top of page

Actualizado: 26 dic 2025


GENEALOGÍA

María Teresa Andruetto

Ilustra: Santiago Guevara


Dos breves historias gráficas, hechas a carboncillo a través de viñetas, registran las experiencias de personas migrantes en dos épocas distintas. Al inicio, los procesos migratorios de familias europeas hacia América, signados por un color tierra; y, posteriormente, otras migraciones, en color azul mar, muy similares a los desplazamientos contemporáneos de África hacia Europa. Ese contraste está interceptado, en el centro material del libro, por un poema de María Teresa Andruetto, en el que se va deshilvanando la genealogía de una familia en movimiento. En ese espacio de respiro, entre un tiempo y otro, se configura una línea femenina en la que se desplaza la carga de contar la propia memoria familiar: trabajo, crianza, viajes de ida, decisión de quedarse.


El poema comienza con la premisa de una foto del casamiento de sus padres. No se trata de una historia de aventuras, sino de un ejercicio simbólico en el que distintas formas de narrar coinciden en un mismo diálogo: las consecuencias afectivas de la migración. Cada escena es breve, concreta, casi como una fotografía verbal de la que emergen una bisabuela, una hija, una travesía, una forma de sobrevivir. El poema avanza por acumulación y por ritmo. Lo que no se dice pesa tanto como lo que se nombra. Y, en ese sentido, el libro funciona como una especie de inventario afectivo: no del “yo”, sino de lo heredado. ¿Qué se transmite, realmente? ¿Un apellido? ¿Un modo de mirar? ¿Un cansancio antiguo? ¿Un miedo que aprendimos sin saberlo?


Pero este poema es apenas la cadencia del mar, un susurro de fondo, entre los vórtices del libro que enuncian el recorrido físico y visual de las personas migrantes. No solo en los detalles del rostro o en la incertidumbre del paisaje, sino en el giro simbólico entre tiempos y en los muros que existen en la actualidad. En ese sentido, la genealogía no solo habla del linaje de una familia, sino de una repetición histórica, en la que el contraste de la imagen opera como reclamo político y social. La frontera contemporánea representa un inhumano acto de violencia contra los derechos humanos. Citando a Valeria Luiselli en su libro Desierto sonoro: “Hay una compatibilidad de nuestras soledades, y una absoluta incompatibilidad de nuestras situaciones”.


Originalmente publicado en 2024 por la editorial colombiana Babel, llega a España este año en una coedición con Libros del zorro rojo. Genealogía es un libro fragmentario, peculiar, breve y, por eso mismo, incisivo y difícil de clasificar. Establece una poética propia al trazar líneas invisibles entre sus diversas representaciones. Más que construir un sentido cerrado, genera inquietud alrededor de la idea migratoria, tanto por quienes fueron parte de esa ola en el siglo XX como por quienes lo son en el siglo XXI. El agitamiento de conciencia forma parte de la propuesta: no es ausencia de sentido, sino un ejercicio humano de replantearnos las condiciones y razones por las que tantas personas salen en busca de nuevas oportunidades. La ausencia, al fin y al cabo, también puede ser una trampa de la memoria.




 
 


LOBO

Saša Stanišić

Ilustra: Regina Kehn

Traduce: Alfonso Castelló

Siruela, 2025


Kemi, el narrador de esta historia, es obligado a pasar el verano en un campamento en medio del bosque. Le abruma tener que compartir literas, lidiar con los insectos, hacer rutas de senderismo, socializar con desconocidos. Y, evidentemente, lo primero que le toca es compartir con Jörg: un personaje que ama la naturaleza, que pinta como los dioses y que tiene un amplio conocimiento sobre el mundo. Es alguien digno de admirar.


La relación de ambos se sostiene sobre el eje fundamental de esta historia: la amistad. Porque, si bien hay un tema evidente y constante en el libro, no es el motor real de las acciones. Jörg, por su ímpetu hacia el conocimiento, es también profundamente tímido, y eso lo vuelve un blanco fácil para otros jóvenes que se burlan de él y lo acosan. Ese es el razonamiento de Kemi, quien entiende esa vulnerabilidad como un “permiso” para los abusones, y por eso prefiere hacerse a un lado para no ser el próximo.


A este conflicto se le suman unos extraños sueños que Kemi tiene con un lobo. Trata de buscarles sentido, de entender algún mensaje simbólico, pero poco a poco se da cuenta de que su búsqueda de respuestas y la evolución de Jörg dentro del campamento pueden ir de la mano. Las ilustraciones son apenas un acompañamiento al texto, con el uso de un color amarillo que genera la sensación de una linterna iluminando el bosque. Lo importante es la soltura del relato y la precisión del texto en su traducción.


