
LA PREDICCIÓN IMPOSIBLE DE RENATO TEJERO
Cristian Triana Doza
Ilustra: Manuela Correa Upegui
Tragaluz editores, 2025
Transcurre el año 1973 y Renato Tejero, protagonista de la novela, va a cumplir trece años en medio de una vida familiar bastante complicada. Su padre, alcohólico y jugador, destaca por su agresividad y por la tiranía con la que los somete en casa. Su madre, mucho más sumisa y resignada, apenas puede actuar ante ese clima. Y su hermano mayor opera de la única forma que conoce: a través del maltrato. Bajo esta constante, la novela plantea una pregunta: ¿es cierto que el contexto moldea a la persona? Y es que Renato, bajo el lema "lo que se hereda, no se hurta", estalla en clase contra un compañero y es expulsado. Eso lo llevará a vender limones en las calles de Bogotá. Él no quiere ser como su padre; tiene el estribillo de una canción de Héctor Lavoe, un hit de la época, resonando constantemente: “pronto llegará el día de mi suerte”. Y mientras la suerte llega, se transforma en un personaje anónimo para la sociedad.
Solo que existe un impulso vital, un deseo, que lo conduce a explorar otros caminos alternativos. Le encanta el ajedrez, lo juega bastante bien y, junto a una especie de emisario mágico, empieza a reconfigurar una nueva manera de interactuar con el mundo. Para eso, toca remitirse a algunos años antes, cuando Aaron Eisen, un judío que escapa de la Segunda Guerra Mundial hacia Colombia, conoce a Ítalo Cuartas, un joven al que le enseña el arte de presagiar el futuro a partir de las jugadas de ajedrez.
Esa especie de línea sucesora le llega a Renato, quien, incrédulo, no solo conoce a Ítalo, sino que lo considera un gran maestro. En ese sentido, el planteamiento pone a dialogar dos mundos que casi siempre se narran por separado: la crudeza realista (trabajo infantil, calle, familia rota) y una suerte de misticismo táctico (leer el futuro a través de las jugadas). Esa mezcla no suena a escapismo, sino a una pregunta insistente: si la vida de Renato está llena de fuerzas que lo empujan (la pobreza, la violencia, el azar), ¿dónde queda su margen de movimiento? ¿Qué pieza es cuando el tablero parece ajeno? Y, más todavía: ¿qué significa “ganar” cuando lo que busca no es vencer a otro, sino encontrar una vida vivible?
El tono con el que está narrada la novela consigue incomodar por la violencia contenida de sus expresiones y la sencilla irascibilidad de Renato, que drena como válvula de escape cuando se expande el mundo del ajedrez y de los personajes que lo rodean. Novela de corte social, funciona como un reclamo a las infancias y adolescencias que deben encontrar rendijas para poder sobrevivir. Aunque tiene algunos momentos divertidos, no deja de sostener la tensión alrededor del padre, así como la esperanza de que algún día la ausencia y el perdón puedan ayudar a Renato a superar esa etapa oscura de su adolescencia.
Es el único libro que hemos puesto de 2024 dentro de la lista, no solo porque nos gustó y nos parece un texto coherente para una edad en tránsito: sin florituras, incomodando en una realidad socioeconómica compleja; sino por la misión editorial y el compromiso que tiene Tragaluz con sus lectores infantiles y juveniles.
Durante 2025, Pilar Gutiérrez, directora de este reconocido sello independiente, anunció el cese de las actividades de la editorial y del espacio cultural. Su intención es replantearse las funciones de cara a las exigencias de los nuevos tiempos. Nuestro respeto y admiración más profundos para una editorial a la que hemos acompañado en su crecimiento y de la que valoramos el esfuerzo, las publicaciones novedosas, las traducciones al portugués, a Filipa Leal en español y el arrojo de creer en mundos distintos dentro de la literatura infantil y juvenil. No esperamos que esto sea un adiós, sino la puerta a un próximo reencuentro.







