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En la estantería de mis libros, reposa un disco duro externo que se construyó a trozos. No sé explicárselos porque no tengo noción de estos temas, pero sí recuerdo que eran tiempo de escasez en Venezuela y que aquel hombre en Sabana Grande me pedía solo una hora para improvisar este artefacto. Qué ironía, a veces una hora parece ser una vida entera, pero en este caso no podía negarme, era la única alternativa que tenía para almacenar la descabellada idea que se nos había ocurrido en PezLinterna: cuarenta y tres entrevistas en vídeos a autores, ilustradores, editores y especialistas de la literatura infantil y juvenil en Colombia y Venezuela.

La idea nació en un grupo de Whatsapp en el que estábamos Lorena Ayala, Valerie Weilheim, Ramón Barreto, Jaime Yáñez y yo, Freddy Gonçalves Da Silva. Fue una conversación amistosa y relajada que fue terminando con un “Y si…”, luego con un “Me parece necesario” y ya finalmente con un “Vamos a escribirle a…”. No hubo preguntas ni dudas, ni obstáculos. El plan tenía todas las posibilidades para ser un caos, pero insistimos. Teníamos ganas de crear. Y así fue que lo hicimos: aprovechamos un viaje que haría Bogotá-Caracas-Medellín para ejecutar el plan. En Caracas sería sencillo, pues tenía el apoyo de Valerie y Jaime, pero en Bogotá necesitaba a más gente “poniéndole la ficha” a esta loca causa.

A partir de las voces de estas figuras representativas de la literatura infantil y juvenil, buscábamos explorar juntos ideas alrededor de la creación y el mercado en dos países posibles, separados apenas por una frontera. Obviamente dos países con sus propios conflictos e intereses. Sin embargo, veíamos necesario rescatar y mantener el acervo de los personajes que construyen este imaginario literario, muchas veces marginado por la academia y otras entidades de la cultura. Es decir, nuestra intención era provocar una conversación amena, cercana a cualquier público, con preguntas sencillas y a veces obvias que sirvieran de guía para los que trabajan en la promoción lectora o la crítica literaria, pero también para aquellos que tienen una vaga idea sobre el tema.


Estas conversaciones buscaban servir de posibilidades para otros países, que vieran los planes que se ejecutan en algunas zonas, formas de resistencia, maneras de pensarse como identidades. No queríamos que fuera material solo para el público colombiano o venezolano, sino que el material tuviera posibilidades para otros países interesados en la literatura infantil y juvenil. No solo hablan los autores, sino también los ilustradores, editores, promotores de lectura, profesores, especialistas, narradores orales, críticos literarios, bibliotecarios. Es una ebullición de ideas contrapuestas alineadas en un interés común: la infancia y la adolescencia. Queríamos, al fin y al cabo, sostener la línea fundamental de nuestro proyecto, conversaciones que inciten la llama crítica alrededor de lo literario.

LA PRODUCCIÓN, ESE ESPACIO ÍNTIMO

Lo que aquel desconocido construyó en una hora, resistió años. Ese disco duro, antes de acoplarse entre los libros, cruzó mares y carreteras en situación de riesgo. El material contenido dentro de ese pequeño cuadrado negro permanece en sus entrañas. Es decir, perderlo era anular horas de entrega de varias personas en el proyecto. Sin embargo, este recorrido tiene un porqué, una razón válida que queremos compartir.

Cuando trabajas con autogestión, el obstáculo mayor es conseguir los medios. Es decir, personas con equipos dispuestas a dar horas de su vida para grabar vídeos de entrevistas que quizás no les interesen tanto porque, seamos honestos, no todos quisieran pasar horas encerrados dando vueltas sobre un mismo tema a menos que realmente les apasione. La fortuna se tradujo en posibilidad cuando sumamos a cuatro personas entregadas a un mismo propósito: la construcción de una memoria cultural conjunta.

De esa forma, aparecieron Miguel Gallego y Juan Pablo Martínez, dos jóvenes creadores de contenidos, quienes fueron nuestros aliados incondicionales en la ciudad de Bogotá para grabar a dieciocho personas. En Medellín contamos con la bondad absoluta de Juan Felipe Vera, quien llevó su equipo de trabajo para grabar a tres personas. Y en Caracas estuvimos afortunadamente acompañados por Mary Antonieta López, con la que hicimos veintidós entrevistas en tiempos de colapso.

