El azar también lee
- Freddy Gonçalves Da Silva

- hace 7 horas
- 7 min de lectura

La casualidad, lo fortuito y el encuentro forman parte de las dinámicas lectoras. No solo en el modo en que un libro se acerca a nuestra forma de ser o de pensar, ni en el impacto de aquella lectura capaz de transformar una investigación. La casualidad también puede llegar a ser humana. En mi caso, fui arrastrando una serie de encuentros casuales y, me arriesgaría a decir que casi imposibles, con determinados personajes vinculados a ese pequeño mundo que orbita alrededor del mercado de la edición.
Ese pequeño mundo se compone de varios elementos: el proyecto de una gran editorial por publicar relatos jóvenes del alumnado de diversos institutos del Raval y La Florida; las libreras de un espacio comunitario lleno de vitalidad; profesores de institutos dispuestos a incentivar la escritura como una posibilidad para los jóvenes; unos fanzines capaces de poner en contacto a editores, mediadoras y lectores; y los propios jóvenes que, por placer, ocio o verdadero interés escritural, se unieron a esta causística.
¿Se dan cuenta? Se trata de uno de los hilos del tejido de una comunidad lectora en la que se conectan Blackie Books, la Librería Llavors, el Institut Eduard Fontserè, la Biblioteca Tecla Sala, Alba G. Mora y un grupo de jóvenes que se aventuraron a la escritura, dispuestos a formar parte de diversos proyectos culturales alrededor de esa publicación. Cada una de las personas con las que he ido coincidiendo en talleres, eventos y visitas fue reconduciendo mi descubrimiento de esos proyectos. Debo decir que el inicio de todo radica en un fanzine que ya habíamos reseñado en la web: La Florida / Chamberí zine.
Su lectura, profundamente humana y reconocible, la de una persona que habita aquella trascendencia de lo cotidiano, de lo que no siempre somos plenamente conscientes, me sorprendió, divirtió y conmovió a partes iguales. Como escribió Clarice Lispector: “No quiero tener la terrible limitación de que vive solo de lo que puede tener un sentido. Yo no: lo que quiero es una verdad inventada”. A eso se le suma la buena calidad de la propuesta fanzinera publicada por Paloma ediciones, más cercana a un libro híbrido.
Ese fanzine, que me enseñaron las libreras junto a otros tantos, ayudaba a entender el valor de las dinámicas que se apoyan entre sí. Y es que un fanzine que no se puede rastrear es, de alguna manera, un producto abrazado al olvido. Entonces, ese ejercicio cultural y de identidad vecinal, en el que muchas personas se retratan, encuentra una nueva posibilidad en la lectura de otros curiosos que exploran, se dejan recomendar y llegan a él por caminos inesperados.
A través de ese fanzine y de la investigación de sus autores, Alba G. Mora y Sergio Cascante, llegué a Històries de la Florida, un libro editado por ella. La edición está conformada por un trabajo arduo de exploración personal con las personas jóvenes que se animaban a escribir. En ese proceso se desarrollaron muchos pequeños fanzines donde cada participante exploraba su lugar en el mundo, ese mundo que habitaban todos como vecinos del barrio de La Florida. También contó con la colaboración del Espai Llavors y Gerard de Josep, docente del Instituto Fontserè.
Y aquí quiero ser cuidadoso. Más allá del riesgo, siempre presente, de convertir las historias de jóvenes migrantes en un simple valor editorial, creo que existe una identidad viva en el proyecto. Una identidad en la que las voces parten de una exploración honesta, personal, fuera de cualquier etiqueta cerrada. Sea cual sea. Eso no quiere decir que los libros no hablen de la vida en sus calles, o de su propia realidad como personas migrantes o hijas de migrantes. Es precisamente esa diversidad la que alimenta las posibilidades de exploración literaria de los libros.
En Històries del Raval, el primero de estos proyectos, hay una estrategia editorial clara al presentar el libro como una reunión de las “noves veus adolescents de Barcelona”. Se recogen 21 relatos, en castellano o catalán, en los que se recorren muchas de las experiencias personales de habitar una zona multidiversa, muchas veces peligrosa, pero también llena de posibilidades. Allí aparecen una amenazante carta capaz de cambiar el rumbo de la vida de un joven; el extraño agradecimiento por el recibimiento de una comunidad migrante; un desahucio visto desde los Mossos y los afectados; la vida cotidiana de una paloma como forma de paliar el aburrimiento; dos amigas con un vínculo secreto; las virtudes de un grafiti con talento.
En todos estos relatos coincide una reflexión sobre ser joven, las ganas de huir, de cambiar, de apagarlo todo, de vivir al máximo, pero sobre todo la soledad y la importancia del otro en la reformulación de nuestra propia conciencia. Este libro lo editan Miqui Otero y Juan Pablo Villalobos entre 2019 y 2021, con la colaboración de la librería La Central y el Institut Miquel Tarradell, representado por el profesor Francesc Royuela.
