Actualizado: 22 oct

En la selva peruana, Meshia, una adolescente matsigenka, encuentra a Iván, un muchacho que llevaba varios años desaparecido. El joven tiene una grave lesión en un ojo y necesita atención médica, por lo que Meshia decide acompañarlo hasta Quillabamba, donde podrá recibir tratamiento. A partir de ese encuentro, ambos empiezan a construir una relación que modifica sus respectivas vidas. Sin embargo, aquello que inicialmente parece una historia de rescate y amistad pronto comienza a transformarse en una experiencia donde los límites entre la realidad, los sueños y las amenazas sobrenaturales resultan cada vez más difíciles de reconocer.
Dirigida por el peruano J. D. Fernández Molero, Punku se desarrolla en un territorio donde conviven distintas tradiciones culturales, experiencias juveniles y formas de comprender el mundo. La película combina imágenes digitales con grabaciones en formatos analógicos, construyendo una propuesta visual deliberadamente irregular. Los cambios de textura, las imágenes sobreexpuestas y las secuencias de apariencia onírica contribuyen a generar una sensación de extrañeza que se mantiene durante buena parte del relato.
El director utiliza esta combinación para cuestionar las posibilidades de representar un territorio como la Amazonía peruana desde categorías cinematográficas convencionales. La selva no aparece únicamente como un paisaje exótico ni como un espacio donde permanecen intactas determinadas tradiciones. Sus habitantes también participan de las transformaciones sociales y tecnológicas que condicionan la vida contemporánea, aunque esas transformaciones no siempre se desarrollen en igualdad de condiciones.

La historia de Meshia resulta especialmente interesante porque su llegada a Quillabamba supone la posibilidad de descubrir nuevas experiencias. La adolescente empieza a relacionarse con otros jóvenes, trabaja en un bar y se interesa por participar en un concurso de belleza. Al mismo tiempo, descubre que muchas de las oportunidades que parecen abrirse ante ella también están condicionadas por las expectativas que los adultos depositan sobre su cuerpo.
Punku examina algunas contradicciones alrededor de las representaciones femeninas y de la identidad indígena. Los concursos de belleza, las redes sociales y los espacios de entretenimiento ofrecen posibilidades de reconocimiento, pero también reproducen modelos que pueden resultar especialmente restrictivos para una adolescente. Meshia se encuentra en medio de esas tensiones, intentando comprender las posibilidades que se le presentan sin contar necesariamente con las herramientas para reconocer sus riesgos.
La película introduce una amenaza permanente alrededor de su protagonista. Las miradas masculinas, los encuentros con desconocidos y determinadas situaciones cotidianas adquieren un carácter inquietante. El peligro procede de los elementos sobrenaturales y de las relaciones sociales que condicionan la libertad de movimiento de una joven.
Mientras tanto, Iván permanece vinculado a experiencias que parecen escapar de una explicación racional. Su lesión ocular se relaciona con una serie de visiones que convierten su percepción del mundo en un territorio incierto. El director encuentra en estos episodios una oportunidad para experimentar con las imágenes y alterar las expectativas del espectador, aunque esa misma libertad narrativa puede dificultar la identificación de los conflictos que organizan la película.
Quizás allí se encuentre una de las principales tensiones de Punku. Su apuesta por una narración fragmentada permite escapar de determinadas convenciones cinematográficas, pero también puede generar una distancia frente a las experiencias de sus protagonistas. La experimentación visual no garantiza por sí misma una representación más compleja de las identidades culturales, aunque sí puede contribuir a cuestionar las maneras en que estamos acostumbrados a observarlas. Es un relato de iniciación de corte fantástico bastante irregular, que inquieta, sí, pero cuya lentitud y desigualdad hacen que el espectador pierda el interés con bastante facilidad.






