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Cuaderno de memorias coloniales

Isabela Figueiredo

Traduce: Antonio Jiménez Morato


Me interesé en este libro cuando oí a su autora, Isabela Figueiredo, leyendo el siguiente fragmento: "mi padre tenía la camisa blanca y yo, su tesoro, su vida, se la ensucié de tierra para siempre". No fue solo por esa frase aislada, sino por todo el discurso que estuvo articulando previamente sobre su libro en aquella presentación. Ella, de niña, manchaba al padre de tierra. Había algo de lucidez definitiva en esa afirmación. Efectivamente, esa es la manera en que ella se narra en este cuaderno, de forma lúcida, directa y a veces incómoda. Isabela recoge su mirada personal de la vida en Mozambique a principio de los años setenta, junto a sus padres portugueses.


Ahora bien, estos testimonios no van únicamente acerca de la relación con su padre. Esta es una de las líneas que traza sobre la idea del tránsito. Su voz narrativa es la de una mujer que recuerda esa mirada de la infancia, para luego llevar al lector hasta la adolescencia. Ella comparte sus dudas, prejuicios, creencias y angustias pero intervenidas por un profundo caos sociopolítico.


Es aquí donde radica la fuerza de este texto. Es un libro que reflexiona constantemente acerca de la brutalidad del racismo, la construcción de la identidad en los ciudadanos de un sistema fallido y el desarraigo. Es un registro, en primera persona, del proceso de descolonización del país africano y el trato que recibió junto a su familia como "retornados" al volver a Portugal


Narra como su presencia no sólo es una incomodidad en la construcción de identidades nacionales, sino en su contacto con el deseo, su relación con lo femenino, con la libertad y la confrontación constante con la figura de su padre. Un personaje que se balancea entre lo terrible y lo vulnerable. Al leerlo acerté, me encontré con otras citas que me emocionaron y otras que me revolucionaron. Sin embargo, es un libro que no abandona su intención de ser honesto, directo, sin importar a quien incomode.


Publicado originalmente en portugués en 2015. Traducido por Antonio Jiménez Morato para Libros del Asteroide en 2021.



 
 

El gran vacío

Léa Murawiec

Traduce: Regina López Muñoz


Manel Naher está perdiendo su presencia dentro de la sociedad. Para su doctora esto es un riesgo mortal. Aún más cuando una cantante con su mismo nombre empieza a hacerse viral. Nadie, en esta realidad, puede existir teniendo apenas dos amigos y una madre. Así que le recetan salir de noche a la disco, buscar espacios de visibilización.


En este universo que propone la historietista francesa Léa Murawiec, vivimos con el riesgo de desaparecer. Todos formamos parte de un sistema de marcas comerciales. Basta caminar por las estrechas calles de rascacielos infinitos, repletos de letreros con nombres, para entender qué solo se puede estar si el otro sabe que existes. Es una sátira del mundo contemporáneo.


Manel lucha entre huir de esa metrópolis hasta el gran vacío, territorio desconocido del que nadie ha regresado o sobrevivir a costa de lo que sea. Esta novela gráfica, ópera prima de la autora, no sólo busca inquietar con el argumento, sino que lo traduce en un discurso gráfico que abruma al lector con imágenes estiradas, saturadas, chiclosas e intimidantes. Su personaje principal refleja gestos complejos que pueden ceñirse a una viñeta de angustia o ira; a perspectivas delirantes de la imagen; o a una doble página en donde muchas narrativas se juntan en su exploración con la tintachina. Visualmente es un deleite porque usa la técnica para agudizar su crítica. Es la observación del lector desde todos los ángulos posibles, deformando la imagen de su personaje.


Tiene un ritmo bastante vertiginoso, con una estructura no tan sólida. Pero compensa con la técnica del dibujo. El final es un poco cliché en cuanto a lo distópico, anulando al mundo contemporáneo en una fantasía irreal de lo posible fuera de la ciudad. Espero planteamientos de otros futuros más retadores en este tipo de ficciones.


Esta obra ganó el gran premio del público en el Festival de Angoulême 2022, y actualmente el premio Lorna a cómic extranjero en el Festival Celsius. Traduce Regina López Muñoz. Edita Salamandra graphic.


En estos días me salió un tik tok entre Lola Lolita y Lola Índigo bailando y pensé, esta novela gráfica es un poco la pesadilla distópica de estas dos Lolas en redes.



 
 

Actualizado: 29 jul 2024


La roca del cielo

Jon Klassen

Traduce: Salvador Figueireido

Nubeocho, 2022


Una tortuga encuentra su lugar favorito en el mundo al lado de una flor solitaria. Su amigo tiene un mal presentimiento. Una roca está descendiendo estrepitosamente desde el cielo. Estos acontecimientos pueden tener relación entre sí, pero quizás toca sumarle un atardecer, una serpiente, una idea acerca del futuro y un ojo avisor con patas que, quizás, sea un extraterrestre destructivo.


Esta obra contada en cinco actos, propone una historia divertidísima. Usa los distintos elementos narrativos para darle más intensidad a cada situación: los diálogos, el uso de las mayúsculas, los silencios, el diseño de las páginas, las imágenes sin texto. La composición minimalista a la que nos tiene acostumbrados Jon Klassen proponen una idea propia del mundo. Son ilustraciones sencillas, sin estridencias. Esas abundancias se las deja a la idea del futuro (con sus inesperadas consecuencias)


Además ofrece un cuidadoso juego de luz que genera atmósferas distintas en cada situación. Nada ocurre por casualidad. Cada decisión creativa encaja de manera perfecta para causar ansiedad, emoción, miedo, incertidumbre y mucha risa. Es la reunión de tres personajes adorables, animales con sombreros, que beben de la lógica de la infancia. Son amigos que juegan, se reúnen, conversan y construyen, de manera muy seria, un universo simplemente complejo.


Es un libro de la espera, al que siempre se vuelve. Lo leímos en voz alta, de forma individual, mano a mano, de todas las formas posibles. Al terminarlo de leer una de las veces, Lorena dijo: "esto es como teatro del absurdo". Lo releímos, una y otra vez, como quien espera a Godot subido de una roca.


Te amamos, Klassen.



 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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