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ilustración de Iván Rickenmann


Les explico un poco la dinámica: seleccionamos libros publicados para niños y jóvenes en español durante el transcurso del año, lo hacemos gracias al apoyo de las editoriales y de instituciones amigas como el Banco del libro (gracias por ser siempre un refugio), pero también leyendo en las bibliotecas (las que aún tienen presupuesto para comprar novedades), visitando las librerías (siendo las independientes las más variadas en su oferta), explorando en Internet a los booktubers, blogs especializados, y a los amigos del Twitter. Abarcamos lo que humanamente se puede, ya que no todas las novedades publicadas tienen el alcance ni el apoyo mediático que quisiéramos entre países ni mucho menos entre continentes.

Esa selección la leemos y discutimos junto al equipo de profesionales críticos del blog, jóvenes que formaron parte de los clubes de lectura juveniles en los últimos diez años y ahora son profesionales: profesores universitarios, editores, promotores de lectura y periodistas. Aunque es mandamiento para nosotros que un buen libro no tiene edad, nos permitimos una clasificación un tanto arbitraria explicada en la propia lista.

Usamos criterios de selección que no sólo tiendan a la representación de los adolescentes en la ficción, sino que apostamos por la propuesta editorial: calidad literaria, coherencia estética, buena traducción, el resultado en el trabajo de edición. Libros originales y con identidad.

¿Será que elegimos bien esta forma de conocer a los jóvenes humanos?

Ante esta duda académica, se los damos también a los adolescentes que participan actualmente en los clubes de lectura para que elijan. También los libros que son "para niños". Nosotros valoramos sus criterios como lectores adolescentes en formación, indagamos en sus intereses. Algunos solo los leen y eligen, no les va el rollo de la mesa de trabajo. Otros grupos más pequeños leen, conversan, opinan y votan. A estos sí les encanta un tribunal.

Para que conste que los jóvenes terrícolas son de tendencia demócrata.

Ah, es que debemos aclarar algo. Los jóvenes temen que estos sean los últimos libros que queden en la Tierra ante una invasión alienígena (¿?). Nunca se sabe, que el mundo va fatal.

De esta forma, los lectores adolescentes también ofrecen CUATRO MEDALLAS a libros que consideran superiores para entender a los terrícolas. Para este reconocimiento, ellos también usaron un criterio basado en el tiempo que les llevaría la lectura. No son profesionales del área, solo lectores. Podrían evaluar juntos, como colectivo, los libros más cortos o ilustrados, esos que también serían de más fácil acceso para una visita alienígena. Los leyeron en voz alta, los clasificaron, los llevaron a debate, recomendaron cosas nuevas, descubrieron autores e ilustradores. Es también una forma de sobrellevar el vértigo del mercado editorial al que no pueden abarcar en su totalidad, prefieren ser fieles a los libros que les sorprendieron.


Así también justificamos que en la lista hay dos libros que datan de 2018.

Yo, cinco especialistas, sesenta y tres adolescentes = unas recomendaciones para terrestres... y sus vecinos.

Nuestra lista 2019 PezLinterna / Sus cuatro medallas adolescentes.



A pesar de no ser nuestra área de especialización, resaltamos tres grandes libros concebidos para los más pequeños que son relevantes objetos culturales de este año. Tanto, que fueron sometidos a la prueba lectora de los jóvenes, llevándose uno la MEDALLA de forma unánime.



NIÑO HUEVO PERRO HUESO Ellen Duthie & Daniela Mortagón

Wonder Ponder


Imaginen la siguiente estampa de una mañana terrestre: un niño come un huevo frito, un perro se dispone a saborear su hueso. Todo transcurre en aparente "normalidad". Pero, ¿qué pasa cuando la voz de un narrador juguetón, como si fuera el director de un teatro, le propone al lector un cambio de elementos al final de la página?: "¡Cambio!".

Y en la siguiente imagen encontramos que el niño tiene el hueso y el perro... ¿un huevo?

Con el uso de cuatro palabras claves: "niño, huevo, perro, hueso" y sus correspondientes ilustrados, se inicia un ordenado caos que propone posibilidades diferentes en este pequeño espacio en la vida de un niño pequeño. No solo se trata de un libro lúdico, divertido, con un ritmo singular y una rima natural que permite hacerse versiones cantables y bailables; sino también un libro que explora la noción de lo espacial y lo relativo.

Pero no se fíen de su apariencia y su formato inofensivo, a pesar de ser un libro cartoné pensado para bebés, es un conjunto que reta y desorienta, pues nada es lo que parece cuando alteras la posición de estos elementos cotidianos. Piensa que el mundo ofrece múltiples puntos de vista: ¿un perro se podría sentar a la mesa igual que un niño?, ¿qué pasa si el niño fuera una mascota?, ¿el niño es tan animal como el perro?, ¿y si el huevo fuera el niño?, ¿fue primero el huevo o...?

Un gran libro para leer, pensar y disfrutar en voz alta. "¡Aplausos!".



ANTONIA VA AL RÍO

Dipacho

Cataplum libros


El punto de partida de esta historia es el caluroso abrazo entre una niña y su mascota, una peculiar perra naranja. Están en la orilla de un río. A ellas se les unen tres niños más, contentos con sus respectivas mascotas, pero también aparecen sus madres y padres con cara de fatiga, cargando sus pocas cosas envueltas en cajas, bolsas y morrales. Esperan juntos, como una pequeña comunidad, el momento para iniciar un viaje. Pero no son unas vacaciones, al contrario, es un viaje más trascendente. Ellos están saliendo de su tierra en busca de otro destino mejor. Y no es una libre interpretación del lector, es un libro dedicado a los desplazados.

¿Es un libro para hablar de...? No. Al contrario, es un libro honesto en su naturalidad. Las ilustraciones, con esa identidad plástica y tropical que tiene Dipacho en su discurso de la imagen, ofrece un universo alternativo ajeno a la cruda realidad que este tránsito realmente representa para muchas personas. Es un libro que busca más bien enunciar la pérdida en la infancia, visitar el universo del niño en esa macro realidad y entender lo que ocurre dentro de su inocencia, esa que se mantiene a pesar de la construcción de un mundo complejo.

Este no es un libro fácil. Menos mal que no lo es. Ni tampoco un libro para leer una sola vez; es un libro para verlo y visitarlo muchas veces, y fijarnos en ese espacio gris sobre el que alguna vez reflexionó el crítico Edward Said cuando hablaba de la migraciones, comprender esa relación entre "nosotros": el que se va y "los de afuera": hacia dónde se va. El lector accede a la "no pertenencia" que implica el recorrido de ese viaje, ese punto ciego en el que ocurre toda aventura sin héroe.

¿Es un libro para niños? ¡Lo es! Es un libro solo de imágenes que apela a ellos, que les habla a ellos, que se dirige a sus propias angustias en ese estado del "no saber" del adulto. De hecho, la única palabra que existe en el libro surge para enunciar lo importante, es el deseo y la angustia del niño.​ Es un libro fundamental en la actualidad por lo que contiene, por lo que conecta y un libro valiente para hablar de la frontera también desde la esperanza, porque a pesar de todo, la esperanza es como un loro verde que vuela libre a través del aire.


DUELO AL SOL

Manuel Marsol

Fulgencio Pimentel e hijos

medalla adolescente


Un indio y un vaquero están en un duelo. Sí, como en un viejo western. Son ellos dos, frente a frente, manteniendo el alma de los lectores en vilo con la tensa forma con la que el ilustrador narra el desenlace de este encuentro. Más aun cuando en medio del enfrentamiento ocurren inesperados acontecimientos que alteran el transcurso natural de la historia. O sea, que en vez de iniciar el duelo, vaquero e indio deben solucionar ciertos eventos que interrumpen su rutina.

Un divertidísimo y largo (¡menos mal!) libro de imágenes en donde cada doble página da paso a un evento más disparatado que el anterior pero sin los elementos gratuitos de un chiste, sino con factores de humor coherentes a la historia y a la ambientación del libro.

El uso de la paleta de colores da la calidez propia del Viejo Oeste, ampliando las posibilidades del lector para implicarse dentro de la historia. Uno de sus mayores aciertos es el ritmo narrativo: construye diversos planos cinematográficos, apelando a un entorno reconocible y los sencillos pero expresivos gestos de los personajes, que permiten la diversión en una historia donde el factor sorpresa anuncia que todo puede cambiar.

MEDALLA: una historia bien construida que atrapa al lector. Solo se puede leer con calma. Si buscas pasar las hojas rápidamente pierdes el ritmo y no lo disfrutas igual. Lo divertido es pensar que, como sus personajes, estás en el viejo Oeste. Sus ilustraciones son llamativas, con colores vivos. Es un libro para reír a carcajadas, leer juntos. Ideal para los niños aunque a todos nosotros también nos hizo muy feliz. Además, se ve al duelo como una ridícula batalla sin sentido, cuando es desde las ideas que podemos encontrarnos, así como ocurre con el cactus que ven en la nube. Este es el día a día de los humanos, con debates intrascendentes que se distraen cada cuanto con un meme.
CONSEJO: Es fundamental, o al menos vale mucho la pena, colocar de fondo la canción "El bueno, el malo y el feo" durante la lectura. Van a pasarla demasiado bien.

Libros para ese arbitrario espacio de tiempo entre los ocho y doce años. Lectores avanzados. Pequeños humanos que se acercan a la adolescencia, pero que aún siguen siendo niños.


LA CARTA DE LA SEÑORA GONZÁLEZ

Sergio Lairla & Ana G. Lartitegui

A buen paso


La señora González intenta escribir una carta dirigida al señor Lairla; una carta de amor. Y decimos que intenta porque pasa toda la noche redactando sus sentimientos sin imaginar siquiera que esas palabras tendrían que cruzar una real odisea para llegar a su destino. Pobre del cartero que es devorado por un pez, un gigante, un león... ¡Puff!

