
LA MUJER MULTIPLICADA (O DIVIDIDA)
Elena Losada
Ilustra: Amanda Mijangos
Ekaré, 2025
EL BRILLO "2025"
Imaginen a una mujer: vecina, madre, abuela, tía, hermana, amiga, compañera de trabajo. En este caso, una mujer alta y robusta, que se repite exhaustivamente la típica frase de “ojalá pudiera multiplicarme”. Y, de repente, boom, se le cumple el deseo. Lo que hoy es una, mañana serán dos; pasado, otras dos más; y, al final de la semana, muchísimas: pequeñas, iguales, diligentes, obedientes con lo que deben atender afuera.
De eso va este potente álbum ilustrado, de una mujer que se transforma en muchas otras (iguales) para poder cumplir a tiempo todas sus responsabilidades. Eso sí, contado con una profunda delicadeza tanto en lo textual como en lo visual. Porque, aunque el libro va de romperse, el texto lo hace bajo el manto de un divertido cuento de corte tradicional, mientras que la imagen invita a unir piezas, paisajes, texturas y colores, dándole una sensación de inmensidad al retrato de su personaje. En ella se albergan la lluvia, la noche y el día, los eclipses, o el campo abierto, libre para recorrerlo; todo representado en su ropa, en su cuerpo.
Aquí la fantasía no es escapismo, sino espejo. La sobrecarga, las tareas, el cansancio y esa idea de que si una se organiza mejor “da”, se convierten en una escena concreta donde el desdoblamiento no arregla el problema, solo lo expone. Lo interesante es que el libro no se queda en la ocurrencia; pone a dialogar a esas mujeres idénticas como si fueran versiones emocionales (la que resuelve, la que se irrita, la que se culpa, la que por fin se escucha) y, en esa conversación, aparece la pregunta por lo que se espera de una mujer funcional. Como si, de repente, apareciera la voz de Virginia Woolf en Una habitación propia, diciendo: “Debería imploraros que recordéis vuestras responsabilidades, la responsabilidad de ser más elevadas, más espirituales; debería recordaros que muchas cosas dependen de vosotras y la influencia que podéis ejercer sobre el porvenir”.
Leemos con la esperanza de que esta mujer alta y robusta no solo se responsabilice de sí misma, sino que logre atender sus necesidades antes que las del resto, para que pueda liberar toda la inmensidad que alberga dentro de sí. Y finalmente, respirar.








