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CORAZÓN DE MAÍZ

Juana Chiviliú

Ilustra: Rosana Faría


En este ejercicio doméstico, Lupita narra en primera persona una mañana cotidiana en el campo guatemalteco. Específicamente, en el pueblo Tz’i k’in Jaay, que en el idioma maya tzutujil significa “casa de pájaros”, que además es un elemento gráfico significativo en este relato de la memoria. Los pájaros, en múltiples formas, estarán acompañando esta narración de Lupita. No hay, ni pretende haber, una gran aventura, sino un recorrido sosegado a través de las palabras: esas que, desde el afecto, construyen las labores convencionales del pueblo y de la familia.


Antes de ir al colegio, Lupita ayuda a su madre. Debe moler el nixtamal para obtener la masa con la que hará las tortillas, una labor que realizan también otras mujeres del pueblo a primera hora. En ese encuentro colectivo se van almacenando historias alrededor del maíz que, como dice en la contraportada, es un “símbolo de la identidad cultural de los pueblos mesoamericanos”. Aunque aquí agregaría que no solo es símbolo, sino también memoria material. Todos los sentidos de esas mujeres forman parte del proceso en el que el maíz pasa de ser mazorca a tortilla: es lo que se toca, se muele, se come, se sostiene e incluso se procesa. Esta idea se refuerza en las viñetas en blanco y negro que aparecen pequeñas, en la parte inferior de la página del texto, donde madre e hija anónimas, en una ciudad, hacen del proceso de las tortillas otro espacio de bienestar y consumo: importar o exportar tortillas empaquetadas, para hacer eco de este encuentro cultural con personas de otros rincones.


El libro funciona como una pequeña reliquia doméstica: familia, entorno, rutinas, sonidos; gestos que parecen minúsculos, pero que, en realidad, mantienen el mundo en pie. Y las ilustraciones no solo acompañan, sino que expanden esa sensación de que el pueblo y sus habitantes forman parte del paisaje. A medida que avanzan las páginas, los colores del fondo van cambiando según los tonos del amanecer. El lector acompaña a Lupita en su recorrido por el crepúsculo matutino, poniendo en diálogo sus aficiones personales (K-pop, manga) con elementos identitarios del pueblo (las cestas, los tejidos, la ropa). Todo está vivo sin necesidad de gritar: lo que se viste, lo que se carga, lo que se mira de reojo. Es un libro que cuenta, desde la alegría y la querencia, otros ritmos en la vida de las infancias.



 
 

PROHIBIDO EL PUNK

Erika Zepeda

SM, 2025


Guadalajara, 1999, y una adorable y divertida Mariana adentrándose en el mundo del punk. Suena a chiste, pero es mucho más serio de lo que parece. Hace falta contexto: ella está en la prepa, sin entender muy bien quién es, qué quiere ni hacia dónde va; los típicos problemas de la juventud. Esto le genera ansiedad. En medio de esa búsqueda de identidad aparece Juan Pablo, el chico por el que empieza a sentir cosas todavía más difíciles de definir. O sea: más preguntas. Y es aquí cuando la música y el ruido juegan un papel fundamental, no solo a nivel simbólico, sino en la manera en que se construye el tono de la novela. Es el punk lo que va a desencajar todas las piezas de Mariana.


A pesar de estar convencidísima de que odia los conciertos y de que su gusto musical es bastante diferente al de Juan Pablo, prefiere abrazarse a la letra de aquella canción de José Alfredo Jiménez: “Y si quieren saber de tu pasado, es preciso decir una mentira, di que vienes de allá, de un mundo raro”, y actuar en consecuencia. Sin nada que perder, oculta quién es para adentrarse en el bar El Calavera y disfrutar de la banda Criaturas Podridas. Esa pequeña decisión termina detonando su vida social y la forma en que se enuncia ante el mundo. Ocurre ese gran descubrimiento identitario de la juventud, y no a partir de la imagen, sino de la sensación de pertenencia que le genera el punk, con su rabia y su estridencia.


Así, a pesar de su timidez, Mariana reconfigura el siempre complejo espacio familiar y abre un lugar de amistad con las personas que integran la banda: Lupe, Gordo González y Mozart. No renuncia: ensaya, practica, insiste, aprende de sus errores y sigue, porque el punk la mantiene con vida. Prohibido el punk se arma con esa energía, la del humor que no niega el conflicto, solo lo vuelve soportable. Y con un corazón adolescente que no quiere ser drama… pero igual lo es, porque crecer siempre es un poco eso, drama con música de fondo.


Un libro que no se centra en la etiqueta de lo juvenil, sino en los procesos de ser joven. Sin condescendencia, pero con un trasfondo de ternura. Es habitar en y desde la música para crear un espacio personal, explorando cómo los vínculos (amistosos, sociales, culturales) forman parte del desarrollo de una salud mental sana y estable. Mariana encontrará en el punk un estilo que deja de ser prohibitivo o censurable para convertirlo en un lugar habitable, donde sentirlo todo, hacer ruido al máximo y decir lo que sea en voz alta. Y así, poder ser finalmente escuchada, no sólo por el entorno, sino por ella misma.






 
 



ALMA. EL VIENTO SE LEVANTA. TOMO 1

Timothée de Fombelle

Traduce: Amaya García Gallego



Alma y su familia viven protegidos en el valle de Isaya, en África occidental. Corre el año 1786 y la comunidad negra se mantiene aislada de los procesos de caza por parte de los esclavistas. Sin embargo, un desafortunado acontecimiento hace que Lam, el hermano pequeño de Alma, desaparezca del valle. Alma, valiente y protectora, no tendrá reparos en iniciar una peligrosa excursión para encontrarlo y rescatarlo, si se diera el caso. Lo que no sabe es que su destino está irremediablemente unido al de un descorazonado aventurero, Joseph Mars, quien se cuela en un barco negrero en un puerto de Lisboa con la intención de encontrar un tesoro. Ambas aventuras, motivadas por emociones absolutamente distintas, van trazando el mapa sobre el que se estructura la historia. Engancha, emociona y despierta el ímpetu astuto de quien acompaña este tipo de exploraciones.


Aunque todo está servido para construir una atmósfera cargada de datos históricos, el ritmo de la urgencia en los acontecimientos cambia la entonación del libro. Es una novela sobre el coraje y la resistencia de dos personas jóvenes, en medio de un sistema sin ley y absolutamente desprotegidos. No se trata de la emancipación de una figura heroica y de otra antagónica, sino de dos seres humanos en constante movimiento, resignados. Y lo que parece imposible, el encuentro de ambas líneas argumentales: Alma recorriendo África y Joseph en medio del océano, cobra más sentido a medida que avanza la trama. Está escrito para que la persona que lee conozca a los personajes, contextualice cada una de sus acciones, y anhele todas las posibilidades que detonaran de ese encuentro.


Existe un ejercicio coral no solo en el resto de los personajes: el capitán Gardel, Amelie de Bassac, Sirim o incluso Brouillard, “la cebra sin rayas"; sino también en el mar Atlántico como espacio sonoro, vivo, transformador. No se trata de observar el horizonte y anhelar la libertad, porque las circunstancias del mundo son siempre adversas. Además, que es apenas el primer tomo de una saga y no necesariamente resolverá las búsquedas de Alma y Joseph.


"La libertad es lo que los sostiene"

 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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