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ROGUER DIXIT

¿Cultura y tiempo libre? No sé qué es eso: yo trabajo. En mi tiempo libre duermo y, a veces, puedes encontrarme tocando el piano.  



Es difícil el piano, ¿aprendiste de pequeño?

No, aprendí en instituto, en el Fontserè, en la ESO. O sea, cuando llegué al colegio a mí me dijeron: tienes que elegir un instrumento y yo elegí el piano y fue como: ¡Ah! ¡El piano! Ahora no sé, me da como nostalgia, pero en su momento le cogí mucho cariño y pues avanzando en los cursos como que me fue gustando mucho más la música. En ese momento, quería ser músico y fue allí que descubrí a Beyoncé.

 

¡Qué específico! ¿Qué pasa con Beyoncé?

Que la amo. Beyoncé nunca decepciona, no importa lo que digan. Para mí significa inspiración, seguir un camino, nunca parar de hacer lo que quieres.



EL BARRI

¿Con qué palabra definirías a Hospitalet de Llobregat? 

Por un lado diría diversidad, por el otro, no sé, influencia.



¿A qué te refieres con influencias? 

Por ejemplo Morad, que es una figura muy famosa de aquí de Hospitalet, más específicamente de La Florida que fue donde nació. Pienso que quizás no ha debido tener el impacto que tiene en los menores.

 

¿Crees que su influencia como artista afecta a la imagen del barrio? 

Quizás. Ya de por sí a la zona se le da esa cierta fama de ser peligrosa y el hecho de que un cantante, que de repente se vuelve muy famoso, tenga unas líricas que lo refuerzan, puede confundir muy fácil a un niño pequeño a los chavales. Ellos lo proyectan de una manera que quizás Morad no quiere, o no sabemos si quiere, pero exagera la fama de peligro.


Pero se trata de su experiencia, él también vivió en Hospitalet, ¿qué crees que percibe diferente?

Pues en sus canciones normalmente, al menos las que yo he escuchado habla de cómo él ha crecido, de lo duro que ha sido su vida y al Morad ser una persona del barrio, pues da como a entender que la vida dura ha sido en el barrio, el barrio da esa vida dura. Luego también hay temas así como dicen tiraderas que yo que sé, con otros grupos, pues que dan como ese tono como de bandas al barrio.

 

¿Y tú no lo sientes peligroso?

Realmente es una peligrosidad que cualquier barrio puede tener. Ningún barrio es totalmente seguro.


O sea, lo que te molesta es la imagen que tiene...

Sí, porque son como los otros barrios de cualquier districte, o de otras ciudades, tiene sus cosas. Pero hay veces que alguien de fuera me dice: ¿cómo puedes vivir ahí si ese es un barrio muy peligroso? Y no lo es tanto, yo llevo viviendo ahí toda la vida.

 

¿Cuál crees que es un problema por resolver?

No sé. Por ejemplo, hay algo muy curioso que es el racismo de gente migrante a otro grupo migrante. O sea, pienso que deberían apoyarse y no se apoyan.

 

¿Tú eres migrante?

No.


¿Eres español?

Tampoco.


Pero naciste en España, ¿cierto?

Sí, en el barrio.


¿Te sientes español?

No.


¿Te identificas como colombiano?

Sí.



Entonces, ¿la identidad cultural de tu madre es más fuerte que la del barrio?

No creo que más fuerte sino más constante. Yo en vez de elegir la cultura de aquí de España, tomé la de mi madre como una elección propia. A ver, que me siento colombiano, pero también me encanta decir un vete a cagar, tío.


¿Y sientes que formas parte del barrio?

Más o menos. O sea, tengo muchos amigos aquí y pues es gente con la que he crecido, pero como que a la vez siento que no me pega el estilo del barrio. O sea, eso de la fama de malandro, del ser de calle. Pero, como ya te dije, es que tampoco le pongo esa identidad al barrio.

 

¿Qué le falta a Hospitalet?

Le falta decoración. No sé, esculturas. Por ejemplo si tú vienes ahora a la Florida realmente solo hay como unas dos o tres pinturas que son de personas famosas del barrio. No sé quiénes son pero parecen importantes. Y están como en una sola plaza. A mí me gustaría salir de casa y ver otra gran pintura.



O sea, ¿en plan arte urbano?

Pero bien hecho.


¿Y qué falta a nivel cultural?

Aquí tenemos muchas celebraciones de la cultura española, y siendo un barrio tan diverso, me gustaría que hubiera algún evento que realmente represente y celebre también la cultura de otros países.

 

¿Crees que la biblioteca podría servir para esto?

Por ejemplo. Aunque no sé, tú me dices biblioteca y yo sólo pienso en estudiar, estudiar, estudiar.


O sea, ¿que la Biblioteca es un lugar reconocido por la gente que vive en Hospitalet? 

Creo que la Biblioteca Central Tecla Sala es la que más conocida en Hospitalet, aunque si estás en La Florida, probablemente vayas a la biblioteca de allá. Al menos es de la única de la que se habla en los colegios. De hecho, lo integras como a un sitio en el que vas a ir a hacer algo de colegio. Y pues, lo último que piensa un niño o un joven al salir de clases es en hacer más cosas del colegio.




LA BIBLIOTECA

¿Recuerdas la primera vez que fuiste a la biblioteca Central Tecla Sala?

 

Sí, claro, en primaria. Me acuerdo porque no me dejaban salir a ningún lado. Ya sabes, madre latina, muy estricta. Pero un día fue como ah, no, es que tengo que hacer un trabajito. Me dejaron ir y fue aaahhh (suspiro de alivio). Al final porque es un lugar protegido, y es de los pocos sitios a los que dejan ir.



¿Era fácil llegarle?

Está un poco escondida.

 

¿Qué hace la gente joven en la biblioteca?

Depende de qué tan joven me hables.

 

Más específico: ¿un adolescente, entre diez y quince años? ¿y jóvenes de más de dieciseis?