En esos días, en varias zonas de la ciudad de Caracas, las fuerzas de seguridad del Estado reprimían a los manifestantes en las calles. Algunas de las entrevistas tienen sonidos de bombas lacrimógenas, manifestaciones y helicópteros. Irónicamente también se podían sobreponer las guacamayas. Es lo que tiene el trabajo en resistencia. Esta incertidumbre se hace latente en algunas de las entrevistas, por eso se habla de la crisis venezolana de los últimos años, de su impacto en la industria del libro, de las formas de respuesta de sus agentes de cambio. Quizás, en esta actualidad, es también importante ver en ese espejo una posibilidad. Por ese trabajo, en el que su seguridad y la de los entrevistados estuvo en entredicho, somos aún más afortunados e insistentes en salvar estas entrevistas.

Ninguno de estos cuatro jóvenes profesionales cobró absolutamente nada por este enorme trabajo documental, digamos que lo hicieron por amor al arte. No lo recalcamos como algo heroico, ni como el deber ser en un proyecto de promoción lectora; al contrario, nuestro equipo siempre ha resentido el hecho de no haberles podido dar ningún pago. En aquella época no teníamos el financiamiento ni pudimos contar con otros apoyos. Insistimos porque ellos nos ayudaron a resistir. Siempre hemos creído en que se ha trabajado muy poco por abrir más espacios de posibilidad laboral en esta área para los más jóvenes en el campo cultural. Estos jóvenes que no son influencers sino personas talentosas con un oficio o una profesión. Una tarea pendiente, quizás ahora que se piensa tanto en el futuro. En fin, que aunque esta discusión da para más contenido, nosotros por ahora solo queremos darles las gracias infinitas por creer en esta propuesta.

Esta ausencia económica, por lo tanto, retrasó también la producción de los vídeos. En primer lugar, porque hubo vídeos o audios que no lograron grabarse bien en aquel disco duro itinerante, por lo que la calidad de la imagen y el sonido puede ser irregular en algunos pocos vídeos. Entrevistas que, a pesar de esto, llevamos hasta el final pues su contenido nos seguía pareciendo valioso. Por ejemplo, las entrevistas de María Beatriz Medina y María Osorio tienen problemas de audio, las de Maité Dautant y Andreína Melo con la imagen.

La edición también fue un acto de aprendizaje durante estos años y con la que, entre ensayo y error, fuimos dándole una identidad a los vídeos. Fuimos publicando unos pocos durante estos años, lo que el tiempo y los recursos no dejaban hacer. No era solo cortar y pegar, sino escuchar e investigar, pues en los vídeos quisimos agregar tips con imágenes o textos que hacen referencia a la labor del entrevistado para darnos una perspectiva sobre su legado.

En esta situación actual de crisis y ante la cantidad de información y propuestas que se fueron sumando en las redes, nosotros quisimos quitarle riesgo al disco duro, entender este presente de manera constructiva a partir de otros espacios en crisis o de creación. Así que en estos días de cuarentena, de manera ininterrumpida, hicimos la edición de absolutamente todas las entrevistas. Esta situación, como valor positivo, nos dejó la oportunidad de concretar algo que comenzaba a parecer un lastre en el sentido de que mucha de la información contenida podría variar en estos mundos veloces. Algunas de las vidas de estas personas entrevistadas cambiaron radicalmente. Esto, más que un inconveniente, fue un reto potente, de entender qué existe en este contenido que puede ser de utilidad para pensarnos desde el presente. Porque las reflexiones interesantes no tienen tiempo de caducidad y es una de nuestras luchas: entender el presente valorando también la identidad de ese pasado que nos condujo hasta ahora. Darle de nuevo valor a la palabra, a las preguntas, a esas cosas que nos interpelan sobre el mundo de la creación, la edición o de la promoción. Pensarnos como sociedad y entender el impacto o la influencia que nuestros actos pueden generar en los otros. Ver en la cultura una posibilidad de seguir insistiendo y construyendo. Es un poco Volver al futuro pero sin el DeLorean.

LO QUE NOS FALTÓ

De todas las entrevistas, solo perdimos una. No por la falta de profundidad, sino por solicitud de esa persona que no se sentía cómoda desde el espacio desde el que hablaba. Del resto todas, afortunadamente, fueron rescatadas porque por algo son especialistas en estos temas. Resentí la imposibilidad de entrevistar a algunas personas con las que no se pudo concretar el encuentro a falta de tiempo, pero a quienes habíamos contactado: Irene Vasco, Martín Murillo (La Carreta Literaria), Francisco Leal Quevedo, Dipacho y Triunfo Arciniegas.

