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Pedro miente. Dice que está enfermo para no ir a la escuela. Sin embargo su pequeña mentira pasará inadvertida cuando, en esa misma mañana, se encuentre con un leño que habla. Corrección: se trata de un Paloñeco, con identidad propia, que afirma haber sido antes un hueso. Quizás toca iniciar el relato con la tradicional pregunta del huevo y la gallina: ¿fue primero leño o hueso de ciruelo?. O para ir más al grano -o a la semilla-, ¿cuándo realmente ese ser de madera fue un Paloñeco? Bajo esta premisa, inicia una rocambolesca aventura en la que progresivamente este leño, charlatán y desenfadado, cuenta su atribulado tránsito a través de los distintos materiales: Hueso, Ciruelo, Leño, Paloñeco.


Si nos detenemos en el origen creativo del libro, también nos encontramos con una metamorfosis progresiva. Su ilustrador, Chrudoš Valoušek, reveló en algunas entrevistas que la inspiración original de Paloñeco fue Pinocho de Carlo Collodi. El editor e ilustrador eslovaco Juraj Horváth fue hasta Italia en busca de los derechos del libro para publicarlo en su editorial con las ilustraciones de Valoušek. Como no consiguió los derechos , se reunió con el historietista y guionista de cine Vojtěch Mašek, para sacar adelante una idea diferente del libro (esto cuenta el ilustrador en sus entrevistas, estamos corroborando con el editor qué ocurrió puesto que los derechos de Pinocho son de libre uso). En esta reunión, los tres encontraron la manera de contar una versión libre de un muñeco de madera humanizado. Para este proceso, se apartaron de la idea de un muñeco que transita hacia la infancia a través de un camino que lo dirige a la "virtud". Al contrario, el personaje de Paloñeco no busca trascender ni dar lecciones morales, sino que se resigna a contar el origen de sus distintas formas y comprender cómo su esencia material genera las distintas peripecias.


En el capítulo seis ocurre un debate lógico entre Pedro y el leño, puesto que la historia se quiebra narrativamente en múltiples posibilidades (o personalidades). Es el momento donde el árbol que nace del hueso de la ciruela, termina hecho pedazos por los cinco tipos con hachas. En ese sentido Paloñeco no es sólo un leño, es muchos leños. Esa reflexión de tintes filosóficos, solo busca quebrar el sentido literal de lo que este narrador oral de madera cuenta. Si en los primeros seis capítulos de veinte, cuenta que es hueso y ciruelo, ¿cómo se llega al instante en el que no es sólo un leño? Son muchos leños, al menos diez. La identidad del personaje se vuelve prácticamente vulgar. No se trata de un personaje especial, sino del parte de un todo. Su historia es tan vulnerable y efímera como la inexistente enfermedad de Pedro. En ese sentido, no es un personaje al que le crece la nariz, sino que confronta desde el mismo lugar, del que inventa, a ese otro niño que usó una excusa para no asistir al colegio. No hay una lección moral, sino un reto de ficción. No hay solo un Pedro ni un Paloñeco, hay nueve leños más como muchos otros niños existirán creando sus propias ficciones.



Valoušek, Mašek y Horváth dejaron de lado las múltiples capas de exploración del clásico de Collodi, para centrarse en contar una historia humorística. Paloñeco usa la oralidad como voz narrativa. La historia se construye a partir del diálogo, a ratos absurdo, entre un niño incrédulo que mintió y un leño que puede estar inventando su propio periplo.


La mayoría de los acontecimientos que narra Paloñeco, toscamente y sobre la marcha, no dejan de formar parte del ideario cotidiano. Es decir, hay árboles que crecen, insectos que carcomen, niños caprichosos, madres complacientes, perros inquietos, gatos incrédulos, niñas creativas, juguetes mecánicos, parejas aventureras. Paloñeco narra esos engranajes de forma tan grandilocuente que más que mentiras, parecen solo exageraciones. El lector pacta con su delirante fantasía, porque desde el primer instante está instalado en la historia que narra un leño. Sus puntos de giro son tan afines a situaciones cotidianas de la infancia, que esos momentos absurdos cobran forma en la duda. No es hasta la llegada del cocodrilo, donde se evidencia que Paloñeco es dueño arbitrario de su historia.


Ilustraciones de Enrico Mazzanti para "Storia di un Burattino" y "Le avventure di Pinocchio" , 1882-1883

Paloñeco no sólo transgrede a Pinocho desde la idea, sino también en la estructura. Pinocho originalmente se publicó en un folletín de prensa en 1883, por lo que cada capítulo pertenecía a una nueva publicación. En ese sentido, esas descripciones en los títulos de los capítulos trataban de dar sentido a lo que iban a leer. En el caso de Paloñeco, cada capítulo tiene un largo título que sirve de metatexto. El autor no sólo reseña lo que está por contarse sino que, algunas veces, carga de profunda ironía el recorrido que narra su protagonista. En ese sentido, la traducción al castellano de Daniel Ordóñez, imprime esa sensación directa del relato. Confronta al lector a la circunstancia, en esa compleja armazón del que debe traducir la narración una historia atribulada, sin saber cuál será su destino.


