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Actualizado: 3 sept 2021


Maite Carranza intimida. Pero su amabilidad quiebra con el prejuicio, y es la razón por la que aún impresiona a tantos lectores, quienes se ven seducidos ante la fuerza de su palabra enérgica pero sin descuidar un tono afable. Sus respuestas a la entrevista se entonaban con el vigor de una amplia trayectoria en la televisión y en el campo literario. Antropóloga y también educadora, ha escrito un gran número de guiones, y publicado una importante obra literaria que se pasea por diversos estilos, donde resaltan la novela ¿Quieres ser el novio de mi hermana?, la saga fantástica La guerra de las brujas, y el policial Palabras envenenadas por el que recibió no solo la admiración de los jóvenes lectores, sino el premio Edebé 2010 y el reconocimiento del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil del 2011. Maite Carranza es, actualmente, una figura vital en el campo de las letras para jóvenes en español.

Ante tanta diversidad de profesiones, ¿cómo llegas a conectar con la escritura?, ¿era una idea que tenías desde joven?

La escritura literaria era y ha sido siempre la primera idea, la que soñaba desde niña, la aspiración máxima. Pero para conseguir dedicarme a ello he debido profesionalizarme en ámbitos cercanos como la docencia y la escritura de guiones. Reconozco que ambas tareas me encantan y que me han enseñado mucho.

¿Prefieres escribir guiones o libros?

Empecé con los libros y creí ingenuamente que podría escribir guiones para ganarme la vida mientras continuaba con los libros. Craso error. Ambas actividades son incompatibles. Ahora no las hago en simultáneo, las alterno. He descubierto que los guiones me dan fuerza y me conectan al mundo y que los libros me permiten explorar con mucha más intensidad mi propia voz. La literatura, sin duda, es un ejercicio autoral mientras que los guiones constituyen un trabajo de equipo.

¿Cómo compaginas cine, televisión y literatura?

Concibo historias y luego decido cuál es el marco y el género adecuados para ellas. A veces las trasvaso, como me sucedió con La Guerra de las Brujas que comenzó siendo una propuesta de película de cine, o como Palabras envenenadas que partía de una sinopsis para una TV.Movie.

La televisión, la mayoría de las veces, es satanizada por la cultura, ¿consideras que ambos mundos pueden sustentarse?, ¿cómo se logra?

La televisión es un medio audiovisual con posibilidades infinitas. El uso que se haga del mismo por parte de las cadenas, los publicitarios, y los productores no invalida el medio. Yo creo en la televisión puesto que tiene la virtud de penetrar en los hogares y conectar cómodamente con los espectadores. Lamento que su faceta cultural e innovadora esté infrautilizada en España donde predomina un modelo más populista y generalista. En nuestro país solo se juega seguro sobre modelos importados o ya previamente probados. Somos miméticos y poco creativos, aunque confío que esa tendencia se vaya corrigiendo. Actualmente la renovación de la dramaturgia y la narrativa audiovisual se está produciendo en la televisión americana. Las series de culto están sustiyendo al cine de autor. ¿Quien dijo que la televisión era basura?

Series de televisión para jóvenes como Skins, Física o química, El barco o Pulseras rojas, por citar solo algunas, ¿son representaciones válidas del joven actual?, ¿crees que exista un espacio que conecte de igual manera con el adolescente dentro del mundo literario que va dirigido a ellos?

Las series citadas son modelos muy diferentes. Algunos jóvenes considerarán que Pulseras rojas es ñoña o que Skins es demasiado atrevida, por eso hay ofertas variadas y espectadores para todos los gustos. Los jóvenes pertenecen a una misma franja de edad, pero no son miméticos, tienen ideas políticas diferentes, gustos estéticos y musicales diferentes, procedencias y hablas diferentes y pertenecen a clases sociales diferentes. No se puede pretender reducir la “juventud” a una única tendencia. En literatura ocurre lo mismo, cada autor ofrece su particular visión del mundo y los jóvenes conectan con sus autores en función de sus gustos.

