía.


Aun así, podemos ver trazas de sus proyectos más diferentes a este sonido, ya sea en forma de las letras más personales de Dark Knight Castle o de las guitarras distorsionadas de la primera mitad de Experimental Skin. Y, a pesar de su calidad constante, Dancing with your eyes closed destaca por encima del resto, con la mezcla de hyperpop y electrónica que hizo a Jane popular en un primer momento, pero mucho más refinada y pulida.


Aunque siempre ha sido una caja de sorpresas, Jane Remover parece ser incapaz de defraudar en lo que a calidad se refiere, tanto en este disco como en los otros proyectos que ha lanzado este año (Venturing, ♡). Solo nos queda disfrutar de su fuente aparentemente inagotable de talento.



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CHOKE ENOUGH

OKLOU


Géneros: pop alternativo, electrónica

Accesibilidad: alta

Duración: 35 min, 44 s





Oklou trae de vuelta un sonido de pop familiar, pero con su estilo de producción único.


Este año es el tercer año seguido que bato mi récord de discos escuchados. Con todo y haciendo cuentas, este año he escuchado la friolera de 137 discos diferentes, sin contar EPs, recopilaciones o discos de otros años. Algunos han sido mejores, otros peores, y otros han sido sin más, pero la friolera de discos complica un poco la realización de estas reseñas. Es por eso que espero que no sea una sorpresa cuando digo que escoger 10 discos de los que hacer reseñas me ha costado y, al final, este disco, a pesar de ser uno de los primeros que me escuché este año, me ha acabado ganando en el tiempo de prórroga.


Choke Enough sigue la línea del proyecto anterior de Oklou (Galore), pero cinco años después, y esto se nota en la madurez y pulidez de lo que presentaba en aquel disco: pop lento y tranquilo, con batería muy reducida o ausente, y sintetizadores que recuerdan a aquello que sonaba en el pop alternativo de los 2000. Esto no es casualidad, ya que toda la estética del disco parece querer recordar a ello, incluyendo la portada.


Mediante estos elementos, Oklou consigue entretejer un sonido muy íntimo, pero cercano y accesible. Aunque el disco presenta algunas variaciones a lo largo de su duración (por ejemplo, las dos últimas canciones introducen el uso de guitarras), las canciones realmente distintas vienen en las colaboraciones del disco, de la mano de Bladee y Underscores, que aportan algo más de variedad al sonido del disco.


Con todo, Oklou consigue crear un disco ligero, pero con muchísimos momentos destacables: la calidez de los bajos distorsionados de endless, la instrumentación de family and friends, el ritmo más electrónico de choke enough… Este posiblemente sea el disco más accesible de la lista, y no lo puedo recomendar lo suficiente. Ahora nos toca rezar para que no haya que esperar otros cinco años por el siguiente disco de esta artista.



MENCIONES HONORíFICAS


FERROCENTRO CLUB - VELOZ [EP]DAISEY GARDEN - PHONES FOR BUGS [EP]MARZO - EL DISCO BLANDOPRESA - CUERPO EN LLAMASAPA - APROXIMACIÓN PRIMERIZA AL [EP]DEDEDEDE - MISIÓN SECUNDARIA [EP]


Y Y AL RESTO DE AGRUPACIONES, COLECTIVOS, BANDAS, PROYECTOS Y DEMÁS PARAFERNALIA DE LA ««ESCENA INDIE ASTURIANA»», SE OS QUIERE MUCHO <3

 
 

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THE NEW SOUND

GEORDIE GREEP


Géneros: rock-jazz, rock progresivo, art rock

Accesibilidad: media-alta

Duración: 1h, 2 min, 55 sec



Tras la ruptura de black midi, Greep ha sabido cumplir con las expectativas.

GEORDIE Greep tenía un peso monumental sobre sus hombros. Tras anunciar la separación de “black midi” en un directo de Instagram, noticia que pilló a todo el mundo por sorpresa, tenía ante sí una tarea de proporciones hercúleas: forjarse su propio sonido, de forma que fuera lo suficientemente diferente a sus antiguos trabajos pero sin decepcionar a los fans de éstos. Esta tarea era aún más complicada de llevar a cabo si tenemos en cuenta que “black midi” fue una de las bandas más laureadas de lo que va de década. Aun así, pareciendo tenerlo todo en contra, Greep intentó conseguirlo con The New Sound. Y vaya que si lo logró.