Capítulo seis, en el que llegan a la casa los nuevos propietarios y cinco tipos con hachas. ¡Y vuelven a pasar cosas!
Capítulo nueve, que es largo y en el que el leño por fin se convierte en Paloñeco.

En ese mundo de posibilidades narrativas, el ilustrador Chrudoš Valoušek también hizo su propio ejercicio creativo. Ante la propuesta original de ilustrar Pinocho, hizo su propio trabajo de investigación estética. No sólo exploró las ilustraciones originales de Enrico Mazzanti, sino que quiso buscar los libros que ilustró la checa Helena Zmatlíková, quien para la época era uno de los referentes más conocidos de la ilustración infantil en Europa del este. Su forma de representar la historia de Collodi, fue referencia para la infancia de esa región.


Ilustraciones de Helena Zmatlíková, 1962

Encontrar, observar y analizar todas estas técnicas para representar a Pinocho, le permitió un campo amplio de inspiración. Fue por eso que, al tener la historia de Paloñeco, Valoušek se arriesgó a usar la técnica de la linografía. Quiso darle una identidad completamente distinta a través de unos grabados de gran formato. Las imágenes juegan con el uso de colores vivos, con mucha pigmentación, y que permite un contraste luminoso ante la luz natural, además de generar una sensación de textura en la ilustración. Cada doble página parece un cartel de gran formato. Aunque luego, las páginas que dialogan con el texto, abren paso al formato cómic. Las viñetas permiten una tercera posibilidad del texto narrativo. El lector primero se encuentra con el nombre del capítulo a manera de enunciado, continúa el hilo de la historia con el desparpajo y afabilidad del narrador, y termina observando una nueva interpretación de lo narrado en forma de historieta. El contenido de sus ilustraciones da otras dimensiones a lo absurdo del relato, aunque gráficamente parecen un ejercicio clásico de imprenta.


Para que estas formas encajen, se requiere de una conciencia absoluta de la narrativa gráfica, del diseño, del uso de la tipografía y el color. No en vano, el diseñador gráfico Jan Čumlivski le echó una mano para explorar la digitalización de su trabajo, aunque fue el editor Juraj Horváth quien finalmente hizo todo el seguimiento de los arreglos gráficos y del color.


Boceto de Chrudoš Valoušek

Es cierto que Valoušek, antes de llevar sus ideas a la práctica artesanal, hace las ilustraciones en papel para poder componer espacios, personajes, organizar elementos y usar los colores. A la izquierda verán una de las ilustraciones que luego traslada a este grabado de abajo que forma parte del libro.




Doble página del libro "Paloñeco, hueso, ciruelo, leño y otra vez Paloñeco, ilustrado por Chrudoš Valoušek

Páginas del libro "Paloñeco..." versus boceto de su ilustrador Chrudoš Valoušek

La suma de elementos textuales, de diseño e imagen, condujo este libro a merecer diversos reconocimientos: el premio infantil checo más bello del año de su edición, la cinta de oro al logro artístico del año en su país, y ganador de mejor libro ficción en el Festival de Bologna del 2019. El jurado apuntó que era un "álbum psicodélico, pop, absurdo, cómico y satírico".


Basta con tenerlo entre las manos, con perderse en su historia, para entender la trascendencia del trabajo artesanal de este libro. Paloñeco, hueso, ciruelo, leño y otra vez Paloñeco es un deleite visual que rinde homenaje al formato libro y sus posibilidades.


Apuntes curiosos



El escritor Vojtěch Mašek, es también escritor de guiones cinematográficos. Las dos últimas películas que escribió: Arvéd (2022) y Okupace (2021) recibieron el galardón Czech Lion que entrega la Academia de cine y televisión checa a mejor guión.


Además, Mašek estuvo nominado como mejor director por el film Arvéd y recibió el premio a mejor cartel de película del 2022, que realizó junto a Soňa Juríková, demostrando también su talento en el campo de la ilustración.



Helena Zmatlíková, ilustradora de una de las ediciones de Pinocho que inspiró a Valoušek, fue bastante reconocida por su labor en el siglo XX. Tiene una amplísima obra de libros para niños y se dice que fue la mujer ilustradora que más vendió durante ese siglo. Su prestigio en Europa del Este era tal, que Google llegó a hacer un doodle en 2014, en homenaje a su obra. También trabajó en animación.




Patinador en movimiento, Henri Matisse, 1932

La linografía es una técnica de grabado en relieve, cuyo material nació originalmente para el uso del revestimiento del suelo.


A principios del siglo XX, artistas del expresionismo alemán empezaron a experimentar con este tipo de material, resaltando casi siempre el uso del negro.


