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Cuando supe que Ana Blandiana era una de las personas que recibiría el Premio Princesa de Asturias de este año, me acordé de haberla revisado cuando leímos los libros de Tatiana Tîbuleac. Sus poemas me trasladaban a una una voz instalada en medio de una situación social contenida. Es una vida en rejas que saca sus manos en forma de palabras. Ojo, es mi sensación. Creo que eso me afectó. Esa extraña resignación de la no pertenencia, de la insistencia. No en vano fue tan censurada en Rumanía.


En estos días leí dos de sus poemarios y un libro de relatos. Que bien escribe prosa. Me gustó mucho no solo su trabajo estético con la palabra y la construcción de sentidos, sino también el trabajo de las traductoras. No en vano Blandiana le agradece en algunos de sus libros.


Los poemas son más irregulares pero me oprimen igual. Algunos son muy potentes.Les dejo un par de citas de una entrevista que esta autora dio para Letras Libres.


Ana Blandiana: "En aquella época, vivía en un mundo que estaba apunto de romperse, pero nunca se rompía. Era una aberración que nunca se terminaba y es eso lo que me ha marcado; es una marca política, pero también existencial. Por eso, mi poesía se transformó en un análisis de la aberración del mundo".


[...]


"En todas las lenguas la palabra “resistir” tiene doble significado: seguir en la vida u oponerse a algo. Como cualquier otra cosa que es esencial, la poesía es una forma de seguir vivo en este mundo falso, en donde la mentira es la única materia prima y donde todo lo auténtico adquiere connotaciones peligrosas. Las autoridades no prohibieron mi poesía porque fuera política, en raras ocasiones he escrito poesía con acento político, pero lo que yo escribía se percibía como subversivo porque se daban cuenta de que era verdadero".

 
 

Actualizado: 18 ene 2025



Nivek trabaja en unas minas de coltán. Niño del Congo que pasa de la rudeza del trabajo forzado, a la brutalidad del ejército. Su inquebrantable humanidad, lo llevan a huir. Cruzará África para llegar a Europa. Busca iniciar una vida diferente, fuera del entorno violento en el que le toca representar a este personaje temible.


Su viaje iniciático apunta a la redención. No porque Europa se traduzca en futuro, pero si un contexto diferente, ajeno. Inicia un duro viaje donde aprender de la naturaleza, de la ambivalencia adulta, de lo injusto y la supervivencia. Su lado piadoso lo acompaña a reformular sus acciones, aún en situaciones extrema.


Esta novela gráfica no sólo se sostiene a través de esa mirada de Nivek, sino del trabajo plástico de Sergio García y Lola Moral. La forma en cómo articulan las acciones a través de las viñetas, fusionándose los territorios, las formas, cambiando las perspectivas o las proporciones, donde lo humano se mezcla con la naturaleza, la violencia, el amor o lo comunitario.Además se detiene en generar espacios simbólicos en situaciones que son insalvables. El uso de la paleta de color y el diseño minimizan su rudeza. Así como también construyen imágenes tradicionales, cuando el relato transita por una fábula cuasi fantástica que ayuda a darle un sosiego a la historia.


Nivek busca construirse una identidad pero es constantemente obligado a borrarse como el resto. En ese sentido la crítica social contenida en los procesos migratorios y sus motivaciones es inclemente. Este es un libro duro. Sin alternativas. Pero a la vez con una profunda investigación, riesgo y humanidad.


Conocí el trabajo de su autor Antonio Altarriba, a través de El Ala Rota, novela que trabajé a profundidad. Y aunque sigue gustándome mucho su trabajo, no puede dejar de preocuparme la representación. ¿Esta es realmente una historia de un niño del Congo?, ¿o es la suma de los horrores que se quieren señalar siendo un autor europeo?, ¿cuánto de honestidad hay en esta historia y cuánto de posibilidad? Ya me había ocurrido lo mismo con las películas Yo, capitán. Esto da para una entrada más larga en el blog. Este libro recibió el Gran Prix de Critique ACBD 2024.

 
 


Con "La alegre vida del triste perro Cornelius" no voy a extenderme aquí en redes, porque quiero dedicarle una entrada larga en el blog. Esta novela gráfica puro juego formal, provocación. Es una joya.


Imaginen un recopilatorio ficcional de una obra que parece más longeva de lo que realmente es. Como lector toca prepararse para un recorrido lleno de referencias del mundo del cómic. La propuesta estética va cambiando a través de sus casi 400 páginas. De repente te encuentras con tiras de prensa que dialogan con propuestas más clásicas, en blanco y negro para luego mezclarse con formas de los tebeos de aventuras, fanzines, aucas, o propuestas más vanguardistas y conceptuales. Y al final, una serie de referencias sobre ese marco histórico imaginado de su producción. Es pura metaficción y referencialidad a diversos estilos reconocibles del cómic. No sólo cambian las viñetas sino la reinterpretación de los personajes, y eso crea tramposos matices de lectura.


Pero además, en este recorrido de deleite visual, se va tejiendo la historia de un patético personaje. Cornelius da pena, lástima y rabia en las mismas proporciones. A veces incluso cariño. Estamos ante un thriller, en el que Cornelius se ve involucrado en una situación éticamente cuestionable. Actúa con silencio, dejadez y oportunismo. Sin embargo, es difícil abandonarlo en ese recorrido, más que por esperar su redención, por entender hasta dónde es capaz de llegar esta situación. Quizás porque aunque su decisión es terrible, no es ajena a la humanidad. ¿Qué harías tú, persona lectora? Y no importa la forma narrativa o la sensación de tiempo en donde se te cuenta, la pregunta es la misma. Si fueras Cornelius, ¿qué harías?, ¿hasta dónde llegarías? El espíritu de esta obra me recordó a la serie animada Bojack Horseman.


Marc Torices crea, para mí, una de las grandes novelas gráficas de los últimos años. Publicada por Apa Apa cómics. Pronto una entrada mucho más detallada.

 
 
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