El rescate editorial que hace A buen paso de este libro, publicado originalmente por Fondo de Cultura Económica en el 2000, es una de las grandes alegrías terrícolas de este 2019. Nada es gratuito en este libro: ni las ilustraciones con sus detalles, ni la estructura del relato, ni la palabra poética que, en su periplo personal, crea un viaje circular, casi infinito, que lleva al lector a un buen puerto.

Pero, sobre todo, este libro es una historia de amor. Un juego de metaficción (basta con comparar los apellidos de los personajes con el de su autor e ilustradora), que, nos hace evocar el poderoso sentido de la palabra como poderoso artilugio. Eso, en tiempos donde la imagen lo traga todo, es una celebración absoluta.


SIETE CUERVOS & OCHO CUENTOS

Jairo Buitrago & Juan Camilo Mayorga

Cataplum libros


Siete cuervos llegan a la puerta de una granja para anunciar que son siete príncipes y, como tales, deben ser tratados. Un ángel de la guarda, sublime y etéreo, es cuestionado mientras decide acompañar a una ágil niña perdida en el bosque. Androcles descubre, camino al colegio, cómo domar a un león. Unos invasores extraterrestres llegan un viernes a casa de un hombre solitario excesivamente amable (para que vean que también tenemos demostraciones pacíficas en nuestra literatura, queridos alienígenas) y Luis le hace a sus padres una larga lista de preguntas trascendentales: "¿Cómo voy a saber cuál es el último día en que voy a ser un niño? ¿Alguien te avisa en la escuela o algo así? ¿Me harán una fiesta?". Estas son apenas algunas anécdotas de los ocho relatos que reúne la voz de una infancia inquieta, divertida, subversiva, pensante.

La gran virtud de este libro radica en la voz narrativa de su autor, quien aún en la actualidad se mantiene fiel a la manera de pensar de la infancia. No la subestima, la conoce, sabe traducir la forma en que conciben y entienden el mundo que los rodea. No asume ni se inventa a un lector infantil sino que lo aborda desde la inocencia, la duda y la alegría. Además que, pocas veces, encontramos libros que apelan a un humor entrañable e inteligente. En cada relato, todos al mismo nivel de calidad, se transmite tanta naturalidad y espíritu picaresco que permite al lector sonreír como cómplice observador.

​Las ilustraciones no solo acompañan sino que alimentan el espíritu juguetón de cada una de sus historias. El uso exclusivo del color amarillo, sus personajes caricaturescos y ese trazo tan incorrecto, muy del estilo de Mayorga, se traduce en el ligero tránsito discursivo que apela al niño. El formato cuaderno brinda ese carácter informal que le da más identidad al libro.


JOMSHUK, NIÑO Y DIOS MAÍZ

Adolfo Córdova

Amanda Mijangos y Armando Fonseca

Castillo


"Una vez, 

de la selva

nació también un llanto fuerte

          como el aullido del mono,

          como el chasquido de mil chicharras,

          como el olor de un animal muerto."

Así nace Jomshuk, de la selva; es parte de una naturaleza llena de vida, sabiduría y violencia. Por eso su madre, sin tener qué darle de comer, lo hizo bolita en un metate para lanzarlo al río. Un pez lo devoró hasta que por orden del mismo Jomshuk, cuya voz nunca perdió, termina de nuevo en el río y al cuidado de unos viejos brujos. Antes de ser niño. Mucho antes de ser dios.

Este poema no es solo la construcción literaria de un autor, sino de la cosecha de distintas voces de una comunidad en la selva de Veracruz. El arte de este poema es que recoge la trascendencia de la tradición oral y juega con la forma de la palabra. Ofrece el criterio del autor y una sinfonía hermosa de voces de los lectores que pueden ofrecer su propio ritmo, su propia identidad y alimentarlo de referentes. Jomshuck termina siendo un pequeño héroe, pero también un viaje coral en el que el lector, mexicano o no, decodifica la obra para habitar en ella. Es un hermoso y delicado ejercicio literario que rinde un sentido homenaje a la palabra, en el fondo y la forma, así como a la memoria.

Uno de los mejores textos que leímos este año.

Las ilustraciones, por su cuenta, son potentes imágenes en acuarela que comparten el universo prehispánico, la fuerza de la selva que arropa, con el constante juego infantil de las sombras y las máscaras. Sutiles a veces, como en los detalles de las yemas de los dedos al inicio de los capítulos, metáfora de la identidad propia del libro.


NUNCA SE OLVIDA

Alejandra Algorta & Iván Rickenmann

Babel


Fabio es un experto ciclista. Sus amigos y vecinos del barrio lo decían constantemente: no hay relación más estable que la de este niño con su bicicleta color salmón. Tal vez comparable a la conexión que su madre tiene con la música de Romeo Santos cuando hace el pan para el negocio, pero quizás eso no importa ahora. Fabio recorría las difíciles y empinadas calles de Bogotá con una destreza mayor que la de los buses, como el que maneja su padre todos los días. Esta historia es el retrato de una familia de estrato bajo en una ciudad tan complicada como Bogotá, como cualquier ciudad grande en América Latina. Hasta que un día a Fabio le ocurre un evento que le cambiará la vida: se olvidará de manejar su bicicleta.

Babel vuelve a sorprendernos con el formato de su colección Frontera, ilustrada con esta entrañable novela que nos invita a transitar la cotidianidad latinoamericana. Fabio, a partir de la compleja relación con sus padres y de una anciana vecina mal llamada "Malicia", logra entramar un viaje personal e íntimo a través de su propio miedo, el miedo al olvido. La aguda construcción del personaje invoca a sutilezas y conflictos propios de la infancia, que no logra perturbarse ante el entorno y sus dificultades. Su miedo al olvido no solo se reduce a la bicicleta, sino a él como persona en un entramado social tan complejo como el de la ciudad, el ser adulto y la identidad. Ser y pertenecer a una sociedad que lo observa en la periferia.

El discurso de la ilustración nos recibe con secuencias largas de las calles de Bogotá hechas en carboncillo, encerrando al lector en este ambiente casi fotográfico sobre las calles y la presencia de la ciudad en la vida de sus habitantes. Al final, como acto de liberación, el viaje rompe las fronteras de la ficción y del diseño, evocando la amplitud y el reconocimiento de la memoria tanto personal como del otro, entendiéndose como comunidad lejos del olvido.


Y ENTONCES NOS PERDIMOS

Ryan Andrews

Traduce Alba Pagan

Astronave

¿A dónde irán a parar los cientos de farolillos que las personas del pueblo liberan en el río durante la Fiesta de Equinoccio? Los amigos de Ben, curiosos y arriesgados, necesitan confirmar la verdad alrededor de esta tradición. Ellos no están conformes con la teoría de que sus luces formen parte de la Vía Láctea, ni que las estrellas sean el desenlace final. Algo más debe estar ocurriendo y solo hay una forma de enfrentarlo: siguiendo el caudal del río, junto a los farolillos, iluminándoles en las penumbras del bosque. Solo que no todos son tan valientes y, rompiendo una promesa, los amigos desaparecen dejando solos a Ben y Nathaniel, quienes se toparán con un oso en el camino, también dispuesto a descubrir su propia tradición: antes que estrellas, esas luces son peces del río que lo alimentarán.

Un cómic de aventura en el que el lector, al igual que sus personajes, se pierde en un ambiente tan onírico y místico como el universo fantástico que se despliega. Las ilustraciones, a ratos convencionales, logran conquistar a partir de la ambientación usando un tono predominantemente azul, que evoca lo nocturno y la sensación de ensueño.

La irreverencia de su historia obliga a estos dos humanos a confiar el uno en el otro a pesar de las circunstancias. Un libro que interpela a la amistad, al valor de las promesas y a esa expresión cliché de "en la unión está la fuerza"; solo que en un inagotable y original sentido de la sorpresa ante las alternativas que Ben y Nat están por descubrir.


PITCHIPOÏ

Jacqueline Göldberg & Juan David Quintero

Tragaluz


Pitchipoï es una palabra secreta. No necesariamente un secreto que se esconde, sino uno que se revela, pero cada vez que lo hace aparece de distinta manera. Es una palabra que se metamorfosea. Es un lugar a donde ir, un espacio por explorar, una palabra para un poema, un recuerdo de la infancia o un refugio para la memoria. De esa última forma es que nace la relación entre la niña que narra el poema sobre los viajes por carretera con su padre: "¿Dónde vamos?". Y siempre recibió la misma respuesta: "¡Vamos a Pitchipoï!".

Un sublime y enternecedor texto poético ilustrado. Su delicado formato artesanal y la sencilla propuesta de ilustración fusionan el recorrido por la carretera, así como recoge elementos minimalistas que potencian la palabra poética. La sencillez de la propuesta es un importante atributo para disfrutar de este logrado poema de la autora venezolana. Solo a partir del texto el lector descifrará el origen de una palabra que se propone a partir del juego poético.

Esta palabra se transforma finalmente en una máscara que disfraza a la guerra. En ella están los orígenes de un padre sobreviviente a los campos de concentración de la II Guerra Mundial. Pitchipoï termina siendo, como lo fue al inicio, una vía de escape, un lugar feliz al que asistir, y una palabra que nace del horror para subvertirlo desde lo imaginario.