Logras salir del fenómeno de la trilogía fantástica La guerra de las brujas, para adentrarte en el crudo policial que significa Palabras envenenadas, ¿cómo te tratan tus lectores al dar un salto tan violento de la fantasía a la realidad?

Se ha dado el curioso fenómeno de que algunos lectores han crecido durante esa transición y aceptan el cambio de buena gana. Si leyeron La guerra de las brujas con catorce años y Palabras envenenadas con dieciseis se sienten recompensados por esa novela más adulta, más reflexiva. Los fanáticos de la literatura fantástica ya no se prestan a leer nada fuera de la fantasy. Son los menos.

¿Cómo te sentiste al recibir el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil el año pasado?, ¿te lo esperabas?

Recompensada y reconocida. Recompensada por haber premiado un libro diferente y atrevido. Reconocida por haber premiado una dedicación de 25 años a la literatura infantil y juvenil. El Premio nacional aúna ambas cosas, un libro y una trayectoria. Reconozco que ha sido un gran espaldarazo y que me llena de orgullo.

¿Has renunciado a temas como el humor y la infancia de tu obra primigenia? ¿O sientes más bien una evolución?

En absoluto. No solamente no he renunciado sino que mis libros más recientes publicados a lo largo del 2011 y 2012 corresponden a una serie infantil/juvenil humorística, desenfadada e ilustrada en forma de cómic por Agustín Comotto. Víctor Yubacuto, un personaje de once años transgresor y algo gamberro se inscribe en el estilo de mis primeros libros que rescaté en el 2002 con ¿Quieres ser el novio de mi hermana?. Mis Víctor (Víctor y los vampiros, Víctor y los romanos, Víctor y los duendes) están escritos desde la óptica de un humor esperpéntico y costumbrista que disecciona inmisericordemente la infancia y sus mundos adyacentes: familia, escuela, amigos. La escritura de Víctor son mi píldora semestral de optimismo. Me encanta el humor y la infancia.

¿Cómo crees que la crisis actualmente pueda afectar a la experiencia de la lectura?

A grandes males grandes remedios. Las situaciones difíciles agudizan el ingenio. Tal vez sea la ocasión para la lectura digital o para lecturas compartidas o para experiencias novedosas. Lo que no creo es que la gente deje de leer a causa de la crisis. Leer posibilita soñar y escapar de nuestra cotidianidad insufrible. Un buen remedio a nuestos males.

Danos tu opinión sobre el fenómeno de blogueros adolescentes que critican y comentan la producción editorial que va dirigida hacia ellos. ¿Sus opiniones se pueden legitimar en un espacio tan efímero como la red?

Es un tema controvertido que ha sido objeto de polémica en más de un encuentro con autores. Si bien me parece excelente que los jóvenes tomen la iniciativa de recomendar libros de su gusto a sus amigos y amigas de la red, hay algunos – los menos- que sin poseer conocimientos suficientes sobrepasan su grupo de conocidos y adquieren una dimensión pública excesiva pontificando con faltas de ortografía y sin argumentos sobre libros que no comprenden. Hay blogueros universitarios, cultos, estupendos lectores y tan válidos como los críticos literarios de cualquier publicación impresa. Lo peligroso es la excesiva juventud e inexperiencia de algunos y el trato de favor que se les da sin merecerlo. Debería publicarse siempre el currículum del bloguero como garantía de honestidad y trayectoria. Algunos autores consideran que las editoriales son las causantes del fenómeno puesto que regalan libros y difunden los comentarios de los jovencísimos blogueros. Yo soy poco intervencionista y me siento atraída por el fenómeno. Creo que la misma red regula esas excesivas ofertas y equilibra las demandas. No es necesaria ni la censura ni la represión, aunque si alguien se siente ofendido la red le permite el derecho de réplica. Esa es la grandeza de la democracia y de la libertad de expresión.