En el caso de Venezuela, la situación del país imposibilitaba el encuentro con Lourdes Morales, Brenda Bellorín, Cybele Peña, Armando José Sequera, Elvia Silveira, Rosario Anzola. Además de que siempre quisimos hablar desde la diáspora venezolana con otros especialistas en la materia como Mireya Tabuas, Gerald Espinoza, Reyva Franco, Isa Saturno, José Urriola, Fedosy Santaella, Carolina Holmes, Menena Cotin, Jefferson Quintana, Ramón París, entre muchos otros. Pero esa idea sigue en el tintero, porque conversar y comprender al otro es el único puente que entendemos.

Las entrevistas pueden verse dentro del blog, en la barra de menú encontrarán la opción Canal. También podrán encontrarlos en nuestro canal de YouTube PezLinterna o desde el IGTV en nuestro Instagram. Debido al esfuerzo que esto ha implicado, los invitamos a compartir, seguir, darles me gusta a los vídeos, es el único estímulo que recibimos de ello. Esperamos que, como a nosotros, les sea de tanta utilidad.

Si te interesa alguna entrevista en particular, aquí les dejamos todos los nombres de los entrevistados con el link:


Conversaciones Colombia

Conversaciones Venezuela

AGRADECIMIENTOS FINALES

Agradecemos también a los espacios que nos fueron cedidos amablemente por alguno de sus entrevistados para llevar a cabo las grabaciones: la anterior oficina de la editorial Tragaluz, la casa de la editora María Fernanda Paz-Castillo, Espantapájaros, Babel y la librería Rey Naranjo. Esa calidez nos permitió continuar a pesar de la lluvia o los trancones.

En el caso de Venezuela quisiéramos agradecer al Banco del Libro, en especial a Olga González, quien siempre estuvo dispuesta a abrirnos las puertas a pesar de que el mundo a nuestro alrededor colapsaba. De la misma forma, a Andreína Melo y Marina Bockmeulen, por ofrecernos la librería Sopa de Letras como segunda alternativa.


Compartimos un registro fotográfico del detrás de cámara:


 
 

Abro un mapa en el móvil, extiendo la pantalla al centro de Barcelona, sigo ampliando con mis dedos para ver al Centro de Cultura Contemporánea de la ciudad. Ubico el punto de encuentro y me dirijo físicamente hasta el lugar, para observar más de cerca la propuesta de sala de videojuegos que se propone en el CCCB. Llego y la entrada es gratuita, aunque el acceso depende de algunas condiciones*, sigo retando la mirada, la sala se llama Zooom. Con tres o. Lo anuncia la pared rosa de bienvenida que está dentro del edificio.

Entro. Del lado derecho, justo después de cruzar la entrada, se despliega un manifiesto sobre la pared. Me acerco. Amplío más la imagen. Cada punto de este manifiesto establece un código de interacción con sus visitantes en aquella cámara de alfombras verdes y rosadas. No importa cuál sea la relación del visitante con la cultura del videojuego, el espacio cobra vida colocándolo en un punto neutro, lo interpela acerca de una experiencia más que lúdica.

Solo queda atender algunas de sus propuestas -más que indicaciones- y dejarse abducir:

Esta sala no es de juegos, es para jugar.

Queda claro: jugar es la consigna. Para eso basta con escanear el espacio y encontrarte con una amplia distribución de proyecciones, pantallas y controles. La cámara se transforma en acogedoras habitaciones, con cojines, sofás, sillas y veinte juegos colectivos. Espera, el visitante no va a jugar Mario Bros o Fortnite, al contrario, la idea es encontrarse con otros juegos alternativos, generar una dialéctica propia a través de las modalidades del videojuego. Jugar también es experimento y exploración, por lo tanto, en el espacio de Zooom tienes que leer las instrucciones entre líneas: "es para jugar", es decir: "eres tan libre como el resto". De hecho, es tanta la libertad que el estatus de poder de los padres o profesores sobre los potenciales jugadores menores se pierde. No sólo son libres sino que todos somos iguales. Bien claro lo dice el cuarto punto del manifiesto:

Esta sala es para criaturas sin importar la edad que tengan ni de donde vengan.