PUEBLO FRENTE AL MAR

Joanne Schwartz & Sydney Smith

Traduce Verónica Uribe

Ekaré

medalla adolescente


Levantarse todas las mañanas con vista al mar. Así transcurre la vida de este niño que, desde un pueblo marítimo, conduce al lector a conocer su rutina. Recorremos un pueblo apacible, unos paisajes que arropan la vista y descubrimos aquello que no se ve: la mina debajo del mar. La misma mina en la que, encerrado, trabaja el padre del protagonista día tras día. Entramándose un diálogo entre la luz y la sombra como pilar fundamental de esta historia, de la construcción narrativa este libro.

Este álbum de texto sencillo y con una muy bien lograda traducción revela las estampas tradicionales de un pueblo minero. Dedicado e inspirado en las minas de carbón de Canadá, la historia busca evocar el pacto silencioso que existe entre generaciones alrededor del trabajo en la mina. Lo hace, eso sí, desde el encantamiento lejos del carbón. Apela a la emoción que impregna el discurso de la imagen: impresionantes dobles páginas realistas que muestran el hogar, la familia, el mar (el efecto del brillo en el mar es impresionante), el pueblo, que son interrumpidas con juegos de viñetas que fortalecen esta imagen rutinaria del pueblo.

MEDALLA: La historia es consciente de su simpleza, es para niños, tal vez de ocho, nueve, pero el final nos toca a todos por igual. El lector que viva en pueblos con tradición minera debe sentirse identificado con el libro, pero más allá de sus singularidades, el libro habla de la familia, del amor, de la memoria. Las ilustraciones son impresionantes, es que parece el atardecer en el mar, da una paz increíble. Aunque sentimos cierta trampa narrativa entre lo que ocurre en la mina y en el desenlace, preferimos quedarnos con el final feliz porque ya es suficiente duro no poder salir del pueblo y tener que ser minero como víctima de una tradición. A menos que quiera ser minero, pero no parece convencido. ¿Cómo retrata al humano? Desde la tradición, el compromiso con su familia, con la tierra en donde nació y su destino. Un peso que se carga desde la infancia. Y luego está el mar, el mar misterioso, inabarcable, un poco como el universo, ¿no?

Dicen que la adolescencia en los humanos comienza a los doce años o cuando ocurre la complicada pubertad. Pero si eres un lector bien arriesgado y curioso, niño o adulto, puedes abrir estos libros sin necesidad de tener esa edad. Leer no es solo una condición física.


LA VOZ DE LAS SOMBRAS

Frances Hardinge

Traduce Celia Filipetto

Bambú

Todas las noches, la joven Makepeace debe huir de sus sueños. Su madre le riñe cada vez que la sabe dentro, apunto de dejarse atrapar por ellos. Makepeace está advertida y sabe que perderse en un sueño es como dejar que un espíritu se refugie en ella. Sin embargo, no es el único peligro que la acecha: transcurre el año de 1640, época previa a la guerra civil inglesa, y será víctima de un acontecimiento que le derrumbará sus defensas. Está a merced de los espíritus, de la misteriosa familia Fellmotte que la recoge y de un oso.


Una novela fantástica con guiños históricos no apta para lectores que busquen una lectura sencilla. Es una novela a veces densa, como lo es la literatura de esta autora. Descriptiva, detallista en cuanto al complejo universo que se despliega y un viaje profundo de reconocimiento personal.


La compleja evolución de Makepeace, un personaje para nada complaciente, es el gran enclave del libro. Su relación con el oso es proporcional a la forma de entenderse como "mujer" y como "adolescente" en una sociedad donde ninguno de los dos conceptos existen aún para los humanos. Un libro sobre las sombras a las que renunciamos o que abrazamos.

No pierdan de vista la obra de Frances Hardinge, una autora cada vez más consolidada y original en cuanto a la literatura pensada para jóvenes en la actualidad.


MARY JO

Ana Pessoa & Bernardo P. Carvalho 

Traduce Paula Abramo

El Naranjo

2018


Mary Jo debe mudarse. Para ser más específicos, toda ella está en estado de mudanza: su casa, su cuerpo, la forma en la que piensa, el amor. ¡Sobre todo, eso! Porque esta es una novela de amor… debo corregir, es una larga carta donde Mary Jo declara todas sus intenciones a Julio Pirata, su primer amor, su amor de la infancia. Tal vez, y sin darse cuenta, está despidiéndose en un diálogo tan personal como íntimo, donde habla de cambios, celos, deseo y soledad.

En tiempos donde el discurso feminista va escalando con tanta fuerza, aparece esta novela que, sin pretenderlo, logra un empoderamiento en la figura de una chica común y corriente. Porque este no es un libro feminista, aunque en esencia lo sea. La novela no deja de coquetear con el descubrimiento personal, con los anhelos de la vida, con el deseo de reconocerse sin deberle nada a la sombra de los hombres. Por eso esta larga carta, dirigida a un Julio al que interpela constantemente, hace sentir al lector como un espectador que se infiltra en la vida de esta adolescente y aprende a quererla, a entender sus propias contradicciones. Mary Jo aborda su propia mirada de sí misma y de lo femenino. Derrocha naturalidad y belleza.

Publicada originalmente por Planeta Tagerina, la novela dialoga con unas ilustraciones al estilo novela gráfica, en tinta azul, que sirven como refuerzo de la vida cotidiana de estos jóvenes. La traducción que la editorial El Naranjo hizo en el 2018 (advertimos que había dos libros del año pasado, este es uno y es maravilloso) mantiene ese difícil equilibrio entre lo actual, lo poético y lo espontáneo. La potencia de su historia está en el lirismo del bellísimo texto, que alimenta la identidad propia del libro que crece discretamente, como en palabras de la protagonista: "las cosas crecen sin hacer ruido, Pirata. Los árboles, las sombras, los días. Yo también crezco sin hacer ruido. Mi cuerpo y mi reflejo. Mi alma, mi fleco".


SED

Neal Shusterman & Jarrod Shusterman

Traduce Pilar Ramírez Tello

Nocturna Ediciones


En Chicago hay una dinámica social a la que su población se acostumbró hace algunos años: los ciudadanos deben racionar el agua de maneras cada vez más extremas. Alysson, adolescente de la comunidad, es una de las voces que nos irá contando cómo el caos se apodera definitivamente de la ciudad cuando deja de llegar el agua a través de las tuberías y los ríos comienzan a secarse. Vale acotar que esta información es ocultada por la prensa y los medios de comunicación que no son capaces de compartirla oportunamente. Garret, Kelton, Jaqui y Henry se irán uniendo en una narración coral sobre la crudeza del ser humano ante la ausencia de uno de sus bienes básicos: el agua.


Sed es una novela distópica, como nos tiene acostumbrados Neal Shusterman. En este caso, resalta la transformación de sus personajes y sus motivaciones desde el inicio, el momento en que la sed los ataca. Es la crudeza de su narración lo que genera un vértigo constante en el lector: todos saben que la sed llegará, lo que desconocemos es la reacción del ser humano. Una novela coherente con matices de realidad (sin ir más lejos, podemos voltear los ojos a países que en la actualidad están pasando por esta dinámica de control del agua). El potente universo que despliega anuncia una crítica ambientalista que, más que un recurso comercial, forma parte de la construcción de su discurso sin querer aleccionar al lector.


La voz unificadora del padre y el hijo en esta novela escrita a cuatro manos es también un factor a resaltar. Además, una labor de edición que respeta la identidad literaria de Shusterman, pero que a su vez parece iluminada por un matiz distinto. Su traducción sostiene una forma de narrar directa como una roca que arrojan a la cara del lector, desoladora como el ser humano.


Si no conoces la obra de Neal Shusterman, ve a por ella inmediatamente. Es un grande.


THORNHILL, ORFANATO PARA CHICAS

Pam Smy

Traduce Rebeca González Izquierdo

Blackie Books


Mary vive en el orfanato Thornhill, o más bien en una tenebrosa casa que parece encantada y próximamente cerrará sus puertas. Corre el año de 1982, según registran las hojas de su diario, en donde narra los desafortunados últimos días que ella vivió en esa casa. Duras experiencias cotidianas que despiertan el verdadero horror en ella. Mary se debatía, en aquel entonces, entre la venganza y la vida. Solo que el lector no tendrá el poder absoluto en esa historia, porque será Ella quien, en el 2017, nos reconstruya lo ocurrido. No en un diario, no de forma escrita: la historia de Ella son solo secuencia de imágenes, ella será nuestra guía.

La primera novela ¿gráfica? de Pam Smy bebe de las fuentes de la inspiración del autor Brian Selznick quien, en el 2008, se llevaba la Medalla Caldecot por una obra de formato similar. Texto e imagen se fusionan en un diálogo ininterrumpido. Las páginas del diario de Mary se intercalan con largas secuencias ilustradas de Ella. Un libro de 554 páginas que se leen de manera trepidante y voraz, en un fino suspenso bien logrado a partir de la relación de ambos discursos y las voces de sus personajes.

A pesar de que las ilustraciones en blanco y negro, herencia del cómic tradicional, no sean particularmente novedosas, cumplen una función contemplativa y de diálogo que alimenta la construcción de la historia con un final inesperado capaz de helarle la sangre a un lector incauto. Un buen ejercicio de terror poco convencional para jóvenes lectores.



PAPAYA SALAD

Elisa Macellari

Traduce Marta Tutone

Liana editorial


Elisa no conoce a su familia en Bangok. Es el año 1985 cuando esta niña y sus padres aterrizan en casa del tío Sompong, un peculiar personaje que los conducirá a un tradicional ejercicio de la memoria. Sin embargo, no lo hacen solos, pues estarán acompañados por los sabores nostálgicos de la papaya salad, un plato típico de la comida tailandesa que sirve tanto de tributo a los fantasmas como de la magdalena de Proust (un poco más rupestre) para desentrañar su historia.

