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DARKSKIN ****** WITH LIGHTSKIN PROBLEMS

HEAVENSOULS & STICKERBUSH


Géneros: epic collage, hip hop experimental, glitch hop

Accesibilidad: nula

Duración: 1 h, 18 min, 4 s


La electrónica más vanguardista y cercana al colapso auditivo, de la mano de dos artistas del internet profundo.


Cosas maravillosas están sucediendo en internet. De cuando en cuando, a pesar de la queja frecuente de algunos sectores más «anticuados» de la prensa musical de que no hay música nueva ni original que se compare a los tiempos de antaño, podemos obtener un vistazo a proyectos completamente únicos.


Este disco se popularizó por la web RateYourMusic, y quién sabe cuánto tiempo podría haber permanecido enterrado en el internet. Menos mal que no es el caso, porque Stickerbush y Heavensouls han creado el disco más ecléctico del año.


Desde el primer segundo, es imposible saber qué es lo siguiente que va a hacer este disco; es como si cada treinta segundos ambos artistas intentaran hacer un giro de 180º, cada vez más brusco que el anterior. Solo en la primera canción, back in action, el ruidoso inicio de hip hop experimental se corta de forma brusca con un audio sacado directamente de una llamada entre los dos artistas, a lo que le sigue una sección disonante más cercana al “cloud rap”, que recuerda a los últimos trabajos de Injury Reserve, para acabar con una sección de electrónica pura. Todo esto en menos de cinco minutos.


Todo el disco mantiene esa estructura caótica de mezclar elementos que poco o nada tienen que ver, pero que al final funcionan de forma sorprendente: el ambient se mezcla con el soul, el soul se mezcla con el footwork, el footwork con el hip hop, y así constantemente. Esta mezcla es tan homogénea que llega al punto de que este disco es prácticamente imposible de encasillar en un género concreto, optándose por el término «collage sonoro» para llegar a algo que se acerque mínimamente a su sonido.


Aunque todas las canciones de este disco son espectaculares, el premio gordo se lo lleva southern style lemon peppers, una canción de ocho minutos encontrada en la primera mitad del disco que, tras un inicio ruidoso, cambia a una sección más lenta, casi recordando a algunos discos del rap de Memphis más ochentero, para posteriormente reventar de la nada en lo que posiblemente sea la electrónica más vertiginosa y ruidosa de todo el año, llegando a niveles de power noise. Brutal.


Definitivamente, el ritmo desquiciante de este disco no es para todo el mundo, pero aquellos dispuestos a exponerse ante las locuras de este disco encontrarán algunas de las canciones más catárticas y mejor producidas del año, así como una experiencia de escucha muy gratificante. Además, ambos artistas han dado a conocer sus intenciones de seguir colaborando en el futuro, por lo que podemos esperar más locuras de su mano el año que viene.


 
 




EDITS

CHUQUIMAMANI-CONDORI


Géneros: mashup, electrónica latina, epic collage

Accesibilidad: baja

Duración: 1 h, 39 min, 36 s





Muestra los cortes más experimentales de Elysia Crampton, pero de forma sorprendentemente vulnerable.


Desde su irrupción explosiva en la escena de la electrónica experimental hace ya más de una década, Elysia Crampton siempre ha mostrado un talento inigualable para el mashup, la mezcla de dos o más canciones diferentes. Ya sea bajo su nombre real o usando algún pseudónimo, Elysia se las ha apañado para mezclar influencias latinas (sobre todo bolivianas) con la electrónica más experimental. Este año publicó Los Thuthanaka junto a su hermano Joshua Crampton, pero este otro disco, publicado unos meses más adelante, es el que para mí se lleva la palma.


A lo largo de su hora y media de duración, Edits suena constantemente como tres canciones diferentes unidas con cinta aislante, pero que están mezcladas de forma que, de algún modo, siempre funcionen. Esta mezcla es usada de forma tan ingeniosa como íntima para explorar la identidad de la propia Elysia: la música más andina se mezcla con el country más estadounidense, la música tradicional se mezcla con la electrónica experimental… Llega un punto en el que no sabes si ponerte a llorar o a bailar.


Entre lo abrumador de sus mezclas, Elysia se las apaña para hacer referencias a una multitud de géneros musicales, tanto latinoamericanos como internacionales, destacando sobre ellos el huayño y caporal bolivianos.


Sin embargo, lo más importante del disco es la emoción que transmite: todas las mezclas, sin importar lo pulidas que estén, se sienten como vislumbrar un pedazo del alma de Elysia. Este disco se siente como una montaña rusa emocional, desembocando en una catarsis con el magistral tirón final del proyecto.


En cierta medida, este disco te pide que toleres su desorden general, pero da a cambio una de las escuchas más gratificantes del año. Se siente extraño: como una persona que prácticamente no escucha country ni música andina, este disco consiguió darme de lleno en zonas profundas, y espero que todos los lectores encuentren una sensación similar al escuchar este disco.


 
 


WALL I WAS

NAKED FLAMES



Géneros: todos los subgéneros de electrónica relacionados con el house

Accesibilidad: sorprendentemente, media

Duración: 6 h, 53 min, 9 s



A lo largo de su monolítica duración, Wall I Was explora las profundidades de un estilo único de house.


El house, a pesar de su relativa popularidad, siempre ha sido una oveja negra entre los géneros de electrónica, opacado por otros géneros como el techno o el jungle y frecuentemente reducido a mixes lo-fi para chiringuitos de Ibiza. Y, aun así, de alguna manera consigue colarse en sets de electrónica a lo largo de todo el mundo, siendo generalmente apreciado por la mayoría de DJs. Por eso, igual parece extraño que un disco de house me haya capturado al punto de entrar en mi top 10. Pero vaya pedazo de disco.


A lo largo de sus casi siete horas de duración, Wall I Was nos muestra el desarrollo de un sonido que parece familiar, pero resulta ser completamente único, explorando todas y cada una de las facetas del house que Naked Flames nos había enseñado en sus trabajos anteriores.


Esto hace que, a pesar de lo monstruoso que pueda parecer en un primer momento, el disco se disfrute bastante, siendo lo suficientemente inmersivo como para hacerte perder la sensación del tiempo. Esto último se acrecienta por el uso continuado del disco de samples, transformándolos en leitmotivs al más puro estilo de The Avalanches. La diversidad de estos samples también añade muchísimo al disco: encontramos cortes de películas, series, stand-ups de comedia, videojuegos, vídeos de YouTube…


Como podría resultar obvio, este disco no te dejará indiferente, teniendo al menos una pista para cualquier fan de la música electrónica: el inicio fiestero de Undisputed Altitude, los cortes más cercanos al house lo-fi en Chime-In, el aumento de velocidad en Glassing Air, y podríamos estar así todo el día. El disco toca prácticamente todo lo que orbita al house, llegando en ocasiones a presentar cortes de ambient, techno dub, drum ’n’ bass, vaporwave e incluso algo cercano a bases de hip hop.


Wall I Was no es solo una declaración de intenciones por parte de Naked Flames; es una muestra de dominio absoluto en su sonido inigualable de house, y una pequeña ventana al futuro de este artista, vislumbrada en sus experimentos con otros géneros de electrónica. Aunque este disco sea difícil de superar, no nos queda otra que esperar a ver cómo nos sorprende este artista en sus próximos proyectos.


 
 
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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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