Es que hay muchos tipos de adolescentes, pero si pienso en la mayoría, diría que ir con amigos, a pasar un rato. En el caso de los jóvenes, ya te dije: estudiar.


¿Y si un amigo te dice para verse en la biblioteca?

Yo le preguntaría: ¿Por qué la biblioteca?

 

Acabas de decirlo, para ciertas edades es un espacio para pasar el rato.

De tantos sitios que hay, ¿por qué ese lugar? No es un plan que me incomodaría, pero a cierta edad vas a estudiar, a buscar un libro, y tal. Y es que si yo quedo con un amigo pues supongo que es para hablar, para compartir juntos y realmente la biblioteca no es un sitio en el que puedas tener una conversación así como abierta.  


¿Qué se puede hacer en la biblioteca?

No, pues, puedes leer, estudiar, incluso jugar, escuchar música. Hay vinilos y discos. No sé. Ah bueno, también sé que hacen exposiciones y conciertos de música.

 

¿Cómo te enteras de estos eventos?

En el instituto, me enteraba gracias Gerard, nuestro profesor del Fontserè.

 

¿Y fuera del instituto?

Por mi cuenta, yo diría que la Tecla Sala tiene una cuenta de Instagram.


¿Y la sigues?

No.

 

Entonces, ¿cómo te enteras?

Por curioso. Si no me importaran las exposiciones o los eventos, no tengo tanta facilidad para enterarme.

 

¿Qué haría falta?

Más carteles pero repartidos específicamente en institutos o colegios. Le pediría al profesorado de los colegios que le informen al alumnado. Se necesita la complicidad de los profesores, porque al final son las personas con las que los jóvenes más interactúan.


¿Cómo serían esos carteles? 

Vistosos. Coloridos. Y que no fueran solo en catalán. Ese es otro problema. No sé si todavía seguirá así, pero Florida y Torrasa están catalogados entre los barrios más poblado por migrantes de toda Europa. Ambos en Hospitalet. Al final son gente de América, de Asia, África y no toda esa gente habla catalán.

 

¿Crees que así llegaría mejor la información fuera de los institutos y la biblioteca?

No sé, eh. Los jóvenes es que vamos muy a nuestro rollo. Tal vez deberían también ofrecer actividades interactivas, porque las exposiciones que hay ahora son de mirar y que te expliquen. A mí me gustaría más como, no sé, poder formar parte de la obra. O que ofrezcan mini cursos de oficios. Por ejemplo de música, a mí, al menos, me gustaría mucho.


 

¿Qué más le cambiarías a la biblioteca? 

Yo creo que la biblioteca tal y como está ya es un sitio perfecto para su funcionamiento. Aunque, bueno, sí le cambiaría una cosa: a sus trabajadoras.

 

¿Cómo así?

No es que me caigan mal, todo lo contrario. Son muy atentas y amables, pero es incómodo que todos los trabajadores y trabajadoras sean como gente mayor de cincuenta o que se vean de esa edad. Nunca he visto una trabajadora que sea de veinte años, por ejemplo. Entonces, para una persona joven, eso a veces resulta incómodo.


¿Eso es un poco de edadismo?

No me lo tomes a mal. No es solo por la edad.

 

¿Es por la representación? 

Exacto. Me explico. Es como el ejemplo de Morad, muchos quieren ser como él: joven, exitoso; pero si llegas de niño a la biblioteca y no ves a nadie joven recomendándote o ayudándote, el bibliotecario entra a otra categoría rara. Es más, yo jamás pensaría en que quiero ser bibliotecario. Y si me apuras, nunca he escuchado a alguien que diga: yo de mayor quiero ser bibliotecaria. Creo que eso repercute, tanto de que no hayan profesionales jóvenes queriendo ser bibliotecarias ni jóvenes yendo a las bibliotecas.


No estoy totalmente de acuerdo con eso, pero es interesante de analizar. ¿No crees que también la idea de ser bibliotecaria esté asociada con algo aburrido

Realmente no, porque ser bibliotecario implica tener bastante conocimiento sobre libros, cultura, música, sobre muchas cosas que me parecen entretenidas.

 

En cuánto al espacio, ¿qué le falta?

Yo creo que es importante que una biblioteca tenga un espacio para cada cosa. Por ejemplo, Tecla Sala tiene su espacio para los infantes, otro espacio para los más jóvenes, otro espacio para los adultos. Si quieres trabajar solo puedes reservar un espacio para ti solo. Luego tiene un espacio de reuniones.


¿Si tuvieras que aportarle algo al espacio joven?

Debería haber libros de todo tipo: adultos, infantiles, aburridos, para inexpertos; nada específico, que sea como un punto medio de todas las salas. Mezclado. Y creo que es muy importante siempre la música, la tecnología y los ordenadores.

 

¿Te gustaría que hubiera un hilo musical?

Sería guay. ¿Elegido por quién?

 

Por la comunidad bibliotecaria. Eso te incluiría.

Seguro acaba mal. Mejor mantener todo actualizado para poder estudiar bien y mejor.


¿Algo más?

En el barrio a mí me haría mucha ilusión esto de, no sé si lo has visto alguna vez, los bibliobús, a mí me parecen muy interesantes, como un bus ahí, como una paradita con libros, llegándole a todo el mundo en todos los barrios. Esa sería otra solución.





Para terminar, ¿por qué no me muestras tú el barrio?

Cuando quieras.

 

¿A dónde me llevarías?

A las placitas. Yo te mostraría las placitas donde juegan los niños, están las familias, hablan los jóvenes. Donde hay vida.

 

¿Y empezamos de nuevo la entrevista?

Si hace sol.












Barcelona, 2025

Entrevista a Roguer

Fanzine.

Un proyecto de:


 
 

Actualizado: 12 sept 2025

Buenos días.