Si bien se le adjudica a Pablo Picasso en 1939, las primeras obras con uso de color en este tipo de grabados, ya Henri Matisse en 1932 había introducido el color en esta técnica. El acierto de Picasso fue explorar el uso de una misma plancha con distintos colores. Es decir, descubrió una técnica de relieves en la que imprimes con la plancha un color, y luego estampas otro color encima con la misma plancha, y así sucesivamente. Esto hace que cambie la plancha a cada color, y no puedas repetir el mismo grabado. A esa técnica se le llamó plancha perdida. Compartimos algunas obras significativas del linografía.



En 2021 encontré en la ciudad de Granada, Nicaragua, una pequeña casa iluminada por ventanas intervenidas con óleo, y en cuyo interior habían muchos grabados vistiendo las paredes. Al asomarme salió Alicia Zamora Noguera, artista gráfica e ilustradora que encabeza el colectivo Tonatzin.


Me contó que este colectivo da continuidad al proyecto Arte, Mujeres y economía en la Red, en el que más de 21 mujeres jóvenes exploran los linograbados y la xilografía, usando como recurso la suela de zapatos. Ellas tienen edades entre 10 y 22 años y pertenecen tanto a barrios urbanos como a zonas semirurales. Con el trabajo de esta gráfica han podido exponer a nivel nacional e internacional, sorteando las diferentes crisis de los últimos años.


Me impresionaron los trabajos de autorretrato y la representación del entorno desde el ejercicio creativo. También pude ver algunos de los números de la revista Artefacto que fue bastante vanguardista en los noventa, no sólo como propuesta de contenido, sino como objeto. Alicia participó ilustrando en esa revista cuando tenía 16 años. La linografía sigue siendo una herramienta de exploración artística en diversas partes del mundo.




Otras páginas de Paloñeco






 
 

Actualizado: 16 feb 2024


"La memoria es una cuestión de escalas", escribió Miguel Ángel Hernández en su libro El dolor de los demás. Fue con esa cita que dimos comienzo a la cuarta temporada del podcast Ojos de perra azul. La usamos de provocación para que los jóvenes participantes del podcast indagaran y dimensionaran cuál era su relación con el mar. Hacer una especie de crónica colectiva desde lo personal. Esa era una de las intenciones de esta colaboración del Proyecto Mandarache con el Festival internacional de Literatura en Español (FILE).


La elección de esa cita tampoco fue casual. El inicio de temporada lo grabamos en directo junto al autor Miguel Ángel Hernández, quien arrancó contando que era de pueblo rural, y cómo eso ayudó a que la idea material del mar le agobiara. Lo hizo, a través de un recorrido muy honesto de su infancia y adultez, como si pensara en el mar y sus formas. En mi caso, aporté otro ejemplo. Les conté que mi mar era el Caribe, aunque vivía cerca del Cantábrico. Son experiencias distintas, que generan un carácter y una forma de estar diferentes. Sin embargo, los recuerdos de ambos nos dejaban en desventaja, porque la mayoría de los participantes de ese episodio bordeaban una parte del Mediterráneo. Participaban de las dinámicas de ese imaginario que, como lo califica Patricia Lara, "son dos fronteras que se miran, se hablan y se encuentran separadas por el agua". Aunque también había quien contrastaban la idea del Mar Menor como un espacio que se pierde, incluso por sobre la memoria. Entonces, pasamos de hablar de nuestros mares, para hablar de la idea del mar, de lo que simboliza, más allá de nuestra propia narrativa, porque como dijo Halima, una de las voces del podcast: "el mar no nos pertenece, nosotros le pertenecemos".


En esa idea de pertenencia, creo que toca hacer un paréntesis. Pues a veces asumimos que las cosas a las que pertenecemos, están sobre entendidas en nuestro entorno. Y no siempre es así. Es por eso que, a todas las personas lectoras del blog que no conozcan aún Ojos de perra azul, quiero explicarles de qué va.


Se trata de un podcast creado por jóvenes y Radio Mandarache. No es un podcast convencional, sino un espacio de reflexión colectiva alrededor de diversos temas vinculados con la literatura expandida y su relación con la juventud. Es también uno de mis espacios de encuentro favoritos, porque incomoda, reta y reconforta. Aquí no hay (como no debería existir en la conversación literaria) respuestas aprendidas ni fórmulas, es un constante aprender las unas de las otras. Estas conversaciones se generan a partir de encuentros previos, dirigidos por Alberto Soler y mi persona. Esa retadora doble mirada del mundo, enriquece demasiado las posibilidades de diálogo, aunque son las voces participantes del podcast quienes se adueñan absolutamente del tema. Lo hacen desde la libertad más absoluta, expresando sus certezas y contradicciones. Estas personas son Alejandro, Álvaro, Amelia, Candela, Elsa, Eva, Halima, Irene, Isa, Iván, Jean Pier, Lucía, Luna, Malcolm, Marina, Mario, Mercedes, Renato, Sara, Sofía y Sukaina; a quienes irán conociendo este año a partir de entrevistas que compartiremos en el blog.