Somos criaturas. Fui criatura. Digamos que, la primera vez, una criatura un tanto afortunada, que recibió la compañía de sus dos comisarios: Lucas Ramada Prieto y Hugo Muñoz Gris. Vigilantes silenciosos de mi interacción con la sala, de mi relación con los juegos. Cercanos, amables, inclusivos como la propia dinámica del juego incita. El atinado y original trabajo creativo, tanto en la selección de juegos como en la distribución de los espacios, permite darla una identidad intransferible al espacio. De hecho, Lucas y yo, criaturas distintas, nos encontramos en el último espacio de la sala: ¡Juega contra! Basta con recorrer toda la sala para llegar a ese sofá, a esa pantalla en donde nos esperaba Regular Human Basketball (Powerhoof, 2018). Éramos ahora dos personajes mínimos habitando unos robots gigantes en un insólito juego de baloncesto. Él con dinamismo, yo con imprudencia de primerizo. ¿Lo mejor? Estábamos acompañados del apoyo silencioso, divertido y admirado de una pequeña criatura que esperaba su turno para tratar de no cometer los mismos errores:


-Mamá, ven, es nuestro turno.

Madre e hijo, criaturas sin investiduras, intentaban estrategias con los mandos para salir airosos del juego. Y es que a pesar de tener mediadores que ofrezcan su ayuda o colaboren con la dinámica, la propuesta original es la del juego, que puedas llegar a la propuesta que desees jugar de manera directa o zigzagueando entre los espacios, siguiendo una ruta a través de las indicaciones señalizadas en las paredes. Esta forma aparentemente convencional aporta una creciente relación con los estímulos entre los juegos: creas, exploras, descubres, colaboras, fracasas, combates. Sin embargo, la madre hecha robot pierde con mucha facilidad, trata de imponer de nuevo su investidura materna y advierte:


-Al final mejor será leer un libro, pasas la página y cambia todo, esto es lo mismo siempre.


La pequeña criatura encesta, la ve con gesto de negación, y la arrastra al espacio de ¡Juega con!, en donde juntos tratan de resolver un conflicto culinario. La madre vuelve a rendirse con facilidad y la criatura, insistiendo en la mirada igualitaria del manifiesto, la encierra en un cuarto aislado que está al lado, donde solo hay una mesa, unas instrucciones y un teléfono:


-No te muevas que es de vida o muerte.


Él corre hasta la mitad del salón y coge el teléfono con el que se comunican, tratando de resolver una misión importante. Esa madre y la pequeña criatura tratan de detener una catástrofe imaginaria. Pero si hacemos zoom dentro de la sala, descubrimos que en ese mismo momento dos criaturas adolescentes tratan de no frustrarse en el espacio de Juega, si puedes... O a otro grupo de criaturas amigas están sentadas en el sofá de un espacio dedicado a la exploración, perdidos en la isla del juego Proteus (Twisted Tree, 2013).


-Camina hasta el mar.

-Que no.

-Anda que eres pesado.

-Mira, unos cangrejos.

-¿Dónde?, ¿dónde?

-Ay, se hace de noche.


Los tres sonríen, contemplando el espectáculo. Ese es uno de los grandes logros del recorrido. Más que de ganar o de perder, se trata de jugar en libertad, lo que amplía las formas en los caminos y genera una experiencia en primera persona en la que puedes ir variando las sensaciones, y donde el visitante, jugador o espectador, es su propio mediador.


El manifiesto siempre lo advierte:

Esta sala es segura. Y es para ti.

Un chico baila al son de la música que crea con una pequeña consola y escucha adherido a la imagen eléctrica y cambiante que arropa una pared.


Y para ti también,

A su espalda, justo en el otro extremo del espacio, dos criaturas hermanas están de rodillas sobre los cojines, se ayudan frente a la pantalla enorme donde se dibujan los diminutos personajes del juego Hidden Folks (2015). Observan, leen y meditan, a partir de la detallada imagen, las alternativas que tienen para liberar de obstáculos el camino del personaje. En este caso, no necesitan pasar la página para que ocurra algo en ellos.

Y para vosotrxs.

Se oye el grito emocionado de la madre en el cuarto del teléfono. La pequeña criatura salta también. Se ríen. Se encuentran. Él quiere seguir haciéndole su propio tour cuando la madre, finalmente criatura, se suelta para asistir al espacio ¡Toca el juego! en el que es absorbida, alrededor de otras criaturas infantiles que no conoce, para desvelar las múltiples opciones que le ofrece la tableta. La pequeña criatura, sabiendo que había vuelto a encestar, se dirige al inicio, al lado de la pared del manifiesto, en el espacio Piensa el juego. Se relaja en el sofá y comienza a inventar de nuevo otras formas de su mundo.