 

Nos esperan tantas cosas este lunes y martes, que quiero ir al grano. Cuando decidí proponer este proyecto a la Subvención de la promoción de lectura y las letras españolas del Ministerio de cultura, tuve dudas acerca de la motivación final de las jornadas. Es decir, últimamente cuando se habla de jóvenes que leen, muchas veces se vincula directamente con la sobreproducción de libros de índole comercial. Y antes de que me acusen de purista, mi problema no es que se lean libros para el entretenimiento, sino que todos los espacios en los que se vinculen a los jóvenes que sí leen, abracen únicamente esas narrativas. El joven que lee, es casi un slogan publicitario. Una imagen que pasa por encima de la humanidad de ese mismo joven. Cortando el derecho a otras narrativas que no sean romántica, fantasía, manga, y dejando en la frontera muchos otros libros, otros géneros. ¿Entonces?, ¿el problema es la idea que tenemos de les jóvenes que leen?, ¿de la idea que tenemos del mercado que debe leer ese joven?, ¿o de nuestra incapacidad de entender al joven como a un ser humano que piensa, dice, crea, debate y construye?. Y mejor no hablar del no lector. Una figura que nace entre las sombras de los barómetros, como una pesadilla que susurra: entiéndelo, acceso y compra no es lo mismo, ¿escuchas?, ya nadie lee. Pero esa afirmación: Ya nadie lee, ¿es cierta?, ¿o es que acaso el concepto de la lectura debe entrar en una revisión fuera de lo convencional?. El caso es que, puse Ya nadie lee, con la certeza de que me dirían que no. Y pues fue que sí. Y agradezco la confianza a quienes revisaron este proyecto dentro del Ministerio y dijeron, pues sí, vamos a darle apoyo a esta cosa. Pero para los que no saben, esta subvención no cubre el cien por ciento del evento, y aquí entran los aportes de Cultura y Juventud Gijón, quienes han confiado y apoyado nuestra agenda, que ha sido tan variante en los primeros meses. Así como doy las gracias a la red municipal de bibliotecas, la Caja rural de Asturias y Piratas de Alejandría, con sus pequeños aportes. Y por último, agradecer a TresBrujas, Banco del libro, Libros para niños y Proyecto Mandarache por todo el apoyo. Sin ninguno de estos agentes, este evento no sería posible.

 

Aunque, el verdadero motor de todo esto son las, los y les jóvenes. Esas personas que, probablemente en su mayoría, sigan sin saber qué hacen aquí sentados. Y es que advierto, no hubo grandes comités iniciales de preparación, ni tampoco la idea de un comité sesudo de pezlinterna. No. Mi intención era reunir a jóvenes lectores y no lectores, de difentes comunidades autónomas, de diversos clubes de lectura, incluso alguna que acabo de conocer. Quiero que nos escuchemos fuera de la etiqueta. De ese joven y de ese adulto. Obviamente gestionar esto, no fue fácil. Todas las mesas que van a ocurrir entre hoy y mañana, han sido preparadas con una, dos o incluso más reuniones previas. Un constante feedback de entender hacia dónde dirigir la mirada. ¿Y saben qué es difícil? Decirle a un joven o a un adulto, que tienen absoluta libertad para decir y hacer lo que quieran.

 

A pesar de esa dificultad, hay mesas creadas a partir de la sugerencia de distintos jóvenes, invitados que yo no conocía y me revelaron estas mismas personas. Si Maya, Alma y Rotar, que no se conocen, me proponían un mismo nombre, es porque allí toca prestar atención. Así que aquí estamos, en un profundo y complejo ejercicio de libertad. Y es que como mediador, pienso constantemente sobre  ¿qué queremos realmente de los jóvenes?, ¿por qué nos cuesta tanto entender su relación con la ficción?, ¿por qué insistimos en hablar de esas personas como los otros? Además, ¿por qué seguimos romantizando la precarización del que trabaja con la cultura y la mediación? Es difícil proponer ejercicios de creación conjunta con jóvenes, a los que nos les puedes garantizar ni su tiempo ni sus posibilidades. Hoy deberían estar aquí Adry o Pelayo o Noel o Sara,  pero tienen que ganarse la vida como ayudante de cocina o camarero/camarera, en trabajos muy exigentes, que frustran sus intenciones de crear estos espacios. Como ellos, puedo citar muchos ejemplos de jóvenes que han estado yendo y viniendo y pensando alrededor de las jornadas, pero que necesitan que se les garantice una estabilidad mínima porque de libros no se sostiene el cuerpo, y el alma sin cuerpo es sólo un fantasma. No quiero una sociedad de fantasmas. Quiero una sociedad donde seamos capaces de vernos unos a los otros, escucharnos, ayudarnos a darle forma a aquello que somos incapaces de nombrar. Y eso no se hace desde la figura del poder, sino desde las ganas de escucharnos, de aprendernos y echarnos una mano. O las dos.

 

Por eso agradezco el enorme esfuerzo de estos jóvenes que estarán rotando alrededor de las jornadas, porque muchos de ellos tienen responsabilidades que atender o exámenes de la EBAU que presentar. Gracias Maya, Alejandro, Mercedes, Iván, Sara, Violeta, Enerolis, David, Daniela, Mario, Chema, Eyad, Silvia, Dani, Rotar, Hugo, Paloma, Alan, Luis, Nuria, Gabriela, Manuel, Aly, Sergio, Elena, Alma y Guery. Pero también agradezco a Jaime, Lorena, Ramón, Valerie, Ruben y Annabel que forman parte de PezLinterna, que han crecido estos quince años. Porque sí, estamos cumpliendo quince años, y vamos a aprovechar para que todo esto sea una celebración. Gracias Beatriz, Marcos, Aitor, Isabel Benito, Celia, Laura, Marcelo, Lara y Bea por su ayuda. A las bibliotecarias que nos han brindado un espacio para estar y ser. Y los nombro a todes, jóvenes, adultos, en un mismo hilo, porque a las personas hay que nombrarlas, escucharlas, reconocerlas. Por último, gracias también a todas las personas asistentes que se han tomado el tiempo y la disposición de venir a escucharnos. Fueron 102 inscritos de distintas ciudades, y eso me conmueve especialmente. Y como aquí, los mediadores somos nosotres, quisiera que nos tomáramos un tiempo para verles. Hemos preparado un vídeo especial compuesta por la mirada de alrededor de 80 jóvenes de Colombia, Nicaragua y España que han formado parte del proyecto de múltiples maneras, personas a las que conozco y reconozco. Junto al talento documental de Maya G. Mori, quien tras varios audios, reuniones y locuras, fuimos encontrando espacio y cabida a todos los vídeos que nos enviaron. Así que, disculpen que los interrumpa con este pequeño gesto de cursilería amorosa, pero quiero leer una carta acompañado por estas imágenes. No me miren a mí, vean el vídeo, esta composición que hizo Maya: su mirada sobre las muchas / otras miradas; y poco a poco mi voz se unificará a la música. Insisto, no me vean, sólo dejen sus ojos sobre el vídeo.