A estos encuentros y audios que nacen a consecuencia de la reflexión, se les hace una curaduría, se les arma una narrativa en la que interviene Fito Conesa, director de arte y editor, quien construye una identidad sonora por episodio. Me atrevería a decir que se trata de un archivo estético de reflexión. O citando la propuesta original del podcast: "Un lugar de ensoñación y encuentro. Sinestesia, abstracción e intensidad adolescente sin pudor".


Ahora sí, cerramos este paréntesis para volver al mar. Para ser más específicos, a esas escalas de mares en los mapas a los que pertenecemos según Halima. Y es que si exploramos el recorrido de esta cuarta temporada, que apenas lleva solo dos programas, volvemos a coincidir con que el mar es un tema que nos ocupó en los últimos meses.


Y es que el segundo episodio también fue grabado en directo, en compañía de Sebastián Santander del podcast chileno la La Biblioteca de noche. Solo que este iba acerca de las orillas, del destino, el viaje y esa posibilidad de encuentro. Se trataba de tres Cartagenas distintas, Chile, Colombia y España, compartiendo su lenguaje. En este caso, quienes participaron, fueron distintas personas, jóvenes y adultos del Proyecto Mandarache de los tres países se habían reunido en el Primer Congreso Orillas Mandarache. Muchas de las voces protagonistas del podcast cedieron el espacio a algunos de ellos, y otros visitantes, que formaban parte de esta experiencia absolutamente transformadora.


En ese sentido, si lo primero era pensar en el mar y lo segundo pensar en las orillas, solo quedaba nombrarse desde ambos espacios. Así como hizo Sylvia Plath quien lo personificó con la idea de que "el mar es un animal enorme y radiante". O Óscar Wilde, que estando preso escribió "siento un extraño deseo de estar en el mar, que para mí es una madre, tanto como es la tierra. Me parece que todos observamos la naturaleza y vivimos demasiado alejada de ella. Los griegos lo comprenden: el mar es para los nadadores".


Nosotros, desde el podcast, hemos decidido nadar.


Estamos en un estado de tránsito, de agitación constante, de afecto compartido a través del lenguaje, la filosofía, la literatura. Y, el resultado final es, citando a Sergio Trabucco en el Congreso, "dar espacio al alma para llegar tras el largo viaje que hace el cuerpo".


Aquí les comparto los dos programas de esta temporada, con sus descripciones, para que escuchen, conozcan y compartan. Incluso, para que revisen capítulos de otras temporadas.


Estilo libre

Festival Internacional de Literatura en Español (FILE)



Pensar el Mediterráneo es una tarea compleja. Mediterráneo es mar y es también símbolo, una palabra conciliadora que etimológicamente significa "mar en el medio de las tierras". Un espacio de tránsito. Un espacio de encuentro y, como tal, de conflicto. Un lugar compartido y a la vez inaprensible para todas las personas que lo observan, lo viven o lo cruzan. Y para Ojos De Perra Azul hoy el mar también significa retorno. Damos inicio a la cuarta temporada de este viaje con una colaboración especial entre el Festival Internacional de Literatura en Español (FILE) y Radio Mandarache.


Grabamos este episodio en directo, con el grupo de jóvenes elaborando su propia reflexión personal acerca del mar junto con el escritor Miguel Ángel Hernández, autor cercano y sesudo, quien amablemente se dejó llevar por nuestra marea. Además, en esta especie de ágora flotante, también tuvimos la oportunidad de invitar a más autores participantes del FILE 2023 para responder las preguntas más debatidas: ¿cómo lees el mar?, ¿el mar es posibilidad o frontera?, ¿existe la identidad mediterránea?


Gracias a Ana Griott, Lara Moreno, Sherezade Bardaji, Rah-mon Roma, Santiago Posteguillo y Sherezade Bardaji, quienes amablemente también participaron.


Gracias a las soñadoras: Alejandro, Álvaro, Amelia, Candela, Elsa, Eva, Halima, Irene, Isa, Iván, Jean Pier, Lucía, Luna, Malcom, Marina, Mario, Mercedes, Renato, Sara, Sofía y Sukaina.



Nado sincronizado

I Congreso Orillas Mandarache "Cartagenas lectoras"



Este episodio no es un condoro... ¿Sabes lo que significa? Quizás si vienes de Chile, lo identifiques rápido. Condoro significa cometer un error. Sin embargo, fue una persona de Colombia la que nos explicó que esa palabra: condoro, viene de Condorito, una historieta gráfica muy famosa en América Latina que es prácticamente desconocida en España. En las historietas, cada vez que sus personajes se dan cuenta del error o descubren algo inesperado hacen ¡Plop! en la última viñeta. Podríamos decir que este programa es un "plop". Y que es también bacano, guay, chévere, chachi, chulo y tiene flow. Es un programa especial. Uno que recoge uno de los hitos del Proyecto Mandarache en 2023. Se trata del encuentro que los podcast Ojos De Perra Azul y La Biblioteca De Noche hicieron para el Primer Congreso Internacional Orillas Mandarache: 'Cartagenas Lectoras'.