¿Cuáles son tus manías básicas a la hora de escribir?

El silencio y el aislamiento. Me gusta escribir sola y sin ruidos. No pido demasiado.

¿Cómo logras mantenerte actualizada sin perder la trascendencia en la escritura?

Me actualizan mis hijos, mis lectores, la red y la realidad circundante. No desconecto jamás del mundo y, si bien he sentido deseos de hacerlo, creo que es un gran error.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Estoy adaptando para guión Palabras envenenadas, tengo ya dispuestos dos libros de Víctor para ser escritos próximamente y una idea de novela que planea desde hace dos meses y que si puedo concretaré este verano. En febrero saldrá finalmente una novela para adultos en Espasa Calpe titulada El fruto del baobab. Sinceramente, creo que mis jóvenes lectores también podrán leerla.

Conversaciones minúsculas

¿Una palabra?

Experimentar.

¿Una verdad?

Todos moriremos.

¿Un animal en el que metamorfosearse?

Un delfín.

¿Un libro de tu adolescencia?

Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

¿Un guión?

El verdugo de Rafael Azcona.

¿La antropología?

Harris, el maestro de la divulgación.

¿Y la educación?

Clausurar las aulas del siglo XIX.

¿Anaíd, Selene o Demeter?

Selene.

¿Una escena?

El padrino. La cabeza de caballo en la cama. (La aspiración de todo guionista).

¿Una canción?

Brown eyed girl de Van Morrison.

Si dentro de tres días se acabara el mundo…

Pasar esos tres días con los míos gozando y riendo.

***Imágenes usadas en esta entrevista: 1. Fotografía realizada por Júlia Prats. 2. Detalle de la portada del libro Magia de una noche de verano, ilustrado por Enrique Corominas y editado por Edebé. 3. Detalle de portada del libro El clan de la loba, diseñada por César Farrés y editado por Edebé.


 
 

Actualizado: 3 sept 2021


Los jóvenes, en la actualidad, están enfrentados a grandes cantidades de información gracias al mundo virtual, las redes sociales y la publicidad. Sin embargo, la literatura siempre busca un nicho para comunicarse con ellos. Ana Díaz Plaja, especialista en literatura infantil y juvenil, conversa sobre la lectura en los jóvenes en la actualidad.

¿Cómo fue su acercamiento a la lectura?

Gracias a mis padres y hermanos.

¿Qué leen los jóvenes en la actualidad?

La realidad -aunque a veces no guste, porque es políticamente incorrecta- es que las jóvenes leen mucha literatura romántica, con vampiros o sin ellos, y los jóvenes leen menos. Si lo hacen, es una línea épica al estilo posttolkeniano. Todos (ellos y ellas) leen ingentes cantidades de materiales que pueden encontrar en sus smatphones, tabletas u ordenadores. La mayoría, interacciones entre ellos.

¿Los libros para jóvenes son una estrategias de marketing?

Todo hoy día es una estrategia de marketing. Y ya que el marketing se aprovecha de nosotros, aprovechémonos nosotros del marketing.

¿Las modas son ventajosas para la lectura en los jóvenes?

Sí, claro. A través de una moda un joven puede empezar a leer algo. Si queda atrapado, pues habremos ganado un lector. Si solo era una moda, lo dejará. ¡Tampoco valía la pena como lector!

Ante un mercado editorial tan competitivo actualmente, ¿cómo serían las dinámicas para abordar la lectura de los clásicos de la literatura juvenil?

A través de todo tipo de estrategias, pero que contemplen la noción de esfuerzo, de complejidad, de placer lento que comporta profundizar en los clásicos.

¿Aún en la actualidad se puede hablar de literatura juvenil como un género menor?

No “se puede”. Hay quienes aún se permiten ignorarla o despreciarla. Allá ellos…


De dar tres reglas básicas clasificar a un libro para jóvenes, ¿cuáles serían?