Hola, gente querida.


Les saludo desde el otro lado.


Desde una frontera en la que se empeñan en colocarnos. En ese ustedes y ese nosotros tan complicado, porque el nosotros parece poco inclusivo. No es que ustedes sean un abrazo andante a decir la verdad, pero al menos sé que cuando aceptan un gesto de confianza, se adaptan a los espacios seguros. No siempre hemos vivido en un castillo. No hacen falta pasaportes. No existe esa obscenidad como lo cataloga Paloma Chen. Por eso siempre quiero tener junto a ustedes, un espacio seguro para estar, hablar, cuestionar al mundo, bailar en una fiesta imaginada dentro de un podcast, cantar la bichota aunque me juzquen, que me llamen Freddy Margarito, Baymax, perro de Estambul o ser ageneracional. Que se aprendan mi número de documento con la intención de chantajearme y descubrir que soy de fraude fácil.


Bailar just dance en medio de la biblioteca y sacar los pasos prohibidos para que los lectores de prensa que parecen hechos de roca y cemento pegados al suelo, reclamen por ese sacro santo derecho al silencio. Verlos crecer, que me regalen gallinas, subirnos a las mesa, construir un tanque rosa, hacerme pasar por muerto o extinguir juntos a un planeta para construirlo desde cero. Leer: “Los ojos de mi madre eran brotes a la espera”,  y burlarnos de Murakami por ser un mal vendedor de teletienda, sufrir con la poesía de Blandiana o el vendado de los pies; ser beligerante como la abuela de Marjane hablando de la dignidad, aunque me hagan un golpe de estado a punta de fantasía. Importante, no olvidar nunca el cuerpo ni perdernos en catedrales. Aunque sí en teatros misteriosos de mercados. Ubicarnos en la carretera bajo un rayo de sol, o en medio de un juego en el que no se puede parar de andar, que es casi mejor que cierta lotería. Que me adviertan no fredo no, cuando busco la manera de subirme a un árbol porque nada tiene sentido.


Pero no puedo, no puedo subirme a ese ni a ningún otro árbol a menos que sea para ver al mundo sobre las ramas, porque el mundo tiene sentido gracias a cada relato que me ofrecen ustedes con sus miradas. ¿De eso va un poco la humanidad, no? De ser un cursi-cuchi asumido. Un zorro chuleta vegetariano que busca hacer nuevos amigos entre los otros animales. De observar cada registro, cada persona, y juntes, encontrarnos dentro o fuera del libro, pero construyendo un gran relato. Digo libro, pero también puedo decir el arrullo de mi madre, el perreo con Nuevayor de Bad Bunny, el impacto de Bojack Horseman, los caballos de Zelda con cada uno de sus nombres, los debates del festival de cine de Gijón, o el tejido artesanal de las mujeres guatemaltecas. Y quiero que sepan que sigo aquí, en esta frontera, no por distante sino por respetuoso. Que saben que la mediación es un torneo de iguales con el único premio de encontrarnos en la palabra, como dice Andruetto. Y ya, con el lenguaje en medio de este terreno neutro al que llamo Khamekaye, invocar a Las Malas y decir: “Todo puede ser tan hermoso, todo puede ser tan fértil, tan imprevisible, cuesta creer que sea obra de algún dios. El lenguaje es mío. Es mi derecho, me corresponde una parte de él. Vino a mí, yo no lo busqué, por lo tanto, es mío. Me lo heredó mi madre, lo despilfarró mi padre. Voy a destruirlo, a enfermarlo, a confundirlo, a incomodarlo, voy a desplazarlo y a hacerlo renacer tantas veces como sean necesarias, un renacimiento por cada cosa bien hecha en este mundo.”


Sí, sean subversivos, libres, inquietos, destrocen el lenguaje, piérdanse en él, reháganlo, es su derecho. Pero no dejen a nadie fuera, porque cuando nadie nos ve, somos casi iguales. ¿No les parece? Hagamos cada cosa bien hecha en este mundo y así, juntas, renaceremos.


Un abrazo, Freddy G.-




  • El primer vídeo es un ejercicio documental de Maya G. Mori con música de Marc Ayala Dalmau. Para la realización de este vídeo usó la mirada de jóvenes de Nicaragua, Colombia y España: Adry, Irene, Noel, Hamilton, Keith, Laura, Valeria, Juan Felipe, Eva Juliana, Jean Piher, Mariana, Álvaro, Amelia, Candela, Elsa, Luna, Malcolm, Sara, Soukayna, Borja, Irene, Isa, Jessi, Lara, Lucía, Sara, Sara A., Ariel, Gabriela, Nico, Tomás, Leire, Mark, Alfonso, Cecilia, Cris, Darío, Elena, Itsasne, Lucía (Muba), María, Raquel, Sara, Sara J., Vicky, Heiner, Anthony, Carol, Danislao, Efrenia, Luis Alfonso, Claudia, Naiara, Mary Cruz, Roberto, Paloma, Adahara, Marina, Halima, Juan Diego, Edwin, Zharick, Sandry, Génesis, Valentina, Sidrad, Humberto, Adriangel, Mariana, Taliana, Jose, Deiver, Berenys, Luis Mateo, Darío.