El pasado mes de mayo del 2023, un grupo diverso de jóvenes, profesorado y mediadores de las tres orillas (Chile, Colombia y España) se reunieron en esta orilla española para reflexionar sobre el futuro del proyecto a nivel internacional. Sin embargo, este podcast no va de temas institucionales, ni es el resumen de un congreso. En esta ocasión, las jóvenes protagonistas del podcast han cedido sus espacios para que otras voces, de distintas edades y habitantes de las tres Cartagenas, compartan la riqueza de sus distintos lenguajes. Para eso, Ojos De Perra Azul se unió al podcast chileno La Biblioteca De Noche, logrando que Sebastián Santander y Freddy Gonçalves mediaran juntos las conversaciones que se generaron en directo.


Gracias a las soñadoras de las tres orillas que se animaron a descubrirnos palabras nuevas, a formar parte activa de las ideas de cambio, así como al afecto constante al proyecto y a sus personas. Gracias a Iván G. Bertachini por el apoyo en los controles, a Pablo Madrid por el vídeo, a Sofía por los reels y a Sebastián Santander por ser un aliado constante.



Alejandro, otra de las voces del podcast, habló de un síndrome de abstinencia. De cómo el mar representa una salida de emergencia para los que lo rodean, y la sensación de angustia que genera no tenerlo cerca cuando estás en otros lugares. Quizás el mar es una salida, también un misterio pero sobretodo es posibilidad, y mientras sigamos nadando juntas, seguiremos generando espacios de encuentro para el diálogo, la reflexión y el futuro.



Estilo mariposa

4x03: Poesía

Próximamente



Para escuchar otros episodios del Podcast:


Para escuchar otras colaboraciones con La Biblioteca de noche:


 
 

Actualizado: 18 ene 2025


No avanzo. Algo malo está pasando conmigo. Es un tormento de bajamar.

"Bajamar vital en la que no puedo traer a la costa una palabra más", Virginia Woolf, Diario, miércoles, 13 de enero, 1932.


Esta cita que se abraza a otra cita de Virginia Woolf, pertenece a la novela La noche llama a la noche, que publicó la autora venezolana Victoria De Stefano en 1985. Autora que nos dejó en enero de este año, pero quien construyó un profundo legado estético acerca del arte de escribir. Leerla, genera una profunda angustia acerca del futuro, de la necesidad de tener una voz que de forma a su mundo. Estamos hablando de una novela de los ochenta, que a su vez hace referencia a un diario de los treinta. El personaje de un escritor que encuentra en el diario de una escritora, esa razón para entenderse como ente creativo. Es un entramado de personas angustiadas que buscan darle sentido a su propia narrativa.


¿Dónde quedan las palabras cuando más las necesitamos?


Luego está el libro como artefacto. La novela de Victoria De Stefano se publicó primero en la editorial Monte Ávila y después fue rescatada en 2008 por Random House. La primera edición formó parte de la Colección Continentes en la que fue una de las editoriales más importantes de América latina. Editorial que luego se difuminó en sus vinculaciones ideológicas con las políticas de estado, perdiendo el eje de su calidad en una lucha estéril. La segunda edición pertenece a una gran casa editorial. Tan grande, que probablemente el libro se perdiera o saliera de su catálogo. Esta novela, actualmente, pasa a ser una curiosidad de coleccionista.


El mercado del libro opera desde la voracidad. Para aquellos intelectuales asumidos, esto es bastante obvio y hasta cuestionable. Para los jóvenes que apenas interactúan con esta industria es cada vez menos obvio. Además existen múltiples de posibilidades desde la virtualidad: la piratería, la creación comunitaria, la aparente libertad del infinito.


En ese sentido, el libro habita en varios tiempos: el de la creación, como el personaje De Stefano; el propio, que le pertenece al lector; y el del mercado editorial que decide a quien nombrar en medio de una mecánica comercial cada vez más violenta. Es un mercado que, además, se hace excluyente según el país donde pongamos la lupa.


Esto nos trae al final de cada año, siempre con la misma ansiedad. Se piden listas. Se leen, se ven, se necesitan. Qué es lo mejor, lo más top, lo más leído, lo más visto, lo más jugado. Hagamos un gran ranking. Y está bien recoger lo que hemos descubierto, enunciar para otros lectores aquello que queremos señalar con atención. Pero será realmente cierto que se necesitan siempre las mismas listas. Cuesta seleccionar en medio de una sociedad que devora títulos.