Como me gusta más pensar en lo que es y no en lo que debería ser, las tres reglas la reduzco a una: que forme parte de una colección destinada a público joven. La metamorfosis de Franz Kafka algunas veces se ha considerado como juvenil, según la colección a la que pertenezca. Después hay lectores jóvenes que encuentran su libro en cualquier colección. Un adolescente puede fascinarse con Crimen y Castigo o con Lolita de Nabokov, aunque no pertenezcan a colecciones juveniles.

En un mundo plural, con evoluciones sociales y lingüísticas en los jóvenes tan distantes, ¿cómo construir un libro universal?

Creando libros muy locales que trasciendan su localismo. Es el caso del Quijote.

¿Existe la segregación de editoriales con literaturas de otros países o se está dando una apertura en la actualidad?

Creo que a los hispanohablantes en general nos falta más intercambio, más conocimiento unos de otros, más contactos.

¿Por qué la crítica de la literatura infantil y juvenil ha causado tanto interés en los últimos años?

Porque se ha trabajado con intensidad, rigor, variedad y con buenas herramientas metodológicas.

¿Cómo sería el libro ideal?

Cada lector ha de encontrar el suyo. Y, probablemente, a lo largo de su vida, irá añadiendo otros nuevos.


Biografía

Ana Díaz-Plaja Taboada es doctora por la Universidad de Barcelona. Trabaja en la Facultad de formación del Profesorado de la Universidad de Barcelona y da clases a estudiantes de grado y de Máster. Sus campos de trabajo son la literatura infantil y juvenil, la didáctica de la literatura, la literatura comparada y la interacción de las artes. Pertenece a los grupos de investigación FRAC y POCIO de la Universidad de Barcelona. Ha participado en diversos congresos, ha colaborado en revistas y ha publicado algunos libros. Su último trabajo es Escrito y leído en femenino (Universidad de Cuenca/CEPLi, 2011).

***Imágenes usadas en esta entrevista: 1. Fotografía cortesía de la página web de la Universitat de Barcelona. 2. Detalle de portada del libro Escrito y leído en femenino: novelas para niñas, editado por la Universidad de Castilla-La Mancha. 3. Portada del libro Lecturas adolescentes, editado por Graó.


 
 

Actualizado: 3 sept 2021


Cristina Müller tiene el encanto y la timidez de los niños, a pesar de ser más alta que muchos adultos. La sobriedad de sus palabras, a ratos, se tropieza con el encanto pícaro de alguna idea. Fue así como transcurrió esta entrevista, entre juegos y respuestas, revelándonos el universo creador de la poesía de imágenes. Su trabajo ha sido editado en Venezuela y España, y es conocida por sus ilustraciones en lo libros Desde mi ventana (Anaya, 2006) de Ana Tortosa; Palabras al viento (La Barca de la luna, 2007) de Pedro Okura; La noche es un tren (Anaya, 2008) de Alejandro Sandoval Ávila; Versos que el viento arrastra (El Jinete azul, 2010) de Karmelo Irribaren o Nilo y Zanzibar (Edelvives, 2006) de Javier García Sobrino, por el que fue merecedora del 1º Premio en el “I Concurso Internacional Álbum Infantil Biblioteca. Cabildo de Gran Canaria. También participó en el proyecto ‘play and learn with miffy’ de Butterfly Works, donde diseñó junto al ilustrador Yonel Hernández, y las escritoras Elvia Silveira y Reyva Franco, al primer amigo internacional bajo el legado del diseño de Dick Bruna: Yoyo, una pereza que contará con su libro de próxima edición como resultado de la experiencia intercultural que relacionó a Amsterdam y Caracas. Con esta hoja de vida a su favor, una humilde Cristina Müller nos reveló datos sobre su trabajo y experiencia.

¿Ilustrar para niños o para jóvenes? ¿Por qué?