Esta sala es tuya y para que la hagamos nuestra.

Repetí la experiencia un sábado, sin Lucas ni Hugo, como apenas un observador espía, una criatura más. Tocaba inscribirse con antelación, porque la sala Zooom estaba repleta.

Subí a la exposición Game Play. Cultura del videojuego para hacer tiempo. Es una forma de complementar esta experiencia en el CCCB. La exposición, que sí requiere de la compra de una entrada, propone un recorrido a través de la historia del videojuego de una forma más lineal, anecdótica y menos orientada a la inclusión del juego. Eso colabora a que el encuentro con Zooom sea desde el compromiso de un manifiesto. El espacio se apropia del visitante, genera una dinámica más llena de vida, a partir de simulaciones, de alternativas, de libertades. La sala Zooom se promueve así misma, sin didácticas, y ocurre de una manera orgánica. Vi a padres, madres y profesores sentados en los cojines, descubriendo los juegos de tocar; como a niñas que iban y competían con otras distintas, dialogando, observando, construyendo. Dos niñas que quizás no tenían otro espacio alternativo de encuentro, sin diferencias, procurando un desenlace adecuado para el juego o la interacción. Dos criaturas, apropiándose punto a punto del manifiesto, sin tener que enseñarle a un adulto otras formas de leer el mundo. Zooom, en ese sentido, es un manifiesto más que necesario para nuestra actualidad. Visítenlo, entréguense y jueguen, para que se den cuenta por ustedes mismos.


-Mamá, ¿nos vamos?

-Espera, no me distraigas, que aún debo entender este cambio de forma...


*Aunque la entrada a la sala es gratuita, solo se permite el acceso a un máximo de 35 personas que pueden disfrutar de la sala durante 45 minutos. Siempre se puede repetir, en la medida en que se haga la cola. La sala se mantendrá abierta hasta el 13 de abril. Zooom propone formas distintas de relacionarse con el videojuego y comprende una mirada distinta y enriquecedora a la exposición Game Play. Cultura del videojuego. El valor de la entrada y los horarios de la exposición se pueden consultar en la página web del CCCB.

 
 

Iluminamos nuestros estantes submarinos para hacer recomendaciones dirigidas a jóvenes lectores. Reuniremos y compartiremos reseñas de libros, series, cine, arte, juegos o música.



ÁLBUM ILUSTRADO:

Unas personas

Jairo Buitrago

Manuel Monroy

Océano Travesía

México, 2019


A diario, las calles no sólo son transitadas por muchas personas diferentes sino también por sus anécdotas. Es decir, así como un barrio es habitado por su gente, cada persona alberga un momento en donde la vida les cambia definitivamente. Es como el tejido de una gran cobija, donde se cruza desde la alegría de un niño que estrena un regalo de la abuela a una chica que descubre un libro sobre Juana de Arco en la biblioteca. Parece sencillo, casi obvio, pero en cada uno de esos instantes se desvela la vida de estas personas y, por lo tanto, las de esa calle.


Este álbum, dirigido a niños, jóvenes y adultos, invita al lector a visitar detalladamente una gran estampa. Más que un álbum es un anecdotario. En cada doble página observamos un fragmento de la calle, con el personaje en alguna situación cotidiana, y al lado una anécdota o microcuento sobre ese momento tan cotidiano como trascendente en la vida de la persona.


Es un libro sencillo, sí, a ratos elemental, pero la elección de las palabras exactas para contar estas breves historias son tan poderosas como el trabajo plástico del ilustrador. Esa sincronía entre la misteriosa imagen de quién camina por las calles o se asoma por una ventana, se equilibra con cada palabra elegida para ensamblar el relato. Estas historias mínimas, en su mayoría, son emocionantes e interesantes, de esas que invitan al lector indagar en el ejercicio imaginario de la creación. Por ejemplo, ¿qué pasaría después con la chica que descubrió a Juana de Arco?, ¿cómo cambiaría su vida?, ¿cómo su relación con el barrio?. Existen una o dos historias que pudieran ser más potentes, una de estas es precisamente el guiño de la última página acerca de sus autores. Nos hace debatirnos como lectores si es un gesto de humildad al considerarse a los creadores como unas personas más; o más bien un exceso de vanidad. Sea cual sea la lectura, esto no entorpece la sólida propuesta del libro.