¿En dónde queda la crítica?, la misma pregunta año tras año.


Pienso en la gran cantidad de libros que se publican anualmente, cada vez con más violencia y menos tiempo para leerlos. En aquellos libros que no llegamos a conocer. A los mediadores se le exige estar al día, en una profesión que resulta cada vez más precaria. A los jóvenes lectores se les exige conocer, leer, distribuir su tiempo entre los muchos consumos que les hemos puesto a la mano. Somos una sociedad que solo exige. Invitamos a los jóvenes a ser críticos en una sociedad donde todo: la política, los derechos humanos, las luchas ecológicas y sociales, la idea de futuro es efímera y, a ratos, irrelevante. Todo es un meme. Da risa. No importa. Pero seguimos exigiendo. Estamos en un tormento de bajamar, en donde no caben más palabras; quizás porque no las estamos enunciando con la misma emoción, firmeza y responsabilidad.


Quizás porque hacen falta menos libros en novedad y más diálogo entre humanos.


Entonces, ante esa afirmación, parece contradictorio que ahora compartamos una lista de libros que hemos leído este año. Quizás lo sea, pero es que reflexionar sobre un tema no va de absolutos, sino de entendernos en medio de nuestra labor. En este blog seguimos apostando por la mediación cultural, pero también buscamos crear espacios de seguridad, responsabilidad y afecto. Leer es un acto de desprendimiento y acompañamiento.


Lo que me queda claro del 2023, más allá de lo leído, es que los jóvenes piden espacios para hacer sus propias propuestas creadoras pero también para permitirse conversar sobre la vida; que necesitan retomar la esperanza como un tema; que la libertad es una noción que se aprende y se respeta; que los mediadores no sólo vive de reseñas de libros y que la poesía sigue siendo una energía transformadora. Dejemos de ser tan cínicos con la vida, tan poco consecuentes con la mediación como una profesión, tan sectarios con lo de las generaciones, y comencemos a desarmar nuestra propia mirada del mundo ante los jóvenes, para construir juntos un futuro más amable.


Este año quisimos hacer una lista más libre, pues existen lectores que ambicionan lecturas más o menos complejas más allá de las edades. Nuestra intención es enseñarles libros, podcast, juegos que nos han dado conversación. En esta selección han participado los jóvenes de los clubes de lectura de las Bibliotecas de La Calzada, Pumarín Sur, El Llano y El Coto en Gijón; de la Biblioteca Montornès del Vallès y la Pilarín Bayés en Barcelona junto a los participantes de múltiples talleres en distintas ciudades. Estas personas leen los diversos álbumes que se publican durante el año, sin importar la edad, y eligen aquellos que les parecen interesantes como libros. Aquellos "álbumes" que les gustaron (el uso de las comillas en la palabra álbum es apenas un juego provocador que cuestiona el rigor de los géneros literarios en las narrativas contemporáneas). Posteriormente, se propone el mismo trabajo de lectura con profesionales del área, que conforman el equipo de PezLinterna: Lorena Ayala, Ramón Barreto, Jaime Yáñez, Valerie Weilheim y mi persona, Freddy Gonçalves.


Al final de las reuniones, recogemos ocho "álbumes" a los que quisieron resaltar. A cada selección que pasa, es más complicado para los jóvenes ponerle un título a esta labor. No les parece una premiación ni una mención, se trata de recomendaciones de libros que les gustarían compartir, leer con otras personas, invitar a otros que los descubran. Son los "álbumes" que a ellos les gustaron, aunque haya un debate crítico al elegirlos.


Después de estos "álbumes", como en años anteriores, dejamos listas de otros libros. Sumamos, además, otros productos culturales que, junto al equipo, hemos descubierto durante el año. Lo que hicimos fue trata de reunir buenas lecturas que se publicaron en este año para darlas a conocer a los interesados en el área.


ESOS "ÁLBUMES" QUE NOS GUSTARON



ASTRO

Manuel Marsol

Fulgencio Pimentel, 2023


Cambiar la perspectiva. De esto va este libro. De un personaje casi omnipresente y misterioso que nos narra su relación con un astronauta, pero también de un libro que no nació para serlo. Philip K. Dick lo decía: Crear un planeta que no existe, ese es el primer paso. Estas ilustraciones pertenecían a una exposición de ilustración en la Feria de Bolonia en 2014. Manuel Marsol tardó casi diez años en amoldarse en la historia que habitaba dentro. Esa llegada al espacio de este aventurero que nos conduce a los lectores a detenernos, de forma obsesiva, en el pintoresco universo que ofrece en las ilustraciones. Complejas, fascinantes, ambiciosas. En la historia, la amistad y el duelo son temas recurrentes, pero transgredida por la idea del universo. De entendernos en la esencia transformadora del todo. Como ven, es un libro con diversas capas lectoras, desde la más simplista y entretenida, hasta la compleja relación del hombre con un sistema al que no pertenece. ¿Qué pasa cuando somos observados por algo que no forma parte de nuestra concepción del mundo?, ¿somos capaces de entendernos de la misma manera? ¿por qué hay algo en vez de nada?, diría Lawrence M. Klauss. Y es que incluso, si no fuéramos capaces de hablar el mismo idioma, el texto se hace intrascendente, puesto que el peso en la narrativa de las imágenes estimulan un viaje visual inabarcable. Es un trabajo plástico que emociona.