  • El segundo vídeo es un ejercicio documental de la noche del primer día de la jornada, con imáges de Eyad Mahmoud y editado por Freddy Gonçalves. La música es de Jaime Yáñez. Participan en el vídeo: Alejandro, Iván, Mercedes, Sara, David, Chema, Silvia, Eva, Alan, Elena, Mario, Enerolis, Lucía, Dani, Manuel, Luis, Jaime, Eyad, Marcelo y Freddy.


 
 


“Por su sensibilidad y belleza cautivadora, capaz de hacernos sentir conectadas a través de sus leyendas que trascienden el tiempo y la distancia”. Con este alegato defendía el Jurado Joven de la 62ª Edición del Festival Internacional de Cine de Xixón su Premio al Mejor Largometraje de la Sección Oficial Retueyos para la película japonesa River returns, minimalista cuento audiovisual de Masakazu Kaneko. Unos minutos antes de que asistieran al estreno mundial de esta cinta y unas horas antes de que llevaran a cabo su deliberación, me reuní con cinco de los integrantes de este jurado para, durante casi una hora, discutir sobre su relación con el FICX. Conversamos sobre sus criterios de valoración y responsabilidades como jurado, sus críticas al festival o sus secuencias favoritas de los filmes vistos en el certamen. 


Ellos son Lucía Corte, Jorge Bazo, Javier Canal, Andrea Guadagno y Carmine Ciccarone. Los tres primeros, asturianos, habían asistido al festival desde su infancia y adolescencia, yendo a las películas de la sección Enfants terribles con sus colegios e institutos, además de, en algunos casos, con sus padres. Su relación con el festival se estrechó en los últimos años. 


Decía Lucía: “La edición del año pasado fue en la que estuve más presente, en 2023. Para mí fue como un descubrimiento bastante grande. Pude elegir todas las películas que quería, porque me cogí un Bono Joven, y eso me ayudó mucho a ver las diferentes secciones del FICX y ponerlo un poco en completo”. Y añadía Jorge: “En los últimos años sí que he seleccionado alguna película en concreto para ir a ver que me llamaba la atención, pero, claro, ahora al estar como jurado y estar 'forzado' a tener que ver una sección completa, ves películas que de otras maneras no irías por el simple hecho de que no te llamarían y las acabas descubriendo. Y es una forma guay, la verdad, de descubrir el festival.” 


Carmine Ciccarone y Andrea Guadagno llegaban desde Italia al festival, gracias a un convenio con el Giffoni Film Festival, certamen anual que reúne a centenares de niños y adolescentes de todo el mundo, en la localidad de Giffoni Valle Piana, para asistir a encuentros, premiéres y conciertos y votar su película favorita en sus respectivas secciones. 


Comentaba Carmine: “Soy de Salerno, al sur de Italia, y entré en contacto con el FICX gracias a nuestro festival, que es Giffoni. Una vez que haces de jurado en Giffoni, tienes la oportunidad de hacer una prueba para ver si, de alguna manera, puedes ser lo suficientemente bueno para que te envíen a otros festivales del mundo. Y ya había oído hablar del Festival de Xixón porque, en su momento, tuve alguna experiencia con jurados del FICX, pero en Giffoni. Tenía pensado venir aquí desde hace 5 años y finalmente se hizo realidad. Y mi punto de vista sobre este festival es que es una gran familia y una gran organización, y todo se parece mucho a Giffoni, así que, en cierto modo, me siento como en casa”.


traducción libre de: “I come from Salerno, south of Italy, and I got in contact with the FICX thanks to our festival, which is Giffoni. Once you do the jury in Giffony, you get the chance to do a test to see if, in any ways, you could be good enough to be sended to other festivals in the world. And I already heard of FICX because, back in time, I had some experience with FICX jurors, but in Giffoni. I had planned to come here for 5 years and finally it happened. And my point of view on this festival is that it is a great family and a great organization, and everything seems very similar to Giffoni, so, in a certain way, I feel like home”


Preguntados por las características del test que debían hacer para ser seleccionados, Carmine explicaba: “Teníamos que dar un discurso, así que hicimos una prueba presencial para demostrar nuestra capacidad lingüística. Tienes que demostrar que sabes inglés y, por supuesto, italiano, o al menos estos dos. Y hablas en inglés sobre las películas que te gustan, cuál es tu experiencia en Giffoni, qué buscas en Italia, qué buscas en otro festival, si estás dispuesto a vivir en el extranjero durante algunos días. Y qué piensas sobre el cine en general y qué te lleva a amar el cine, por qué lo amas, por qué es tan importante para ti. Y después de este discurso hablar en general, tal vez describirte un poco a ti mismo y listo, no creo que hayan sido más de 15 o 20 minutos, fue algo así, sólo una pequeña charla al final”.


traducción libre de: “You had a speech, so we had a face face test and you had to demonstrate your language capability. So you have to show you know English and of course Italian, or at least these two. And you talk in English about movies you like, what is your experience in Giffoni, what are you searching for out of Italy, what are you searching for in another festival, are you prepared to live abroad for some days. And what do you think about cinema in general, and what moves you to love cinema, why you love it, why is it so important for you. And after this speech you talked in general, maybe you described a little bit yourself and it's done, I don't think it was more than 15-20 minutes, it was something like that, just a little talk in the end.”


En el caso de la convocatoria oficial para formar parte del Jurado Joven, decía Javier que “para poder entrar en al jurado joven te pedían el currículum, un texto en el que comentases un poco cuál era tu motivación, por qué querías ser jurado joven, y luego te pedían una crítica (de unas 200 palabras) de una película estrenada este año o un vídeo o corto en plano secuencia de 2 minutos”. 


Lucía grabó una conversación con una amiga suya “en la que contaba durante 2 minutos su primera experiencia lésbica y cómo se dio cuenta de que le gustaban las mujeres”.




Alejándose del tono documental, el vídeo de Jorge “era un plano secuencia grabado como si fuera una película de ciencia ficción de los 80, retrofuturista, en la el que hablo sobre por qué el cine es importante y sobre un mundo ficticio en el que se supone que las máquinas están dominando el mundo con la inteligencia artificial”. 




