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Actualizado: 10 ene




TRANQUILIZER

ONEOHTRIX POINT NEVER


Géneros: electrónica progresiva, ambient, sound collage

Accesibilidad*: media

Duración: 58 min, 39 s





Con la experiencia de múltiples proyectos a sus espaldas, Lopatin consigue innovar una vez más.


Ha pasado tiempo desde que Daniel Lopatin consiguió abrirse camino en el mainstream, pero nunca se ha podido decir que haya renunciado a su originalidad. Desde sus experimentos iniciales en la electrónica o su influencia como uno de los pioneros del género del vaporwave, siempre se ha vislumbrado su gusto por lo experimental en todos los proyectos en los que ha participado, incluso en sus bandas sonoras para películas (Uncut Gems, Marty Supreme) o en sus trabajos más pop con artistas del calibre de Charli XCX o The Weeknd. Es justo después de colaborar con este último cuando este disco ha aparecido casi por arte de magia.


Tranquilizer sigue la línea que se podía intuir en sus proyectos anteriores: hacer un sonido más accesible y cercano al pop, pero que mantenga ese toque extraño que le llevó a la fama.


En cierto modo, este disco se siente como el resultado de mezclar un poco de todo lo que Lopatin ha hecho hasta ahora, ya sea bajo el pseudónimo de Oneohtrix Point Never o bajo alguno de sus apodos más antiguos; los samples cortados de Replica, los sintetizadores de R Plus Seven, los loops de música noventera de Eccojams, los cortes vocales de Again… Todo ello se junta para hacer un disco familiar, pero nuevo.


Curiosamente, este disco iba a ser en un principio un proyecto completamente diferente, orbitando alrededor de un archivo de samples de los 90, pero cambió radicalmente cuando el archivo fue borrado sin previo aviso. En cierto modo, el disco refleja ese componente efímero de internet: a pesar de que sus canciones son sonoramente muy distintas, es difícil destacar un punto en concreto del disco, manteniéndose la calidad a lo largo de toda su duración.


Con Tranquilizer, OPN nos trae el que posiblemente sea su mejor disco hasta la fecha, empaquetado en quince dosis magistrales de electrónica, que actúan casi como un tranquilizante real.


*Imagínate que le enseñas una canción al azar de este disco reseñado a la persona con el gusto musical más básico posible que conozcas. La accesibilidad mide la probabilidad de que, al menos, una canción del disco le guste a esta persona.





DESEO, CARNE Y VOLUNTAD

CANDELABRO


Géneros: art-rock, post-rock, rock indie

Accesibilidad: media-alta

Duración: 1 h, 13 min, 48 s




Candelabro trae un proyecto refrescante a la escena indie de Chile, con influencias del post-rock anglosajón.


Cualquier persona que haya prestado atención a la prensa musical sabrá que algo está pasando en Chile. En los últimos años, hemos visto una explosión de bandas independientes, cada una con un sonido único y con sus propias vueltas al género del rock. En 2019, Niños del Cerro nos pilló de sorpresa con Lance; hace 2 años, Asia Menor hizo lo mismo con Enola Gay; y este año, Candelabro se ha abierto paso con este disco magistral.


A lo largo de Deseo, carne y voluntad, Candelabro desarrolla un sonido que ha recibido comparaciones con el de otras bandas de la llamada «escena Windmill» (siendo el ejemplo más notable Black Country, New Road), y con razón. A lo largo del disco encontramos una miríada de instrumentos diferentes, con secciones formidables en cada canción que aprovechan la fuerza de estos al máximo. Además, los crescendos típicos del post-rock están ejecutados de forma maravillosa.


Las letras del disco tampoco son moco de pavo: la resignación de Fracaso, las quejas y denuncias de Pecado y la negación sobre la situación actual de Chile en Tierra Maldita… Todas ellas refuerzan muchísimo el disco, y el uso continuado de samples y grabaciones de distintos programas y series chilenas no hace más que reforzar sus mensajes y aumentar su inmersividad.


Tal vez lo más impresionante sea que todas las canciones aportan algo al disco: exprimiendo al máximo los crescendos o las letras, partiendo las canciones más largas en secciones, utilizando motivos religiosos de forma sutil y sin sumergirse en referencias… todo ello hace que el disco sea súper accesible, a pesar de su aparente ofuscación en la instrumentalización.


Deseo, carne y voluntad es otro proyecto más de la generación chilena que se crio con 31 Minutos, con su necesidad de crítica social camuflada bajo un programa de títeres. De la misma forma, las bandas chilenas llevan ya unos cuantos años trayendo al mundo proyectos con una importante carga crítica. Esperamos que se sigan abriendo las puertas a más discos así.






GETTING KILLED

GEESE


Géneros: rock indie, art-rock

Accesibilidad: media-alta

Duración: 45 min, 35 s





Geese trae de vuelta un sonido familiar de rock indie, pero con su propia toma en el género.


Desde la publicación de Heavy Metal en diciembre del año pasado, se podría afirmar que Cameron Winter, el cantante y cabecilla de Geese, se ha catapultado al estrellato. Sin embargo, su triunfo se veía venir desde antes: con su disco Projector en 2021, se sabía que la banda apuntaba maneras, hecho que respaldaron con su magistral 3D Country dos años después. Y otros dos años después de la publicación de aquel disco, Geese ha vuelto a demostrar lo que ya se sabía: que están a la cabeza del rock indie.


El sonido de este disco está más cerca de Heavy Metal que de cualquiera de los proyectos anteriores de la banda: mucha de la explosividad de aquellos discos se ha disipado, siendo sustituida por una sensación de melancolía general, salvo excepciones (el estribillo de Trinidad consiste en los miembros de la banda gritando que hay una bomba en su coche). En vez de eso, cada canción decide tomar un camino más pausado, meditando sobre sí misma y puliéndose al máximo en el proceso.


Sin embargo, Getting Killed no abandona el pasado de la banda: de cuando en cuando se ven influencias de sus discos anteriores, principalmente en la instrumentalización de algunas canciones. A pesar de no tener dos canciones iguales, este disco mantiene una cohesión impresionante.


Pero donde realmente brilla este disco es en su aparente simplicidad. En una escena plagada de discos maximalistas y canciones que intentan llevar a sus intérpretes al máximo, Geese hace algo más complicado aún: consigue llegar al corazón de aquel que los escuche, con canciones relativamente simples, pero que invitan a volver a escuchar el disco, y con letras que se abren a la interpretación del oyente para un mayor impacto.


En cierto modo, recuerda a lo que el rock indie fue en sus inicios: cuatro chavales, unidos por las ganas de hacer música, de forma independiente a las grandes estrellas del rock y sin muchas pretensiones. Creo que es precisamente esto lo que ha hecho que este disco sea tan querido de forma casi universal: Getting Killed brilla en lo mundano y lo clásico, en la sinceridad de lo diario. Y tal vez eso sea lo que les ha llevado a la fama, y con razón.





45 POUNDS

YHWH NAILGUN


Géneros: rock experimental, rock industrial

Accesibilidad: baja

Duración: 20 min, 59 s





Casi tan conciso como explosivo, el debut de YHWH Nailgun presenta un muro impenetrable de sonido.


Parece difícil innovar en el rock, sobre todo en 2025 y después de unas siete décadas de existencia del género. De cuando en cuando, parece que los ritmos se repiten, los acordes se simplifican y todo se vuelve más agradable. Es entonces cuando algunas bandas deciden romper con todo lo establecido; una de esas bandas es YHWH Nailgun, un cuarteto neoyorquino que en marzo irrumpió en el mundillo del rock con su estridente debut.


A lo largo de los escasos veinte minutos del disco, el ritmo frenético y el ruido incesante de 45 Pounds no cesa. Las guitarras distorsionadas, de esas que tienen tantos pedales y efectos que suenan como cualquier cosa menos como una guitarra, se mezclan con la batería, tan taladrante como impecable, y con los sintetizadores disonantes y caóticos.


En conjunto con la voz ahogada de Zack Borzone, este disco crea una pared de sonido tan ruidosa como impenetrable, que no se anda con rodeos y expone sus ideas una tras otra, con una velocidad frenética, sin casi permitir un respiro al oyente. Las canciones cogen el ritmo de la anterior con un ritmo imparable; al shock inicial de Penetrator le siguen del tirón las explosiones sonoras de Castrato Raw, y a estas les sigue la batería de Pain Fountain, que suena casi como una ametralladora, y así con todo el disco.


Sin embargo, a pesar de su corta duración, 45 Pounds está lleno hasta los bordes de detalles sutiles que se revelan tras varias escuchas, haciendo que sea muy reescuchable para todo aquel que esté dispuesto a mirar los recovecos de cada canción. Sickle Walk tiene unos cencerros del teclado Roland TR-808 camuflados con el resto de la batería; Tear Pusher nos provoca con un tercer crescendo de guitarras que nunca llega; Ultra Shade rompe su ritmo repetitivo en un par de ocasiones...


Con todo, este disco deja las intenciones claras, presenta sus ideas, las desarrolla hasta donde cree que es necesario, y adiós muy buenas. Pero, sobre todo, este disco deja con ganas de más; solo queda esperar a ver qué nos trae esta banda en un futuro.





WALL I WAS

NAKED FLAMES



Géneros: todos los subgéneros de electrónica relacionados con el house

Accesibilidad: sorprendentemente, media

Duración: 6 h, 53 min, 9 s



A lo largo de su monolítica duración, Wall I Was explora las profundidades de un estilo único de house.


El house, a pesar de su relativa popularidad, siempre ha sido una oveja negra entre los géneros de electrónica, opacado por otros géneros como el techno o el jungle y frecuentemente reducido a mixes lo-fi para chiringuitos de Ibiza. Y, aun así, de alguna manera consigue colarse en sets de electrónica a lo largo de todo el mundo, siendo generalmente apreciado por la mayoría de DJs. Por eso, igual parece extraño que un disco de house me haya capturado al punto de entrar en mi top 10. Pero vaya pedazo de disco.