Una novela contada con humor, sarcasmo, y con párrafos y diálogos concisos, aborda el tema del bullying sin convertirlo en un eje escolar de manual. No hay víctimas, ni santos, ni figuras monstruosas capaces de cualquier cosa en nombre de la caricatura de lo malo. Lo mira como es: un sistema pequeño, cotidiano, insistente, que se instala en un grupo y se alimenta del silencio del resto. En ese sentido, la valentía no se vuelve un acto épico, sino un paso pequeño en el momento exacto.


"¿Por qué los folletos sobre bosques no enseñan las astillas en los dedos ni las garrapatas?"


 
 

HANSEL Y GRETEL

Stephen King

Ilustra: Maurice Sendak

Traduce: Darío Zárate Figueroa

Lumen, 2025



Una de las preocupaciones contemporáneas en torno a la infancia y la lectura es la distancia que empieza a abrirse entre generaciones a partir de ciertos referentes. Es decir: esos cuentos tradicionales que forman parte del diálogo humano y que, poco a poco, dejan de habitar el imaginario colectivo del hogar en las nuevas infancias. Por eso es relevante generar espacios definidos para este tipo de relatos.

Sin embargo, una de las dudas radicaba en la reformulación del cuento alemán original a través de la reescritura de Stephen King: ¿qué aporte podría darle a un relato que ya, de por sí, es bastante aterrador?


El autor entiende algo básico de los cuentos tradicionales: que no son tiernos, son exactos. Que la crueldad no es un exceso, sino el motor. Su texto no se entretiene en embellecer el horror; lo enuncia con esa claridad de fogón: “esto pasa y punto”. Y esa sequedad funciona porque el terror aquí no está en los sustos, sino en la lógica: cuando hay hambre, cuando una familia está al límite, lo impensable se vuelve opción. El cuento no necesita monstruos sofisticados: le basta con adultos cansados, una casa que promete, una puerta abierta.


Hansel y Gretel es eso: dos niños con hambre, abandonados, que crean un camino de migas que no sirve y encuentran una casa que los acoge con la intención de hacerlos desaparecer. Porque la bruja que la habita también tiene hambre. Lo interesante es cómo King ajusta el foco. Hay un aire de relato oral, como quien se lo cuenta a la vecina, y eso vuelve más inquietante cada gesto cotidiano: la caminata, la noche, el cálculo, la desconfianza. Porque, en el fondo, Hansel y Gretel siempre ha sido un cuento sobre estrategia infantil: la inteligencia como forma de defensa cuando el mundo se vuelve impredecible. Aquí esa idea se siente más filosa: los niños no son “inocentes” como adorno moral; son competentes porque no les queda otra. Y eso da orgullo y tristeza al mismo tiempo.


Ahora bien, sabemos que esta dupla creativa también puede leerse como una estrategia comercial oportunista. Pedirle a Stephen King que le diera voz a este relato era una forma de crear un producto editorial que recuperara el material que Maurice Sendak produjo para la puesta en escena de Hansel y Gretel en la Houston Grand Opera en 1997. Sendak fue diseñador visual tanto de decorados como de trajes, por lo cual sus diseños y sketches se reutilizaron para esta readaptación del cuento original. Por eso su bosque no es postal: es una masa viva, con sombra y dientes. Lo siniestro no está solo en la bruja, sino en el ambiente entero, como si el mundo estuviera ligeramente torcido desde el principio.


Y no nos quejamos. Vale la pena con tal de tener a la mano y observar el resultado de la imaginación de Sendak y entender por qué es importante sostener el sentido de los cuentos tradicionales sin edulcorantes. Es importante leer como la casa de la bruja, esa promesa brillante, se convierte en el centro simbólico perfecto: lo dulce como señuelo; la abundancia como trampa; el placer como mecanismo de captura. La bruja, por supuesto, es el exceso, la caricatura oscura: la adultez depredadora sin máscara. Pero lo más fuerte del libro es que no te deja poner todo el mal en ella. Porque el cuento no empieza con la bruja; empieza en la casa familiar. Empieza con el hambre. Empieza con la decisión de abandonar. Y ahí es donde este Hansel y Gretel se vuelve más que un relato de susto, se vuelve un cuento sobre la traición estructural, sobre cómo el cuidado puede fallar y cómo la infancia encuentra sus propios recorridos para salir airosa dentro del mundo. Larga vida a los cuentos tradicionales.



 
 
postalpezlinternasinlogo_edited.png

Cultura, libros, infancia y adolescencia

  • Blanco Icono de Instagram
  • Blanco Icono de YouTube
  • Blanco Icono de Spotify
  • Blanca Facebook Icono
  • Tik Tok

ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

bottom of page