Los editores repiten esta experiencia en 2023-2024 con Històries del Raval: la libertad que nos daba la sandía, donde recogen 11 relatos con la colaboración de la misma librería e instituto, esta vez con la profesora Clara Castellfort. En esta edición se amplían los géneros de exploración: aparecen pesadillas violentas en bucle, la reaparición de la vampira del Raval, la búsqueda de un joven a su hermano desaparecido al migrar o una mirada vivencial y agria sobre la lucha en Palestina. El punto en común, nuevamente, son las dudas juveniles, atravesadas por relatos que hablan de la cotidianidad de su generación y de la urbanidad.
Ahora bien, este recorrido me lleva realmente a ese primer libro que conocí, primero a través de sus autoras y autores en un encuentro que tuvimos junto a Noelia Domínguez, librera de Llavors en Casa América. Con Històries de la Florida: Latidos de un gueto, leí diez de los relatos que desarrollaron sus autores: historias de ceguera colectiva, de amores imposibles y otros posibles, de traumas familiares y personales. Existe una verdadera variedad de posibilidades y atrevimientos, que sigue siendo más un ejercicio de observación sobre cómo se cuentan los jóvenes que un objeto cerrado para el análisis literario.
No estoy desmereciendo el trabajo editorial ni de escritura. Comprendo, además, que existe un desbalance entre todas las voces de los tres libros. Pero es difícil analizar el texto solo desde su forma cuando lo que importa, en este caso, es también la intención. Y a mí la intencionalidad de cada una de esas personas que increpan me interesa, me convoca; mucho más que el ímpetu de buscar a las "nuevas voces jóvenes literarias". En este caso empatizo mucho más con esa honestidad de ser y que, en el camino, se les publique; porque así es el azar. Quizás, como diría Chenoa: "soy humana, muy humana".
En ese sentido, contacté con Enerolis Bautista para participar en las jornadas de Ya nadie lee, y posteriormente con Roguer Ángel para una entrevista en la Biblioteca Tecla Sala. De esa forma fui tejiendo encuentros con muchos de esos jóvenes a quienes leí con interés y, muchas veces, con admiración. Me sorprende, como el joven que alguna vez fui, reconocer mi propia falta de libertad para escribir historias de amor tan sinceras como la de Roguer con su relato "En realidad, la felicidad sí es eterna". Así como también me interpela el adulto que ahora soy, cuando lee todas las preguntas que propone Nosheen Talat con su relato "11 suïcidis" ante un suicidio inesperado, en el que las personas también pueden ser un daño colateral (relato publicado en el primer Històries del Raval).
Y eso, generacionalmente, no solo me interesa, sino que me gusta entenderlo como una de las muchas particularidades de las que hablan otros con absoluta honestidad: abuelos violentos, padres ausentes, violencia social, preguntas sobre la muerte. Existe una mirada desde el centro de lo que son, y esa mirada nos permite ver en 360 grados otras realidades que no nos pertenecen, pero que nos afectan por formar parte de este mismo tejido social alrededor de la cultura.
Quizás, a estas alturas, el hilo entre todos estos puntos se ha vuelto más enredado, pero también más visible. Sé, por ejemplo, que se tiene preparado un segundo libro de Històries de la Florida, que saldrá en 2027. También terminé topándome con Cosita, la novela que publicó Alba G. Mora, de la que luego haré una reseña por lo entrañable de su propuesta, esa mujer que colecciona objetos de segunda mano y se ve enfrentada a un Mago que busca quitarle cada uno de esos bienes preciados.
Cada una de las descripciones de los objetos extraños que aparecen en el relato aviva el afán de un coleccionismo personal, inusitado, tan extraño como este recorrido que les acabo de hacer por la colección de jóvenes de Blackie Books. Y, por lo tanto, también por las razones que me llevaron a pensar que tenía sentido una convocatoria como la Tarda Jove del Festival Món Llibre.
La intención es que sean sus jóvenes protagonistas quienes hablen de esta experiencia con los libros, más allá de la editorial, de los profesores, de los institutos y de las libreras. Que ellas y ellos encuentren un espacio de conquista sobre el cual articular su propia mirada del proyecto.
Después habrá un taller de fanzines con Alba G. Mora, pensado para ofrecer herramientas con las que pensar los espacios personales como posibles lugares de creación. Previamente a este taller, fui a varios institutos, bibliotecas y librerías para interactuar con jóvenes, reflexionar sobre cómo se les representa en los espacios educativos y culturales, e invitarlos a participar en una propuesta donde Alba trabajará desde un territorio aún más íntimo, propio y personal.

Quien quiera participar en la mesa ¿Cómo se cuenta una ciudad? está totalmente bienvenido. Será el viernes 29 de mayo, a las 17 h. Participan Enerolis Bautista, Roguer Ángel, Nosheen Talat y Sara Ramírez, esta última autora del próximo libro a publicar.
Después, a las 18:15 h, se celebrará el taller Un fanzine familiar, dirigido exclusivamente a jóvenes. Ambas actividades tendrán lugar en el Mirador del CCCB y las inscripciones pueden realizarse a través del enlace de la Tarda Jove.




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