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Un niño lector, cualquiera, camina por la calle y ve a un perro flaco, misterioso y negro, muy negro. Decide llevárselo a casa, quizás tiene hambre y necesita un baño. Quizás no. Podría preguntarle a Juan Hormiga, ese diminuto personaje tal vez tenga una impresionante historia con la que pueda convencerlo sobre ese baño. No como en las fábulas de Esopo, no. Más bien como algo muy heroico, similar a las historias de su respetado abuelo. Unas aventuras que, por cierto, no le pertenecen. Pero cuidado, que no son como las del abuelo Ignacio. Este es otro abuelo que luchaba, pero de verdad. Con máscara y todo. Era un abuelo luchador que a su vez no era tan tierno como aquella abuela rural, de otra historia, que con su pequeña caja deja el profundo legado de habitar las palabras, siempre tan manoseadas, últimamente tan maltratadas. A lo mejor es ella quien, al final, tenga la respuesta sobre el bañar al perro negro. Sin embargo, tal vez sea sólo una voz.



No existe otra forma de celebrar el Día Mundial del Libro que con historias que se entrelazan, se recomiendan, se reconocen. Es por esa razón que, como ya es tradición, el Banco del libro dio a conocer esta mañana los ganadores de Los Mejores Libros para Niños y Jóvenes de 2014. Con 34 años del reconocimiento, la Institución abre al público esta exposición de libros que, cada vez con más esfuerzo, llegan a través de donaciones de distintas editoriales del mundo al país, y que son evaluados de forma rigurosa por un grupo interdisciplinario durante todo el año. Para el 2014 se alcanzaron a postular 107 libros infantiles y alrededor de 50 juveniles. Esta amplia selección, finalmente fue leída y discutida por el jurado conformado por Amelia Tovar, Carmen Salvador, Michele Carezis, Naibet Soto y Freddy Gonçalves que deliberó, en el caso del área infantil, cinco ganadores originales y cinco traducciones. En el juvenil, MaitéDautant, Sashenka García, Vanessa Hidalgo, Vicente Lecuna y Luis Chavarri eligieron tres y tres. Por último, y sin quedarse atrás, un amplio grupo de bibliotecarios de Caracas, escogieron sus tres imprescindibles de la biblioteca en su maratónico encuentro de lectura durante tres días de retiro junto a los libros.


Este año, a diferencia de otras ediciones, la lectura del veredicto se llevó a cabo en horas de la mañana debido a las circunstancias políticas y sociales que atañen al país. Este encuentro, siempre grato, con amigos lectores, editores, diseñadores, promotores de lectura, especialistas, autores e ilustradores fue más que una celebración, fue un emotivo homenaje a la lectura y a la importancia de la palabra. Un encuentro con el otro a partir de la lectura, del reconocimiento del libro como un espacio que ubica al lector niño y joven en realidades alternativas. Y es que este año la muestra destaca por las historias con un alto contenido humano, sin grandes épicas, desde los álbumes para niños que cuentan con temas como la muerte, el abuso de poder, el duelo, el bulliyng, la indigencia y la convivencia; hasta libros para los más jóvenes que hablan de la oscuridad, el dolor y la justicia. La poesía también ocupa un espacio importante dentro de la amplia lista de postulados, libros que juegan con la palabra, el significado, a partir también de las ilustraciones. Libros objeto, hermosos, que dan cabida al poder simbólico de la palabra. Se le suma a esto las audaces publicaciones para bebés, y sólidos álbumes que estimulan la lectura comprometida y creativa del niño en esta relación e interpretación del texto junto a la imagen.


Las editoriales latinoamericanas tienen una presencia vital en la muestra, con textos y ediciones originales que sorprenden; al igual que una cuidada selección de traducciones, necesarias para este tipo de mercado. A pesar de que las editoriales venezolanas estuvieron presentes en la lista, incluso dentro de los libros ganadores, el jurado lamentó que la escasez del papel mermara la oferta, tan necesaria, de estas publicaciones en nuestro país. Dan fe de libros que, aún retenidos en las imprentas, pudieron dar la competencia y ampliar la lista de ganadores venezolanos este año. Anunciaron lo compleja de la discusión, que en el caso del infantil duró cuatro horas, para darle justo reconocimiento a estos libros, muchos merecedores de premios e incluidos en importantes listas durante el año; y concluyeron que quisieron “resaltar esa literatura que despierta inquietudes creativas, intelectuales, artísticas, sociales y que tanta falta hace en el país, pero sin perder jamás el foco del niño, lector último a quien van dirigidos estos libros”.


