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Cadena: Hulu Creador: Bruce Miller (basada en la novela de Margaret Atwood) Temporada: 1


Para hablar de esta serie debo escribir los nombres de dos actrices: Elisabeth Moss y Samira Wiley. Creo que sin la fuerza de estas dos interpretaciones, la serie no hubiera tenido el mismo revuelo.

El personaje de June / Offred es quien lleva toda la cadencia de la serie. Sí, me refiero al ritmo pausado, a sus silencios, sus sonrisas cómplices, su constante observación a ese nuevo y trágico mundo que se despliega ante sus ojos. Es una mujer llena de vitalidad, pero que ha perdido absolutamente todos sus derechos en esta nueva sociedad totalitaria. Estamos viendo una aparente pérdida de la fe a la nación.

La serie se desarrolla en una alternativa distópica de los Estados Unidos, en el que las mujeres no tienen derecho al trabajo, ni a leer, ni a manejar dinero. Pero incluso más, si eres una de las pocas mujeres fértiles que ha dejado la contaminación y otras causas; pues entonces serás una criada. Es decir, serás asignada, bajo un regio proceso de reeducación, a la casa de algún gobernante que deba procrearse.

No se trata de un matrimonio consentido, sino más bien una violación constante. Y sólo quedan dos opciones: la resignación o la muerte. Aunque June, poco a poco, va descubriendo que existe una tercera alternativa: la lucha.

Pero también está Moira / Ruby, que es interpretada por Samira Wiley, la segunda mujer que nombro al inicio, y es quien representa esa lucha. Ese intento de huir, por cruzar a través de la ilegalidad, por defender su derecho a ser mujer en una sociedad en la que eso es condenable.

Una serie increíblemente bien actuada y dirigida, con un ritmo a veces lento, muchas más veces angustioso. La dirección de arte juega con una artificialidad que le da un aspecto más sombrío a los hechos. Una crítica férrea a la imagen de la mujer en la sociedad, y una mirada que aturde como posibilidad del mundo nuevo. Es una serie de la que dejo de decir muchas cosas, porque estoy seguro que habrán muchos más que dirán cosas mejores sobre ella. Espero que no sólo se lleve premios (que lo hará), sino que la discusión que abre la serie pase a otras instancias, a otros destinos.



 
 

Cadena: Netflix Creador: Chris Brancato, Eric Newman y Carlo Bernard. Temporadas: 3


Sé que muchos estarán diciendo que basta de reivindicar la figura del narcotráfico. Que Latinoamérica es mucho más que eso; y quizás estoy algo de acuerdo. Pero mi obsesión por las historias se preguntaba cómo podían sostener esta serie sin la presencia de Pablo Escobar. Si bien es cierto que a mí el narco carioca no me transmitía nada, esta vez me llamaba la atención ese empeñado intento de contarnos qué ocurrió con el cartel de Cali.

Cuando empezó la tercera temporada la vi los primeros minutos con recelo, pero bastó el primer episodio para quedarme enganchado de forma casi adictiva. Les cuento: el cartel de Cali pretende, tras pactar con el gobierno de turno, cerrar el negocio de la droga, pagar una condena simbólica a la justicia, y quedarse con las arcas llenas de dinero para que su familia pueda seguir viviendo de dicha riqueza. Pero la avaricia no siempre es buena consejera para el resto de las piezas del juego.

Les digo que la vi de un tirón, porque las secuencias de acción estaban tan bien logradas e hilvanadas, que sentías vértigo y hasta peligro si dejabas de seguirlos. En gran parte se debe a la presencia del personaje de Jorge Salcedo, quien fue interpretado de forma regular por Matías Varela, pero cuya historia y parquedad (que no era premeditada) te generaba aún mucho más estrés. Quizás por la posibilidad de que cualquiera pudiera estar en la situación de Jorge.

Tú no te sales del narcotráfico, él sale de ti.

Ahora bien, todo lo que Pablo Escobar no despertaba en mí, lo pudo lograr Pacho Herrera interpretado por Alberto Amman: ser peligroso, sexy y provocador. Además que la secuencia del baile de los dos hombres al final del primer episodio con Dos Gardenias para ti sonando de fondo, es una gran secuencia. Es como un vampiro de crepúsculo homosexual, con armas y coca. Destaco también al personaje de Francisco Denis, Miguel Rodríguez Orejuela; y la interpretación de Javier Cámara como Francisco Pallomari, que lo dio todo para parecer un chileno que pretendía parecer colombiano.

En fin, que tampoco la esperaba en la lista, que subía sola a partir de adrenalina, que tenía tiempo sin dar saltos en la silla, estrenarme, y correr para acabar de ver la temporada. Y que tiene una gran factura y un argumento que busca cuestionar a los gobiernos, a los poderes, a Estados Unidos, y va mostrando como la droga ha tejido sus redes en todo durante la historia de los países latinoamericanos. Ese arriesgo es lo que valoro y respeto como producto final.

Creo que, además, en esta temporada, la edición es fundamental para dar esa sensación de que todo paso en falso puede ser la definitivo para ellos.


 
 

Cadena: Netflix Creador: Raphael Bob-Waksberg Temporada: 4


Creo que a partir de ahora, el orden de las series es mera sugerencia. Porque estas cinco me encantan. Bojack fue mi número uno del año pasado, y no es que haya bajado, es que vi aún más series. Este año, nuestro amigo inicia una búsqueda personal bastante compleja. Regresa a sus orígenes para tratar de entender qué es eso que no se perdona o le perdona a su madre. Quiere comprender su propio desastre. Y como él no es suficiente, aparece una hija adolescente de la que no tenía la menor idea pero, a su vez, es tan parecida a él que le da miedo que cometa los mismos errores.

Esta temporada es profundamente triste. Sí, es una comedia animada, y claro que hay chistes, y demasiadas referencias a un Hollywood que no tenemos cercano (y tampoco nos interesa); pero la vida personal de estos personajes están llenas de frustraciones tan reales que son humanas. Y nos duelen.

Su trama es compleja,y a mí me hizo llorar un par de veces pero con la sensación de que me estaban explotando el cerebro. Porque no se cansa de contarse desde formas innovadoras, de tratar los mismos temas fundamentales del hombre pero con una agudeza creativa que te trastoca. Basta resaltar el capítulo contado por la tataranieta de Princess Carolyn; o el de la madre de Bojack perdida en su propio Alzheimer, lleno de violentos trazos.

Es una serie con una gran profundidad en sus temas, con esa línea tenue entre las historias animadas y los conflictos del hombre (que son los de estos animales). Bien hecha, un argumento sólido, una forma ejemplar de manejar los momentos dramáticos, y una capacidad única por sorprenderte de forma constante.

En definitiva, esta serie nunca me decepciona. Aunque esta vez, me dejó un profundo desasosiego que no lo hizo ninguna otra. Si eres fuerte, ve y disfrútala.

 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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