A lo largo de sus casi siete horas de duración, Wall I Was nos muestra el desarrollo de un sonido que parece familiar, pero resulta ser completamente único, explorando todas y cada una de las facetas del house que Naked Flames nos había enseñado en sus trabajos anteriores.


Esto hace que, a pesar de lo monstruoso que pueda parecer en un primer momento, el disco se disfrute bastante, siendo lo suficientemente inmersivo como para hacerte perder la sensación del tiempo. Esto último se acrecienta por el uso continuado del disco de samples, transformándolos en leitmotivs al más puro estilo de The Avalanches. La diversidad de estos samples también añade muchísimo al disco: encontramos cortes de películas, series, stand-ups de comedia, videojuegos, vídeos de YouTube…


Como podría resultar obvio, este disco no te dejará indiferente, teniendo al menos una pista para cualquier fan de la música electrónica: el inicio fiestero de Undisputed Altitude, los cortes más cercanos al house lo-fi en Chime-In, el aumento de velocidad en Glassing Air, y podríamos estar así todo el día. El disco toca prácticamente todo lo que orbita al house, llegando en ocasiones a presentar cortes de ambient, techno dub, drum ’n’ bass, vaporwave e incluso algo cercano a bases de hip hop.


Wall I Was no es solo una declaración de intenciones por parte de Naked Flames; es una muestra de dominio absoluto en su sonido inigualable de house, y una pequeña ventana al futuro de este artista, vislumbrada en sus experimentos con otros géneros de electrónica. Aunque este disco sea difícil de superar, no nos queda otra que esperar a ver cómo nos sorprende este artista en sus próximos proyectos.






EDITS

CHUQUIMAMANI-CONDORI


Géneros: mashup, electrónica latina, epic collage

Accesibilidad: baja

Duración: 1 h, 39 min, 36 s





Muestra los cortes más experimentales de Elysia Crampton, pero de forma sorprendentemente vulnerable.


Desde su irrupción explosiva en la escena de la electrónica experimental hace ya más de una década, Elysia Crampton siempre ha mostrado un talento inigualable para el mashup, la mezcla de dos o más canciones diferentes. Ya sea bajo su nombre real o usando algún pseudónimo, Elysia se las ha apañado para mezclar influencias latinas (sobre todo bolivianas) con la electrónica más experimental. Este año publicó Los Thuthanaka junto a su hermano Joshua Crampton, pero este otro disco, publicado unos meses más adelante, es el que para mí se lleva la palma.


A lo largo de su hora y media de duración, Edits suena constantemente como tres canciones diferentes unidas con cinta aislante, pero que están mezcladas de forma que, de algún modo, siempre funcionen. Esta mezcla es usada de forma tan ingeniosa como íntima para explorar la identidad de la propia Elysia: la música más andina se mezcla con el country más estadounidense, la música tradicional se mezcla con la electrónica experimental… Llega un punto en el que no sabes si ponerte a llorar o a bailar.


Entre lo abrumador de sus mezclas, Elysia se las apaña para hacer referencias a una multitud de géneros musicales, tanto latinoamericanos como internacionales, destacando sobre ellos el huayño y caporal bolivianos.


Sin embargo, lo más importante del disco es la emoción que transmite: todas las mezclas, sin importar lo pulidas que estén, se sienten como vislumbrar un pedazo del alma de Elysia. Este disco se siente como una montaña rusa emocional, desembocando en una catarsis con el magistral tirón final del proyecto.


En cierta medida, este disco te pide que toleres su desorden general, pero da a cambio una de las escuchas más gratificantes del año. Se siente extraño: como una persona que prácticamente no escucha country ni música andina, este disco consiguió darme de lleno en zonas profundas, y espero que todos los lectores encuentren una sensación similar al escuchar este disco.




DARKSKIN ****** WITH LIGHTSKIN PROBLEMS

HEAVENSOULS & STICKERBUSH


Géneros: epic collage, hip hop experimental, glitch hop

Accesibilidad: nula

Duración: 1 h, 18 min, 4 s


La electrónica más vanguardista y cercana al colapso auditivo, de la mano de dos artistas del internet profundo.


Cosas maravillosas están sucediendo en internet. De cuando en cuando, a pesar de la queja frecuente de algunos sectores más «anticuados» de la prensa musical de que no hay música nueva ni original que se compare a los tiempos de antaño, podemos obtener un vistazo a proyectos completamente únicos.


Este disco se popularizó por la web RateYourMusic, y quién sabe cuánto tiempo podría haber permanecido enterrado en el internet. Menos mal que no es el caso, porque Stickerbush y Heavensouls han creado el disco más ecléctico del año.


Desde el primer segundo, es imposible saber qué es lo siguiente que va a hacer este disco; es como si cada treinta segundos ambos artistas intentaran hacer un giro de 180º, cada vez más brusco que el anterior. Solo en la primera canción, back in action, el ruidoso inicio de hip hop experimental se corta de forma brusca con un audio sacado directamente de una llamada entre los dos artistas, a lo que le sigue una sección disonante más cercana al “cloud rap”, que recuerda a los últimos trabajos de Injury Reserve, para acabar con una sección de electrónica pura. Todo esto en menos de cinco minutos.


Todo el disco mantiene esa estructura caótica de mezclar elementos que poco o nada tienen que ver, pero que al final funcionan de forma sorprendente: el ambient se mezcla con el soul, el soul se mezcla con el footwork, el footwork con el hip hop, y así constantemente. Esta mezcla es tan homogénea que llega al punto de que este disco es prácticamente imposible de encasillar en un género concreto, optándose por el término «collage sonoro» para llegar a algo que se acerque mínimamente a su sonido.


Aunque todas las canciones de este disco son espectaculares, el premio gordo se lo lleva southern style lemon peppers, una canción de ocho minutos encontrada en la primera mitad del disco que, tras un inicio ruidoso, cambia a una sección más lenta, casi recordando a algunos discos del rap de Memphis más ochentero, para posteriormente reventar de la nada en lo que posiblemente sea la electrónica más vertiginosa y ruidosa de todo el año, llegando a niveles de power noise. Brutal.


Definitivamente, el ritmo desquiciante de este disco no es para todo el mundo, pero aquellos dispuestos a exponerse ante las locuras de este disco encontrarán algunas de las canciones más catárticas y mejor producidas del año, así como una experiencia de escucha muy gratificante. Además, ambos artistas han dado a conocer sus intenciones de seguir colaborando en el futuro, por lo que podemos esperar más locuras de su mano el año que viene.






AMOR DE ENCAVA

WEED420


Géneros: electrónica latina, pop hipnagógico, reggaetón

Accesibilidad: baja

Duración: 42 min, 25 s





El lamento de un país muriendo, enterrado entre distorsión y efectos de sonidos graciosos.


En los años más recientes, el punto de mira de la experimentación musical se ha desplazado a Latinoamérica. Junto con otros artistas mencionados en otras reseñas anteriores, algunos de los discos más innovadores del año han salido del continente sudamericano, llegando a niveles de experimentación nunca vistos anteriormente.


Así, desde Caracas llega un grupo de DJs jóvenes unidos bajo el nombre de Weed420, que irrumpieron el año pasado en el panorama de la electrónica experimental con su mixtape malandreo conceptual, y que expanden y pulen este año con este nuevo disco.


Amor de encava hace algo único: mezcla todo ese componente electrónico y experimental que hizo famoso a Weed420 en un primer momento con influencias latinoamericanas, especialmente del reggaetón y de la cumbia.


En este disco, Weed420 recontextualiza la “encava” (nombre que reciben los autobuses en Venezuela por la marca del mismo nombre), cuyos conductores son conocidos por llevar música a todo volumen, como un punto de nostalgia y tristeza. A lo largo del disco se secuencian los samples más caóticos y ruidosos, a veces casi a modo de broma; pero entre ellos se deja ver una sensación de ansiedad y desesperación, un grito de socorro por la situación tanto económica como internacional de Venezuela (por poner un ejemplo, en un punto de Mala intención se puede escuchar una voz de Loquendo que dice: «El pasaje subió a 20 bolívares, auxilio»).


Todo el disco contiene numerosas referencias a Latinoamérica en general, recubiertas por capas y capas de sonido y samples que hacen que todo el disco se sienta como un sueño extraño; sin embargo, esa sensación de tristeza no se quita nunca, ya sea por la música sampleada o por el sonido general del disco, al punto de que la última canción (PROPAGANDA) es una pieza de drone industrial al más puro estilo de Xiu Xiu.


La pieza central del disco es indiscutiblemente El chiste más largo del mundo, una canción de siete minutos que mezcla reggaetón con shoegaze; es de esta mezcla extraña que sale una de las canciones más emotivas del año. Bajo una aparente capa de ironía y sarcasmo, Weed420 nos trae un disco muy íntimo, reflejando sus miedos ante un futuro cada vez más incierto no solo para su país, sino para toda Latinoamérica.





REVENGESEEKERZ

JANE REMOVER



Géneros: digicore, hip hop experimental, EDM

Accesibilidad: baja-media

Duración: 49 min, 20 s





Combinando facetas de sus trabajos previos, Jane trae un disco familiar a la par que innovador.


Jane Remover parece ser incapaz de hacer mala música. A través de sus múltiples pseudónimos, Jane ha demostrado tener un talento único para la producción musical, sin importar el género que intente producir; demostró excelencia en el shoegaze hace dos años con Census Designated, innovó con su proyecto de Dariacore al punto de conseguir que un subgénero de electrónica recibiera este mismo nombre, lo clavó con sus proyectos de electrónica indie… y este año, volvió a hacer algo único con Revengeseekerz.


