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Actualizado: 2 sept 2021


Lena Dunham la tiene clara: esta quinta temporada era la penúltima de la serie. Y cuando su creador sabe esto, va abonando con mucho cuidado el desenlace de sus personajes. Los espectadores lo agradecemos, porque en este tipo de series sin el "puñal Netflix" nos vamos apegando, año tras año, semana a semana, episodio a episodio, con estos seres de la ficción.

Muchos críticos hablaron del camino a la madurez de estas chicas durante la temporada, pero yo no creo que se refieran sólo a la historia. Lena, su creadora, pareció entender que la serie de HBO no giraba sólo alrededor de la vida de su personaje Hannah, sino que las otras chicas pueden arrastrar incluso más interés. Este es el caso de Shoshanna, mi favorita, quien tuvo sobre sus espaldas el mayor peso de la historia este año con su vida en Japón. Es difícil no sentirse identificado con ese estado de ser un desterrado de cualquier tierra. Ella vivía libre, independiente, con una vida que siempre soñó, en un apartamento increíble de diseño (puntazo para la producción de la serie), pero al mismo tiempo no estaba, ni era o pertenecía. Creo que el personaje representó con mucha profundidad una crisis generacional importante, eso sí, con el sello Girls, en el que hay mucho de desenfado y egocentrismo. Otro episodio digno de resaltar es el de la obra de teatro en diversas habitaciones, donde el triángulo de Jessa, Hannah y Adam es mucho más evidente. Es decir, uno pensaba que acercar a Jessa con Adam era un recurso forzado; pero al contrario termina siendo necesario para la propia evolución vital de Hannah y su final, enmarcado en un sincero desahogo que la aleja de ese personaje molesto que puede llegar a ser.


Por otro lado, Ray y Elijah fueron tan potenciados, que son un enclave necesario para este universo. Ahora bien, Lena se crece, sobre todo, como guionista. Ella escribe un capítulo que es, por mucho, el mejor de la temporada. Esa madurez como creadora se representa al sólo hablar de Marnie y lo hace con sensibilidad, dramatismo y contundencia. Este es el contexto: Marnie, en una crisis, se reencuentra por casualidad con Charlie, su primer novio. Vamos a reconocerlo: fue una sorpresa inesperada. Pero también fue romántico, doloroso, revelador y un giro poderoso. Dejó en evidencia la soledad que palpita en cada una de ellas, pero esta vez no desde la necesidad de llamar la atención, sino desde el sentirse abandonado en su propia historia personal. El mayor logro de esta temporada es la coherencia con la que sus personajes sí crecen, en consecuencia de todas sus acciones, sin dejar de lado su esencia. Este tipo de respeto y consideración con su público, se aplaude de pie.


Mejor episodio 5x06 "The panic in Central Park", porque el primer amor siempre será un ancla hundida que no se oxida: se transforma y te transforma, aunque no quieras.




 
 

Querido lector, tranquilo. Puedes darle like al post, que no te estamos midiendo. Charlie Brooker, culpable de que en el 2011 nos cuestionáramos la presencia de un cerdo en televisión, reaparece con una tercera temporada en Netflix el doble de larga que las anteriores: seis episodios. Su creador logra que la serie nos conduzca, nuevamente, a dilemas morales propios de la modernidad: ¿quiénes somos?, ¿en qué nos estamos convirtiendo?, ¿cómo ese futuro alternativo, cada vez más real, nos puede llegar a perjudicar como seres humanos? Aunque siento que no todos los capítulos de esta temporada tienen la misma calidad, la serie tiene una buena estructura: cada episodio es una historia independiente. Siempre podemos darle una nueva oportunidad a la temporada, porque además sus historias son muy adictivas.


Por darles un ejemplo, en el episodio (2) “Playtesting”, sufrí de sobresaltos y una incipiente depresión con un final tan desolador, pero no es de mis favoritos. Por el contrario, quiero resaltar la labor de tres episodios específicos que, más allá del gusto personal, recoge aspectos varios en guion y producción: “Nosedive” (1) Un episodio pastel en donde Lacie, su protagonista, logra transmitir una candidez real. Ella lucha por ser tan artificial como la sociedad en el que se desenvuelve, todos adictos a las redes sociales. Sin embargo, ella no puede huir de su esencia humana, y esto hace que todos nos identifiquemos con su caída. (3) “Shut up and dance” El viaje vertiginoso de Kenny, su protagonista adolescente, nos arrastra a conmiseración más absoluta. Sin embargo, al develar el origen de todo, nos hace cuestionarnos moralmente: ¡vaya manera de colocarnos en los zapatos del otro!; además tenemos a Bronn de Game of Thrones (Jerome Flynn) acompañando al joven en parte de su periplo. (4) “San Junípero” es sublime. Un episodio que habla del amor. Está construida de forma impecable, con unos cuidadosos juegos temporales y narrativos que se transmite en cada detalle técnico y de libreto. Pero si a esto le sumamos la historia vívida entre Kelly y Yorkie, con sus buenas interpretaciones, logramos vivir y sentir la historia hasta conmovernos.


Mejor episodio 3x04 “San Junípero”, porque ahora tengo la duda de que mis historias de amor realmente no han existido, o me da la esperanza de saber que están almacenadas más allá de mi memoria.