La exposición seguirá abierta al público a la par de distintos eventos que se irán realizando en las próximas semanas. Entre ellos resalta el futuro reconocimiento “Los jóvenes hablan”, donde un grupo de jóvenes lectores elegirán su propio ganador de la muestra juvenil a través de un club de lectura que organizan en alianza el equipo de PezLinterna junto al Banco del Libro.


El evento, cuya hermosa imagen de este año fue ilustrada por el español Javier Zabala, culminó con la lectura de algunos de los libros y una pequeña merienda. De esta forma los lectores dieron inicio al Día del Libro, compartiendo álbumes, crónicas, poesías, novelas, y las simples historias de una cerdita que no quiere ser princesa, de tres amigos que buscan adaptarse al colegio, de una misteriosa joven llamada Carmilla, de un puercoespín que se enamora, de un niño que nada con pirañas y de un perro negro, flaco y misterioso al que deciden bañar. Sin imaginarse su final.


Encontrará la lista completa de ganadores, con las distintas menciones especiales y Los tres imprescindibles de la Biblioteca, en la página del Banco del libro:

GANADORES INFANTILES ORIGINALES:


El idioma secreto Autora: María José Ferrada Ilustradora: ZuzannaCelej Kalandraka, España, 2013.


Mi abuelo luchador Autor: Antonio Ramos Revillas Ilustradora: Rosana Mesa Zamudio Ediciones El Naranjo / Conaculta, México, 2013.


Lobo a la vista Versiones de Esopo: Cristóbal Joannon. Ilustradora: AgataRaczynska. Amanuta, Chile, 2013.


Juan Hormiga Autor e ilustrador: Gustavo Roldán. A buen paso, España, 2012.


Un perro en casa Autor: Daniel Nesquens Ilustrador: Ramón París Ekaré, Venezuela, 2012.


GANADORES INFANTILES TRADUCCIONES:


El niño que nadaba con pirañas Autor: David Almond Ilustrador: Oliver Jeffers Traducción: Ix-NicIruegas. Fondo de Cultura Económica, México, 2013.


Ese cambio Autor e ilustrador: Phillipe Dumas Traducción: Pablo Miranda. Babel, Colombia, 2012.


Hilo sin fin Autor: Marc Barnett Ilustrador: Jon Klassen Traductor: Teresa Mawler Juventud, España, 2013.


Ding DangDong! Autor e ilustrador: Frédérique Bertrand Adaptación gráfica: Dominique Aizpurua. Camelia, Venezuela, 2012.


Olivia y las princesas Autor e ilustrador: Ian Falconer Traducción: Clara Stern Rodríguez Fondo de Cultura Económica, México, 2012.



GANADORES JUVENILES ORIGINALES:


Flores blancas para papá Autora: Beatriz Helena Robledo Ilustradora: Alejandra Estrada SM, Colombia, 2012.


Conquistadores en el Nuevo Mundo Autor: Grassa Toro Ilustrador: PepCarrió Tragaluz ediciones, Colombia, 2013.


Abecedario del cuerpo imaginado Autora: Mar Benegal Ilustrada: Guridi. A buen paso, España, 2013.






GANADORES JUVENILES TRADUCCIONES:


Las ventajas de ser invisible Autor: Stephen Chbosky Traductora: Vanesa Pérez-Sauquillo Alfaguara, México, 2012.


Paranoica Autora e ilustradora: Jung Yumi Traductora: Diana Carolyn Cifuentes López Rey Naranjo Editores, Colombia, 2012.


Carmilla Autor: Joseph Sheridan Le Fanu Ilustradora: Ana Juan Traductor: Juan Elías Tovar Cross Fondo de Cultura Económica, México, 2013.





MENCIÓN "LOS JÓVENES LEEN"

Paranoica Autora e ilustradora: Jung Yumi

Traductora: Diana Carolyn Cifuentes López

Rey Naranjo Editores, Colombia, 2012.







*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en los años 2013-2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isadoro Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.