Este disco se presenta como una explosión de energía que mezcla las influencias de los proyectos anteriores de Jane. Desde el minuto uno de este disco, la producción hace muestra de las habilidades de Jane como sampleadora que se habían visto con su pseudónimo de leroy, ya que el disco usa en prácticamente todas sus canciones el grito del pokémon Palkia como si fuera un instrumento más.


Todas y cada una de las doce canciones del disco son una catarsis tras otra: en el beat de sintetizador de voz de JRJRJR, en la impecable contribución de Danny Brown en Psychoboost o en el drop de dubstep de TURN UP OR DIE, cada momento del disco rebosa energía.


Aun así, podemos ver trazas de sus proyectos más diferentes a este sonido, ya sea en forma de las letras más personales de Dark Knight Castle o de las guitarras distorsionadas de la primera mitad de Experimental Skin. Y, a pesar de su calidad constante, Dancing with your eyes closed destaca por encima del resto, con la mezcla de hyperpop y electrónica que hizo a Jane popular en un primer momento, pero mucho más refinada y pulida.


Aunque siempre ha sido una caja de sorpresas, Jane Remover parece ser incapaz de defraudar en lo que a calidad se refiere, tanto en este disco como en los otros proyectos que ha lanzado este año (Venturing, ♡). Solo nos queda disfrutar de su fuente aparentemente inagotable de talento.






CHOKE ENOUGH

OKLOU


Géneros: pop alternativo, electrónica

Accesibilidad: alta

Duración: 35 min, 44 s





Oklou trae de vuelta un sonido de pop familiar, pero con su estilo de producción único.


Este año es el tercer año seguido que bato mi récord de discos escuchados. Con todo y haciendo cuentas, este año he escuchado la friolera de 137 discos diferentes, sin contar EPs, recopilaciones o discos de otros años. Algunos han sido mejores, otros peores, y otros han sido sin más, pero la friolera de discos complica un poco la realización de estas reseñas. Es por eso que espero que no sea una sorpresa cuando digo que escoger 10 discos de los que hacer reseñas me ha costado y, al final, este disco, a pesar de ser uno de los primeros que me escuché este año, me ha acabado ganando en el tiempo de prórroga.


Choke Enough sigue la línea del proyecto anterior de Oklou (Galore), pero cinco años después, y esto se nota en la madurez y pulidez de lo que presentaba en aquel disco: pop lento y tranquilo, con batería muy reducida o ausente, y sintetizadores que recuerdan a aquello que sonaba en el pop alternativo de los 2000. Esto no es casualidad, ya que toda la estética del disco parece querer recordar a ello, incluyendo la portada.


Mediante estos elementos, Oklou consigue entretejer un sonido muy íntimo, pero cercano y accesible. Aunque el disco presenta algunas variaciones a lo largo de su duración (por ejemplo, las dos últimas canciones introducen el uso de guitarras), las canciones realmente distintas vienen en las colaboraciones del disco, de la mano de Bladee y Underscores, que aportan algo más de variedad al sonido del disco.


Con todo, Oklou consigue crear un disco ligero, pero con muchísimos momentos destacables: la calidez de los bajos distorsionados de endless, la instrumentación de family and friends, el ritmo más electrónico de choke enough… Este posiblemente sea el disco más accesible de la lista, y no lo puedo recomendar lo suficiente. Ahora nos toca rezar para que no haya que esperar otros cinco años por el siguiente disco de esta artista.




MENCIONES HONORíFICAS


FERROCENTRO CLUB - VELOZ [EP]

DAISEY GARDEN - PHONES FOR BUGS [EP]

MARZO - EL DISCO BLANDO

PRESA -CUERPO EN LLAMAS

APA - APROXIMACIÓN PRIMERIZA AL [EP]

DEDEDEDE - MISIÓN SECUNDARIA [EP]





Y AL RESTO DE AGRUPACIONES, COLECTIVOS, BANDAS, PROYECTOS Y DEMÁS PARAFERNALIA DE LA ««ESCENA INDIE ASTURIANA»», SE OS QUIERE MUCHO <3



 
 


Honestamente, se me hace extraño pensar que llevo haciendo esta lista de series desde el año 2012. Insisto, porque hay personas con las que aún dialogo sobre este tema y que se fían de mis recomendaciones, así que vamos. Para este año, le di un mayor valor a las historia que me han emocionado. Estoy cada vez más saturado de historias intrascendentes, series creadas para generar el reel fácil o donde reina el cinismo como único motor del mundo. Tampoco fue un año particularmente brillante. Y aunque no las incluí, hago mención especial a La vida [breve], La Suerte, Yakarta, Sovietic jeans, After the party, Envidiosa, que las he disfrutado mucho pero cuyas historias no son lo suficientemente sólidas en su totalidad.


Por último, abro un paréntesis importante sobre esta coincidencia temática del año con Pubertat y Adolescence. Ninguna de las dos series es infalible, aunque la segunda resulte bastante más interesante en lo técnico y lo actoral. Pero el día en que los espectadores adultos SE INTERESEN, vean, disfruten y comenten en masa (con la misma intensidad con la que consumieran estas dos) otras series donde la adolescencia se retrate desde un lugar más luminoso, más complejo y menos punitivo, entonces sí: me gustaría iniciar una conversación. Mientras tanto, fue tedioso que esta etapa de vida se usara como símbolo y campo de prueba moral en 2025. No convirtamos lo adolescente en el centro de la fiscalización.



DIEZ Abbott Elementary (t4)


"We want books"

Abbott Elementary

Quinta Brunson  I ABC

temporada 4  I 2024-2025


Con formato de falso documental, cuenta sin condescendencia la problemática de una escuela pública sin recursos en Filadelfia, Estados Unidos. Lo hace en tono de humor, a veces con tintes utópicos, pero dándole el foco al personal docente, que enseña a pesar de estas dificultades constantes. Son ellos quienes educan, aprenden nuevas dinámicas educativas, protegen y luchan por un cambio en el sistema.


Su voz e intención ya esá asentada en la temporada cuatro: Janine y Gregory están juntos, por lo que se abren nuevas tensiones entre lo íntimo y lo laboral. Ava confronta su narcicismo y brutalidad pragmática en la dirección, con la pérdida de poder; y el resto del claustro: Barbara, Mellisa, Jacob y Mr. Johnson funcionan como una comunidad imperfecta.


La serie deja de ser anecdótica para profundizar en capas del tejido estructural: presupuestos, intervenciones del distrito, auditorías y consecuencias de la gentrificación. También introduce debates morales: ¿es corrupción aceptar sobornos disfrazados de donaciones de una gran empresa para renovar el material tecnológico del colegio a cambio de permitir la construcción de un campo de golf? ¿O es astucia ante la precariedad y la ausencia de un sistema que los proteja de esa empresa? ¿Sigue siendo corrupción si no es para beneficio propio, sino para los estudiantes? En ese tenso equilibrio, la historia insiste en dos ideas: cualquier “ayuda” puede ser invasión, cualquier reforma puede ser maquillaje. Y lo que queda es esa infraestructura secreta del cariño: sostener a otros todos los días como una forma de amor que no se aplaude, pero sin la cual el edificio se cae.




 NUEVE  Boots (t1)


"My job is simple: I destroy weaknesses. Then, I turn men into Marines"

Boots

Andy Parker  I  Netflix

temporada 1  I  2025

*Inspirada en la autobiografia "The pink marine" de Greg Cope White.


Cameron Cope es un joven gay que, al salir del instituto, no sabe muy bien qué camino tomar. Reprimido, en conflicto constante con una madre que lo ignora y con una fe ciega en su mejor amigo Ray, decide alistarse junto a él en el cuerpo de marines. El problema es que su historia transcurre en la década de los noventa, y ser gay en el ejército de Estados Unidos podría costarle una expulsión administrativa e incluso una acusación por infringir el código penal militar. Esa decisión apresurada se mezcla con un vínculo tenso con el misterioso sargento Sullivan, que está siendo investigado, y esa presión externa lo empuja a presionar a Cameron desde su posición de poder. No sabemos si para dejarlo en evidencia o para transformarlo en el mejor cadete. Este es el inicio de un mapa de masculinidades que se va construyendo y que no se discute en abstracto: se sufre en el cuerpo, en el entrenamiento, en el chiste del otro, en el miedo constante a ser leído.


A medida que avanza la tensa formación de los jóvenes reclutas, Cameron va enfrentándose a sí mismo en medio de la soledad. Muchos otros personajes van dándole sentido a este recorrido, en el que Cameron no es el único con una batalla personal: racismo, el dilema de lo físico, la familia, el futuro… son debates constantes en los que solo la camaradería puede salvarlos. Resaltan personajes como Eduardo Ochoa, sobre quien la esperanza, la bondad humana y la ansiedad marcan el terreno; o la divertida madre de Cameron, que hace de su desastre habitual un estilo de vida sostenido.


Boots no se limita a denunciar; observa el mecanismo: cómo el sistema fabrica hombres a golpes y luego les pide que no sientan. Lo que queda, al final, es esa pregunta incómoda: ¿qué significa "ser valiente” cuando tu guerra principal es no odiarte?





 OCHO  The white lotus (t3)


"This is what it looks like before a tsunami"

The white lotus

Mike White I HBO

temporada 3 I 2025



Adentrarse en esta serie es como ver un anuncio publicitario: entras a la cadena de hoteles atraído por el lujo, los paisajes, el elenco; pero basta con observar detenidamente a sus huéspedes para que se instale la incomodidad. En esta tercera temporada, el telón de fondo es Tailandia, y el reto era mantener el interés sin la presencia del personaje de Tanya. Para eso, sostienen esta historia deliberada entre Belinda y Greg alrededor del recuerdo de Tanya. El caso es que lo logran: sobreviven, y para ello fue muy atinado cambiar el tono. Este año el foco se desplaza hacia la espiritualidad como mercancía: un resort que vende calma, ritual, bienestar; pero hay un tono tenebroso, de un peligro mucho más evidente y letal que en entregas anteriores.


