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Cadena: HBO

Creadores: Sam Levinson

Temporada: 1


Euphoria es una serie triste. No voy a mentirles. Rue ha decidido contarnos su descenso a los infiernos, su adicción a las drogas, el duelo por la muerte de su padre. Solo que ella ahonda más allá, nos muestra como narradora la vida de sus compañeros y amigos, conduce al espectador a lanzarse en los distintos abismos adolescentes de este pueblo de los Estados Unidos. Son soledades que se encuentran en un mundo mediado por las redes sociales, por un vacío existencialista y trascendente propio de la adolescencia. Si quieren ver a unos personajes en tránsito, en una lucha constante con la identidad adulta, transiten este camino junto a los protagonistas de la serie. Muchos hablan de que es la primera serie enteramente adolescente de HBO, pero lo hacen con muchos fuegos artificiales, resaltando que es original para que nos olvidemos de la adaptación de Heathers, con la cual exploraron los temas, el tono y la estética. Porque en su estética radica una de las grandes glorias de la serie.


Este paisaje tan desolador, solo puede ser visto con un espectáculo de la imagen, formas narrativas, música, dirección, colores, fotografía, el impactante maquillaje inspirado en divas de los años sesenta y setenta, una propuesta glam que transforma a sus personajes femeninos en estridentes modelos de los mensajes: escarcha (purpurina), colores neón, cristales. Personajes rotos que brillan. Con actuaciones igual de deslumbrantes, resaltando a Nate, el macho tóxico y confundido interpretado por Jacob Elordi quien nos regala una de las mejores escenas de la serie; Kat, personaje de Barbie Ferreira, imagen del body positivity y quien construye un complejo personaje alrededor de la imagen, la identidad, el sexo y el empoderamiento; Hunter Schafer quien da vida a la adorable Jules, un personaje transgénero interpretado por una actriz transgénero, con el gran logro de que ese adjetivo no sea precisamente un tema a tratar. Jules es una chica recién llegada, que necesita liberarse y transitar grandes ciudades, que se explora, se enamora y busca reconocerse en esa persona que lleva años construyendo.


Sin embargo, mis aplausos y respetos van hacia el personaje de Rue interpretado por Zendaya. Su recorrido no es fácil, es oscuro, es como correr sobre el fango, es frustrante y a pesar de eso la entiendes, la acompañas, la quieres, la sufres. Esta serie es un espectáculo narrativo, con un final sorpresivo, irreverente, conmovedor. Habla de los jóvenes en la actualidad, con buenos diálogos, pero a su vez le habla a ellos y le habla al resto del público, dialoga con sus códigos y los respeta. No es una serie para reflexionar sobre ellos, sino una historia sólida en donde están vinculados esos adolescentes. Una gran sorpresa.



 
 

Cadena: HBO

Creadores: Jesse Armstrong

Temporada: 2


"Qué maravilloso está siendo siendo odiar a los Roy", dice Natalia Marcos en un artículo para El Pais sobre la serie. Y lo comparto, esta es una serie para sentarse a ver las salvajadas de esta millonaria familia, las cosas que se dicen, geniales en su mayoría, y detestarlos. Es un brillante guión, excelentemente interpretado. Queremos odiarlos, pero no que desaparezcan.


Va de una familia poderosa, dueña de un gran imperio de medios audiovisuales y de comunicación, de sus diferencias generacionales y empresariales, y de un padre, un fabuloso Logan Roy, el más retorcido miembro de la familia, que busca un futuro heredero entre sus ambiciosos miembros de la familia. No es un drama, es mucho más una tragicomedia, una profunda desilusión constante del ser y pertenecer a ese apellido. Es una de las grandes series estrellas de HBO, premiada y aplaudida por la crítica, por su capacidad de construir una narrativa sobre el poder y la ambición, clásica si se quiere, pero con tono actual.


La dirección, centrada en sus personajes y deleitándose en las escenas corales, conduciendo la atención del espectador a los ejes focales de las conversaciones, en esos desencuentros, son un valor agregado y novedoso en el discurso televisivo. El final, sin duda, fue tan inesperado como poderoso, alzando con fuerza la historia por otras temporadas.



 
 

Cadena: Netflix

Creadores: Javier Calvo & Javier Ambrossi

Temporada: 3


Mucho se habla de que han sido buenos años para las series españolas. Y basta con ver el éxito de series como "Vis a Vis", "Élite" o "La casa de papel" para entender cómo se ha ido transformando estos productos. Sin embargo, "Paquita Salas" sigue manteniéndose como una de las series con más libertad y personalidad que se transmite actualmente. No sólo por la fortaleza de sus personajes, sino porque su historia es capaz de hablar de la industria del cine y la televisión en España, escarbar en sus virtudes y defectos y comprender cómo ha ido cambiando el discurso durante los últimos años en cuanto al espectáculo se refiere. Así que mientras las otras series son señales del éxito, Paquita explora este éxito en el pasado y en el presente. En esta tercera temporada, con más presupuesto y actuaciones estelares, se mantiene firme en lo que quiere contar: Paquita, una representante de actores, tratando de salir del foso profesional en el que está y sin Magüi, su aliada incondicional.


Con grandes momentos humorísticos, geniales momentos pensados para ser virales más allá de la historia (Magüi hasta bailando la gasolina), pero a su vez alzando la voz en una crítica alrededor de las minorías en el mundo de la televisión de la España actual, no sólo en cuanto al tema LGTBIQ sino también con personajes como el de Belén interpretado por Anna Castillo, rechazada por ser mujer o por su forma de hacer humor; así como el acercamiento a al intimidad de una Paquita que comete errores, que sufre, que debe aprender de nuevo un oficio que creía suyo así como reconciliarse consigo misma.


Muchos aplauden el capítulo final con el monólogo de la actriz Anna Allen, hablando sobre su propia mentira desbordada y haciendo un juego de metaficción bastante logrado. Sin embargo, yo me sigo quedando con esa mezcla de La casa de Bernarda Alba y Esperando la carroza que hacen con el penúltimo capítulo "Bailes regionales" donde prácticamente todas las mujeres de la serie se van hasta Navarrete a enterrar a la madre de la protagonista. Entender a Paquita en toda su dimensión, sensibilizarnos acerca de su propia superficialidad y regalarnos momentos de humor coral, hacen que el espectador la tome de la mano y desee honestamente una buena salida para las desgracias de sus personajes. Pocas series se toman en serio este viaje emocional del espectador junto a sus personajes. Eso se agradece.



 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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