La primera novela gráfica de la italo-tailandesa Elisa Macellari ofrece, en una muy cuidada y viva edición (portada verde, borde de las páginas rosa fuerte), la nostálgica y a ratos amable reconstrucción de la historia de su tío que decide viajar en su juventud de Tailandia a Europa antes de que estalle la II Guerra Mundial. En el recorrido, el lector se encuentra con el compromiso con su nación, la afabilidad de su personalidad, la historia de amor. Son espacios en donde se explora la vulnerabilidad de la cultura asiática en la vida cotidiana de la guerra en Europa.

El uso de los colores, tan cercanos a los elementos que conforman la papaya salad, y esa forma tan sugerente de narrar la receta del plato típico a medida que se arma la historia son elementos íntimos y cotidianos que estrechan la relación del lector con el libro como objeto.


EL ROJO ES BELLO

Lucía Samolo

Traduce Marisa Delgado

Takatuka


¿Sabes por qué ocurre la menstruación?, ¿tienes idea de cómo funciona eso? Son preguntas que parecen obvias y, por el contrario, la mayoría de los humanos no tenemos las respuestas. La menstruación no es solo un fenómeno físico con el que la mujer descubre que llegó a la pubertad sino que también es una idea que se ha ido construyendo y alimentando a través de la historia con mitos, falsos prejuicios y discursos dominantes que han reducido a la mujer al símbolo de la fatalidad, el pecado y la vergüenza. Antes que nada, la menstruación es natural y como tal debemos entenderla. ¿Puedes hacerlo?

Un libro que reta al lector en cuanto al prejuicio que evoca. Interesante la propuesta gráfica, en forma de cuaderno escrito a mano, repleto de ilustraciones o iconografías que permiten desarrollar el tema con más naturalidad. Una buena traducción que mantiene el ritmo y la complicidad de la voz que narra. Aunque a ratos el (muy poco) uso del espanglish y el espíritu Mr. Wonderful del libro hacían ruido y ponían la alerta en un libro potencialmente superficial, no lo es. Al contrario, el libro se suma a esta lista por la seriedad con la que se maneja el tema, por indicar los datos de referencias y correcciones médicas necesarias para que la información fuera garantizada y certificada; además del recorrido histórico que construye de manera precisa un arqueo histórico sobre la errada historia de la mujer.

¿Es un libro para...? Sí, para hablar de la menstruación, para servir de primera guía a las niñas y de canal exploratorio para los niños. Es un libro para retar a la censura humana.



MIRA HAMLET

Barbro Lindgren & Anna Höglund

Traduce Carmen Montes Cano

Thule

medalla adolescente


¿Conocen Hamlet?​ La gran tragedia del teatro isabelino escrita por Shakespeare de donde proviene el famoso monólogo "ser o no ser". Pues ahora imaginen a un grupo de niños pequeños a los que les apetece que se los cuenten antes de ir a dormir. Sí, estás cansado y tienes que contarle Hamlet, con todas su muertes, diálogos profundos e intensidades vitales a niños muy pequeños. Hagámoslo.

Este pequeño libro es una gran delicia repleta de ironía. Aunque, pudorosos, lo hemos puesto en esta categoría, hemos explorado su alcance con más pequeños. Es decir que puede estar aquí o en la categoría anterior, da igual. En cuanto a los niños es un libro que funciona en distintos niveles: con el lector cuyo referente de la obra original le hace dar una nueva dimensión la lectura o aquel que se encuentra con un libro salvaje, brusco, violento y poco complaciente. Un libro que incomoda hasta la risa. Más se espanta el adulto o el joven pensando en ese libro para la infancia, que el niño que lo explora. Quizás, hasta se aburre.

Aunque no lo creemos. Su mayor recurso es el ahorro del lenguaje, con el que consigue conectar rápidamente con el atento lector y condiciona una lectura llena de humor y plagada de ¿muertes? Sus ilustraciones, con animales humanizados, un ambiente abigarrado y sombrío, con poco uso del color, permiten darle aún más fuerza al microtexto que enuncia el argumento de Hamlet, desprovisto de los artilugios literarios de Shakespeare.

Es un ejercicio de poder entre el pasado y el presente, un pulso entre lo clásico y una nueva forma de diálogo. ¿Dónde queda la literatura? En las emociones primarias del teatro: amor, soledad, tristeza, venganza... Esas que se desgranan en la lectura de la imagen y estallan en el encuentro con el referente. No es una invitación a no leer Hamlet; al contrario, sin su lectura, este libro no se disfruta de la misma manera. Sería solo una masacre entre animales.

MEDALLA: es un libro divertidísimo. No puedes parar de reír por lo salvaje que eran en aquella época. Zas, muerte, zas, asesinado; es que hasta solo imaginarlo en la vida real es igual de absurdo. Es como si estuviéramos hablando entre "bros". O sea, pocas palabras, al lío... Un libro con mucho humor negro, que además tiene esas formas en la narración en el que uno descifra a ese papá o mamá de fondo, que está agobiado y decide contar la primera historia que se le pasa por la cabeza. Llegar a ese final, desde esa suposición, es aún mucho más gracioso. Nos burlamos también de ese adulto que narra esta matanza porque ninguno de nosotros se lo leería a un niño. Pero ellos sí. Los humanos podemos ser a veces muy trascendentes y otras muy elementales. "Ser o no ser" no es un dilema aquí, porque este no es Hamlet. Es otra cosa, otro libro, a partir de esa referencia. Eso sí, terminar de leerlo es "supertriste", porque acaba y uno quiere seguir. En el fondo sentimos muchas cosas; rápidamente, pero las sentimos.

Dicen que a los dieciséis todo cambia. El "ser adulto" les pisa los talones. Sin embargo, aún falta y, según las encuestas, cada vez más. Ser joven es una condición cada vez más longeva.


UN HOMBRE DE VERDAD: LECCIONES DE UN BOXEADOR QUE PELEABA PARA ABRAZAR MEJOR

Thomas Page McBee

Traduce Juan Trejo

Planeta


Thomas Page McBee es periodista y también boxeadora. Es decir, fue conocida por ser la pionera en una pelea en el Madison Square Garden. Debo corregir de nuevo: pionero. Porque lo hizo como hombre, identidad que asumió de manera definitiva al operarse a los treinta años. Muchos dicen que es el primer boxeador transexual en combatir allí, pero de esto no va esta honesta y hermosa declaración de intenciones; al contrario, McBee quiere contarnos toda esta exploración para darle un significado a la palabra "hombre".


Esta biografía narrada en primera persona contiene una intensidad emocional poderosa y se detiene al detalle en su propia búsqueda personal. Parte desde una primera pregunta, tal vez plagada también de su prejuicio o del primitivismo del ser humano: ¿por qué pelean los hombres? Él, que nació ella y creció viendo a su madre cuestionando o subestimando a las figuras de poder representadas por los hombres: Bill Clinton, el padre o el esposo. Él, que nunca fue ella y siempre lo trataron como hermano mayor, incluso antes de la operación. En su tránsito por la transexualidad se opera una línea de pensamiento propio del actual siglo.


Su lectura es ágil, desde una humildad que abriga a los lectores, como si junto con el autor estuvieran descubriendo estos nuevos matices. Es un libro inclusivo donde se habla de la identidad, de la necesidad que tiene el ser humano de retarse y enfrentar sus propios miedos. Un importante libro de reconocimiento y comprensión para todo género.


IVÁN EL TONTO

Lev Tólstoi & Decur

Traduce Marta Sánchez-Nieves Fernández

Libros del zorro rojo


Una fábula. Sí, con moraleja. Sobre tres hermanos y un padre rico incapaz de entender las bondades del ser humano. De uno de los hijos, Iván, que cree en el trabajo de la tierra, en la vida disipada y correcta que esta le ofrece. Y sus otros dos hermanos, hombres de armas y negocios, con los que reparte de manera muy pacífica los bienes de su padre. Solo que el viejo aldeano asume que esta forma de pactar con el otro no es humana ni mucho menos sabia, y usa a tres diablillos para llevar a sus hijos a la ruina y ponerlos en contra para que aprendan a ser "hombres" y entenderse en el límite de lo bueno y lo malo.

La reedición de esta fábula de Tólstoi, escrita originalmente entre 1885 y 1906, es una forma de mantener la llama del folklore, de la literatura rusa y conectarlo con los lectores en la actualidad a partir de una nueva propuesta discursiva. El relato original se compagina de manera casi impecable con el potente y simbólico universo que ofrecen las ilustraciones de Decur. Los colores vivos, los elementos del cómic en la distribución de la hoja, las dobles páginas totalmente ilustradas y el tímido y precioso uso del collage ofrecen una nueva lectura.


LAS FURIAS

Katie Lowe

Traduce Virginia Maza Castán

Siruela


Violet comienza clases en el colegio Elm Hollow. Es, en apariencia, una chica normal de quince años que trata de adaptarse a la nueva vida que le espera. Solo que sobre ella pesa un traumático pasado, quizás no tan poderoso y violento como lo que aún le queda por vivir cuando se encuentre con otras tres chicas: Robin. Grace y Alex. La vitalidad de estas cuatro jóvenes se irá fusionando con una agitada energía similar a las personificaciones femeninas de la venganza en la mitología romana. Son cuatro adolescentes dispuestas a hacer pagar por sus traumas a sus victimarios, cueste lo que cueste.

Una novela descarnada, ágil, sugerente y abrupta que provoca angustia en el lector. Es un viaje íntimo al mundo de lo femenino desde la oscuridad; es un encuentro con el lado más solo y desolador del ser humano. Es un enfoque desde las víctimas de la agresión del hombre y el rol que la mujer ha ido asumiendo culturalmente, a riesgo de perderse en el camino.