Javier, en cambio, optó por hacer una crítica de la lituana Toxic, de Saulè Bluivaitè, Leopardo de Oro en el Festival de Locarno, que “vi en Seminci, fue una película que me gustó muchísimo, me parece que el tema que trataba, la forma de mostrar todo era muy cruda, muy descarnada, muy tóxica en general.”


Una mirada tóxica a la juventud (Crítica de Toxic, Saulė Bliuvaitė, 2024. Por Javier Canal)


Toxic, la ópera prima de Saulė Bliuvaitė, es una mirada cruda, dura, realista, y, sobre todo, tóxica a la juventud. Durante sus 99 minutos, la cineasta lituana presenta la historia de Marija (Vesta Matulytė) y Kristina (Ieva Rupeikaitė), dos jóvenes que anhelan salir del pueblo en el que viven. A través de su historia, la cineasta realiza una radiografía descarnada de una juventud que no duda en jugarse la vida para salir de allí.


Esta idea se refuerza desde el título, ya que se hace referencia a la toxicidad que envuelve todo el filme: la escenografía, los personajes y sus relaciones. Todo es tóxico. Bliuvaitė lo refleja con un uso de la cámara que transita desde el intimismo, con escenas en las que invita a soñar con las protagonistas, hasta un realismo desgarrador, en las que la cámara no juzga, pero sí que obliga a realizar una reflexión sobre la situación actual de los jóvenes, porque, a pesar de localizarse en una situación muy extrema, Toxic se muestra como una apuesta potente que no dejará indiferente a nadie, logrando así un mensaje cautivador en un mundo desolador.




Ser jurado joven en el FICX


Si, en un primer momento, Carmine destacaba que todo parecía similar a Giffoni, era Andrea quien se centraba más en las diferencias con el certamen italiano. Señaló que en Giffoni son los temas actuales de las cintas los que cobran más importancia, y ponía como ejemplo la anorexia, el bullying, los conflictos bélicos, el genocidio en Palestina, las migraciones... En cambio, en el FICX, los puntos que deben atender de las películas están más relacionados a sus propuestas artísticas, poéticas o literarias. “Tenemos que criticar las películas de manera diferente, muy en profundidad. Aquí hablamos de las películas, de cómo se tratan los temas. Y es diferente. Tiene una responsabilidad de jurado y tiene una responsabilidad de crítico, es más diferente de ser un jurado de un grupo muy grande, con muchas personas con ideas diferentes. Aquí estamos pocas personas”. 


En este punto coincidía Carmine: “La gran diferencia entre Giffoni y FICX es la enorme cantidad de jurados que hay en Giffoni. Aquí es como una versión más pequeña, lo que la hace más íntima y tienes más voz, porque hay menos gente y, por lo tanto, puedes hablar más, tu idea cuenta más de cierta manera”.


traducción libre de: “The big difference between Giffoni and FICX is the huge quantity of jurors that are in Giffoni. Here is like a smaller version which makes it more intimate and you have a bigger voice here, cause there are less people and, so you can talk more, your idea counts more in a certain way.” 


La sensación de responsabilidad que ello acarreaba era compartida por todos los entrevistados. Para Javier: “Yo creo que la mayor responsabilidad que yo puedo sentir como jurado es intentar ser lo más objetivo posible dentro de la subjetividad que tenemos a la hora de juzgar. Porque muchas veces te quedas siempre con la primera idea de 'me gusta o no me gusta esta película', pero aquí se trata de por qué me gusta o por qué no me gusta esta película”.


Añadía Carmine: “Sí, creo que sentimos la responsabilidad de dar un buen juicio sobre lo que vemos. Lo juzgamos, en general, por los sonidos, las imágenes, el guión, los diálogos, cómo se trata el tema…, y tenemos tipos de películas muy diferentes. Así que creo que va a ser difícil ponerle una valoración a una, pero vamos a trabajar por ello. Y sí, quiero decir, esa es quizás la responsabilidad más importante, vamos a trabajar para encontrar la correcta”.


traducción libre de: “Yes, I think we do feel the responsibility to give a good judgment on what we see. We judge it, in general, for sounds, images, script, dialogues, how the topic is treated…, and we have really different kinds of movies. So i think  it is gonna be hard to give a price to one, but we are gonna work for it. And yeah, I mean, that's maybe the most important responsibility, we are gonna work to find the right one.”


En la misma línea apuntaba Andrea: “Será muy difícil dar un premio a un ganador, no sé, un premio solo, porque son muchas películas magníficas, interesantes y también que tratan temas e historias de manera muy eficaz y muy única. Es muy difícil ser objetivo, no poner el juicio personal en la crítica de una película, ser objetivo en la fotografía, en la música, en las tomas, en cómo se cuenta la historia… Es muy difícil eso. Y también tienes que ser responsable de ti mismo, porque tiene que haber una cultura personal y también artística y literaria, para entender el cine. Pero si una película transmite un mensaje, es simple, te llega ese mensaje, la película funciona, pienso eso”.


Jorge consideraba que la responsabilidad era más colectiva que personal, que en el diálogo y en la media de la diversidad de opiniones, visiones culturales y personales se encontraba el valor del veredicto. “Pues seguramente una persona se fijara más en unos aspectos y otra en otros. Cada uno venimos de diferentes ámbitos, del periodismo, la ingeniería, la filosofía…, y cada una aporta una visión que es una opinión diferente sobre la película”. 


Lucía, agradeciendo la confianza en la mirada de los jóvenes que suponía que fueran los encargados de dar dos premios de la Sección Oficial (Retueyos y de cortometrajes), afirmaba contundentemente “yo creo que sí nos dan bastante responsabilidad”. Y, con respecto a sus criterios de valoración, “yo creo que en lo que más nos fijamos o deberíamos, por lo menos en mi caso, es primero en la mirada que pone la directora en las películas. Qué mirar, qué debo mirar, cómo, a quién.”


