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Actualizado: 3 sept 2021


Papi

Rita Indiana

Periférica, 2010


Leer esta novela fue conceder espacio a un eufórico, hormonal e inquietante periplo caribeño. Su protagonista, una niña dominicana que crece esperando al padre, enuncia su vida a partir de esta ausencia. Papi es un mafioso, ídolo social, mesías, que vive en New York. Rodeado de lujos, carros, novias, socios fraudulentos, fiestas y promesas que nunca cumple. Papi es la radiografía del macho latinoamericano exitoso, del pelotero que triunfa en las Grandes Ligas, del narcotraficante que construye imperios, del cantante de reggaetón, de la figura del caudillo. Es el estereotipo del hombre con poder, ese que cae en gracia, que la gente idolatra por sus formas sencillas, por haber llegado al éxito a costa de lo que sea. Eso sí, en nombre de su familia y orgulloso de sus raíces. Es el ejemplo de un progreso ajeno al sueño americano. Ante esta figura tan fuerte, la niña, que también lo idolatra por todo aquello y por ser un padre que siempre está "al doblar la esquina", construye un monólogo en el que introduce también a las otras figuras de su vida, su Mami, los primos, la abuela, las novias de Papi (de diferentes nacionalidades de Latinoamérica), y la construcción caótica de su país: República Dominicana.


Este segundo libro de la autora se publicó originalmente en 2005 por la editorial Vértigo, y cinco años después la editorial Periférica se atrevió a publicarla en España. El crítico Juan Duchesne Winter dice que la narración de esta novela es "al ritmo del perico ripeao" y efectivamente la lees/la oyes como al son de un merengue o de una konpa; pero el estado de ánimo de la protagonista puede arrastrar al lector de una marimba a perderse en medio de un punk/rock de la mano de Billy Idol. Lo hace, además, mezclando referencias de la cultura popular del Caribe, en un uso incorrecto del lenguaje donde da cabida a la invasión del espanglish. Busca replicar la voz de calle, lo sucio del lenguaje, en este ritmo frenético que se divide en doce capítulos, donde la música forma parte esencial de la educación sentimental de su protagonista. En este sentido, resalto el delirante capítulo en el que las figuras de poder encabezadas por el periodista Huchi Lora, muestran con censura y en televisión nacional los discos de Ozzy Osborne, Misfits y Megadeth; y las consecuencias que estas acusaciones "narco-satánicas" traerían para los jóvenes a quienes les gustaba el rock.


Pensando en ese capítulo, considero pertinente e interesante volver a esta novela, releerla diez -quince- años después de su publicación, tras la conquista de lo latino y lo popular en muchos otros espacios a partir, precisamente, de la música. Incluso, abrir la discusión en la forma en que la autora construye a este personaje masculino que arropa la propia conciencia de la protagonista en formación. La interpretación de esta novela puede haber mutado con el tiempo para sus lectores. Compartimos la primera página para que reconozcan el estilo:

Papi es transitar a través de un grotesco carnaval, exótico y transgresor. Sobre todo en la construcción de la identidad de esta niña/adolescente y su relación con el deseo. Constantemente nos revela la forma en que anhela a lo femenino, no solo desde la sexualidad -y su mirada cargada de sensualidad-, sino también como espacio del que quiere apropiarse más allá del padre. La protagonista cuando es niña, a ratos, puede llegar a ser irritable, hasta que sus dolorosas metáforas, casi neuróticas nos vuelven a reencontrar con esa necesidad de ser libre. Ella no quiere ser como Papi, aunque su voz, muchas veces inventada, resuene todo el tiempo como un sonido dentro, más allá de la música.


Es una novela demandante. Narrativamente compleja. No sólo por las referencias sino por la forma inquieta y simbólica que tiene de contarse. La recomendamos a jóvenes adultos que les guste lo mainstream y quieran enfrentarse a nuevos retos discursivos.


DATO CURIOSO: Rita Indiana, en 2010, formó la banda de electromerengue Los Misterios con quienes lanzó un único y exitoso álbum "El Juidero". En Spotify hicimos la lista: "Papi · Rita Indiana" en donde encontrarán este disco pero también una recopilación de las canciones a las que hace referencia la novela. Nos pareció pertinente proponerla como parte del entendimiento del ritmo interno de este libro. Aquí se las compartimos:

*En otros mares reseñaremos libros publicados y pensados para un público adulto pero donde las voces narrativas de sus protagonistas sean adolescentes. Sumergirnos en otras representaciones de los jóvenes en la literatura es también una forma de romper con el adjetivo "para jóvenes" dentro del campo de la libre recomendación.
 