No es una novela de luchas ni reivindicaciones, es más bien una historia de intriga que estremece por la naturalidad con la que sus personajes adolescentes se hunden y atacan sin remordimientos; aferrándose siempre a la amistad y a eso que las une: la furia.



SABRINA

Nick Drnaso

Traduce Carlos Mayor

Salamandra Graphic


Sabrina Mayo, una mujer de 27 años, desapareció. Ni su hermana ni su novio saben nada de ella. A partir de ese momento se inicia un largo recorrido casi agónico de revelaciones silenciosas propias del mundo actual. La soledad y las redes sociales son la doble cara de un espejo de encuentros y desencuentros de sus personajes, y la evidencia sobre lo que ocurrió con Sabrina. Una dura novela sobre la actualidad cotidiana.

Primera novela gráfica nominada al premio Man Booker, aborda los espacios íntimos de unos personajes rotos que buscan superar el duelo y encontrar respuestas. Es una historia que incomoda al lector, que lo aturde en los silencios y espacios en blanco de sus viñetas. Se cuenta desde los espacios propios de la cotidianidad moderna: las comunidades en Internet, las redes sociales, el acercamiento casi impúdico e irreal a la "verdad", la estridencia en las teorías de conspiración y los traumas. Su autor no pretendía hacer una crítica a las formas de relacionarlos actualmente con el entorno o el mundo; sin embargo, los expertos del discurso gráfico aplauden esta forma tan eficaz y letal de explicarnos el mundo en el que vivimos. ¿Cómo superar el duelo cuando se está en otro duelo con la humanidad?

Una novela compleja, profunda, dirigida a un lector más adulto pero que provoca a cualquiera en su ingenua cotidianidad. Es como asistir a un capítulo de Black Mirror narrativamente lento, casi pausado, en un lugar ascéptico, sin efectos especiales. Es una novela sobre el dolor, la tristeza, la confusión y cómo sobrevivir a ello, cuyos elementos gráficos minimalistas dan el rimo vital para habitar en ella.



LOS LIBROS QUE DEVORARON A MI PADRE

Afonso Cruz

Traduce Nicolas Barbosa López

Blackie Books


Elías Bonfim, a sus doce años, recibe lo que considera uno de los mejores regalos de su vida: una biblioteca entera. No cualquier biblioteca, la de su padre Vivaldo, que se perdió dentro de todos esos libros. Sí, parece una linda metáfora en nombre de la lectura; solo que en este caso es real. El padre desapareció devorado por sus libros favoritos, esos que lo formaron como un lector literario y lo acabaron transformando en un triste recuerdo. Elías, sin intención de búsqueda, acaba sumergido en una aventura voraz en medio de libros clásicos, personajes, palabras y metáforas.

Afonso Cruz escribe, con un ritmo trepidante, capítulos breves, y con una economía del lenguaje que no renuncia al sentido poético de la palabra. Es un estilo que lo caracteriza y mantiene de forma sostenida en este críptico y absurdo viaje literario por mundos heredados de otros autores, hogares de otras historias. Elías, un personaje divertido, comienza a unir las piezas de un rompecabezas infinito que lo conduce a todas las historias, incluyendo la de su padre.

Un libro con intenciones formativas, a ratos caprichoso en sus referencias, pero honesto y divertido en cuanto a su propuesta. A ratos genera la sensación de que es un libro que solo puede disfrutarse a cabalidad entendiendo todas esas referencias de los libros que leyó su padre; sin embargo, la estructura del absurdo pesa más en este inquietante viaje.



KIDS

Desarrollador Playables, Mario Von Rickenbach, Michael Frei

Double Fine Presents

(¿Es un juego?)


Todos somos iguales. Un mundo en donde no hay matices sino un comportamiento único. ¿Es eso posible? Seríamos capaces de reaccionar los humanos de la misma manera. Con la misma forma, los mismos cuerpos, el mismo color, las mismas palabras: simple materia que cumple las funciones básicas del ser. Y que se mueven. ¡Un momento! Si hay movimiento y hay voz, puede existir cierta independencia. O al menos se puede intentar. ¿Lo hacemos?

Consideramos oportuno aclarar, antes de seguir con la reseña, que concebir este juego como un discurso de ficción dentro de la lista es un mérito formativo de Esto no va de libros.

Kids es una app, un juego para móviles y tabletas, inspirado en un corto animado realizado por el mismo dúo suizo Michael Frei y Mario Von Rickenbach. Propone un escenario neutro con una multitud unificada, un pensamiento igualitario a niveles puristas, dispuestos a seguir sus propias órdenes y lanzarse al vacío de ser necesario. El lector/jugador irá conociendo el poder de su independencia o las virtudes del individuo como figura de poder a la que seguir. Ir en contra la corriente o atraerlos la multitud hacia a ti son dos alternativas de poder que hacen cuestionarte como lector, llevándote a la frustración de un camino sin retorno.

Una poderosa reflexión catártica acerca de la sociedad, de la humanidad como concepto y del poder individual. Irónico que se llame Kids, así como poderosa la apuesta estética de blancos y negros vibrantes, neutros, pero simbólico en cuanto a la luz y la oscuridad.

CIGARRA

Shaun Tan

Traduce Lidia Pelayo Alonso

Bárbara Fiore

2018

medalla adolescente


Cigarra es el trabajador ideal. No molesta, no cuestiona, no se detiene. La plenitud de su vida se la dedica a aquel edificio gris donde están las oficinas, tal vez hasta donde habita, porque el sueldo no es suficiente para vivir. De Cigarra se burlan, lo ignoran, lo atacan... Cigarra solo trabaja, trabaja y trabaja.


Un álbum estéticamente potente. Publicado por Barbara Fiore a finales del 2018, pero descubierto por nosotros este año. El autor e ilustrador Shaun Tan siempre enfrenta a sus lectores con un trabajo plagado de significados y virtuosismo. En este caso, deja a un lado la grandilocuencia visual para ofrecernos unas discretas ilustraciones grises, acuarelas densas que hunden al lector en el mismo universo triste de Cigarra, rodeada de oficinas frías y edificios de hormigón. El trabajo creativo detrás de la publicación de este libro es igual de interesante: una figura de arcilla y pequeñas representaciones en maqueta que sirvieron de inspiración para el resultado final de las imágenes con las que vemos la soledad de Cigarra.

El texto sonoro, simbólico, con una lograda traducción que acompaña al que lee como el canto de una cigarra página tras página. Y el final, inesperado, doblemente inesperado, le entrega al lector un suspiro de alivio a la vez que un metafórico grito de libertad.

MEDALLA: es un libro brutal, porque es bellísimo. Pero es brutal por lo bruto, que duele al verlo, y uno piensa si ese es el destino de todos los adultos. El futuro no parece nada más, como una prisión; da mucha ansiedad que este sea el desenlace de los humanos. Este libro da permiso al lector de que pueda repensar el futuro. Es un libro para todas las edades y que da como poder. Es que el final, ese final. Es como el power del humano libre. ¿Los alienígenas serán cigarras de esas?, ¿nosotros podremos ser otro tipo de humanos de mayores?

No estamos seguros de si estos humanos adultos se ocupan, pero al menos se interesan por trabajar con y para ellos. De esta selección de libros profundizaremos en entradas futuras. Solo les aseguramos que son libros de referencia para el trabajo con adolescentes, sus representaciones, el trabajo con el libro como objeto y la palabra, así como la tecnología.


Por si llegan a aterrizar su ovni, esperamos que esta lista les sea útil y que tengan un feliz año terrícola, que es una costumbre muy nuestra.

Así, como esto de las listas.

Somos seres extraños, ya verán.

Un abrazo,


Yo: Freddy Gonçalves

Especialistas: Valerie Weilheim, Annabel Petit, Lorena Ayala, Jaime Yañez, Ramón Barreto.

Tribunal adolescente: Sara, Ariel, Eloy, Luis, Violeta, Erika, Maya, Telmo, Pelayo, Noel, Nuria, Isabel, Valentina.

Otros lectores: Cincuenta participantes jóvenes de diversos clubes de lectura.


 
 

Christmas Greetings de Herbert 'William' Weekes

“Corromper a los jóvenes quiere decir una sola cosa:

intentar que no entren en los caminos ya trazados,

que no se consagren a obedecer las costumbres de la ciudad,

que puedan inventar algo, proponer otra orientación”.

Alain Babiou

Los patos son disciplinados, nadan, vegetan, se alimentan y avanzan en grupo, aunque pareciera que no van hacia ningún sitio cuando se mueven unos metros hacia adelante y otros para atrás, de todos modos, su forma de mapear las aguas, tiene algo de avanzada militar: en línea, seis a un lado, seis al otro, una especie de búmeran que se abre hacia los costados. A veces, reemplazan la línea por el círculo, esa formación es menos eficiente, escasamente se mueven así, pero, en cambio, dibujan una esfera perfecta que juega a aparecer y desaparecer. Su rutina es predecible y fascinante: se hunden partiendo por los extremos, derecha o izquierda, y segundos después, aunque a veces pasan minutos, emergen de la misma ordenada manera. El agua los envuelve todo alrededor; a veces, el viento los sacude, arriba y abajo y se dejan llevar por la marea, el oleaje. La situación se repite sin variaciones, día tras día, hora tras otra, llevo un registro mental de sus movimientos, cuando alguno queda atrás; cuando otro se hunde y aparece lejos del grupo y nada con apuro hasta alcanzarlos, cuando van en esa hilera perfecta y la boca de un lobo de mar se traga a dos o tres, un solo bocado, una derrota sin aspavientos. Los patos no gritan, apenas aletean y vuelven a formarse en línea o círculo, como si aquellos que se fueron nunca hubiesen estado ahí. No sé si llegada la noche, en su guarida, harán una especie de rito recordando a los caídos u otra forma de duelo, lágrimas, pero no ofrecen ninguna muestra de dolor en ese momento, cuando el elegante movimiento del lobo se lleva a unos cuantos, y esto es impresionante, porque los lobos de mar miden tres metros de largo por trescientos kilos de grasa, pelaje y colmillos, y en la playa o sobre las rocas, suelen ser muy torpes y lentos; pero en el agua, su cadencia es la de una exquisita bailarina.