BO-TO

Mariana Ruiz Johnson

Cataplum, 2023


Efectivamente, es un libro dirigido directamente a la infancia. De hecho, el libro como objeto, da la sensación de ser la caja de un juguete. BO-TO es este muñeco que llega, en forma de regalo. Basta con abrir las guardas, para que las veas repletas de instrucciones de uso. No es un móvil, ni un computador. Es un pequeño robot capaz de hacerlo todo: proyectar, jugar, cantar, pintar, hacerte la tarea. Parece una idea similar a la de Her, A.I. Inteligencia artificial o Klara y el sol, pero este artefacto es independiente y la relación con su nuevo dueño no busca dar una lección acerca del futuro. No se trata de un posible episodio de Black Mirror, sino de un colorido álbum que vincula la realidad del futuro con la vida de la infancia. Su protagonista se obsesiona con todas las facilidades que le ofrece BO-TO, pero su madre, hija de otra generación, estimula el camino para una relación humana más allá de lo tecnológico. Eso no quiere decir que BO-TO quede fuera de las tardes de juego, sino que poco a poco se irá acostumbrando a una realidad donde ninguno de los dos es imprescindible para la vida. Sus juguetonas ilustraciones, llenas de estímulos, colores y universos alternativos dan la sensación de transformar el álbum en cómic, para luego llevar al lector a la sensación de una caja o incluso un sueño. Un libro que habla de la amistad, la convivencia y el futuro (cada vez más presente) sin la angustia del caos.




GILGAMESH: MÁS ALLÁ DEL CONFÍN DEL MUNDO

Annamaria Gozzi y Andrea Antinori

Traducción: Ana Romeral Moreno

Siruela, 2023


Es la adaptación y traducción de una obra incompleta. A pesar de estos obstáculos, el libro consigue que las aventuras de Gilgamesh en busca de la flor de la inquietud fluyan ante el lector, no sólo como una anécdota acerca de la vida y la muerte, sino con el espíritu de epopeya que contiene el original. Se trata de rey sumerio que busca la manera de despertar a su amigo Enkidu de la muerte, a costa de lo que sea. Sus hazañas no sólo son ejercicios de fantasía y filosofía, sino que lo lleva a recorrer diversas ideas de la humanidad. Es un relato que apela a la vida. Las poderosas imágenes son un ejercicio plástico aparentemente primitivo, como si un niño tradujera estas ideas con marcadores sobre un cuaderno. Esa dualidad entre lo simple, lo naif y lo juguetón, dan la sensación de estar recorriendo unas tablillas igual de atemporales que las originales.





KINTSUGI

Issa Watanabe

Libros del zorro rojo, 2023


¿A quién va dirigido este libro? Fue una pregunta constante en nuestras conversaciones. ¿Qué busca reparar este libro? Porque eso significa Kintsugi, reparar objetos de cerámica rotos con resina y oro, es un método de reunificación. Un ejercicio japonés que coquetea con el arte. Este libro tiene la misma intención. Son páginas sin palabras, en donde una liebre sirve dos tazas de té, una para ella y otra para una pequeña ave con la que habita. Sin embargo, el ave está perdiendo el color y decide tomar vuelo, quebrarlo todo y desaparecer. ¿Cómo buscamos aquello que se nos escapa del entendimiento?, ¿cómo recogemos todas las piezas rotas? La liebre inicia un viaje simbólico, plagado de animales, de oscuridad y de fragmentos que reconstruir. Quizás el poema de Emily Dickinson, escrito en una guarda, apenas en un costado, ayuda al lector a reconfigurar las múltiples lecturas que ofrece este álbum. Se trata de un relato retador, complejo, que explora la sensación de desasosiego e incertidumbre. Sin embargo, no todo es oscuridad y pérdida, porque el kintsugi permite componer nuevas piezas en las que el mundo se arma de otras maneras.





LA NAVE DE LOS NECIOS

Ana G. Lartitegui

A fin de cuentos, 2023


Arte, arte, arte. Por donde mire el lector, se encontrará referencias de artes en este libro. Y unos tomates. Exactamente trece, que si los cuentas, desapareces. O eso les hace pensar un chico muy listo a un pueblo de tontos. Pero el aburrimiento es muy mal consejero, mucho más cuando en el pueblo hay un grupo de pícaros capaces de superar la broma con nuevas formas de estupidez humana. Un álbum que, desde la ironía, recorre distintos paisajes tradicionales del arte. Plagado de referencias de El Bosco, Brueghel y otros artistas clásicos. Narrativamente, es un recorrido inesperado a la justicia poética. Las ilustraciones son un homenaje detallado pero, a su vez, un ejercicio de apropiación y construcción de sentidos propios. Las múltiples lecturas invitan a construir muchas más posibilidades, lejos del grupo de necios, dando rienda suelta a un universo complejo que salta del libro al cuadro y visceversa.





