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Preparé un vídeo recorrido por el tránsito audiovisual que hice a través del Festival internacional de cine de Xixón 2025 (FICX 63). Incluye algunas recomendaciones por parte de nuestra web, aunque eso no excluye a otras películas que vimos y hemos reseñado. En las próximas semanas más reseñas que estamos preparando en torno al festival. Gracias por acompañarnos en esta intensa jornada.




¡Hasta el próximo año!



 
 

Actualizado: 22 oct


En 1990, Joaquín Balaguer consiguió mantenerse en la presidencia de República Dominicana después de unas elecciones marcadas por graves denuncias de fraude. Al frente de la Junta Central Electoral se encontraba Froilán Tavares, un reconocido abogado dominicano y abuelo de la directora Nayibe Tavares-Abel. Treinta años después, en medio de nuevas movilizaciones ciudadanas que reclamaban transparencia electoral, su nieta decide revisar los archivos familiares para comprender qué ocurrió durante aquellas elecciones y cuál fue la responsabilidad de su abuelo.


Colosal es un documental sobre la memoria política de República Dominicana, pero también sobre las dificultades que existen para reconstruir una historia cuando quienes pueden contarla forman parte de nuestra propia familia. Porque una cosa es investigar el pasado de una nación y otra muy distinta es descubrir que las personas a las que queremos pudieron contribuir a sus episodios más oscuros.


Tavares-Abel reúne documentos, fotografías, grabaciones y testimonios familiares para reconstruir una historia que se extiende más allá de las elecciones de 1990. En ella también aparece Amín Abel, familiar de la directora y militante revolucionario asesinado por agentes policiales en 1970. Dos figuras vinculadas a posiciones políticas enfrentadas que permiten reconocer las contradicciones de una misma familia y, en cierta manera, las de un país que durante décadas convivió con la violencia institucional y el autoritarismo. Es probablemente donde radica uno de las grandes confrontaciones ideológicas para el espectador. No se busca, evidentemente, un documental que registre de forma neutral las tensiones políticas de una época, pero como persona que ha vivido las tensiones de un país en crisis, cuesta identificar cuanta conciencia política hay en un registro de la memoria signado por el afecto familiar.


Y es que en este recorrido, el archivo no funciona únicamente como un recurso para explicar acontecimientos históricos. Es también una manera de confrontar los recuerdos de quienes participaron en ellos. La directora construye un árbol genealógico que poco a poco se transforma en una especie de mapa político, mientras las conversaciones familiares van descubriendo versiones distintas de los mismos hechos. Hay quienes quieren hablar, quienes prefieren guardar silencio y quienes encuentran razones para justificar determinadas decisiones. Esa justificación es compleja, porque se cuestiona el valor de ese lazo impuesto por la idea de familia, por el afecto de una interacción social hegemónica, versus la imagen que se refleja de viejas figuras autoritarias o que participaron dentro de las dinámicas de dicho autoritarismo.



Esa es, quizás, una de las cuestiones más interesantes de Colosal, la dificultad de separar los afectos de la responsabilidad política. Los silencios familiares no necesariamente responden al desconocimiento. También pueden convertirse en mecanismos de protección, formas de preservar una imagen o de evitar que determinados recuerdos alteren las relaciones entre generaciones. Sin embargo, comprender las circunstancias en las que actuaron nuestros familiares no supone necesariamente justificar sus decisiones.


La película también sale de ese espacio doméstico para encontrarse con las calles de Santo Domingo. Allí, la directora recoge opiniones sobre Balaguer que evidencian las contradicciones de la memoria colectiva. Un mismo gobernante puede ser recordado como una figura de progreso y, al mismo tiempo, como responsable de un sistema de persecución política. Esa convivencia de relatos permite reconocer hasta qué punto la memoria histórica está condicionada por nuestras experiencias, pero también por aquello que hemos aprendido a olvidar.


El problema que plantea esta propuesta cinematográfica se encuentra precisamente en los límites de su investigación. La proximidad afectiva permite acceder a testimonios y materiales que difícilmente estarían disponibles para alguien ajeno a la familia, pero también puede dificultar que ciertas preguntas encuentren respuestas. La película se mueve entre el deseo de comprender al abuelo y la necesidad de cuestionar su participación en un proceso electoral que comprometió la democracia dominicana. Y esa tensión no siempre puede resolverse mediante los testimonios de quienes lo conocieron.


En paralelo, las movilizaciones de 2020 ofrecen otra lectura del documental. Las nuevas generaciones no aparecen únicamente como herederas de una historia de violencia y autoritarismo, sino como personas capaces de intervenir en el presente. El ejercicio de memoria deja de ser una búsqueda concentrada en el pasado para convertirse en una

pregunta sobre las responsabilidades políticas que asumimos en la actualidad.