La primera vez que presencié el asesinato, miraba hacia el canal, sentada en una repostera, corría brisa, ni frío ni calor. Era, en definitiva, una tarde perfecta, hasta ese momento, cuando patos y lobos se mostraron en toda su extrañeza. Un golpe que me colocó en las antípodas, quería gritar como lunática, alertar a alguien, pero no existe algo así como una policía del mar que persiga al lobo ni recoja testimonios de parientes y amigos patos. La distancia entre su forma y la mía era abismal.

“Me he enterado de que voy a morir;

me dije a mí misma

que voy a morir, lo he dicho

y he dado las gracias por la pena,

por el olvido, hecho; me dije

a mí misma: piensa como

un pájaro que construye su nido,

piensa como una nube, como

las raíces del abedul enano

piensa como piensa una hoja

de un árbol, como piensan la sombra y la luz”.

(Inger Christensen)

Durante siglos hemos estado mirándonos el ombligo, absortos en nuestra naturaleza, nuestros cuerpos, nuestra civilización y en ello hemos puesto todo empeño y gracia. Solemos pensar en absolutos, como si nuestro lugar en este planeta fuera ese, dueños del mundo. No hemos pensado cómo piensan los perros, las clemátides que nacen ancianas, exóticas y sensuales, una flor abriéndose poco a poco al misterio, arrugada y oscura. Tampoco pensamos cómo piensan las cortezas de los árboles ni las conchas de mar ni la cordillera que miramos y admiramos deleitándonos como si estuviera plantada ahí solo para nuestro goce. Ni qué decir de pensar como otra raza, otra piel, otra belleza. Solemos mirar con prejuicios heredados, nuestra pertenencia a un país, cuidad, clase social o educación y pareciera que no tuviéramos nada que aportar ni destruir, porque con qué rapidez nos adaptamos, como si estuviera todo dicho, como si con los mitos griegos, que hablaron de todo o casi todo, se hubiese agotado la imaginación de esta parte occidental del planeta. Tampoco pensamos como piensan los hombres ni las mujeres, solemos esperar que cada quien se comporte según su sexo, porque está normado, porque se escribió, publicó y archivó. Y así vamos, ni adelante ni atrás, igual que los patos cuando forman círculos y dejan que la marea los lleve.

“Hablamos del origen de las creencias de las personas, como si la experiencia estuviera predeterminada, como la altura o el tamaño de los pies, o se absorbiera automáticamente de la cultura, como el lenguaje. Como si construir el significado de la realidad no tuviera que ver con una elección consciente y deliberada”.

(David Foster Wallace)

@Herbert 'William' Weekes

Aprender a pensar parece tarea sencilla, accesible a cualquier ser humano con acceso a educación, damos por sentado que el jardín de infantes, escuela o universidad dota de criterios necesarios para evitar algún tipo de tiranía o prisión, como si aprender un determinado currículum fuera garantía de entendimiento y amplitud de pensamiento, y no es así. No es así. Si fuera así, de hecho, el mundo no estaría en el estado de crispación en que se encuentra, con focos de violencia y malestar por todas partes, un resentimiento generalizado contra una causa que esconde, en realidad, una profunda frustración frente al orden que vivimos, al sistema imperante. Si nos hubiésemos detenido a pensar desde el otro, el distinto, probablemente, hubiésemos entendido hace mucho la distancia que nos separa del mundo animal, su geografía y flora; comprendido que fronteras son el mar, la cordillera de los Andes, el desierto del Sahara, los montes Urales, los hielos siberianos o la selva amazónica, por nombrar algunas; hablamos de espacios físicos gigantescos e indómitos, lugares que suponen expediciones complejas, que nos ubican rápidamente en la fragilidad de nuestra especie, porque una frontera natural es por definición una lección de humildad. Se llega ahí sin saber bien cómo se saldrá. Por lo demás, ¿qué sabemos del mar? Ha sido el basurero universal, donde van a parar infinidad de porquerías y desechos, bolsas, zapatos, juguetes, remos, petróleo y otras sustancias tóxicas, y en nuestro imaginario, el mar se transforma en la boca del lobo marino que desaparece a los patos de un solo bocado. De su inteligencia, traspasos, misterios, hoyos negros y volcanes, en cambio, oímos hablar de lejos, como si la voz de las sirenas fuera en realidad un eco silencioso, porque vivimos apegados al suelo. Y perpetuamos la enseñanza de una geografía política donada por la guerra y sus flores del mal. En los globos terráqueos que manosean los niños con tanta sorpresa, pasando sus dedos de un continente a otro, hay tanta sangre como los millones de litros que circulan en los habitantes que los pueblan. Entonces, salir de esa configuración mental, como advierte Foster Wallace, es una cuestión que se decide. O se enseña.

La crisis que atraviesa nuestra sociedad, y pienso en mi país, pero incluyo a los de la región y resto del mundo, es compleja; no se limita solo a las demandas del pueblo, bajos sueldos, alzas en los precios del transporte, comida, precariedad en la cobertura de las necesidades básicas, estos son síntomas de algo más profundo, es la caída en el orden simbólico agudizado por el traspaso del mundo de las ideas al mundo del dinero y, en consecuencia, a la falta de un marco sociopolítico que haga sentido. Una crisis que no tiene más liderazgo que la llama encendida en la manifestación popular, que lucha por los derechos de las minorías, el sistema de pensiones, transporte, impuestos; incendios que se encienden con furia y se apagan con más violencia, militares en las calles y el ruidos de helicópteros entrando por las ventanas, escenas que duelen porque recuerdan cuán cerca nos movemos de la espada, el garrote, con qué ligereza nos vamos contra los cuerpos, subestimando el espacio público, su diversidad y riqueza.

Probablemente, para entender lo que sucede en nuestras ciudades, el malestar de la sociedad civil, debiéramos remontarnos a la Revolución Francesa, ese momento que marca el quiebre del orden tradicional en busca de una igualdad y libertad que todos los seres humanos añoramos poseer: libertad de gobernarnos, dialogar, hacer de nuestra comunidad un espacio de encuentro y símbolos; pero en algún punto, olvidamos la política, enterramos la idea de dios, es decir, la de un orden capaz de cargar de sentido místico a nuestros relatos, y saltando saltando, de una piedra a otra, desestimamos toda narrativa y la reemplazamos por la lógica del dinero. Pensamos que ese sistema, que carece de símbolos y ritos, bastaría para ordenarnos y hacernos sentir que el esfuerzo valió la pena, pero la existencia es compleja, igual que las sociedades, frágiles conjuntos de reunión y cuando el dinero se expresó en cada uno de nuestros espacios, cuando se convirtió en el común ordenador de nuestros mínimos movimientos, desapareciendo el bien común y saturando el bien privado, el bienestar personal se tradujo en individualismo. En ese espacio sin riesgo ni fricciones, alejamos todo gesto colectivo. Porque cuando el lobo, en un elegante movimiento se traga a un par de patos, y estos, se reordenan en línea, aunque nos parezca durísimo, entendemos que en el agua prevalece un orden social que los trasciende y para el cual cada integrante de esa fauna, aporta como buenamente puede.

“La política es un procedimiento de búsqueda de la verdad, pero centrada en el colectivo. Es decir, la acción política crea verdad de aquello que el colectivo es capaz.

¿De qué son capaces los individuos cuando se reúnen, organizan, piensan y deciden?”

Necesitamos jóvenes que asuman la tarea de reunirse, organizarse, pensar y decidir. Necesitamos un orden que nos satisfaga y cargue de sentido. Devolver la política al mundo de las ideas, alejándola del dinero y los intereses personales es urgente, pero para ello, se requiere un esfuerzo supremo en educación. Aprender a pensar, es decir, salir de mi espacio propio para entender el espacio público que habito, y elegir qué hacer y decir, requiere educación, educación, educación, educación, quisiera repetir esa palabra al modo de los poetas experimentales, pero entendámoslo así: para preparar a nuestros jóvenes estudiantes a que desarrollen pensamiento político, que interpelen sus propias creencias e interpreten ese rol de la juventud tan necesario para las sociedades, que oscila entre el construir lo que nos significa y destruir lo que nos anquilosa, urge una buena educación. Demasiadas décadas dormimos el sueño de la sociedad de consumo, la arrogancia de apropiación, es el momento de volver al lápiz y al papel, que nuestros muchachos y muchachas puedan trazar sus caminos y proponer una nueva orientación.

Y para ello, no da lo mismo qué leer. Para nutrir el pensamiento crítico se requieren literatura pura y dura. Que no se nos olvide nunca.

*Sara Bertrand es periodista, investigadora y escritora chilena. Autora de diversos títulos en los que se incluye La mujer de la guarda, libro merecedor del prestigioso premio Bolognaragazzi New Horizons 2017.


 
 

“Lo que más les asustaba era que el castillo no se quedaba en el mismo sitio.”