MARIPOSA

Marc Majewski

Traduce: Isadoro Saturno

Ekaré, 2023


Un niño juega a ser mariposa. Le gustan sus colores, sus alas, sus antenas y la sensación de poder volar. Su aparente diferencia genera miedo en otros niños y, en consecuencia, una injustificada violencia. Ellos deciden alterar ese mundo imaginado por el protagonista. Sin embargo, su padre estará dispuesto a ayudarlo. Mariposa es un ejercicio alrededor del afecto, de los pequeños gestos del cuidado. El impacto de sus ilustraciones, como grandes cuadros de una exposición al óleo, hacen que la belleza siempre esté en primer plano. Es observar, cautivados, la poderosa expresión de lo cotidiano como disidencia y que, a su vez, se traduzca en una alternativa para construir otras identidades. No sólo del niño jugando a ser una mariposa, sino su padre rompiendo el estereotipo de la masculinidad tradicional. Es un álbum bello en donde la relación padre e hijo se construye desde la esperanza de lo posible.





PALOÑECO, HUESO, CIRUELO, LEÑO Y OTRA VEZ PALOÑECO

Vojtech Mašek

Grabados de: Chrudoš Valoušek

Color de: Juraj Horváth

Traduce: Daniel Ordóñez

Barret, 2023


No sabemos cómo describir este libro. Se trata de la revisión de Pinocho con una intención mucho más "científica", desde el hueso y no de la madera, pero eso sí, con connotaciones aún más absurdas, desternillantes y terroríficas. Es un empezar, andar, destrozar y vuelta a hacer. Un despliegue de emociones, reales y eficaces, sin manual de uso. Es también de los libros más impresionantes a nivel editorial de este año. Existe un cuidado al detalle en cada uno de los grabados, el uso de los colores, el trabajo de impresión, de texturas. Equilibra la fuerza absurda de su texto con esta imagen tan independiente. Este personaje del siglo XIX cobra un nuevo significado estético a través de su mimado trabajo editorial.





SI LLORAS COMO UNA FUENTE

Noemi Vola

Diseño: John Martz

Traduce: Roser Rimbau

Takatuka, 2023


Llorar es bien sabroso. Todo el mundo llora, hasta las rocas (aunque se escondan). Este libro divertidísimo es un alegato al llanto, a las cosas surrealistas que pudiéramos hacer con las lágrimas si no huyéramos tanto del acto de llorar (o no estuviera tan mal visto). Este libro nos conquistó por su estética desenfadada, amable, divertida pero también por todas las posibilidades de llanto que ofrece. A ratos, el humor cede el paso para colocar al lector en una situación real, humana, que nos remueve. No es un libro triste aunque en esencia sea su intención. Tampoco es positivo. Es, irónicamente, un libro tristemente alegre. Y es que sus páginas nos recuerdan que el sentido de humanidad rodea cada pequeña cosa del mundo.




Con intención de darle continuidad y permanencia a este ejercicio de selección, estaremos publicando las reseñas del resto de los libros durante el mes de enero:


POESÍA




NOVELAS GRÁFICAS





FORMAS DIVERSAS




FICCIÓN




Notaron que son muchos libros, fanzines, podcasts, juegos. Y aún seguimos con la sensación de que existen contenidos que quedan fuera, que no alcanzamos a nombrar para evitar una lista más larga. O incluso material que no llegamos a conocer.


Por eso cerramos la lista con el libro Feroces como un ejemplo (pronto compartiremos su reseña). Es un libro recién editado en Venezuela por Sello cultural y @AutoresVzlanos. Personas fuera de los grandes radares editoriales que insisten en dar espacios a nuevas voces. Además en un país donde el mercado editorial ha sido tan golpeado y anulado. Dirigen el cambio a la idea de posibilidad, de formatear la angustia constante de la creación por una propuesta en donde se insiste en las nuevas estéticas. Dan continuidad a la tradición de autoras que, como Victoria De Stefano, enunciaban el mundo de manera diferente. La esperanza también se parece un poco a esto.


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Podría cerrar este texto con un mañana será bonito, como la canción de Karol G que me ha acompañado en tantos talleres del 2023. O con un alegato formal sobre el futuro. Pero preferimos dejarle a una descontrolada Zelda de internet, tan nombrada este año por su juego Tears of the Kingdom. Esta genial celebración bailable es propia del final de año. Les deseamos mucha trifuerza y botellas de zora grande para el 2024.




 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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