Indagando más en esta última cuestión les preguntaba: “¿creéis que el premio del jurado joven en tanto jurado joven debería distinguirse del del jurado oficial en algún aspecto en torno a lo que valoráis o sencillamente creéis que cambian las personas que lo juzgan, pero que el criterio debe ser el mismo?”. 


Jorge: “Nosotros, siendo del jurado joven, tenemos menos experiencia en lo que se refiere a juzgar películas. Entonces, claro, las características que nosotros juzgamos son muy diferentes de una persona que ya lleva unos años en la profesión o como jurado o como crítico. Y yo creo que simplemente ese cambio de perspectiva, no solo por el hecho generacional, sino por el hecho de la “experiencia laboral”, aporta otra visión y otra manera de juzgar.” 


Javier: “Además, muchas de las sesiones que nosotros tenemos la compartimos con el jurado Fipresci, porque también está con Retueyos, entonces, como comentaba Jorge, hay mucha diferencia entre la experiencia que tenemos nosotros y la que tiene un crítico de cine que ha estado en más festivales y ha visto muchas películas, tiene más bagaje. Muchas cosas que nosotros no podemos apreciar de contexto cultural, político o incluso de influencias que pueda tener un director o una directora en una película, ellos lo aprecian más”.


Carmine: “Creo que la forma de juzgar las películas es siempre la misma, hay que juzgar el buen cine o el mal cine. Pero la diferencia entre un jurado normal y un jurado joven es que, en primer lugar, la mayoría de nosotros o ninguno de nosotros estamos en el mundo del cine. Quiero decir, podemos tener algo de experiencia, pero no somos expertos. Y eso nos lleva a tener juicios más del corazón. Juzgamos las películas como si no fuéramos expertos, así que ofrecemos diferentes formas de juzgar. Pero al final, la forma en que ves, la forma de juzgar, es siempre la misma, siempre se trata de lo que es bueno para ti y lo que no es bueno para ti y lo que te hace latir el corazón”.


traducción libre de: “I do think the way you judge movies is always the same, you have to judge good cinema or bad cinema. But the difference between a normal jury and a young jury is that, first of all, most of us or all of us are not into the world of cinema, of making it. I mean, we could have some experience, but we are no experts for sure. And that brings us to having a judge meant of heart in a certain way. We judge movies as not experts, so we give different ways of judging. But in the end, the way you see, the way to judge, is always the same, is always about what is good for you and what is not good for you and what makes your heart pound”


Lucía: “Yo creo que está bien ser jurado joven si eres consciente de que el puesto en el jurado joven significa específicamente que eres joven. Si quieres estar como algo más profesional, pues espérate a poder ser jurado normal. Ser jurado joven implica que te van a tratar como tal. Y también damos una mirada diferente que ellos no van a tener porque no son jóvenes. Esa línea generacional que se crea da pie a que no se critique el cine solo de una manera, sino que haya varias perspectivas, y se tenga en cuenta también la opinión de la juventud como oficial”. 



Las obligaciones del jurado joven son asistir a las sesiones de la Sección Oficial Retueyos y la Sección Oficial de Cortometrajes (aproximadamente tres al día) a las horas y localizaciones indicadas en la agenda organizada por el equipo del festival. Algunas de estas proyecciones, dice Jorge, cuentan con “encuentro con gente que ha trabajado en la película y, aunque no es obligatorio asistir a ellas, normalmente nos solemos quedar porque es interesante. Y luego tenemos un par de sesiones que son solo cerradas para jurados, porque como tenemos la agenda tan apretada hay veces que algunas películas en otras sesiones no podemos ir y nos lo han colocado así".


Esto era criticado por Javier, a quien le parecía una pena que la mayoría de sesiones matinales del “Teatro Jovellanos, que se supone que es la sede central, sean para jurados, esté cerrado  y entonces estás tú solo en el teatro. Entonces a mí esto me llama la atención, me choca un poco, con la idea de, por ejemplo, poder hacer allí pases también para prensa o incluso abrirlo a más gente que pueda ir porque a lo mejor hay gente que trabaja por las tardes, no puede ir a ver las películas, pero por la mañana sí podría. Eso sí que me llama mucho la atención”.


A su vez, Lucía demandaba, entre asentimientos, una mejora en los horarios del jurado con respecto a los tiempos entre películas. “Porque si está cerca no pasa nada porque llegas bien. Pero es verdad que, además de que no te da tiempo a estar en los coloquios, que es algo que puede ser muy beneficioso siendo jurado joven, hay veces que no llegamos a la siguiente película. Y aún teniendo coches, que no es lo normal, para ir a los sitios que estaban lejos, llegábamos tarde o justos y allí te dicen no puedes pasar aunque seas jurado joven. Y eso es una cosa que no está del todo bien, porque, al final, no es que estemos por ahí caminando tranquilamente. No. Estamos corriendo todos a ver si llegamos a los sitios, y encima puede ser que no nos dejen entrar. Cuán justo es eso para la directora de la peli o el corto que vamos a ver, si medio jurado no puede estar”.


En cambio, Carmine ama el horario: “Te juro que me encanta el horario, porque como extranjeros tenemos la posibilidad cada mañana, o casi cada mañana, de ir a visitar la ciudad porque no hay películas para ver, son todas por la tarde. Lo cual, vale, es estresante ver 3 películas, muchas de ellas conceptuales y, a veces empiezas a no entender nada. Pero te juro que me encanta poder visitar Gijón, poder visitar el lugar donde se celebra este festival y poder probar a qué sabe la ciudad, que para mí también es parte del festival. Así que me encanta el horario y creo que han hecho un gran trabajo”.


traducción libre de: “I swear I love the schedule, cause as foreign, we have the possibility every morning, or quiet every morning, to go and visit because there are no movies, they are all in the afternoon. Which, ok, is stressful to see maybe 3 movies, even if they are conceptual, and you start to don´t understand anything. But I swear I love that I can visit Gijón, I can visit where this festival takes place and I could taste what the city tastes like, which, for me, it's part of the festival too. So, I love the schedule and think they have done a really great job”.