Entre los nuevos huéspedes están la familia Ratliff que funciona como núcleo perfecto de esa contradicción: Timothy intenta sostener la compostura mientras su vida real se desmorona; Victoria se agarra a los ansiolíticos y al control como si fueran formas de fe; y sus hijos, Saxon, Piper y Lochlan, arman un triángulo raro, tenso, donde la religión y la devoción chocan con el cinismo. En paralelo, está el viaje de Jaclyn, Laurie y Kate, tres amigas de toda la vida que se reencuentran dentro de una amistad con jerarquías; y la pareja del traumatizado y vengativo Rick Hatchett con una amorosa y protectora Chelsea. Y aquí confieso mi debilidad por las actrices Aimee Lou Wood (Chelsea) y Carrie Coon (Laurie), quien además nos regala uno de los mejores monólogos de este año en el capítulo final.


Lo más interesante es que la temporada no se ríe de la idea de buscar sentido, sino del modo en que el lenguaje del sentido se vuelve coartada: “soltar” como excusa para no mirar, “sanar” como forma elegante de seguir igual. Empuja esa incomodidad con paciencia (a ratos, incluso con lentitud deliberada), hasta que la violencia latente se vuelve literal. No como giro, sino como consecuencia. Mientras tanto, Gaitok, seguridad del hotel, sostiene, desde abajo, la parte más incómoda de esta serie: la desigualdad social como una señal implacable de desesperanza. Trabajar en la paz ajena, vivir con reglas que no pusiste, y descubrir que incluso la bondad tiene un límite cuando la violencia del poder te acecha.





 SIETE  The Pitt (t1)


"This place will break your heart. But it is also full of miracles"

The Pitt

R. Scott Gemmill  I  HBO

temporada 1  I  2024-2025



En esta serie, los espectadores acompañan a un grupo de médicos y pacientes durante un turno de quince horas en un hospital de Pittsburgh. Cada episodio cubre una hora de este servicio de urgencias. El eje de la acción es Robby, un médico veterano que carga con un trauma profundo a causa de la crisis sanitaria durante la pandemia de COVID. A su alrededor se despliega una serie de personajes, residentes o estudiantes, de los que se van desarrollando sus historias personales. En ese sentido, la serie no solo cautiva por su forma narrativa, sino por unas historias que se expanden y enganchan. Mención especial para la jefa de enfermería Dana, que no solo sostiene lo humano en un sistema fallido y exigente con sus trabajadores, sino que también crea un espacio posible de trabajo en el que todos importan. Es la gran cuidadora de pacientes y doctores.


Lo impresionante de la serie no es la adrenalina, sino el modo en que convierte el desgaste en lenguaje: falta de recursos, decisiones imposibles, pacientes que son historias completas en miniatura. Es, a su vez, una crítica al sistema sanitario estadounidense, a su potencial colapso y a la poca conciencia de lo humano. Los personajes aprenden, a veces a golpes, que la empatía es un músculo y también un límite. Y ahí The Pitt hace algo poco común: no romantiza el heroísmo sanitario, pero tampoco lo degrada; lo observa en su zona más real, esa donde salvar a alguien puede ser, simplemente, no dejarlo solo.




 SEIS  Hacks (t4)


"You are my voice"

Hacks

Lucia Aniello, Paul W. Downs, Jen Statsky I  HBO

temporada 4  I  2025


Fiel a su constante reflexión sobre el humor a través de distintas generaciones, se consolida como una de las series contemporáneas más sólidas y profundas. La famosa y veterana humorista Deborah Vance y su joven guionista, Ava Daniels, mantienen una tensa relación creativa en esta cuarta temporada. Tras protegerse y traicionarse en un equilibrio complicado, siguen entendiéndose aunque no lo quieran. Solo que esta vez un contrato las mantiene unidas: el late night con el que siempre soñó Deborah es una realidad, ¿pero a qué costo?


La temporada es especialmente rigurosa en su retrato del oficio: salas de guion, pánico de estreno, la reputación como moneda, la maquinaria de la televisión tragándose a quienes la alimentan. Deborah quiere el pedestal (y lo merece), pero el pedestal también te deja sola; Ava quiere ser mirada como igual, pero la igualdad no se decreta: se negocia y se paga.


Lo bonito y lo cruel es que Hacks no decide quién tiene razón; te muestra cómo el cariño puede expresarse como control, cómo la admiración puede pudrirse en competencia y cómo, aun así, hay vínculos que no se rompen porque son una estructura funcional.




 CINCO  Poquita fe (t2)


"Si pudiéramos vivir en una cueva, me iba. Pero no encuentro esa cueva"

Poquita fe

Pepón Montero, Juan Maidagán I Movistar Plus+

temporada 2  I  2025



A mí se me hace tan difícil hacer humor de lo simple, de lo cotidiano, y esta serie lo sigue sosteniendo con una facilidad impresionante. Parece una historia chiquita hasta que te das cuenta de que te está midiendo la vida con una regla doméstica. Empieza con cosas sencillas como la compra, la visita que se alarga, el “ya veremos” como forma de gobierno, y se expande a la convivencia con los suegros, los embarazos no deseados de la cuñada lesbiana, un nazi que no sabe hacer grafitis, no querer que te vean al lado de tu marido con sombrero, o la imposibilidad de deshacerte de una mesita cuando es más fácil deshacerse de un peligroso suéter nórdico.


En la segunda temporada, Berta y José Ramón vuelven con su química de pareja cansada, pero no rendida: se quieren, se irritan, se sostienen con torpeza. El mundo alrededor, familia, vecinos, rutinas, no aparece como “trama”, sino como presión. Y es que ahora están en la calle, sin un piso en el que poder convivir. Víctimas de la especulación inmobiliaria de Madrid, esperan la muerte de la madre de un sujeto que les prometió alquilarles el piso.


La temporada aprieta donde duele: la mudanza se vuelve un limbo y terminan en casa de los padres de ella, hasta que la convivencia empieza a asfixiarlo y deben separarse físicamente, irse a lugares diferentes. Y los personajes secundarios funcionan como espejos de lo que Berta y José Ramón no consiguen nombrar: que una relación también se desgasta por acumulación, por costumbre, por logística. ¿Cómo se guarda un pedacito de intimidad cuando todo el mundo tiene llave?





 CUARTO  Pluribus (t1)


"Happiness is contagious"

Pluribus (PLUR1BUS)

Vince Gilligan I Apple TV+

temporada 1  I  2025


Un día cualquiera, la humanidad se transforma en una colmena pacífica, feliz, sin conflicto. Todos son uno, el/la/le mismo. Esa forma de organización no es perfecta, pero parece generar una paz profunda dentro del sistema. Salvo por Carol Sturka, una reconocida escritora de romantasy que queda fuera de esta comunidad inalterable. Y aunque no es la única en todo el mundo, sí es quien manifiesta de forma explícita su descontento. Ser inmune aquí no es un privilegio: es una forma de aislamiento. Por cierto, maravillosa Rhea Seehorn en este papel.


A su lado aparece Zosia, una especie de chaperona del nuevo orden, y el juego entre ambas se sostiene entre la cercanía, la vigilancia y la extrañeza. Las formas en que Carol intenta adaptarse a la nueva realidad están en tensión constante con un duelo personal, íntimo, que no logra atravesar porque la colmena no deja de ofrecerle su apoyo. En ese sentido, no se trata de una serie de acción, sino de huir de una contaminación emocional.


En esta historia, la felicidad se convierte en sospecha. No te pregunta “¿quieres salvar el mundo?”, sino “¿qué parte de ti estás dispuesto a entregar para no sufrir?”. La colmena promete paz, pero también promete disolución: dejar de ser singular, dejar de decidir, dejar de doler. Pluribus tiene humor oscuro, sí, pero su combustible es melancólico: la idea de que la tristeza también es una forma de pertenecer a uno mismo. Ojo, que también hay una intención crítica evidente entre lo individual y lo social en torno a la adaptación a un nuevo sistema. Y puede tender a ideologizarse (aún más) y perder una reflexión final interesante. Es una serie bastante original y entretenida de ver.





 TERCERO  Common side effects (t1)


"The mushroom’s talking to me. It wants to grow"

Common Side Effects

Joseph Bennett, Steve Hely I Adult Swim

temporada 1  I  2025



Animación adulta con espíritu de thriller conspirativo: dos viejos amigos, Marshall y Frances, se reencuentran alrededor de un hongo, el Blue Angel, capaz de curarlo (casi) todo. Marshall lo mira con ética y paranoia de científico; Frances lo mira con esa mezcla muy contemporánea de necesidad y pragmatismo: “si esto existe, ¿quién se beneficia de que no exista?”. Y en medio entran farmacéuticas, gobierno, DEA y toda una maquinaria que complicará una trama que aspira a ser pequeña.


La serie se articula sobre situaciones y personajes que mantienen ese tinte absurdo propio de la animación. No en vano, los agentes Copano y Harrington ofrecen los mejores momentos, a través de su peculiar relación de amistad, aunque sean un hilo tenso al que conviene guardar distancia. No ocurre lo mismo con el CEO Rick Kruger o la madre de Frances, quienes, en lugares diferentes del ring, representan la lucha por el poder y las ganas de ganarle a la muerte: la esperanza en forma de mercancía.


Cada decisión o traición dentro de la historia dialoga con la vivencia explícita del consumo de ese hongo, sus efectos y lo que ocurre dentro del cuerpo y la mente. En conclusión, se hace tan difícil entender el entramado político/científico como la experiencia onírica de la salvación. Por eso es apasionante. Al final, la pregunta no es “¿y si hubiera una cura?”, sino “¿qué haría el sistema con ella?”.