El castillo ambulante

Diana Wynne Jones

Esta crónica es la consecuencia de un proyecto que inicié cuando fui monitor del club de lectura de la Biblioteca municipal de El Coto, España, durante la temporada que abarcó desde el mes de octubre de 2017 hasta junio del 2018. En julio había prometido que compartiría en PezLinterna, a manera de entrevista, fragmentos de una larga charla que tuve en la última sesión con ocho adolescentes que formaban parte del grupo.

Sin embargo, nuestro diálogo se prolongó hasta el verano, y concluí que sería más interesante recoger experiencias, palabras y documentos, que explicaran el origen de las reuniones y que nos llevaron a esa sesión especial de cierre a la que le seguimos dando vueltas en agosto. Con estas muestras, además, podríamos observar las coincidencias en los temas que tratamos durante los nueve meses que duraron nuestras reuniones. De esta forma tendríamos a la mano, una memoria del trabajo.

La muerte antes de la muerte

Para convocar al club de lectura de la Biblioteca El Coto, iniciamos un recorrido por algunas instituciones educativas. La especialista en promoción lectora, Beatriz Sanjuán, y yo, fuimos disfrazados de miembros de una secta del libro. Emprendimos visitas a diferentes centros para promover el derecho a la lectura como una opción libre. Éramos un panfleto andante: “acércate a los libros, que en ellos alcanzarás la palabra liberadora”. Para evitar una mirada aburrida de los jóvenes como antesala, buscamos otro tipo de recursos que nos dieran al menos la oportunidad de la escucha. Si ellos nos oyen, pensamos, hay una ganancia.

El arma de Bea era indestructible: su capacidad de narrar historias. Con esto hicimos la jugada Rapunzel, lanzamos la trenza y saludamos desde lo alto de la torre. El cuento clásico, en su versión original y sin censura, abrió el interés. La discusión acerca de los límites de la ficción y la realidad (o el “estamos grandecitos para creer en esas gilipolleces”), se trastornó cuando revelé una verdad: “yo no sé qué decirles, porque estoy muerto”.

Se vieron entre ellos, sin entender cómo aquello era posible. Y fue desde ese impactante hecho que ellos decidieron treparse en el cabello largo de la chica en la torre y subir. En la cima, y al acabar la reunión, uno de ellos: Adry, alzó su voz para recitarnos un increíble e inspirador poema sobre la mierda. En respuesta, más allá de los aplausos, ofrecimos un par de alternativas literarias sobre lo escatológico y les dejamos una invitación para una sesión piloto en la biblioteca.

Día 0

El primer día fue aterrador. Esta vez me enfrentaba solo al grupo de jóvenes que habían aceptado asistir. Sería mi labor en los siguientes meses. Los vi, a través del vidrio de la puerta de la biblioteca. Era como el castillo ambulante del libro de Wynne Jones, en el que habita el Mago Howl, flotando en medio del salón, siempre dispuesto a moverse de lugar. Habían llegado seis adolescentes: Sofía, Aída, Sara, Eloy, Ariel y Adry. Nos presentamos. Ya no me sentía como un extranjero.

La conversación fue convirtiéndose cada vez más encantadora: compartimos gustos y disgustos de la música, la literatura y el cine. Poco hablamos de series, uno de mis temas favoritos, quizás porque ellos eran más de animes. Juntos, dialogando, fuimos marcando la ruta de hacia dónde podríamos dirigir nuestras conversaciones. En ese espacio, sólo podríamos confiar los unos a los otros.

Con intención de establecer un cordón de seguridad aún mayor, llevamos a voto democrático la selección de temas o lecturas que haríamos esos meses. Pero, además, creamos una palabra que serviría de saludo, de gesto cómplice. Llegamos a ella tras una lúdica dinámica con algunos álbumes que leímos. La palabra serviría tanto de saludo como de despedida: Sefaraxia.

Sefaraxia: (sustantivo) f. Sensación de equilibrio a partir de la lectura de libros y la ficción. Su origen proviene de Ataraxia, concepto filosófico vinculado a la serenidad en el alma, la razón y los sentimientos. Y de siete personas en una sala, cuyas letras de los nombres sirvieron de excusa para la anatomía de la palabra. Espacio de acogida, amistad y conversación.

Nunca se está lo suficientemente muerto

La sesión 1 fue un fiasco. Todos renunciaron al libro 1984 de George Orwell porque no fueron capaces de seguirlo. Sentí que el castillo ambulante se alejaba, pero negado a una posible renuncia colectiva, iniciamos un activo camino de descubrimientos. Por ejemplo, en una de las sesiones más afortunadas, visitamos la obra de Edward Gorey a partir de una aventura en la que estaba en juego la herencia de uno de los libros del autor. Para eso, Eloy tuvo que acabar conmigo y guardar el secreto ante el resto del grupo. Se transformó, hipotéticamente, en uno de los asesinos literarios más astutos con los que me he topado. Aún lo respeto por su astucia, pero también admiro al resto del grupo por condenar lo que parecía un acto heroico dentro de la historia construida en la reunión, cuando realmente era un acto de violencia.

Quizás esto hizo que Sara, meses después, fuera capaz de defenderse del resto del grupo cuando estaban planeando la construcción de un nuevo mundo. El motivo de esa reunión, era volver al tema fallido de la sesión 1, la ciencia ficción, y verla desde otros ángulos. Esta vez no se trataba de violencia, sino de supervivencia, y ella quería establecer el derecho a la vida como una prioridad. A menos que tuviéramos en las manos una Death Note, como fue el caso de Ariel en la sesión de manga, quien hizo un interesante cuestionamiento acerca de la política a partir de la idea de justicia que podía implementar escribiendo el nombre de una persona que debería morir (como ocurre en el manga). Había decidido acabar con un terrible personaje de la historia contemporánea que aún se mantiene con vida. No, no era un instinto asesino por parte de Ariel, se trataba más bien de entender la diferencia entre lo justo y lo cruel.

Fue por eso que, ante un leitmotiv tan recurrente, hablamos de nuevo sobre la muerte a partir de la construcción de "ikigamis". Estos eran comunicados, que así como en el manga del mismo título, le informaban a las personas de su muerte 24 horas antes de que ocurriera. La intención era enfrentarnos a un plano más real, y por eso debían planea cómo seria mi último día. Esto permitía entender qué tanto conocían al otro a la hora de hablar de la muerte. Es decir, dejar de verlos como agentes abstractos y darles calidad de personas.

Sara, por ejemplo, recurrió a mi obsesión fanática por las series de televisión e imaginó que yo recrearía el final de mis series favoritas. Me pareció un gesto igual de respetuoso como el que Katniss Everdeen hizo con Rue, cubriéndola de flores y cantándole, en Los juegos del hambre. Adry, por su parte, se dedicó de a construir una obra sobre mi despedida. Como es un ilustrador en formación, tardó unos meses en entregármelo, hasta poder encontrar su mirada estética de mi fin.

Las otras sesiones, unas más emotivas que otras, pasearon por lecturas cada cual más complejas y con revelaciones humanas sobre nuestra relación con los libros. Para este momento un itinerante Emmanuel, y unas apasionadas Erika y Ainhoa se habían unido también al grupo. El castillo nunca dejó de moverse, más cerca o más lejos, flotaba alrededor, incesante.

Calcifer o la estrella que cae

Para la última sesión, llevamos a votación si leer una novela fantástica o un poemario. La novela fue la ganadora. Después de mucho meditarlo, y gracias a una recomendación de Beatriz Sanjuán (porque todo es cíclico), les propuse que leyéramos El castillo ambulante de Diana Wynne Jones. Aunque no todos llegaron a concluir el libro, o algunos habían visto sólo la película, si llegaron con muchas ideas dando vueltas en su cabeza. El encuentro sería grabado en audio a manera de entrevista. Fue tan poderosa y aventurada la discusión, que no se logró transcribir en su cabalidad. Logré rescatar algunos breves instante que resumen no sólo la conversación alrededor de la novela, sino el eje temático del club durante todo el año:

“—¡Dame comida! –sugirió alguno de ellos.

—Así va a empezar la entrevista, con un “dame comida”. –respondí: –Antes, vamos a hablar del libro.

—¿Qué libro? –pregunta Erika.

—El castillo ambulante, ¿cómo les fue? —insisto.

—Bien… Supongo –aclara Ariel.

A Sara le estalla su conocido ataque de risa que le impide pronunciar palabra.

—Me encantó. Fue rechido. Lo recomiendo a todo el público de países como Venezuela, Guatemala, España, Estados Unidos, la Alemania Nazi, Alaska, el pueblo fantasma, el Japón del período Edo… —interviene Adry con voz de locutor.

—La peli no es tan parecida. –se lamenta Sofía.

—La película es una inspiración no una adaptación. –le explica Aída.

—Igual me encantó, ¿dije que me lo quiero comprar? –continúa Sofía.

—A lo mejor lo quieres comprar para quemarlo. –intuye Eloy.

—O sea que les gustó… —vuelvo a insistir.

—Si el personaje de Sophie no fuera tan fuerte, no se sostendría el libro. –dice convencida Aida.

(minutos más tarde)

—Es que los demonios de fuego vienen de las estrellas fugaces. Calcifer no quería morir. Y pasó lo mismo con la señorita Ágora. Por eso muchas de las cosas que hicieron fue por miedo a la muerte. Que es un miedo que todo el mundo tiene. –explica Sofía.

—No, todo el mundo no. —le responde Adry, muy serenamente.

—Ah, ¿tú no tienes miedo a morir? –le pregunta Ainhoa.

—No me importaría. Pero hay gente a la que le encanta la muerte. –aclara Adry.

—Pero una cosa es que te encante todo sobre la muerte y otra cosa es querer morir. –Sara interviene seria.

—Si se supone que hay que probar de todo, ¿el suicidio? –provoca Adry.

