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NUNCA SE OLVIDA

Alejandra Algorta & Iván Rickenmann

Babel, 2019


Fabio es un experto ciclista. Sus amigos y vecinos del barrio lo decían constantemente: no hay relación más estable que la de este niño con su bicicleta color salmón. Tal vez comparable a la conexión que su madre tiene con la música de Romeo Santos cuando hace el pan para el negocio, pero quizás eso no importa ahora. Fabio recorría las difíciles y empinadas calles de Bogotá con una destreza mayor que la de los buses, como el que maneja su padre todos los días. Esta historia es el retrato de una familia de estrato bajo en una ciudad tan complicada como Bogotá, como cualquier ciudad grande en América Latina. Hasta que un día a Fabio le ocurre un evento que le cambiará la vida: se olvidará de manejar su bicicleta.

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Babel vuelve a sorprendernos con el formato de su colección Frontera, ilustrada con esta entrañable novela que nos invita a transitar la cotidianidad latinoamericana. Fabio, a partir de la compleja relación con sus padres y de una anciana vecina mal llamada "Malicia", logra entramar un viaje personal e íntimo a través de su propio miedo, el miedo al olvido. La aguda construcción del personaje invoca a sutilezas y conflictos propios de la infancia, que no logra perturbarse ante el entorno y sus dificultades. Su miedo al olvido no solo se reduce a la bicicleta, sino a él como persona en un entramado social tan complejo como el de la ciudad, el ser adulto y la identidad. Ser y pertenecer a una sociedad que lo observa en la periferia.

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El discurso de la ilustración nos recibe con secuencias largas de las calles de Bogotá hechas en carboncillo, encerrando al lector en este ambiente casi fotográfico sobre las calles y la presencia de la ciudad en la vida de sus habitantes. Al final, como acto de liberación, el viaje rompe las fronteras de la ficción y del diseño, evocando la amplitud y el reconocimiento de la memoria tanto personal como del otro, entendiéndose como comunidad lejos del olvido.



 
 

CIGARRA

Shaun Tan

Traduce Lidia Pelayo Alonso

Bárbara Fiore

2018

medalla adolescente


Cigarra es el trabajador ideal. No molesta, no cuestiona, no se detiene. La plenitud de su vida se la dedica a aquel edificio gris donde están las oficinas, tal vez hasta donde habita, porque el sueldo no es suficiente para vivir. De Cigarra se burlan, lo ignoran, lo atacan... Cigarra solo trabaja, trabaja y trabaja.


Un álbum estéticamente potente. Publicado por Barbara Fiore a finales del 2018, pero descubierto por nosotros este año. El autor e ilustrador Shaun Tan siempre enfrenta a sus lectores con un trabajo plagado de significados y virtuosismo. En este caso, deja a un lado la grandilocuencia visual para ofrecernos unas discretas ilustraciones grises, acuarelas densas que hunden al lector en el mismo universo triste de Cigarra, rodeada de oficinas frías y edificios de hormigón. El trabajo creativo detrás de la publicación de este libro es igual de interesante: una figura de arcilla y pequeñas representaciones en maqueta que sirvieron de inspiración para el resultado final de las imágenes con las que vemos la soledad de Cigarra.

El texto sonoro, simbólico, con una lograda traducción que acompaña al que lee como el canto de una cigarra página tras página. Y el final, inesperado, doblemente inesperado, le entrega al lector un suspiro de alivio a la vez que un metafórico grito de libertad.

MEDALLA: es un libro brutal, porque es bellísimo. Pero es brutal por lo bruto, que duele al verlo, y uno piensa si ese es el destino de todos los adultos. El futuro no parece nada más, como una prisión; da mucha ansiedad que este sea el desenlace de los humanos. Este libro da permiso al lector de que pueda repensar el futuro. Es un libro para todas las edades y que da como poder. Es que el final, ese final. Es como el power del humano libre. ¿Los alienígenas serán cigarras de esas?, ¿nosotros podremos ser otro tipo de humanos de mayores?


 
 


SIETE CUERVOS & OCHO CUENTOS

Jairo Buitrago & Juan Camilo Mayorga

Cataplum libros


Siete cuervos llegan a la puerta de una granja para anunciar que son siete príncipes y, como tales, deben ser tratados. Un ángel de la guarda, sublime y etéreo, es cuestionado mientras decide acompañar a una ágil niña perdida en el bosque. Androcles descubre, camino al colegio, cómo domar a un león. Unos invasores extraterrestres llegan un viernes a casa de un hombre solitario excesivamente amable (para que vean que también tenemos demostraciones pacíficas en nuestra literatura, queridos alienígenas) y Luis le hace a sus padres una larga lista de preguntas trascendentales: "¿Cómo voy a saber cuál es el último día en que voy a ser un niño? ¿Alguien te avisa en la escuela o algo así? ¿Me harán una fiesta?". Estas son apenas algunas anécdotas de los ocho relatos que reúne la voz de una infancia inquieta, divertida, subversiva, pensante.

La gran virtud de este libro radica en la voz narrativa de su autor, quien aún en la actualidad se mantiene fiel a la manera de pensar de la infancia. No la subestima, la conoce, sabe traducir la forma en que conciben y entienden el mundo que los rodea. No asume ni se inventa a un lector infantil sino que lo aborda desde la inocencia, la duda y la alegría. Además que, pocas veces, encontramos libros que apelan a un humor entrañable e inteligente. En cada relato, todos al mismo nivel de calidad, se transmite tanta naturalidad y espíritu picaresco que permite al lector sonreír como cómplice observador.

​Las ilustraciones no solo acompañan sino que alimentan el espíritu juguetón de cada una de sus historias. El uso exclusivo del color amarillo, sus personajes caricaturescos y ese trazo tan incorrecto, muy del estilo de Mayorga, se traduce en el ligero tránsito discursivo que apela al niño. El formato cuaderno brinda ese carácter informal que le da más identidad al libro.




 
 
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