 
 

Dormir los últimos días de diciembre nunca es tarea fácil. Por las noches suelen sonar parrandas, otras veces se asusta el perro con el triquitraqui de turno o se trata de evitar que el exceso de pan de jamón invite a las pesadillas. En Venezuela, a diferencia de otros países, las navidades a veces se decretan. Y aunque sus habitantes traten de implorar el espíritu del Grinch como espacio subversivo, llega Pacheco con su sereno frío a recordarte que el año se termina. Es por eso que muchos de quienes no duermen cambian ovejas por recuentos. Buscan clasificar recuerdos, historias, películas, series, amigos, mascotas, amores, canciones o libros. En esas noches, el insomnio sirve como un espacio de juego, donde establecemos nuestro conteo personal de cosas.


PezLinterna no se queda atrás y decide contabilizar, sin jerarquías, diez de los libros creados para niños que se publicaron en el 2013 (año referido en los créditos del libro). Muchos de estos que nombramos en nuestra lista no se podrán conseguir actualmente en las librerías venezolanas, ya sea por su reciente publicación o por problemas de importación. Pero no se desanimen: nuestras librerías aún mantienen buenos libros, siguen haciendo el esfuerzo, al igual que las editoriales nacionales, que insisten en mostrar y publicar a pesar de la crisis o la falta de papel.


Sabemos que muchos de los libros para niños que no se pudieron publicar este año en Venezuela, entrarán en muchas listas el año que viene, porque el esfuerzo, la dedicación y la paciencia son virtudes que traen recompensas. Y si resulta que al final es la curiosidad lo que no los deja dormir, se encontrarán instituciones como el Banco del Libro y la Ludoteca de la Biblioteca Los Palos Grandes, donde seguramente encontrarán los ejemplares de estos libros como muestra en sus anaqueles. ¿Quién sabe? Retomar la disposición por la lectura en la sala de estar de los libros puede ser una buena manera de comenzar el 2014.


El ogro de Zeralda, de Tomi Ungerer (Ekaré)

Los ogros comen niños. Eso ocurre desde tiempos inmemoriales. Pero qué pasa cuando los niños de la villa empiezan a agotarse. La escasez de niños lo conducen a Zeralda, la hija de un campesino que vivía en el Valle y cuya especialidad era la cocina. Lo que parecía el fatídico encuentro entre ambos, da pie a una relación en donde la comida es el plato fuerte. Y no precisamente Zeralda en salsa de moras. Ekaré publica El ogro de Zeralda, libro creado en 1963 por uno de los grandes maestros de la literatura infantil: Tomi Ungerer. Su estética vintage resalta los guiños de humor y ternura, estableciendo un poderoso encuentro con el lector y la clásica historia donde los niños son capaces de redimir e incluso salvar a una sociedad. Sumado a esto, la traducción de Araya Goitia Leizaola no renuncia a este decir de los cuentos clásicos. La doble página de los banquetes preparados por Zeralda, no tiene desperdicio.



Hilo sin fin, de Marc Barnett & Jon Klassen (Juventud)

En Hilo sin fin, Anabel cose, cose, y no deja de coser. ¿La causa? Encuentra una misteriosa caja con hilos de lana de colores. La niña, acostumbrada a su invernal pueblo de blanco y hollín, descubre que puede abrigar con colores hasta las cosas más inesperadas. El escritor Mac Barnett junto a la traducción al español de Teresa Mlawer narran esta sencilla historia con la cadencia de un largo invierno, mientras que el ilustrador Jon Klassen se las ingenia para usar el blanco del papel como parte del entorno frío de este pueblo. Son los matices en tecnicolor, como diminutas plumas que se acumulan en los abrigos, lo que genera una calidez amable a los personajes de mejillas quemadas por el frío. Editorial Juventud sorprende a finales de este año con la edición en español de este libro merecedor premio Caldecott del 2012.



Martín y la llegada de la primavera, de Sebastian Meschenmoser (Fondo de Cultura Económica).

Está iniciándose la primavera y Érick, el pequeño puercoespín, se ha enamorado. No sabe qué hacer, entorpece, enmudece, pero Martín, su amigo ardilla, hará todo lo posible para que Érick sea merecedor del amor de la misteriosa dama.