—Cuidado, que eso es un tema delicado. –señala Erika.

—Lo sé. –afirma Adry.

—Y es que si empiezas una cosa que te da un resultado, y la repites con el mismo resultado, lo irás repitiendo varias veces, creando una adicción a la juventud. Esta adicción te aleja de cumplir al ciclo de la vida. Por eso la bruja del páramo tenía miedo de morir, y eso tiene que ver con no tener el poder. —absorta en su propia reflexión, estalla Sofía.

—Yo no veo para nada la idea de la muerte en este libro. –participa Aida.

—Es que más que morir, es sobre su destino. Eso evita que sean malos malísimos, o adictos a la vida. Es un pacto para ser libres. –aclara Sofía.

—¿Este libro habla de la libertad? –pregunto.

—Sí. –gritaron todos al unísono.

—Dos libertades: la independencia de Sophie, que es la propia y la de Calcifer que está impuesta por otros –explica Sofía.

—Se parece a Blanca Nieves. En el sentido de que la bruja quería el corazón de Blanca Nieves para ser más joven. –compara Ainhoa.

—No es lo mismo. –corrige Erika.

—En blanco y en botella. O la mato o la mato. –sigue Ainhoa.

—O la meto. –dice alguno en broma.

—¿Ven? ¡Todo es por poder! –remata Eloy.

(media hora más tarde)

—¿Por qué eligieron fantasía? –pregunto.

—Porque estamos acostumbrados a leer fantasía y no somos tan de poesía. –dice Ariel.

—Queríamos que el libro fuera gordo. –agrega Sofía.

—Yo en cambio, quería poesía para variar. –insiste Sara.

—¿Y no fue por qué ustedes sí eran libres de elegir? –les sugiero.

—Cero patatero. –contesta Ariel.

—Es porque nos saca de la realidad. –aclara Sofía.

—Me gusta imaginarme otras cosas. –insiste Ainhoa.

—Es un género en el que todos podemos tener ideas que compartir. –dice Ariel.

—No se trata de huir de la realidad ni de ser libres. –concluye Aida.

—¿Llevamos 42 minutos hablando del mismo libro? –pregunta Sara sorprendida.

—El libro no es refugio, es confrontación. —insiste Aida, quien había dicho lo mismo en la primera sesión." Y esas palabras de Aida formaban parte de un sentimiento colectivo que los unía a todos, y no era el tema de la muerte, sino la confrontación. Contrario a lo que muchas veces se dice de la relación de la literatura con los jóvenes, este grupo de adolescentes no buscaban refugiarse en los libros sino confrontarse consigo mismo a través de la ficción para poder seguir adelante y reconocer o entender al mundo. Eran como el castillo ambulante, con Calcifer lleno de energía y contradicciones. Sin ese refugio, ellos iban visitando y deshabitando los libros, de forma libre.

En el verano, todo renace

El castillo siguió su vuelo en julio y agosto, pero una tarde Adry rompió el silencio del grupo con música. Compartió el vídeo de "My generation" de The Who, cuya letra dice:

"People try ti put os down

(La gente trata de menospreciarnos)

—Talking about my generation—

(—Hablando de mi generación—)

Just because we get around

(Simplemente porque vamos donde queremos)

—Talking about my generation—

(—Hablando de mi generación—)

Thing they do look awful cold

(Las cosas que hacen parecen horriblemente frías)

—Talking about my generation—

(—Hablando de mi generación—)

I hope i die before i get old

(espero morir antes de hacerme viejo)

—Talking about my generation—

(—Hablando de mi generación—)

This is my generation

(Esta es mi generación)

This is my generation, baby.

(Esta es mi generación, bebé)

Sofía aprovechó, tal vez de forma aislada, para compartir un mensaje que transcribo:

"He descubierto una cosa importante en el último libro que leímos, el del castillo ambulante. Resulta que eso que hablábamos de la importancia que se le daba a la juventud y a la vejez se debía a que la autora tiene una enfermedad que hacía, pese a ser joven, sentirse vieja y que era lo que reflejaba Sophie."

Esta intervención de Sofía volvió a causar el revuelo de la conversación. Entre dimes y diretes, fueron ellos los que esta vez se atrevieron a recomendarme películas para el verano. Debía comentarles mis impresiones, pero la lista es tan poderosamente buena, que preferí dejarla a la mano de quien quiera ver algo de buen cine. Y es que para crear un club de lecturas no existen manuales. Todo parte de una audaz improvisación pero también del diálogo. Es un trabajo en equipo, donde todas las opiniones deben ser consideradas con igual valor. Y aunque ahora no todos sigamos formando parte del mismo club, Sefaraxia se mantiene como un castillo vivo, que renace cada temporada, paseando con sus voces alrededor de la Biblioteca.

A los interesados de las películas, aquí va una lista de nueve seleccionadas:

Yo, él y Raquel (2015)

Dirección: Alfonso Gómez-Rejón

Comedia que conmueve. Greg es un chico asocial que se dedica a hacer adaptaciones del cine clásico con su amigo: Earl. Son raros y encantadores. También está Raquel, una vecina enferma, a la que Greg debe visitar por petición de la madre. Lo que más conmueve de la película es la forma tan honesta en que retrata la relación entre los adolescentes y el bello trabajo de la dirección de arte. La película, inspirada en un libro del mismo título ganó el premio Sundance.

Gracias a Sara y Eloy.

Director: Tomonori Sudou

Anime de fantasía. Emiya Shirou quiere ser un guerrero justiciero en la Guerra del Santo Grial, pero la relación con Sakura lo protege de sí mismo. Es compleja. Verla es abrirse el camino a diferentes rutas que ofrece "Fate stay night". Requiere al principio mucha atención, pero me encantó el enganche de su historia. Tiene secuencias increíblemente potentes, tanto estética como musicalmente (la aparición de Berkesel y Assasin). Y me fascinó la humildad y nobleza de Shirou.

Gracias, Ariel.

I origins (2014)

Dirección: Mike Cahill

Ciencia ficción con toques de cine independiente. Ian es un doctor obsesionado con la evolución de los ojos humanos. Encontrará en el iris de Sofi (la mujer que quiere), y en la investigación de su ayudante Karen, pruebas que confirmen temas de la evolución del hombre en contra de la espiritualidad. Lo curioso es que la película acaba siendo trascendentemente espiritual. Y eso me gustó, su originalidad en ese debate entre la fe y el la ciencia. Lenta pero honesta y original.

Gracias Eloy.

The wolf children (2012)

Dirección: Mamoru Hosoda

Historia de amor retrospectiva. Amor de pareja, pero también de padres a hijos. Una chica, Hana, se enamora de un hombre lobo y, a medida que transcurre el tiempo, vemos la llegada de dos pequeños niños que ella debe criar. Me gustó esta fábula de la identidad propia, la lucha de los instintos y la necesidad de la libertad. Se cocina a fuego lento, a veces muy lento, pero la belleza de las escenas de transformación en las noches, aportan emoción al amor que se cuece.

Gracias Sofía.

La vida secreta de Walter Mitty (2013)

Director: Ben Stiller

De esas comedias que, al darle la vuelta, descubres el drama. Es la segunda adaptación al cine de este cuento de James Thurber. Walter Mitty tiene miedo a la vida (amor, trabajo, familia...), y se confronta a ella a través de su prodigiosa imaginación. La realidad lo cerca, y lo obliga a tomar la decisión de accionar su vida. Me gustan las transiciones de realidad a fantasía, el buen uso de los efectos especiales, el conmovedor proceso de Walter y la buena actuación de Ben Stiller.

Gracias, Aída

Directores: Kazuchika Kise, Kazuya Nomura

Anime ciberpunk, inspirado en un manga, con el que se despliega el amplio universo de "ghost in the shell". Motoko, cíborg con forma de mujer, emprende una operación de la sección 9 al buscar al hombre que se infiltra en los cerebros de los cíborgs para controlarlos. Al principio cuesta seguir el ritmo al mundo que desarrollan, pero me gusta la reflexión acerca de la identidad y la genética; y la crítica a la política que nos condiciona a ser masas. La secuencia final es genial.

Gracias, Adry.

Eva (2011)

Director: Kike Maíllo

Ciencia ficción con toques de cine independiente español y algo de drama. Álex, ingeniero de un Centro de robótica, tiene la misión de realizar al primer niño robot en una sociedad donde conviven máquinas y humanos. Es la relación con Eva, la hija de su hermano, la que le permita entender su proceso años después. Me gustó su estética, la dirección de arte y ambientación, tan delicadamente lograda. Y la reflexión a la que invita sobre la genética familiar y el poder del afecto.

Gracias, Aída.

Una pastelería en Tokio (2015)

Directora: Naomi Kawase

Drama conmovedor. Sentarō necesita un acompañante en su pastelería y Tokue, una mujer de 76 años, se arriesga a solicitarlo. Gana por su indudable talento, aunque tiene una mal formación en sus manos a causa de la lepra. Esto traerá consecuencias. Es triste, pero con la fuerza reflexiva del cine oriental. Me gustó la resolución de sus personajes, en los que Tokue agradece y Semarō aprende. Además de la crítica hacia la sociedad.

Gracias, Aída.

Black Panther (2018)

Director: Ryan Coogler

Película de Marvel con buena acogida. No sólo por la forma en la que se evidencian la historia de Wakanda, tierra originaria del súper héroe Pantera Negra, sino por el contenido político que eso supone. O sea, es una película de súper héroes pero con una evidente crítica racial a la sociedad de Estados Unidos. Me gustó que apostara a la crítica, y que entretiene, aunque al principio es algo lenta y después bastante evidente cómo lo resuelve todo con sus efectos especiales.

Gracias, Ainhoa.


 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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