 
 

(atención spoilers)


Considero que esta sexta temporada es la más efectista hasta ahora, es decir, que es bastante buena pero no creo que sea la mejor de la serie. Sin embargo, no podemos negar que su historia nos cumple con una larga promesa que nos hizo Ned Stark al principio: finalmente vemos llegar el invierno. La serie creada por David Benioff y D.B. Weiss e inspirada en la saga aún inconclusa de George R. R. Martin "Canción de Hielo y Fuego", nos va acercando al desenlace de la historia con mucha más claridad que en temporadas anteriores. Y eso que ya su historia no se parece a la de los libros, o eso dicen los conocedores. Independientemente de eso, estamos más claros hacia el final y eso no lo agradecen unos pocos espectadores, al contrario, lo celebran millones de fanáticos en todo el mundo. Porque sí, los que ven esta serie de HBO son grandes fanáticos y esto es un logro que no consigue ninguna de las series de mi lista. Es plural, o sea, que todos hablan de ella (quizás The Walking Dead o Los Simpsons tengan un alcance parecido). Game of Thrones es un fenómeno viral que, además, te invita a una lucha muy personal contra el spoiler. Es decir, que el episodio sale e inmediatamente buscas la manera de verlo porque no quieres saber nada por adelantado. Es una serie que, en su gran capacidad de impresionar, propone ingeniosos y coherentes giros argumentales o muertes de personajes no sólo sin escrúpulos, sino también cada vez de formas más recursivas. Y eso no está para nada mal cuando la serie se funda en una historia lógica, con personajes entrañables y una astuta lucha de poder que te invita a pensar en el juego de la misma forma maquiavélica que se propone.


La sexta temporada empezó con la duda sembrada: ¿Jon Snow estará vivo o muerto?. En lo personal, pienso que la falsa muerte de Snow fue un recurso para mantener, aún más, la atención del público (porque si de algo se puede jactar George R. R. Martin es ser un gran conocedor de mercadeo). Sólo hace falta que uno de los cinco personajes sufra y se cruce en un limbo, y te ganarás la lealtad emocional de millones de sus seguidores. Quizás por eso, para mí, no fue lo más resaltante de la temporada. Es más, la serie no estaría en este puesto si todo diera vueltas alrededor de Jon. Al contrario, la historia fluyó alrededor del restablecimiento de la justicia. Los pocos Stark que quedan fueron recogiendo los frutos de todo su vía crucis. No es descabellado decir que uno de los personajes más relevantes fue Sansa, a quien por cierto siempre he querido, y que muestra un arrollador crecimiento en acciones –e incluso en la buena actuación de Sophie Turner-. La crítica habla de una temporada en el que las mujeres de van empoderando a través de sus decisiones, y donde pareciera que al final la lucha por el trono será entre ellas más que entre los hombres. Personajes persistentes como Khaleesi, Cersei, Arya y Sansa van construyendo su propio camino al trono. Ah, y no olvidemos la aparición de Lyanna Mormont, la dama de la Isla del Oso, que con breves apariciones llamó la atención de todos los espectadores con su dureza y lealtad a Ned Stark.


Para finalizar, considero que hubo grandes momentos y revelaciones que, a los seguidores de la historia, nos dieron respuestas y satisfacciones como la verdadera identidad de Melisandre, la emotiva despedida de Jorah Mormont a Khaleesi o la reaparición del Perro; pero más que todo quiero resaltar tres grandes secuencias de la temporada: 1. La gran venganza de Cersei en el capítulo final –quien vale acotar es la mejor actriz de la serie-; la fusión de una buena pieza musical, con unos niños peligrosos, la amenaza del fuego valquirio y una tensión trepidante que acaba con el gran estallido y todas las piezas que caen tras ella. Es la última gran decisión de una terrible mujer dispuesta a todo, incluso de atentar con su sangre, por hacerse del poder. 2. Hodor. Con Ariana Basciani Fernández tuve una discusión acerca de si este era el mejor episodio de la temporada. Yo sigo sosteniendo que no. Obviamente se trata del giro más interesante, porque nace desde el argumento. Hodor es una palabra, un nombre, con una construcción del lenguaje muy bien pensada para justificar a este personaje que todos adorábamos. Es una forma en el que se descompone el lenguaje pero también el juego temporal en el que se ve involucrado Bran. He de confesar que, además, despertó nuestro lado más geek al leer todas las discusiones que se iniciaron acerca del rol de la traducción en los libros y cómo pueden hacer de “Hold the door” algo coherente con esta historia. Sin duda fue impactante, pero como capítulo no fue totalmente contundente. 3. La batalla de los bastardos, toda la tensión de la épica batalla, la bocanada de aire de Jon Snow cubierto por el ejército y, lo más importante, el triunfo final de Sansa frente al perverso Ramsay Bolton. Y sí, Esa sonrisa velada de ella, mientras los perros atacan a Ramsay, es la imagen del año en el que más he pensado con emoción, exaltación y sentido de justicia.


Mejor episodio 6x09 “Battle of the Bastards”, porque sí, ver una batalla con semejante calidad técnica en televisión nos emociona; pero sobre todo, porque Sansa logra ver como Ramsay paga. Luego de tanto golpe, finalmente se le hace algo de justicia a los Stark. Y eso, valga la redundancia, es justo y necesario.


 
 
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