Tranquilizer
- Freddy Gonçalves Da Silva

- hace 1 día
- 2 Min. de lectura

TRANQUILIZER
ONEOHTRIX POINT NEVER
Géneros: electrónica progresiva, ambient, sound collage
Accesibilidad: media
Duración: 58 min, 39 s
Con la experiencia de múltiples proyectos a sus espaldas, Lopatin consigue innovar una vez más.
Ha pasado tiempo desde que Daniel Lopatin consiguió abrirse camino en el mainstream, pero nunca se ha podido decir que haya renunciado a su originalidad. Desde sus experimentos iniciales en la electrónica o su influencia como uno de los pioneros del género del vaporwave, siempre se ha vislumbrado su gusto por lo experimental en todos los proyectos en los que ha participado, incluso en sus bandas sonoras para películas (Uncut Gems, Marty Supreme) o en sus trabajos más pop con artistas del calibre de Charli XCX o The Weeknd. Es justo después de colaborar con este último cuando este disco ha aparecido casi por arte de magia.
Tranquilizer sigue la línea que se podía intuir en sus proyectos anteriores: hacer un sonido más accesible y cercano al pop, pero que mantenga ese toque extraño que le llevó a la fama.
En cierto modo, este disco se siente como el resultado de mezclar un poco de todo lo que Lopatin ha hecho hasta ahora, ya sea bajo el pseudónimo de Oneohtrix Point Never o bajo alguno de sus apodos más antiguos; los samples cortados de Replica, los sintetizadores de R Plus Seven, los loops de música noventera de Eccojams, los cortes vocales de Again… Todo ello se junta para hacer un disco familiar, pero nuevo.
Curiosamente, este disco iba a ser en un principio un proyecto completamente diferente, orbitando alrededor de un archivo de samples de los 90, pero cambió radicalmente cuando el archivo fue borrado sin previo aviso. En cierto modo, el disco refleja ese componente efímero de internet: a pesar de que sus canciones son sonoramente muy distintas, es difícil destacar un punto en concreto del disco, manteniéndose la calidad a lo largo de toda su duración.
Con Tranquilizer, OPN nos trae el que posiblemente sea su mejor disco hasta la fecha, empaquetado en quince dosis magistrales de electrónica, que actúan casi como un tranquilizante real







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