Conmovedora secuencia de cierre, en el que la cámara fija se bambolea al ritmo de las olas, mientras la directora intenta cerrar la herida de un padre que falleció. Esos minutos de nado, generan un efecto emocional mucho más violento por su poder íntimo, que los debates del resto del documental. No en vano es una de las piezas del cartel. Porque las familias, como los países, también construyen relatos para explicarse a sí mismas. Y algunas veces, para comprenderlos, hace falta reconocer todo aquello que han dejado fuera.



 
 

Actualizado: 22 oct


Malou tiene quince años, practica remo y vive en un pequeño pueblo donde las posibilidades de construir una identidad propia parecen bastante limitadas. Su madre está ausente y las relaciones con sus compañeros del club deportivo están marcadas por las burlas y la incomodidad. La persona en la que más confía es Max, su hermano mayor, a quien admira y del que hereda buena parte de su ropa. Pero esta relación empieza a transformarse cuando conoce a Nouria, la nueva novia de Max, por quien desarrolla una atracción que termina poniendo en conflicto sus deseos, sus afectos familiares y la manera en que comprende su propio cuerpo.


Skiff, dirigida por Cecilia Verheyden, se aproxima al descubrimiento de la identidad sexual y de género durante la adolescencia desde una experiencia especialmente compleja, la de enamorarse de una persona que forma parte del círculo afectivo más cercano. Para Malou, Nouria representa la posibilidad de iniciar una relación sentimental, pero también una amenaza para el vínculo con su hermano. No se trata únicamente de un amor que debe permanecer oculto, sino de una transformación que puede alterar las pocas certezas sobre las que ha construido su vida.



La directora utiliza el remo como uno de los elementos fundamentales de su propuesta. La competencia deportiva, las burlas y las relaciones entre compañeros evidencian las dificultades de quienes no responden a determinados modelos de feminidad.


Ese conflicto también aparece en su relación con Max. Malou utiliza su ropa, admira su estilo y quiere comprarse una motocicleta como la suya. Son gestos que pueden interpretarse como expresiones de admiración, pero que también forman parte de una búsqueda personal todavía indefinida. La película plantea así una cuestión interesante sobre la adolescencia y es que no siempre cuentan con las palabras necesarias para explicar lo que sienten y, sin embargo, eso no impide que sus decisiones estén condicionadas por esos sentimientos.


La aparición de Nouria introduce otra dimensión. El deseo no llega como una revelación capaz de resolver las dudas de Malou, sino que provoca nuevas contradicciones. Enamorarse de la novia de su hermano supone enfrentarse al miedo de perder su confianza y a la posibilidad de lastimar a una persona querida. En ese sentido, resulta importante que el conflicto no quede reducido al descubrimiento de una orientación sexual. También tiene que ver con la lealtad, las responsabilidades afectivas y la dificultad de actuar cuando nuestros deseos entran en contradicción con los vínculos que queremos conservar.




El riesgo de una propuesta de estas características está en convertir todas las experiencias de la protagonista en señales destinadas a explicar su identidad. La ropa, el deporte, la relación con el hermano o la incomodidad frente a sus compañeros pueden adquirir demasiada importancia si se interpretan únicamente como manifestaciones de una búsqueda de género. Porque Malou también es una adolescente que quiere ser reconocida, que se equivoca y que necesita encontrar espacios donde no tenga que justificarse permanentemente. Por eso es tan relevante la hermosa escena en la piscina artificial en el jardín, en el que a manera de remolino, los hermanos dan vueltas, generando una de las secuencias más hermosas visualmente de la película pero a su vez, la más relevante para entender a unos hermanos que se quieren independientemente de los géneros y sus tensiones. Es el juego que lo mantiene unidos.


En ese sentido, la aproximación visual de Verheyden, especialmente a través del agua y las secuencias deportivas, ofrece una oportunidad para comprender sus emociones más allá de las conversaciones. El cuerpo se convierte en un territorio de exploración, pero también en un lugar donde se manifiestan las presiones sociales que acompañan su crecimiento.


Skiff propone una historia de descubrimiento adolescente donde el amor no funciona como una solución a los problemas de identidad. Malou debe aprender a relacionarse con sus propios deseos sin que eso signifique renunciar a todos sus afectos anteriores. Lo más interesante de esta propuesta es reconocer que crecer no consiste necesariamente en descubrir quiénes son, como si existiera una identidad definitiva esperando a ser revelada, sino en encontrar las condiciones para experimentar con sus posibilidades sin que el miedo a decepcionar a los demás termine decidiendo por ellas, ellos y elles.



 
 
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