NOVELA:

Al sur de la Alameda: diario de una toma

Lola Larra

Vicente Reinamontes

Ekaré

Chile, 2014


Nicolás, arquero del equipo de fútbol del instituto, decide apoyar la toma de su colegio privado como forma de protesta. Se une a la causa de muchos otros liceos públicos en el 2006 en Chile. Lo hace, en principio, para estar más cerca de Paula, quien recién había llegado de Francia y apoya de forma comprometida lo que será recordado como la "revolución pingüina". Esta decisión de Nicolás sorprende a sus amigos del fútbol, a los miembros del Centro de alumnos que no se lo toman en serio por ser deportista y a sus padres, quienes en el pasado también estuvieron involucrados en revueltas estudiantiles. Esos días de encierro antes de la manifestación convocada en Santiago de Chile, sirven como espacio para que la vida de ellos se transforme, entre rencillas, acontecimientos propios de la adolescencia y personajes anónimos, como el de una espía con binoculares que los sigue paso a paso. Hay que estar alertas, en tiempo de batallas, cualquiera es un enemigo desde la trinchera.


Esta novela está narrada a dos voces. Ambas en primera persona. En primer lugar está la voz de Nicolás, quien escribe un diario durante la toma. Es el punto de vista de un protagonista que duda, que se enfrenta constantemente a la sospecha de sus compañeros para demostrar que no es un anodino y quien, muy a su manera, se va involucrando de a poco en las reivindicaciones sociales de la lucha. Esta narrador tan honesto, construido desde la duda y el aparente desapego, es fundamental para entender la importancia de la lucha sin pasiones reivindicativas. Esto permite una mirada equilibrada y un vínculo inmediato con el personaje. La segunda voz, misteriosa, más ajena al lector, se muestra a partir de secuencias ilustradas que se intercalan en el texto. Desde los ojos de quien los vigila y observa. Es una voz silenciosa, cauta, como si trajera de vuelta la conciencia de la memoria histórica de un país.


Recomendada para lectores de doce años en adelante. Es una obra escrita con sencillez y que arroja datos históricos que dan coherencia y vitalidad a la obra. No se trata de un libro de denuncia, sino los antecedentes cotidianos de un hecho trascendente para los jóvenes chilenos. Su obra no se reduce al acontecer histórico, sino que se pasea a través de los estereotipos, el prejuicio, las relaciones de poder, el amor y el sexo en la adolescencia. Sus personajes se construyen en base a una motivación en común y esto permite que el núcleo siempre mantenga amarrada las historias. Su final, más allá del epílogo, deja abierta la puerta para múltiples conversaciones acerca de nuestros derechos, deberes y compromisos con el bien social. Este libro ha sido merecedor de múltiples reconocimientos y traducido a varios idiomas; esto último es un gran logro, pues su origen parte de una tradición chilena tan local que incluye glosario y dicha honestidad le permitió esa trascendencia.



NOVELA GRÁFICA:

Un lugar equivocado

Brecht Evens

Traducción: María Rosich

sins entido

Madrid, 2011


Esperar a Robbie es como construir la figura de un Godot contemporáneo. Robbie, joven seductor, divertido, espontáneo, que produce un inusitado encantamiento en hombres y mujeres que lo rodean. Todos lo añoran, lo esperan, desean su presencia más que su cuerpo. Es una anécdota que se cuela en medio del aire que respiran y por eso lo añoran desesperadamente. O al menos así ocurre en la primera de las tres historias de esta novela gráfica.


Un tímido y comedido Gert, quien prepara una fiesta a la que acude todos los ex compañeros de un curso, esperan con anhelo la llegada del misterioso Robbie. Fiesta que devela miedos, cotidianidades y aburrimiento, pues todas las expectativas están puestas en esta llegada. La segunda historia, al contrario, es el encuentro con Robbie que se materializa en una disco frente a Naomi, en una noche salvaje y seductora. El mito es real. En la tercera parte, Gert y Robbie se encuentran, finalmente, amparados por la locura de la noche. Son la cara opuesta de una misma moneda. Jóvenes con formas distintas de concebir la vida