 SEGUNDO  Task (miniserie)


"Answers are given on a need-to-know basis"

Task

Brad Ingelsby I HBO

miniserie  I  2025


Más que un simple thriller criminal en el que aparecen el FBI, robos violentos y unidades especiales, lo que realmente persigue esta miniserie es la pregunta: ¿qué hace que alguien cruce una línea? Cualquier línea: moral, ética, legal, afectiva. El tema va de ese cruce y sus consecuencias. Tom Brandis, interpretado por un conmovedor Mark Ruffalo, es un exsacerdote alcohólico, roto, con una pérdida familiar muy difícil de superar, que lidera una investigación junto al FBI. Por el otro lado está la persona a la que Tom busca: Robbie Prendergrast, un orgulloso padre desbordado que trabaja como recolector de basura, con un pasado familiar signado por bandas de moteros, que se convierte en un ladrón torpe por desesperación. Por esa razón, una noche, en un movimiento mal calculado, él y su mejor amigo se ven envueltos en un acontecimiento que alertará no solo a la policía, sino también a bandas vinculadas con el tráfico de drogas. Tom podría decidir acabar con el problema, pero una profunda responsabilidad humana, paterna y protectora lo conduce hacia un camino que sabe que será irrevocable.


Es por esa razón que la serie es tan poderosa. Se trata de personajes profundamente humanos, cotidianos, trabajadores, con una realidad que los supera. Cada uno de los secundarios tiene su propia historia, y son nudos importantísimos para el desarrollo de la trama. Nada de lo que se cuenta es en vano. No solo para resolver el crimen (que, si estás viéndola por eso, te pierdes el ochenta por ciento de la serie), sino para complicar la moralidad de sus personajes. Y para cuestionártela a ti como espectador. Entiendes el fango en el que están y no quieres que le ocurra nada a ninguno de ellos, por más terribles que sean. No por eso deja de ser emocionante, vertiginosa y sorprendente. Ambas líneas de acción dialogan en perfecto equilibrio.


Sufres con personajes como Maeve, tan bien interpretada por Emilia Jones, presa de su circunstancia: sobrina de Robbie, cuidadora de sus hijos y condenada a una única forma de vida. O Sam, ese increíble niño huérfano, que conmueve con su inocencia. Tom y Robbie transitan un camino muy complicado hacia la redención, porque esta serie habla de masculinidades adultas lastimadas que buscan el sosiego, la paz o el perdón. Es un ejercicio de fe en lo humano, de creer que el otro, por más desesperado que se encuentre, es capaz de no hacer más daño. Aunque eso cobre víctimas en el camino.


Profundamente triste, hermosa, catártica, con muchas capas de exploración y de esperanza.





 PRIMERO  Dying for sex (miniserie)


“You early millennials are so tragic”

Dying for Sex

Kim Rosenstock, Elizabeth Meriwether I FX on Hulu

miniserie  I  2025

*Inspirada en el podcast “Dying for Sex” de Molly Kochan y Nikki Boyer.


Aunque sabes desde el primer momento que esta miniserie será dolorosa, tiene un tono tan hermoso y divertido que no puedes dejar de disfrutarla. Una mujer con cáncer terminal decide explorar su sexualidad para alcanzar su primer orgasmo. Es un gesto de vida y un homenaje a su lugar en el mundo. Molly, interpretada por una poderosa Michelle Williams, intenta recuperar algo que el miedo, la culpa y una biografía complicada le habían expropiado: el cuerpo como lugar propio. Y junto a ella está Nikki, una amistad que funciona como sostén real: no la empuja, no la salva, la acompaña; pero que, a su vez, vive en carne propia los efectos y las consecuencias de ser cuidadora.


La miniserie es inteligente en cómo propone esta búsqueda: el sexo no se usa para escandalizar, sino para preguntar por la intimidad, por el consentimiento, por el deseo cuando ya no hay un futuro largo. Lo más emotivo no es lo explícito, sino lo delicado: la vergüenza que se suelta, el humor que aparece como defensa legítima, la ternura que se cuela donde uno esperaba solemnidad. Y, sobre todo, la idea de que la dignidad no siempre es “portarse bien”, sino poder decir “esto quiero” aunque sea tarde.


El Dr. Pankowitz, Steve, Noah, Gail, el vecino: todos los personajes enriquecen una trama que cuesta sacudirse. No solo por la relación entre ambas amigas, cuya dinámica sostiene cada acción, sino por la intervención de Sonya, la especialista en cuidados paliativos, que ayuda a Molly a ensamblar las piezas de su propia búsqueda personal.


Y aunque al final estarás rompiéndote, Molly y Nikki se habrán encargado, durante toda la serie, de que prefieras celebrar esa vida que acabas de ver.





 
 

Actualizado: 26 dic 2025



La expedición del CONICET en las profundidades frente a Mar del Plata, en julio y agosto de 2025, fue un momento revelador: no sólo por la lista de hallazgos, sino por lo que activó en miles de personas alrededor del mundo, mirando la oscuridad del mar como quien vuelve a aprender a preguntar. Al menos nosotros quedamos cautivados por cada nueva especie que se nos desvelaba en esa hondura, gracias a esos momentos brillantes que también puede ofrecernos internet, reuniéndonos como humanidad y expandiendo la idea de la realidad. Era como si esos animales, algunos extraños, nos dieran permiso para observarlos. Se pavonearon ante nosotros y brillaron, siendo, además, símbolo de resistencia. Esa curiosidad, simple, insistente, vital, es también el motor de lo que hacemos en pezlinterna.


Además, es imposible no sentirnos identificados. No sólo por nuestro vínculo simbólico con las profundidades marítimas, sino porque, casualmente, en julio de este año, tuvimos la fortuna de celebrar nuestro 15.º aniversario con algunos de ustedes, en nuestras primeras jornadas Ya nadie lee: mediación, lectura y jóvenes. Habitamos juntos esta conversación en torno a la cultura que se construye en comunidad. Es decir, también pudimos pavonearnos como los bichos raros que somos y, en consecuencia, alimentar esa curiosidad por nuestras exploraciones, búsquedas y selecciones.


Inspirados siempre por las grandes figuras que nos retaron y formaron, y a quienes les debemos parte de nuestro recorrido en este oficio: autoras como Marina Colasanti, que nos dejó este año y a quien echaremos de menos. Recuerdo que, en una entrevista que le hizo Galia Ospina para la Revista Babar, ella dijo que lo real le parecía poco para la hondura de la vida: “Tal vez porque las preguntas más importantes que nos hacemos están siempre más allá de las respuestas. Tal vez porque los humanos somos más amplios que nuestro mundo cotidiano”.


Manteniendo ese espíritu y como cierre del año, el equipo eligió treinta libros y algún que otro desvío hacia el fanzine, la ficción digital o lo audiovisual: no “los mejores”, sino los que nos hicieron ruido, los que brillaron ante nosotros en el fondo del océano editorial o de la producción cultural. Esa constelación no es un premio: es una selección crítica. Esa constelación no es un premio, es una selección crítica. De las lecturas previas a la selección final, resalta la presencia de la investigación científica y la curiosidad material como ejes temáticos, así como el uso de formatos híbridos. Otro tema que persiste es la idea del amor desde la necesidad de una reflexión contemporánea, del mismo modo que las inteligencias artificiales y la felicidad como sistema de control.


Como siempre, nuestro gesto central es destacar doce hallazgos peculiares, elegidos tras compartirlos con grupos de jóvenes y adolescentes. A estos doce destellos les pusimos el rótulo ELBRILLO2025, para ampliar la mirada, celebrar y resaltar otras narrativas.



EL BRILLO 2025:

DOCE HALLAZGOS, DOCE DESTELLOS



Sol Undurraga / Mujer Gallina

Ilustra: Sol Undurraga

EL BRILLO "2025"



Esta reseña se publicó en julio, pero queremos insistir en que volvió el zorro Chuleta. Somos muy felices. Puede que esta reseña sea poco objetiva, pero a veces uno debe permitirse el desacato lector. Pues aunque Zorro Chuleta nos causa una emoción que no se puede traducir en el espacio crítico, también pensamos que eso es un valor a considerar, que su personaje enternece a tal punto, que te coloca en una posición distinta durante su lectura.


Este álbum ilustrado se cuenta en dos tiempos, en la amistad entre el Zorro Chuleta y un conejo; y la historia de amor entre Rayo y Trueno, madre y padre del zorrito. El amor de ambos nació gracias a un concurso animal de bombas de chicles (de sandía) y a un hilo infinito que los une. Lo han creado juntos, masticando durante años. Ahora que Zorro los visita, se da cuenta que ese hilo, interminable y sin sabor, los aleja más de lo que los une. En ese sentido, y repitiendo la fórmula del primer libro, Zorro Chuleta idea tres planes bastante creativos para poder darle una nueva forma a ese chicle. Y es que, como dice su contraportada: ¿Qué gracia tiene un chicle que ya no sabe a nada? Básicamente es un “amiga, date cuenta”, con Rocío Durcal al fondo: “no cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”.


Es un inesperado, divertido y directo ejercicio simbólico sobre el desgaste de las relaciones amorosas. Un relato original acerca del amor como vínculo: de su irracionalidad, de lo que estamos dispuestos a ofrecer, y de lo que somos incapaces de dejar atrás. No sólo en el amor de pareja, sino también en el concepto de familia, y de las alianzas de los adultos con sus hijos, pues el Zorro Chuleta es quien interviene en aquello su familia es incapaz de nombrar. Llegándose a plantear preguntas del tipo: “¿Cómo se guarda un pedacito de amor?” ¡Puf!


