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Me gustan los libros que provocan extrañeza y sensación de incertidumbre. Desafiar las formas leer, observar e interactuar con el objeto. Por ejemplo, este que comparto hoy: "Las flores inciertas", que puede ser un libro arte o un ejercicio de no ficción. Me gusta cómo lo llaman sus creadores: es un libro-flor.


Palabras como biota, angiosperma o simbiosis son algunos de los conceptos científicos que se recogen en este libro arte. Una particular edición cuya intención es explorar, de forma simbólica, la persistencia de las plantas con flores en la Tierra. Hace 135 millones de años, las flores evolucionan, se diversifican, ofrecen un mundo cromático inmenso, indescifrable.


Para sumerguirse en esa idea, este libro reúne fotografías y grabados, junto a teorías biológicas y físicas, que invitan al lector a pensar constantemente en la capacidad adaptativa de la belleza. Apelando al principio de la incertidumbre, cuestiona a la persona que lee como captador de determinado conocimiento y, por lo tanto, en la forma en cómo observa y cuenta la realidad. ¿Y cuál es la intención? Ofrecer permisos a las personas que leen de forma convencional, para deconstruir el libro y armarlo nuevamente como lo desee. A adaptarlo a otras posibilidades.


Su particular encuadernación permite esa doble lectura. Un libro arte que abraza determinado conocimiento y cuya estructura es la preestablecida: textos, citas científicas, rigurosas referencias acerca de las imágenes. O puedes desordenar las hojas, como abeja que genera una polinización cruzada, yendo de flor en flor. Juega con las certezas que tenemos acerca de la lectura y del mundo de la observación.


No en vano dicha encuadernación tienen un nudo preciso, hecho a mano, que representa al polen.


"Las flores inciertas" es una propuesta limitada, editada, diseñada y producida por Mantícora Navegante en Bogotá, 2024. Imprimieron 150 ejemplares, cada uno tiene un grabado en linóleo en tinta azul ultramarino.


La fotografía, secuencia, texto, grabado y color son de Denegurica (Laura Denegurica y Santiago Murillo Camargo) y las ilustraciones de Juan Carlos Calderón Villanueva y Laura Degurica.



 
 

Sol Undurraga / Mujer Gallina

Ilustra: Sol Undurraga

EL BRILLO "2025"




Volvió el zorro Chuleta. Soy muy feliz. Puede que esta reseña sea poco objetiva, pero a veces uno debe permitirse el desacato lector. Pues aunque Zorro Chuleta me causa una emoción que no se puede traducir en el espacio crítico, también pienso que eso es un valor a considerar, que su personaje enternece a tal punto, que te coloca en una posición distinta durante su lectura.


Este álbum ilustrado se cuenta en dos tiempos, en la amistad entre el Zorro Chuleta y un conejo; y la historia de amor entre Rayo y Trueno, madre y padre del zorrito. El amor de ambos nació gracias a un concurso animal de bombas de chicles (de sandía) y a un hilo infinito que los une. Lo han creado juntos, masticando durante años. Ahora que Zorro los visita, se da cuenta que ese hilo, interminable y sin sabor, los aleja más de lo que los une. En ese sentido, y repitiendo la fórmula del primer libro, Zorro Chuleta idea tres planes bastante creativos para poder darle una nueva forma a ese chicle. Y es que, como dice su contraportada: ¿Qué gracia tiene un chicle que ya no sabe a nada? Básicamente es un “amiga, date cuenta”, con Rocío Durcal al fondo: “no cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”.


Es un inesperado, divertido y directo ejercicio simbólico sobre el desgaste de las relaciones amorosas. Un relato original acerca del amor como vínculo: de su irracionalidad, de lo que estamos dispuestos a ofrecer, y de lo que somos incapaces de dejar atrás. No sólo en el amor de pareja, sino también en el concepto de familia, y de las alianzas de los adultos con sus hijos, pues el Zorro Chuleta es quien interviene en aquello su familia es incapaz de nombrar. Llegándose a plantear preguntas del tipo: “¿Cómo se guarda un pedacito de amor?” ¡Puf!


Un texto sencillo, concreto, iluminado por el colorido trabajo de ilustración que, vale acotar, esconde pequeños personajes a lápiz. Son animalitos juerguistas, que forman parte de la composición de la escena sin que lo percate el color. Encontrar a estos seres distraídos, termina de darle una identidad festiva a esta propuesta dándole matices a un tema más bien difícil.


Libro de Sol Undurraga y Mujer Gallina, editado por Cataplum.



 
 
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