Esta novela gráfica para adultos es perfectamente una buena lectura para jóvenes a partir de dieciséis años. Es un libro que habla de la diversión, del vértigo de las personas nocturnas pero también de la soledad, del miedo a la vida de los jóvenes que comienzan a crecer; esos que aún se debaten entre el desarraigo de la adolescencia y las complejidades del mundo adulto. Este libro es un tratado sobre la libertad de ser, parecer y pertenecer. Siendo brillante ese último encuentro entre Robbie y Gert, como si ambos encontraran a su Godot, al existencialismo en la faz del otro, un Robbie viendo el sosiego y el miedo; un Gert obligado a cruzar sus límites. Todo en nombre de la amistad pero, a su vez, en una gran celebración, una fiesta de colores y sensaciones. Es salir a festejar con tus amigos y olvidarte de la vida. El libro fue ganador del Premio de la Audacia Angoulême 2011 y la ilustración es un encuentro con la experiencia estética tan peculiar de su creador. Colores vivos, líneas que se cruzan, ambientes en fuga, sus viñetas que se difumina la mayoría de las veces en los tránsitos de sus personajes, en los parlamentos escritos a colores, con la misma técnica. Es un diálogo constante con el lector y una obra de arte que demarca el estilo de este joven creador. Solo basta con leer y ver el resto de su trabajo, que iremos recomendando, para entender el valor contemporáneo de su estética.




Fósforos e metal sobre imitaçao de ser humano

Filipa Leal

Assírio & Alvim

Porto, 2019


Filipa Leal tiene la capacidad de seguir sorprendiendo a sus lectores no sólo con obras poéticas de estructuras complejas, sino con la vida del poema suelto. Ambas lecturas son tan poderosas como si fueran estructuras de metal de un edificio. Llevo años siguiendo su carrera y he sido afortunado de que sus libros siguen alcanzándome.


En este caso el libro se divide en tres: (I) piezas poéticas con subtítulos de formas y materiales en las que se componen, donde reflexiona sobre la construcción de su identidad como autora, mujer y persona (II) un proyecto político pensado en la potencialidad destructiva del amor (III) y una crónica, a manera de texto poético, sobre un acercamiento peculiar al arte y la construcción de si misma como voz narrativa o constructora de una obra, a partir de los materiales. Vuelve al inicio, mordiéndose la cola, ensamblándose.


Su obra sigue paseándose sobre las mismas inquietudes: la identidad, la voz poética, el amor, el paso del tiempo, la edad, la política, la cotidianidad y la actualidad, porque ella se inspira en el mundo moderno, toma al hecho de interactuar con las redes sociales o internet y las incluye como parte de su construcción poética; no le teme a la novedad, sino habita en ella y la hace verbo.


Sino conocen la obra de Filipa Leal, es hora de que se acerquen y la aborden. Hay algunos de sus libros traducidos al español, en editoriales independientes como Tragaluz (Colombia); pero también mucha de su obra poética en idioma original parte de pequeñas editoriales portuguesas como Assírio & Alvim. De no temerle al portugués, arriésgate, valdrá la pena. Comparto con ustedes uno de los poemas de este libro, propio para la ocasión:



"OS NOSSOS HERÓIS DA ADOLÊSCENCIA MUDAM TANTO

(Gelatina, 2017)


Os nossos heróis da adolêscencia mudam tanto.

Enchem-se de caracóis e de suplícios. Morre-lhes o gato,

prostituem-se, não chegam a ser advogados (ainda bem).


O pior é que alguns deixam de ler e de beber.

Aumentam o ego e a barriga, não sabem estar sozinhos.

Já nem sequer tentam parecer interessantes.

Vão ao supermercado comprar ovos e massa

e se passam na praia ao fim da tarde, não se descalçam,

para não encherem os pés, e os carros, de areia."


Traducción libre hecha por mí:


NUESTROS HÉROES DE LA ADOLESCENCIA CAMBIAN MUCHO (Gelatina, 2017)


Nuestros héroes de la adolescencia cambian mucho.

Están llenos de caracoles y tormentos. Se les muere el gato,

se prostituyen, no llegan a ser abogados (afortunadamente).


Lo peor es que algunos dejan de leer y beber.

Aumentan el ego y la barriga, no sabe estar solos.

Ya ni siquiera intentan parecer interesantes.

Van al supermercado a comprar huevos y pasta

y si pasan por la playa al final de la tarde, no se descalzan,

para no ensuciar los pies, y los carros, de arena.



SERIE:

Sex education

Creada por Laurie Nunn

Netflix, 2020


Masturbarse es un conflicto para Otis. Lo es en la primera temporada y aunque se matiza de manera distinta, también lo es en la segunda. Ese conflicto todavía sigue estando allí, como un dinosaurio al despertar. Porque para el protagonista no se trata de un acto cotidiano, como si lo es para cualquier otro adolescente. En su caso, necesita descubrir su independencia más allá de las grandes lecciones que su madre y terapeuta sexual, la Dra. Milburn, le pueda ofrecer. El sexo, para él, no es un tema tabú y ese conocimiento lo frena.