Un texto sencillo, concreto, iluminado por el colorido trabajo de ilustración que, vale acotar, esconde pequeños personajes a lápiz. Son animalitos juerguistas, que forman parte de la composición de la escena sin que lo percate el color. Encontrar a estos seres distraídos, termina de darle una identidad festiva a esta propuesta dándole matices a un tema más bien difícil.





Paul Cox

Ilustraciones: Paul Cox

Traduce: Julia Osuna Aguilar

EL BRILLO "2025"


Este libro se llama Historia del arte, pero debes saber que no se trata de una cronología al uso. No pretende ordenar el canon con reglas de museo. Al contrario, esta historia se narra como un cuento, al que se le agrega una pizca de humor y hallazgos visuales. Paul Cox arma una “historia” en clave de narrativa gráfica, donde lo importante no es la acumulación de datos, sino el modo en que las imágenes piensan: el estilo como estado de ánimo, la forma como solución a un problema, el cuadro como escena, el uso de las líneas o de las cuadrículas como punto de apoyo.


Su protagonista, Luco Pax, tiene un conflicto dramático vital: el síndrome del lienzo en blanco. A esto se suma, posteriormente, un conflicto amoroso mucho más complejo, pues ama a la hija del rey, que está encerrada en la torre que da justo frente a su ventana. En ese acorralamiento artístico y personal, el libro se permite el disparate lúcido de darle un pincel mágico que lo conduce a un desplazamiento por referencias, épocas y maneras de mirar y, por lo tanto, a la radical originalidad de este relato. A través del humor absurdo, de la ironía acerca de la representación del poder, y haciendo uso de referencias clásicas como el “mítico” traje del rey, la estructura del relato va dando tumbos en una aventura abierta en interpretaciones.


El verdadero acierto de Cox es que no explica el arte: lo hace pasar por el cuerpo del lector con ritmo de aventura. Te deja con una sensación rara de familiaridad, como si ciertas obras o movimientos fueran, en el fondo, formas distintas de resolver el mismo conflicto: ¿qué hago con el mundo?, ¿cómo lo pongo en una superficie?, ¿cómo le doy forma al amor?






Autopublicación, 2025

EL BRILLO "2025"


G22 D22 es un fotolibro que parte de la ciudad. Nace en los buses de Bogotá y se construye desde la idea del tránsito. Las fotos se enlazan unas a otras y se despliegan en un recorrido sobre el papel Es un libro de imágenes para detenerse a observar estos registros de manos de personas foráneas que van en el bus: un recorrido de ida y vuelta, con planos detalle de lo que sostienen, aprietan o liberan. Es un ejercicio estético y artesanal, cuya poética propone mirar desde el movimiento, aceptando que el paisaje urbano no es postal, sino roce.


El título, con esa lógica de coordenada o ruta, sugiere una manera de orientarse que no es turística, sino más bien afectiva, cotidiana, casi de supervivencia. Y ahí el libro se vuelve interesante no solo por las imágenes que contiene, sino por la idea de edición como coreografía: cómo se “ordena” el movimiento sin domesticarlo; cómo se imprime la calle sin quitarle el ruido; cómo una secuencia puede convertirse en memoria. Más que un acordeón, el papel juega con sutiles cambios de dirección, como lo hace el transporte público. En ese sentido, G22 D22 no parece querer ofrecer una historia, sino abrir un método: mirar mejor lo que atraviesas todos los días y descubrir que el trayecto, cuando se atiende al detalle, también puede ser un lugar.





Elena Losada

Ilustra: Amanda Mijangos

Ekaré, 2025

EL BRILLO "2025"


Imaginen a una mujer: vecina, madre, abuela, tía, hermana, amiga, compañera de trabajo. En este caso, una mujer alta y robusta, que se repite exhaustivamente la típica frase de “ojalá pudiera multiplicarme”. Y, de repente, boom, se le cumple el deseo. Lo que hoy es una, mañana serán dos; pasado, otras dos más; y, al final de la semana, muchísimas: pequeñas, iguales, diligentes, obedientes con lo que deben atender afuera.


De eso va este potente álbum ilustrado, de una mujer que se transforma en muchas otras (iguales) para poder cumplir a tiempo todas sus responsabilidades. Eso sí, contado con una profunda delicadeza tanto en lo textual como en lo visual. Porque, aunque el libro va de romperse, el texto lo hace bajo el manto de un divertido cuento de corte tradicional, mientras que la imagen invita a unir piezas, paisajes, texturas y colores, dándole una sensación de inmensidad al retrato de su personaje. En ella se albergan la lluvia, la noche y el día, los eclipses, o el campo abierto, libre para recorrerlo; todo representado en su ropa, en su cuerpo.


Aquí la fantasía no es escapismo, sino espejo. La sobrecarga, las tareas, el cansancio y esa idea de que si una se organiza mejor “da”, se convierten en una escena concreta donde el desdoblamiento no arregla el problema, solo lo expone. Lo interesante es que el libro no se queda en la ocurrencia; pone a dialogar a esas mujeres idénticas como si fueran versiones emocionales (la que resuelve, la que se irrita, la que se culpa, la que por fin se escucha) y, en esa conversación, aparece la pregunta por lo que se espera de una mujer funcional. Como si, de repente, apareciera la voz de Virginia Woolf en Una habitación propia, diciendo: “Debería imploraros que recordéis vuestras responsabilidades, la responsabilidad de ser más elevadas, más espirituales; debería recordaros que muchas cosas dependen de vosotras y la influencia que podéis ejercer sobre el porvenir”.


Leemos con la esperanza de que esta mujer alta y robusta no solo se responsabilice de sí misma, sino que logre atender sus necesidades antes que las del resto, para que pueda liberar toda la inmensidad que alberga dentro de sí. Y finalmente, respirar.




Jiří Dvořák

Ilustra: Daniela Olejníková

Traduce: Dani Ordóñez

EL BRILLO "2025"



Los hongos están cansados de que otras especies cuenten su historia. Por eso, en un acto de reivindicación absoluta, redactan fanzines de carácter informativo, donde se reúnen entrevistas, investigaciones, mitología, recetas y otras curiosidades sobre el mundo de las setas. Este libro reúne el primer año de ejercicios disidentes en nombre de una ciencia más veraz.


Basta leer esta excusa ficcional para querer explorar este noticiero completo del mundo de los hongos, pero aún hay otros elementos que acompañan la propuesta: la clara diferenciación interna entre los distintos números publicados; las ilustraciones de tonos psicodélicos, que no solo sirven como apoyo de información científica, sino también como pequeñas viñetas de humor cuando la información lo requiere. Es un libro informativo que juega constantemente con la idea de lo fronterizo. Así como los hongos, es un libro que nace al margen. No deja de ser una enciclopedia seria, con fuentes, referencias e incluso un largo glosario de términos; pero, a su vez, se alimenta de esa frontera, expandiéndose por todos los rincones que los géneros del libro le permiten. ¿Es literatura? ¿Es un relato de ficción? ¿Es simplemente divulgativo? ¿Es un fanzine? ¿Es un libro ilustrado?


Hongos es un reto, sin etiquetas, para las personas jóvenes que comienzan a leer de forma autónoma. Su tono reivindicativo, pero a la vez entusiasta, de curiosidad contagiosa y asombro, permite que lo microscópico sea un paisaje en donde observar a los hongos como una red colaborativa, descomposición fértil, inteligencia sin cerebro: una manera distinta de pensar la vida en común. En 2025 ganó el premio BLIP al Mejor concepto en la primera edición de la Bienal del Libro Infantil y Pensamiento.


El libro te cambia la mirada cotidiana: sales y, de pronto, la humedad en una pared, una hoja en descomposición o un tronco viejo dejan de ser “basura natural” para volverse escenario de un trabajo silencioso.





Panic, 2025

EL BRILLO "2025"



Juego de aventuras costumbrista en primera persona, en donde quien juega se pone en la piel de Julián, un niño de ocho años profundamente obsesionado con el balón de fútbol. Tanto él como la pelota son como dos planetas dependientes que orbitan en una misma galaxia: la ciudad de Quito, en Ecuador. Julián juega fútbol durante los recreos, en su consola de videojuegos, en la calle con los amigos, en las plazas públicas, en las canchas; y es que su forma de dialogar con el mundo es controlando la pelota y driblando a su alrededor.


Está ambientado entre 2001 y 2002, durante la clasificación de Ecuador a la Copa Mundial de la FIFA, pero también en el año en que se cuece un cambio de gobierno, liderado por candidatos poco convencionales en los sistemas partidistas del país, y una crisis socioeconómica a causa de la forzada dolarización con la que intentaban ajustar la inflación. Y todos esos acontecimientos son importantes, porque el juego no solo va de la forma en que Julián juega ante el mundo, sino de cómo ese deambular por las calles lo lleva a escuchar conversaciones adultas a medias: personas molestas, cansadas, enamorados, noticias de fondo, a la fanaticada. Es una construcción fragmentada del clima social y emocional de una ciudad. Eres un niño que juega en medio de una compleja crisis real.


El gran acierto está en la estética: el uso de imágenes documentales de la ciudad como escenarios, pero como si fueran daguerrotipos saturados, con tonos de colores prácticamente oníricos; y los personajes y objetos para interactuar, construidos de forma más convencional, en blanco y negro, para hacer más intuitivas las relaciones dentro del juego. Su narrativa, construida a base de fragmentos de vida, recuerdos e incluso un futuro adolescente del mismo Julián, no solo apela a la nostalgia fácil, sino a la reconstrucción de la memoria histórica de un ciudadano común y corriente. En este caso, la autobiografía de uno de sus creadores, Julián Cordero.


Y aunque, sobre este juego, Jaime Yáñez prepara un texto más a profundidad para analizarlo (y que publicaremos en las próximas semanas), nos quedamos con una pregunta latente: ¿qué momentos nacionales forman parte de nuestro desarrollo sin que lo sepamos?