Un álbum que divierte a través de la ternura de sus personajes, con la fortaleza de unas ilustraciones afectivas, detallista en las expresiones de los animales que transmiten sensaciones humanas . Este episodio, además, ha sido recientemente acompañado por una nueva aventura: Martín y la primera nevada, libro que Fondo de Cultura Económica mostró como novedad para la Feria de Guadalajara. El primero traducido por Udo Araiza y el segundo por Margarita Santos Cuestas.



La niña de rojo, de Aaron Frisch & Roberto Innocenti (Kalandraka)

Sofía, una niña con abrigo rojo, debe visitar a su abuela enferma. Para ello debe cruzar un bosque inusual: una agresiva ciudad sin árboles. Con su apabullante realismo, la hostilidad del entorno termina por ser el enemigo salvaje al que se enfrenta Sofía, y todos los niños que ella representa. En La niña de rojo, el ilustrador Roberto Innocenti ofrece una visión oscura y poco edulcorada del cuento clásico de la caperucita roja a manera de cómic, con el uso de viñetas cargadas de una gran fuerza plástica. Sus imágenes expuestas en detalles, abigarradas, dan la sensación de una ciudad colapsada, ajena a la sencillez de la infancia. Este aturdido mundo es reforzado con la adaptación libre de Aaron Frisch, traducida por Carlos Heras Martínez para la edición de Kalandraka. Su texto, certero, agudiza la calidad y potencia al libro.



Estaba la rana, de Paloma Valdivia & Carles Ballesteros (Amanuta).

La editorial Amanuta aclara: son libros para cantar, leer, mirar y morder. En el mercado de libros para bebés, muchísimas son las novedades pero son muy pocas las que se crean con calidad. Por esta razón resaltamos el valor de Estaba la rana creado por Paloma Valdivia y Carles Ballesteros. Crean un delicado libro para bebés basados en la canción popular que enumera, de forma divertida, a distintos animales antes de revelar el sorpresivo desenlace. Su estética, con diversas tonalidades pasteles de los colores primarios, refuerzan la ternura de los personajes. Este libro de cartón encara primeros planos enternecedoras de animales que piden silencio mientras, en el texto, ellos se aglomeran junto al progreso de la pegajosa canción.



El niño gato, de Triunfo Arciniegas & Dipacho (SM)

Cuando se es gato parece fácil lo de crecer solo, trepar los árboles, buscar comida, escaparse cuando venga en gana. Pero la realidad es otra. En El Niño Gato, libro editado por SM Colombia, su autor Triunfo Arciniegas se vale de la metáfora de unas de las mascotas más independientes del mundo para retratar la dura realidad del abandono en la infancia.

A través de un melancólico tránsito a la adultez, se visitan los espacios en el que el niño gato debe superar la soledad. Las atentas ilustraciones de Dipacho, cargadas de color y fuerza plástica, subrayan la historia desde la cotidianidad de un gato que crece como un niño sin familia.



El Hombre Niebla, de Tomi Ungerer (Lóguez)

Finn y Cara un día deciden irse al mar con la barca que les regaló su padre. Estos dos aventureros hermanos solo recibieron una importante advertencia: cuidado con la niebla. Pero para ellos, eso no es un problema, al menos hasta que se la encuentran. Sin tener a dónde ir, se detienen en una montaña donde habita el Hombre Niebla, misterioso personaje que abre una compuerta entre el magma y el agua.

Lóguez publica el último libro de Tomi Ungerer ─sí, repite en esta lista el talentoso autor e ilustrador europeo─, con la traducción de Ester Sebastián López. Dominado por los colores grises, opacos y azulados más que atender a la nostalgia, resaltan el misticismo reforzado con lo onírico de sus atmósferas. Un relato que apela a la fantasía, a la construcción de espacios posibles y a la valentía de la infancia.



Abecedario del cuerpo imaginado, de Mar Benegas & Guridi (A buen paso).

Abecedario del cuerpo imaginado reúne 27 reflexiones de la relación del cuerpo humano y la naturaleza a manera de haikus.

Su autora, Mar Benegas, junto a las delicadas ilustraciones de Guridi, establecen un minucioso trabajo en el que las palabras invitan a la reflexión poética y al acercamiento a la cultura oriental.