 

Al sur de la Alameda: diario de una toma

Lola Larra

Vicente Reinamontes

Ekaré

Chile, 2014


Nicolás, arquero del equipo de fútbol del instituto, decide apoyar la toma de su colegio privado como forma de protesta. Se une a la causa de muchos otros liceos públicos en el 2006 en Chile. Lo hace, en principio, para estar más cerca de Paula, quien recién había llegado de Francia y apoya de forma comprometida lo que será recordado como la "revolución pingüina". Esta decisión de Nicolás sorprende a sus amigos del fútbol, a los miembros del Centro de alumnos que no se lo toman en serio por ser deportista y a sus padres, quienes en el pasado también estuvieron involucrados en revueltas estudiantiles. Esos días de encierro antes de la manifestación convocada en Santiago de Chile, sirven como espacio para que la vida de ellos se transforme, entre rencillas, acontecimientos propios de la adolescencia y personajes anónimos, como el de una espía con binoculares que los sigue paso a paso. Hay que estar alertas, en tiempo de batallas, cualquiera es un enemigo desde la trinchera.


Esta novela está narrada a dos voces. Ambas en primera persona. En primer lugar está la voz de Nicolás, quien escribe un diario durante la toma. Es el punto de vista de un protagonista que duda, que se enfrenta constantemente a la sospecha de sus compañeros para demostrar que no es un anodino y quien, muy a su manera, se va involucrando de a poco en las reivindicaciones sociales de la lucha. Esta narrador tan honesto, construido desde la duda y el aparente desapego, es fundamental para entender la importancia de la lucha sin pasiones reivindicativas. Esto permite una mirada equilibrada y un vínculo inmediato con el personaje. La segunda voz, misteriosa, más ajena al lector, se muestra a partir de secuencias ilustradas que se intercalan en el texto. Desde los ojos de quien los vigila y observa. Es una voz silenciosa, cauta, como si trajera de vuelta la conciencia de la memoria histórica de un país.


Recomendada para lectores de doce años en adelante. Es una obra escrita con sencillez y que arroja datos históricos que dan coherencia y vitalidad a la obra. No se trata de un libro de denuncia, sino los antecedentes cotidianos de un hecho trascendente para los jóvenes chilenos. Su obra no se reduce al acontecer histórico, sino que se pasea a través de los estereotipos, el prejuicio, las relaciones de poder, el amor y el sexo en la adolescencia. Sus personajes se construyen en base a una motivación en común y esto permite que el núcleo siempre mantenga amarrada las historias. Su final, más allá del epílogo, deja abierta la puerta para múltiples conversaciones acerca de nuestros derechos, deberes y compromisos con el bien social. Este libro ha sido merecedor de múltiples reconocimientos y traducido a varios idiomas; esto último es un gran logro, pues su origen parte de una tradición chilena tan local que incluye glosario y dicha honestidad le permitió esa trascendencia.





 
 

Unas personas

Jairo Buitrago

Manuel Monroy

Océano Travesía

México, 2019


A diario, las calles no sólo son transitadas por muchas personas diferentes sino también por sus anécdotas. Es decir, así como un barrio es habitado por su gente, cada persona alberga un momento en donde la vida les cambia definitivamente. Es como el tejido de una gran cobija, donde se cruza desde la alegría de un niño que estrena un regalo de la abuela a una chica que descubre un libro sobre Juana de Arco en la biblioteca. Parece sencillo, casi obvio, pero en cada uno de esos instantes se desvela la vida de estas personas y, por lo tanto, las de esa calle.


Este álbum, dirigido a niños, jóvenes y adultos, invita al lector a visitar detalladamente una gran estampa. Más que un álbum es un anecdotario. En cada doble página observamos un fragmento de la calle, con el personaje en alguna situación cotidiana, y al lado una anécdota o microcuento sobre ese momento tan cotidiano como trascendente en la vida de la persona.


Es un libro sencillo, sí, a ratos elemental, pero la elección de las palabras exactas para contar estas breves historias son tan poderosas como el trabajo plástico del ilustrador. Esa sincronía entre la misteriosa imagen de quién camina por las calles o se asoma por una ventana, se equilibra con cada palabra elegida para ensamblar el relato. Estas historias mínimas, en su mayoría, son emocionantes e interesantes, de esas que invitan al lector indagar en el ejercicio imaginario de la creación. Por ejemplo, ¿qué pasaría después con la chica que descubrió a Juana de Arco?, ¿cómo cambiaría su vida?, ¿cómo su relación con el barrio?. Existen una o dos historias que pudieran ser más potentes, una de estas es precisamente el guiño de la última página acerca de sus autores. Nos hace debatirnos como lectores si es un gesto de humildad al considerarse a los creadores como unas personas más; o más bien un exceso de vanidad. Sea cual sea la lectura, esto no entorpece la sólida propuesta del libro.



 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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