Walter Binder

Ilustraciones: Irene Singer

Diego Pun, 2025

EL BRILLO "2025"




Antes de reseñar este libro, es importante entender que hace falta una actitud diferente por parte de la persona lectora que vaya a encararlo. No es un libro de historias o soluciones, ni tampoco un libro informativo, sino un diario de viaje imaginario que se rescata, con todas las dudas que acarrea una investigación en curso. Y es que, al explorar un diario de viaje ajeno, se tiene que activar la curiosidad lectora. No sirve de nada entrar, hurgar y abandonar, sin soltar las expectativas de ese algo que se puede revelar. Porque, en un diario de este tipo, el lector encuentra pequeños hallazgos en viejas cartas, notas a mano, dibujos, fotografías o restos de aquellos elementos que se investigan: en este caso, hojas o flores.


El diario perteneció a la doctora Brenda Twiler, una apasionada botánica argentina que viaja tras la flor del lirolay en el valle de Catamarca, durante el año 1927. Esta flor, según la leyenda, es capaz de curar la ceguera. Sin embargo, no hay pruebas reales de que exista. La Dra. Twiler se obsesiona con un imposible, por lo que esta investigación se equilibra entre la rigurosidad de la ciencia y las imprecisiones de un relato social. Este cuaderno de campo se construye desde la profunda esperanza que la doctora deposita en esa palabra iniciática con la que imaginó al lirolay. Es el centro de todo en este libro.


Por eso es importante la materialidad en este ejercicio de lectura. Por un lado, el diario mantiene constante un registro de notas, observaciones, avances y contradicciones; y, por el otro, la leyenda del lirolay está en el centro, como un pequeño cuaderno anexado a este diario, como diciendo que no hay un conocimiento puro sin una historia haciendo fuerza por la espalda. En ese sentido, ¿qué persigue la doctora cuando persigue algo así? ¿La cura, la gloria, la prueba, la fe? En varias versiones del mito, el lirolay promete devolver la vista. Y entonces el libro te pone a leer sobre la vista cuando lo que realmente está en juego es la mirada: no “ver” como función biológica, sino ver como forma de estar en el mundo.


No en vano el libro, como artefacto, registra elementos almacenados a partir de profundidades, fotocopias, cartas escritas a máquina, notas a mano, y una sensación de papel envejecido. Esa estética propia del archivo está creada por una persona que duda.


Elegir a un personaje ficcional femenino para que inicie esta expedición sola no es casual: se erige ante la necesidad de redefinir la mirada de la ciencia alrededor de lo femenino y de todas aquellas expediciones que no se registraron, no se contaron o que no pudieron ocurrir por ser mujeres. ¿Cómo se guarda un descubrimiento que no se puede demostrar?




Piu Martínez, Cibrán Rico, Suso Vázquez

Ilustra: Luis Seoane

Fabulatorio / Fundación Luis Seoane, 2025

EL BRILLO “2025”


Los abecedarios son formatos absolutamente maleables, siempre dispuestos al juego. En un principio sirven de ayuda para configurar el mundo a través del lenguaje: enseñar letras con las que nombramos determinadas palabras. Sin embargo, un abecedario también depende del lugar de enunciación desde el que se construye su identidad. No se trata solo de nombrar, decir o repetir, sino de observar y leer desde otro sitio. Es su estética la que, deliberadamente, reconfigura una forma determinada de narrar el mundo. En este caso, el abecedario busca asociar palabras en gallego con el arte figurativo de Luis Seoane.


Nacido en Argentina y fallecido en España, este curioso artista pasó su vida (creación, implicación política e investigaciones) alternando entre Buenos Aires y Galicia. Su labor, siempre vinculante, lo llevó a ser reconocido en Galicia como un artista más de esa tierra.


Más que un libro tributo a su labor, es una forma atractiva de recorrer su propuesta artística.

Las letras y las palabras van generando un ritmo, página a página. Y, si bien es un libro pensado para las primeras infancias gallegas, también invita a retar a esa "primera mirada" de la imagen. Funciona para personas, lectoras o no, de cualquier otro lugar, cuya relación con el arte se limita a la convencionalidad: este abecedario sirve como detonante simbólico de las formas en que se puede reconfigurar una idea. Lo hace a través de una técnica en la que la composición, los colores y el diseño son relevantes. Pero además, para aquellos que son más puristas, cada lámina con una obra de Seoane incluye, en la parte de atrás, su referencia. Es un libro autoconsciente de su intención formativa.


De este libro no nos interesa tanto el factor pedagógico —que lo tiene—, pero no queremos detenernos ahí; lo que buscamos es entender su propuesta transgresora. Toma la intención educativa del abecedario para crear un libro de artista accesible para todas las personas, tanto en su valor simbólico como en su materialidad. Hay un compromiso, por parte de la edición, por acercar el arte fuera de las galerías. Se vale del objeto libro para construir una experiencia cercana a lo cotidiano: el uso del espiral, las cartulinas gruesas, los colores estridentes, la tipografía en mayúsculas. Está pensado para el uso diario y constante de los pequeños, pero también para un encuentro insubordinado con la cultura. No importa por dónde lo abras: te confrontarás con una pieza de arte fuera de la formalidad museística. Le quita solemnidad a la idea del arte, volviéndolo un lenguaje próximo, habitable y cercano para quienes se interesen.





Cristina Sardà

EL BRILLO "2025"


El título es directo: una vaca llamada Blossom, el reconocido médico Edward Jenner y James, el hijo del jardinero, son los cimientos fundamentales para un relato que cambiará el rumbo en la historia de la salud y la ciencia. La identidad de esta historia, por lo tanto, es la de un libro informativo. Busca explorar el origen de la vacuna contra la viruela. Sin embargo, por la manera en que estructura la narración y por la estética de la propuesta, el libro se va configurando como un interesante ejercicio híbrido entre lo ficcional y lo divulgativo.


De hecho, la propuesta visual aleja, a quienes leen, de vincular los avances médicos con laboratorios blancos y esterilizados. Por el contrario, el uso del color en el papel, la elección de la tipografía y el diseño y dirección de arte de la misma autora permiten explorar la medicina desde un lugar mucho más humano. El libro no se queda en el mito del “genio solitario” ni en la cronología escolar. Hace algo más interesante: reconstruye conexiones. Te va llevando por una cadena de hechos y decisiones que no avanzan en línea recta, sino a saltos, a tanteos, con esa lógica humana de ir probando, equivocándose y mirando el mundo con obsesión y curiosidad.


En este libro resalta el tono con el que el texto busca crear espacios didácticos: no pretende enseñar ni confrontar. No hay solemnidad, sino un ritmo distendido, placentero en la acción de investigar, y en entender cómo los diversos procesos históricos y los personajes que lo habitaron permiten el avance de la ciencia. No solo a partir de la viruela, sino en un camino expandido sobre el desarrollo de la vacuna como protección para el ser humano.


Resaltan figuras como Lady Mary Wortley Montagu, Jemima Blackburn y Beatrix Potter, mujeres cuyos aportes a la investigación fueron fundamentales: ya sea por insistir en la importancia de la observación científica, y en cómo el arte, en consecuencia, podría registrar y generar conocimiento; o por decisiones de índole social (en el caso de Lady Mary) que permitieron construir un territorio cultural para futuras investigaciones sobre los procesos de infección.


Un libro en el que la cadena de decisiones humanas genera observación, desarrollo y pistas para investigaciones de carácter social. La autora sabe cómo construir esta narrativa en un relato absorbente e interesante.




Gene Luen Yang

Ilustra: LeUyen Pham

Traduce: Rubén Lardín

Astiberri, 2025

EL BRILLO "2025"


Durante la infancia, Valentina adoraba celebrar el Día de los Enamorados. No es casual que su nombre sea similar al del santo al que se le atribuye esa fecha. La celebración consistía en hacer tarjetas de felicitación para su padre o sus compañeros de clase: ella gestionaba, con excesiva alegría, esa necesidad de dar amor. Quizás ese sea el motivo por el que un rozagante Cupido (al que solo ve ella) asume la misión de acompañarla en esa demostración incesante de afecto.


Pero, a los catorce años, se encadena una serie de desalentadoras noticias sobre su pasado y su presente, lo que la conduce a una profunda desilusión: su madre no está muerta; la abandonó. Y su padre le mintió todos esos años para protegerla. A esto se suma una abuela profundamente religiosa, que termina por separarla de la ilusión con un presagio cósmico-generacional: “nuestra familia desafortunada para el amor”.


En consecuencia, Cupido se desintegra para transformarse en el tenebroso fantasma de San Valentín, el original y antiguo obispo de Roma, quien le reclama a Valentina su corazón a cambio de no sufrir como lo hicieron sus padres. La única forma de liberarse es encontrar, en un año, al amor verdadero. Y sí, esta novela gráfica puede parecer solo una historia de amor convencional, construida sobre una propuesta narrativa perfectamente adaptable a una telenovela. Engancha: hay giros dramáticos, secretos familiares, insólitas casualidades, encuentros amorosos que aumentan la tensión. Pero no es la única capa sobre la que se cuenta esta historia. No se trata solo del amor como fin último, sino de entender cómo determinados gestos construyen al amor como una forma de cuidado. La pregunta que atraviesa esta etapa juvenil de Valentina es: ¿en quién confío si la primera historia de amor, la familiar, se me acaba de romper?