El formato del libro, sus dimensiones alargadas y encuadernación japonesa son algunas de las sutilezas de esta edición de la editorial A buen paso.

Reflexiones al final sobre el esencia del haiku y recomendaciones sobre su escritura, invitan al lector a arriesgarse en el arte de la escritura poética.



Tropecista, de Jorge Gonzalvo & Elena Odriozola (Bárbara Fiore).

El amor es torpe. Al menos al inicio de toda relación. Menos en una, donde ella es experta en dar piruetas y a él le gusta poner cara de pez. Tropecista escrito por Jorge Gonzalvo e ilustrado por Elena Odriozola, es una reflexión sobre el amor. La tierna comprensión de los personajes se contrastan con los torpes tropiezos a todas las cosas que existen en su mundo.

Un libro hermoso, con un texto ávido de juego y una arriesgada estética, donde el relieve del papel crea un juego de profundidades, texturas y luz. Bárbara Fiore se aventura a la reinvención del papel como un espacio narrativo, con la detallista creación de las particulares ilustraciones que, además, mantienen la estética con la que Odriozola tiene acostumbrado a sus lectores.



La mano de mamá, de Mireya Tabuas & Cristina Sitja Rubio (Camelia)

Ir de compras con las madres siempre es un fastidio. En las tiendas, las señoras se pelean por la ropa y los adultos comienzan a comportarse como unos salvajes. Es por eso que la niña de este relato suelta la mano de su mamá para seguir un globo amarillo. Hasta que, sin darse cuenta, se pierde en el centro comercial.

Mireya Tabuas se acerca al formato del álbum con La mano de mamá, una reflexión sobre la angustia y el miedo ante la ausencia. Esta vulnerabilidad subraya el potente trabajo plástico de Cristina Sitja Rubio quien, imitando el trazo de los niños, explora una tormenta de colores, imaginarios y perspectivas en sus ilustraciones. Un curioso libro de Camelia, quien sigue apostando a lecturas innovadoras para la infancia.


*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en el año 2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isadoro Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.

 
 

Cecilia tenía “susto”. No era miedo. A sus 17 años buscaba traducir la sensación de haberse ganado una beca de los Colegios del Mundo Unido (UWC). En su maleta llevaba los versos de Kavafis: “Ten siempre a Ítaca en tu mente. / Llegar allí es tu destino”. Sólo sabía que viviría dos años en Duino, Italia. Si las leyendas de su familia en Boconó le parecían fantásticas, estudiar en un castillo frente a un acantilado sobre el mar Adriático era mucho más irreal. Elaine, en cambio, no hacía maletas. Compró mantas guajiras, budares, banderas, libros, ropa de invierno. Se transformó en una quincalla andante. Lloró hasta por el sobrepeso en Maiquetía. El “susto” le entró al llegar al Colegio en Noruega. Ni leyendo todos los libros que llevaba en la maleta podía imaginar aquel reflejo de las casas, que vio a las orillas del helado fiordo noruego. Ese “susto” le ocurriría a Antulio en Maracay, antes de viajar a también Noruega. A Daniel en Valencia, al partir a Gales, y a Iván al irse a Hong Kong. El “susto” traducido en emoción por la aventura acompaña a muchos jóvenes que estudian el bachillerato internacional en estos Colegios, instituciones que existen desde hace más de cincuenta años en distintos países.


Los Colegios del Mundo Unido (United World College, UWC) son una ONG educativa mundial que inicia su camino en 1962 con la fundación del primer colegio en el Atlantic College, al Sur de Gales. La premisa nace en manos de un educador alemán, Kurt Hahn, quien fue una persona crítica durante la Segunda Guerra Mundial. Hahn enfrentó al régimen nazi con discursos en contra de Hitler, buscando el rechazo de los profesores y estudiantes. Sus ideales promulgaban una formación plural y libre dirigida a los adolescentes. Su respeto hacia los jóvenes lo conducía a una necesaria búsqueda por evitar un desarrollo social ajeno a la corrupción que implicaba la adultez, mucho más en épocas de guerra. Buscaba, bajo todo pronóstico, instalar un sentido moral arraigado en los jóvenes para que pudieran ponerlo en práctica en la sociedad. Es por esta razón que, enmarcado en la tolerancia, propuso la alternativa de juntar a personas jóvenes de distintos países con una misma educación, para empezar a construir un discurso de paz. El plan era seleccionar adolescentes, sin importar su estrato social, género, cultura o raza, en edades comprendidas entre los 16 y 19 años, de diferentes países y ofrecerles un programa de becas para optimizar las posibilidades de todos los jóvenes que quisieran participar.