Sí, esta es una serie sobre el sexo. Dirigida al público joven, de trece o catorce años en adelante, quienes además la disfrutan muchísimo porque en el fondo, es una serie sobre ese complejo momento de la adolescencia, la lucha con las hormonas y la construcción de la identidad. A ratos es muy inglesa, elegante, pero reveladora y graciosa. No es una serie porno, no pretende escandalizar con el morbo; por el contrario, busca dar luces de confianza en los adolescentes que se sienten desorientados acerca del tema. ¿De qué forma? Pues Otis aprovecha todo el conocimiento adquirido en la convivencia con su madre, para ofrecer un consultorio sexual a sus compañeros. Lo hace junto a su amiga Maeve, para poder ganar un dinero extra. Desde esa trinchera, el espectador va conociendo las inquietudes de estos jóvenes del instituto. Esta no es una serie educativa con contraindicaciones; es más bien una puerta a entendernos desde la desnudez. La pregunta final siempre es: ¿quiénes somos y qué queremos?


Por ejemplo, Maeve es una chica aparentemente dura, pero realmente busca la justicia hacia las mujeres y su legítimo derecho a pertenecer a un espacio educativo a pesar de su familia. Lo vemos en su cotidianidad: vive en una caravana, trabaja para subsistir, pero es una gran lectora, escritora, feminista comprometida. Eric quiere mostrarse tal cual es, no sólo un gay, sino lucir su apariencia con ropas llamativas, coloridas, imponer un estilo pero en el fondo está enamorado, cree en el perdón y mantiene una relación natural de amistad con Otis porque, en el fondo y realmente, no existen diferencias entre ellos más de sus preferencias sexuales. Y así, cada personaje no sólo se enfrenta al sexo, sino a lo que ese acto sexual implica para sus vidas y la forma en que se relacionan con el otro.


En la segunda temporada resalta, por sobre todas las historias, el hecho de que al personaje de Aimee la acosaran en un autobús. El valiente desempeño de esta historia, que no había sido tratada hasta el momento de manera tan contundente al menos en una serie con tantos seguidores jóvenes, pone en evidencia el constante desamparo de las mujeres jóvenes ante la figura del hombre a esa edad. Lo siento, en 13 reason why se dan lecciones de vida masticadas, y aquí por el contrario lo hacen desde la solidaridad y realidad.


Es cierto que Sex education a veces cae en muchos lugares comunes en cuanto a la forma de relacionar sus historias de amor, sobre todo en los finales de temporada; o se pierde en algunos intríngulis innecesarios por la larga duración de sus episodios que pudieran durar menos. Sin embargo, se fortalece en la forma en que muestra las relaciones de amistad que construyen sus personajes a partir de sus incapacidades con el sexo, el deseo y los adultos.


La banda sonora es impresionante. Puedes encontrar canciones de Air, Ezra Furman, Sufjan Stevens, Billy Idol, INXS, Rod Stewart, The Smiths, The Cure, entre muchas otras bandas.



CANCIÓN:

Woman

Álbum: Luxa Prima

Karen 0 & Danger Mouse

BMG, 2019


Rubén Herrera, autor de nuestra columna musical La tribu sin nombre nos recomienda la canción Woman del álbum "Lux Prima" (2019). Este álbum nace de la colaboración de la cantante Karen O con Danger Mouse. La primera nació en Corea del Sur pero creció en Estados Unidos, es conocida por ser la líder de la banda Yeah Yeah Yeahs. Danger Mouse es un reconocido músico y productor neoyorquino, que ha trabajado con Gorillaz o Norah Jones. La letra de la canción promueve, de manera directa, el poder de lucha y empoderamiento de la mujer. Es un diálogo entre iguales, fortaleciéndose, animándose, con un ritmo que estimula. Es una canción ideal para Aimee, Maeve y todas las chicas de Sex education.



MEME: Wey ya


El rostro pertenece a la actriz Victoria Pedretti, quien interpreta a Love, el nuevo interés amoroso del obsesivo protagonista de You, una de las series exitosas de Netflix. Estrenó su segunda temporada a finales de diciembre del 2019. La imagen de sufrimiento de la actriz ha permitido crear este lamento colectivo con el "Wey ya". Wey o Güey, para los que no conozcan la palabra, es una expresión mexicana para referirse a cualquier persona.


 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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