Andrea coincidía por comparación con Giffoni, “En nuestro festival estamos cerrados desde las 8:30 de mañana hasta las 21:00 de la tarde. Es muy importante porque, cómo puedo decir, uno muere. Después de un día cerrado en el cine con todas las entrevistas, películas, sin tiempo para comer o algo, estás muy cansado.” Carmine lo reforzaba: “Es una privación de sueño, porque después de las 9:30 el día no termina”.


traducción libre de: “It's a deprivation of sleep, because after 9:30 the day doesn't end”.



“We are gonna discuss about cortos”


"Vamos a hablar de cortos" decía Carmine, entre risas de sus compañeros, mientras se mostraba indeciso acerca de cuál era su cortometraje favorito. Destacaba la animación del polaco Sheep out, de Zofia Klamka; la emocionalidad de la profunda exploración de la muerte en Horizontal, de Alex Reynolds; el tratamiento del tema de la epilepsia (que también alabó Andrea) en El mal de Hércules, de Marta Rodríguez Quesada, Marinal Miguel Pavia, Ismael Cabrera, Laia Balaguer, Eulàlia Clarós Sidera y Paula García Escolá; o Campolivar, de Alicia Moncholí, que finalmente se llevó el Premio del Jurado Joven al Mejor Cortometraje de la Sección Oficial “por la originalidad en el tratamiento de un tema social que resulta visualmente impactante”. 



El consenso se intuía en la entrevista. Decía Javier: “mi favorito es Campolivar, y sí que creo que va a ganar”. Lucía añadía: “me gustó muchísimo Una lluz, de Diego Flórez, y creo que va a ganar Campolivar, que también me gustó mucho y debería ganar”. Jorge lo secundaba: “nos ha gustado a todos bastante y creo que también es una de mis favoritas”.


Con respecto a los largometrajes, Javier y Lucía coincidían en que su preferido era January 2, de la húngara Zsófia Szilágyi, el realista y feminista retrato de una jornada de mudanza que Lucía describía como cargado de “sensibilidad”. “Fue con la que más conecté y hubo escenas en las que no podía pensar en otra cosa que en vale, esto es cine y ya está. Pero creo que va a ganar Yo vi tres luces negras”. 


La cinta colombiana de Santiago Lozano Álvares se ganó los elogios de Jorge y Carmine. El primero destacaba el aspecto técnico y la manera de tratar sus temas. El segundo manifestaba: “Espero que todo el mundo esté de acuerdo porque eso es cine de verdad. Es decir, está muy bien hecha, tiene un tema interesante, pero lo que me emocionó al ver la película fue la forma críptica de describir las cosas, algo que para mí es muy difícil en las películas, porque es muy fácil caer en eso y volverse ridículo en un segundo. Y lo que realmente me gustó fue que no llegó ni de lejos a ser ridículo. Está tan bien hecha que te llega cada concepto”.


traducción libre de: “I hope that everybody agrees because that is real cinema. I mean, it's really well done, it got a cool topic, but what excited me watching the movie was the cryptic way of describing things, which for me it's really difficult in movies, cause it is too easy to fall into that and get ridiculous in one sec. And what I really liked was that it didn't get near to getting ridiculous. It's so well made that every concept arrives to you”. 


Sin embargo, confesaba tener dudas acerca de si pensaba que debía ganar. “Estamos en un festival y debería haber un aspecto social también. Debería ser, no sé, algo que haga que la sociedad sea mejor, de alguna manera. Y por eso estaba pensando que Mistress Dispeller [Elizabeth Lo], era realmente genial, en realidad, y tiene un aspecto social realmente genial para ser tratada. [...] Entonces, existe este debate interno para mí. Porque por un lado tengo buen cine, por el otro lado tengo cine social. Así que todavía estoy pensando”.



traducción libre de: “We are in a festival and it should be a social aspect too. It should be, I don´t know, something that makes society better, in a certain way. And for that I was thinking that Mistress Dispeller [Elizabeth Lo], was really great actually, and it has a really great social aspect to be treated. [...] So, there is this internal debate for me. Because on one side I have good cine, on the other side I have social cine. So I'm still thinking”. 


Andrea también dudaba entre Yo vi tres luces negras y otra propuesta: Mother Vera, de Cécile Embleton y Alys Tomlinson, que le encantó y le pareció “un documental muy interesante”. Era una ejemplificación de lo que Javier diría minutos más tarde: “me parece importante el diálogo interno, que imagino que tendremos todos al terminar la última película, de ver cuáles han sido nuestras notas y nuestras ideas a lo largo del festival y ver luego cuáles son las tres que elegimos”


Acabamos la entrevista recordando nuestras escenas predilectas del certamen. El “impresionante” final de Peaches Goes Bananas, de Marie Loisier (Lucía); el zoom out de los numerosos edificios residenciales que aparecen en Mistress Dispeller (Andrea y Javier); la secuencia sin guión del encuentro entre una mujer y la amante de su marido en la propia Mistress Dispeller (“Realismo en estado puro”, “Pude sentir en mi piel las emociones de ambas personas”, como la describía Carmine).


traducción libre de: “realism in its purest way”, “I could feel on my skin the emotions of both people”


O la grabación en VHS de la abuela de Pablo Casanueva, el director de Luna, mientras este “comenta que son los únicos 15 segundos que tiene grabado de esa persona en concreto y que es mucho mejor que la propia película en sí. [...] Y bueno, lo ves y te marca” (Jorge). 


Apasionados por esas películas que les marcaron, por esos filmes que, como dice Lucía, “no te van a dar lo que tú crees que el cine te suele dar normalmente, sino que te van a dar otras cosas que son igual de beneficiosas o más y que te van a hacer reflexionar mucho más”, salían apurados del Antiguo Instituto, donde hicimos la entrevista, para dirigirse a la Escuela de Comercio, a ver River returns. Un enorme agradecimiento hacia todos ellos por pasar tanto rato compartiendo sus reflexiones, emociones y miradas.

 
 
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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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