Esta novela gráfica, ganadora de tres premios Eisner (mejor nueva novela gráfica, mejor publicación adolescente y mejor guion), explora varios de los criterios con los que la crítica cultural y escritora bell hooks desarrolla su tesis sobre el amor en el siglo XXI: “Fue la decepción y una sensación generalizada de infelicidad lo que me llevó a reflexionar a fondo sobre lo que significa el amor en nuestra cultura”. En parte, se acerca al miedo que las nuevas generaciones tienen al sufrimiento y a la “inversión emocional” a la hora de entregarse al amor, anulando toda posibilidad de felicidad. Pareciera que no son capaces de sostener una intimidad sin riesgos: los productos populares de consumo acerca del amor refuerzan esos mensajes, al igual que los ecosistemas familiares fracturados por una idea tradicional del amor, ajena a la libertad y al cuidado. Sin embargo, no es que la novela sea una tesis teórica sobre el amor contemporáneo; de hecho, el gran logro del guion es que no abandona su esencia adolescente mientras explora este sentimiento a nivel cultural, social y religioso.


Valentina, de origen vietnamita pero nacida en Estados Unidos, dialoga constantemente con la identidad cultural de su familia (y la suya propia), así como con la construcción de un entorno religioso ajeno a sus convicciones. Las preguntas que se desarrollan en este proceso de desilusión se vinculan con cómo una generación desencantada es capaz de encontrar excusas diversas para entregar su corazón al silencio, con tal de no sufrir. La apuesta final es sanar una herida que pertenece a su genealogía para poder redimensionar la idea del amor como posibilidad.


La intención no es didáctica. Al contrario, se mezclan el humor, la amistad, los secretos, las cartas, la vergüenza y la contradicción con un sistema simbólico rodeado de espíritus, promesas, bailes tradicionales, celebraciones y un calendario que le empieza a jugar en contra. No porque el amor sea la respuesta: esto no va de clásicas princesas Disney, sino de que darse permiso para el amor y para el sufrimiento también es una forma de reconfigurar la vida y el futuro. El dolor es parte del paisaje afectivo.


Valentina no se vuelve cínica; se vuelve más lúcida. Se entrena con contradicciones, con conversaciones difíciles, con perdones imperfectos y con esa decisión rara de seguir siendo tierna sin ser ingenua. En definitiva, es una novela gráfica sobre el amor (de esas en las que los lectores también se ruborizan y dan griticos), bastante entretenida de leer.





Jimena González, Gizeh Jiménez, Sara Uribe, Sandra Sánchez, Lázaro Izael, Citlalli Ixchel, Elvis Guerra, Elizabeth Rivera, Lia García (La Novia Sirena), Alioth, Sabina Orozco, Lucía Rueda, Iveth Luna Flores, Eui Chin Talamantes, Alex Toledo, emaLúa gcanchola, Odette Alonso, yol segura, Romina Jauregui, Priscila Palomares, Nancy Niñofeo.

Selección y prólogo: Gizeh Jiménez & Priscila Palomares

EL BRILLO “2025”



Perra Mala 666 es un título que, en sí mismo, mezcla distintos calificativos asociados a la maldad, a lo diabólico, a lo impúdico de lo femenino. Perra (el meme de “yo también soy perra y muerdo”); Mala (como Lilith, la primera mujer creada con “inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro”, según la interpretación de un midrash judío del siglo X); 666 (el número de la bestia). Es un título construido para causar alarma, tanto en quien escucha como en quien lee. No promete ni quiere ser un lugar cómodo ni delicado: se anuncia como una forma de estar, desde esas etiquetas con las que suele señalarse lo que las personas no son capaces de nombrar. Esta antología es un registro comunitario de poemas (y realidades alternas) que no se enfocan en su “calidad” como piezas canónicas, sino en su capacidad de sonar estridentes, inquietantes, imperativas.


Este libro representa más de siete años de voces disidentes en distintas ciudades de México, en donde se han dado encuentro personas jóvenes con adultes, migrantes con natives, habitantes de la ciudad con los de la ruralidad. Es un poemario que no sólo reúne sino que convoca, como labor de pequeño archivo, algunas voces que han usado el micrófono abierto para enunciarse desde la poesía. Gizeh Jiménez, la persona encargada de iniciar, mantener y sostener este proyecto, “busca poner en el centro las voces de las personas trans y disidencias sexogenéricas”. Ella arma esta relevante selección en formato libro para acercar esas pequeñas obras a todes quienes aún no les han escuchado.


La compilación mezcla voces reconocidas con poetas novates. No hay un proceso de edición, sino de acompañamiento. Se respeta la oralidad como un acto político, pues no se pretende domesticar la temperatura de una palabra: una confesión, una huella dicha al micrófono. Se nota que este libro no nació para agradar a un canon, sino para inventar un lugar: uno donde escribir no sea permiso, sino derecho; donde la poesía no sea un club, sino una puerta. Es un libro para leer en voz alta.


Y ahí está su verdadera fuerza: Perra Mala 666 no funciona como vitrina, funciona como coro. Un coro de experiencias: el cuerpo como territorio, el deseo como idioma, la violencia como marca social, la identidad como algo vivo y cambiante, la amistad como forma de sostén real. Más que poesía, es una atmósfera en la que quienes leen se adentran, se confrontan, se identifican o se remueven. Hay diversidad de tonos, formas, construcciones, diseños: la palabra es arcilla que se moldea y, de manera irremediable, también conmueve.


Al final, la poesía muta de género a gesto. Existe porque alguien, alguna vez, se puso de pie con su voz para decirle algo al mundo y reorganizarlo alrededor de esa voz. El libro se presenta muy bien editado: una portada rosa, poderosa; biografías identitarias; estructuras cuidadas y detalles de viñetas que, como copistas, agregan información extra a algunas palabras sueltas de los poemas. Poder tener ese material impreso en papel es un gesto de presencia y pertenencia en el mercado cultural, que marca un acento y abre otras posibilidades de movilizar la palabra fuera del cuerpo.


"Acá, del otro lado de la esperanza, estamos dulcemente solas".






BREAK THE BEAT

Juan Sebastián Mosquera Calle

EL BRILLO "2025"


Un cortometraje en el que dialoga la intención documental con una propuesta promocional de un torneo de breakdance en Guayaquil, realizado por la Universidad Casa Grande. Recopila el registro en audio de entrevistas realizadas a sus jóvenes participantes, quienes revelan la función del baile urbano en sus vidas: refugio, identidad y la posibilidad de reescribir la propia historia en una ciudad marcada por lo adverso. Incluso, se extiende a representaciones de otros países de la región, pues el movimiento migratorio también es fundamental en el encuentro de estos bailarines.


Lo que funciona es la combinación entre la energía de la competición (cuerpo al límite, técnica, mirada del otro como juicio) e intimidad: por qué baila cada quien, qué está sosteniendo cuando gira, qué se está salvando en el movimiento. La narrativa visual apuesta por el dinamismo sin perder humanidad. No es videoclip: es ritmo con contexto; es el hip-hop como estética de comunidad y disciplina.


El cortometraje detona la posibilidad de una exploración mucho más profunda sobre cómo el cuerpo deja de ser blanco de violencia o cansancio para convertirse en herramienta de expresión y pertenencia.





EL BRILLO 2025:

OTRAS RECOMENDACIONES DEL EQUIPO


Cada fila podría funcionar perfectamente para una franja de edad. Si partimos de más de diez años, la siguiente sería doce, catorce y dieciséis. Pero sabemos que, para que un libro calce en esa edad de recomendación, hay que conocer a la persona que lee. Es probable que alguna de las sugerencias para mayores le venga perfecta a un grupo más pequeño: ambicioso, dispuesto a romper esquemas. Neal Shusterman, por ejemplo, suele tener ese efecto. O que libros como Corazón de maíz o Hansel y Gretel se recomienden para lectores más pequeños, pues depende también del desarrollo lector de las infancias que transitan a la adolescencia.


Parece obvio tener que insistir en esto, pero no podemos dar por sentada la realidad de quienes leen. No hace falta encerrarlos en jaulas clasificadas. La idea es esta: si vas a mediar con ellas, ellos y elles, ¿qué preguntas estás dispuesta a responder en el proceso? En fin: que no se fíen ciegamente. Las narrativas que recomendamos lo que hacen es elevar el nivel de exigencia o recolocar las fronteras de los temas que se manejan, cuya cercanía suele estar más ligada a una determinada edad. Que confíen en su criterio; para eso está la buena literatura y todo lo que se construye alrededor de ella. Si confiamos en la autonomía de los lectores jóvenes, ¿por qué no confiar también en nuestra intuición como personas que median?


Lean, vean, exploren y disfruten, cada libro contiene su propia reseña:





ABRAZO A UN DESTELLO CONSTANTE:


Para despedirnos, este año hemos visto cómo proyectos editoriales o libreros han cerrado sus puertas o cambiado de formato. En los tiempos que corren, de tanta incertidumbre, es lícito buscar otras alternativas. Para nosotros, también es un gesto de valor saber cuándo hay que parar, reflexionar y cambiar de rumbo. Sin embargo, hay una decisión de cierre que nos tiene de capa caída. Porque no sólo son aliados, sino amigos; y un hallazgo que no ha dejado de brillar en los últimos diez años: Libros Mr. Fox, librería colombiana que hemos visto crecer en todas sus facetas y sucursales. Siempre desde la admiración y el cariño, porque han arriesgado, crecido, avanzado, reinventado, como una especie mutante capacitada para este arduo recorrido cultural. Su imparable creatividad e ingenio los ha llevado a ser referentes en el gremio. Martha, Alejandro y Lucas siempre han estado cerca de nosotros, formando parte activa del ecosistema de nuestro proyecto, y ahora que cierran la madriguera nos queda un sabor amargo, pero también la iluminada certeza de que esa astucia zorra los llevará a nuevos bosques libres donde poder encontrarnos en el futuro. Aún quedan propuestas en su tintero, así que visiten sus redes sociales. Esto, más que un lamento, es un brindis decembrino, con el brazo bien en alto, para homenajear el buen hacer de la buena gente.


Y, como gesto pop, les dejamos esta canción empoderada que fue insistente e incisiva durante todo el año, porque para brillar hace falta más que un baile:








 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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