Desde el momento en el que le das al “play” hasta que termina la última canción, The New Sound nos pone en los pies de un hombre obsesionado consigo mismo, con su propia imagen y lo importante que es, mientras que en realidad está constantemente escondiendo sus propias inseguridades. En cuanto al “nuevo sonido” no tiene mucho de nuevo; este disco bebe mucho de la música de los años 70, cabalgando por una línea fina entre el prog de Zappa y King Crimson (Holy, Holy; Walk Up) y la música popular brasileira de Milton Nascimento (Terra, Through a War).


La locura maximalista de Greep permea el disco incluso más de lo que lo hacía anteriormente; cada segundo de este disco, incluso en los momentos más calmados y en los instrumentales, tiene capas y capas de detalles minuciosos, por lo que con cada escucha encontrarás algo nuevo. A todo esto se le suman los riffs de guitarras desquiciados y las baterías a la velocidad del rayo (especialmente notables en Blues y Motorbike), que aportan mucha potencia pero sin llegar a los niveles de ruido que hacía con black midi.


Como parece que para Greep todo eso no era suficiente, el disco llega a su clímax con The Magician, una devastadora balada de doce minutos y medio, que narra el lento pero imparable colapso mental de un hombre que ha de aceptar el final de su matrimonio, causado únicamente por su culpa. Aquí Greep saca absolutamente todos sus trucos a relucir; crescendos épicos, una batería titánica, instrumentales dignas de una obra de teatro. El resultado es, cómo no, la mejor canción de este año. El disco cierra con la sosegada If You Are But a Dream, un cover de una canción de 1942 popularizada por Frank Sinatra, que ayuda a calmar los ánimos tras la canción anterior y ata la narrativa del disco de forma magistral, si bien no le da un final feliz a su protagonista, quien termina por ceder a sus delusiones.


Es difícil ver álbumes debut con este nivel de enfoque y claridad de ideas, pero Greep ha conseguido cerrar un período artístico y simultáneamente abrir otro distinto. Solo nos queda esperar a ver cómo será su sonido en un futuro.


 
 

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ULTRALÁGRIMA

ULTRALÁGRIMA


Géneros: coldwave, synthpop

Accesibilidad: alta

Duración: 43 min, 8 sec



A veces buscas discos, y a veces los discos te encuentran a ti.

ENCONTRAR música nueva a veces puede ser difícil, especialmente porque con cada año, tanto el underground como el mainstream parece estar más y más saturados de lanzamientos, al punto de que mantenerse al día es una tarea prácticamente imposible. Este disco no lo encontré yo, sino que unos amigos me lo recomendaron diciéndome que “era de mi estilo” y muy seguramente me gustaría. No se equivocaban.


Ultralágrima había pasado por debajo de mi radar, grupo formado por Ignacio López (de Margarita Quebrada) y Marco Henri (de Tarara!). Este disco toma la forma de un día de tormenta constante, sin casi ningún atisbo de color. Las letras, a veces bajo capas de efectos y autotune, aportan una mayor sensación de derrotismo al ya de por sí afligido sonido del disco.


Algo de lo más interesante es la variedad estilística con la que tocan la tristeza; a veces con tambores de breakbeat (500 Balas), a veces con distorsión ruidosa (Donde Tú Estás), a veces con la simpleza del piano (Cuando Te Duele El Mundo) y a veces con guitarras lo-fi (FLP). La tristeza es tal que también se halla omnipresente en los interludios del disco, tres de ellos instrumentales (16.12.22). También resulta interesante ver la mezcla de sonidos industriales con estructuras más identificables de pop (el uso de estribillos, la repetición de letras, etc.).


A pesar de su reducido volumen de producción, Ultralágrima ha conseguido forjarse un sonido muy propio en la escena del underground, que es ante todo personal (la adición de una demo de Cuánto Tiempo Llevas Huyendo al final del disco lo demuestra). Solo nos queda esperar a ver si mis amigos podrán recomendarme otro disco suyo en un futuro cercano.


 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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