A partir de 1967, los colegios se han multiplicado en distintos países, brindando una oportunidad mucho más global y transcultural. Esta organización, de mano de la evolución social del mundo, sigue gestionando nuevas espacios y ampliando las oportunidades de participar en el proceso. Existen colegios en Gran Bretaña, Canadá, Singapur, Italia, Estados Unidos, Suazilandia, Hong Kong, Noruega, India, Costa Rica, Bosnia y Herzegovina, Holanda fundada recientemente en el 2009, junto a Alemania y Armenia que abrirán sus puertas a los estudiantes a partir del 2014. En Venezuela, hasta hace algunos pocos años, existía uno de las sedes de estos colegios, especializado en la enseñanza de la agricultura. Fue clausurado, a pesar de las protestas, a causa de la coyuntura política reinante en el país. Sin embargo, Venezuela sigue convocando a jóvenes interesados en formar parte de esta experiencia.


UWC depende del trabajo y la dedicación de los distintos comités nacionales en 140 países que, de forma voluntaria, generan un proceso de selección para identificar y seleccionar a los nuevos estudiantes de estos colegios. En Venezuela, el comité nacional llamado AVEMUNDO (Asociación Venezolana de Colegios del Mundo Unido) se organiza con la colaboración de ex alumnos de los colegios y voluntarios que se unen para evaluar durante tres etapas a todos los inscritos: prueba, convivencia y entrevista. Otorgando becas o cupos a los participantes seleccionados basándose estrictamente en el mérito durante la selección. La misión de los comités nacionales no sólo consta en seleccionar, enviar y orientar a estos jóvenes estudiantes, sino en orientar otras actividades de labor social a la comunidad. Sin ir más lejos, AVEMUNDO recientemente y en conmemoración al Día Mundial de las Playas, unió fuerzas junto a Fundena (Fundación para la Defensa de la Naturaleza) y Sitios WAO para la recolección de 180 kilogramos de basura en las playas de Caruao.


Los proyectos de servicio a la comunidad y voluntariado forman parte de la educación de los jóvenes en los colegios, en justo equilibrio con las actividades físicas, creativas y el programa académico que se articula en torno al Diploma del Bachillerato Internacional, reconocido por su prestigio dentro las universidades más selectivas del planeta. Actualmente, el proceso de inscripción para Venezuela acaba de dar inicio. Tanto las charlas informativas como los espacios para compartir experiencias de anteriores alumnos, se están llevando a cabo para invitar a nuevos jóvenes a participar en la selección. Estas convocatorias siempre se actualizan en su página web o redes sociales. No en vano Nelson Mandela, presidente honorario de UWC, cataloga a los participantes como “células de innovación y catalizadores del cambio”.


En Venezuela los adolescentes también son agentes del cambio, como lo anhelaba el profesor Hahn. Y si ocurre la posibilidad de que, además, algunos de ellos surjan de estos colegios, con seguridad celebrarán el Ramadán, entenderán el conflicto Palestina e Israel de boca de sus protagonistas, oirán otros idiomas, comerán otros sabores, contarán otras historias. Pero también vestirán de colores en inviernos duros, defenderán el origen de la arepa ante los colombianos o entenderán otras aristas de la sociedad, la educación y la cultura. Maryan, Javier, Elisaul, María Ignacia, Nadine, Alejandro, Guillermo, Ronald, Lorena, Luis, Swelen, Mariela, Roberto, Adrián, Mariana, Isabella, Fabiana, Claudia, Eliseo, Jeffry, Marcela, David, Miranda, Andrés, Carlos, Oriana, Israel… son muchos los nombres de historias que empezaron con un “susto” en Venezuela y terminaron con una continua ampliación de perspectivas sobre el mundo.


*esta publicación originalmente formó parte de una colaboración semanal que PezLinterna hizo para la revista Prodavinci en el año 2014.

**Escrito a cuatro manos entre Isadoro Saturno y Freddy Gonçalves Da Silva.

 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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