Lo mismo me pregunto yo. La verdad es que la decisión profesional que tomé hace unos años fue la de ilustrar literatura infantil, pero hoy en día me planteo: ¿por qué ilustrar para niños y no sencillamente ilustrar literatura? Sinceramente la edad del destinatario es algo que no tengo presente al momento de ilustrar. Es cierto que cada edad tiene su encanto, sus intereses, sus ritmos… pero en verdad no me convence el planteamiento de que a una persona le guste esto o aquello solo porque tiene 5, 17 o 60 años. Creo más bien que lo que define a un ser humano son muchos otros factores, miles de factores, y sería reduccionista pensar sólo en su edad. Imagínense ilustrar sólo para niñas (¡puaj!). Hay adultos que nunca dejan de ser niños y pequeños seres humanos que viven mucho más experiencias e incluso más duras de las que algunos adultos jamás experimentarán.

Ilustrar poesía, suponemos, debe ser una tarea complicada. Sin embargo, en varios de los libros de poesía que has ilustrado (Vientos que el verso arrastra, La noche es un tren), logras que la imagen no solo acompañe a la palabra poética, sino que la reinvente. ¿Cómo haces para ilustrar poesía? ¿Existe alguna dinámica posible?

Bueno, primero, muchas gracias por tu apreciación y acercamiento al trabajo hecho. La imagen poética ha sido personalmente un gran descubrimiento, pues me siento muy libre al ilustrar poemas. Al final del libro La noche es un tren explico, de manera muy sencilla, parte del método utilizado. Se trata de un ejercicio de semiótica que hacíamos en la escuela, que consiste en encontrar dos o más signos visuales y cruzarlos, descontextualizarlos y finalmente generar un nuevo contenido con ellos. Similar al juego que hace el nombre de esta revista: Pez linterna. Tales signos deben estar vinculados de una u otra forma (entre sí y con el poema) y deben crear cierta extrañeza al ser relacionados porque mientras más distantes sean, más interesante será la relación. Sin embargo, no debe ser del todo absurdo el resultado para poder lograr comunicar algún mensaje, aunque el significado último es aquel que el lector le da.

¿Cristina Müller tiene una poética de la imagen?

Me parece que es muy pronto para decirlo pues (espero) aún me faltan muchos textos por ilustrar (sonrisa esperanzada).

Háblanos de tu adolescencia. ¿Cómo fue tu primer acercamiento a la ilustración?

Fui una niña muy tranquila y ahora creo que me faltó rebeldía, locura. Siempre tuve un gran sentido de responsabilidad y quizá eso no me ha dejado ser todo lo libre que me gustaría ser. Mi acercamiento a la ilustración fue intuitivo y nadie me dijo que no lo hiciera, porque de lo contrario seguramente habría obedecido. Así soy ilustradora.

¿Cómo te sentiste al ver tu primer libro editado?

Mi primer libro editado vino mucho después y para ser totalmente sincera, lo que sentí fue un gran alivio, porque lo viví como un proceso muy difícil en ese momento. Hoy en día siento -y me imagino seguiré sintiendo- una gran alegría cada vez que un libro llega a ser realidad (igual que cualquier otro escritor o ilustrador seguramente); y lo mejor de todo: me voy sintiendo muy poco a poco cada vez más adolescente.

Has logrado conseguir un discurso propio, basado en los íconos y formas que reestructuran la imagen que construyes. Haces de la combinación de los objetos una metáfora. ¿Cómo ha sido este camino? ¿Qué te condujo al minimalismo visual?

Un buen editor es quien te señala tu propio camino. Antonio Ventura es, en mi caso, quien me hizo ver por primera vez el carácter melancólico y el silencio que estaba contenido en las imágenes que creaba. Me señaló el poder evocador que tiene ese espacio y pude darme cuenta de que ese carácter incompleto es el que permite que el lector construya significados propios. Fue una lección de humildad, pues en verdad no hay que decirlo todo y ésa es una gran lección de la que estaré eternamente agradecida.

Tuviste la oportunidad de experimentar directamente con los Yukpa para ilustrar un libro con técnicas digitales, como también te embarcaste en la experiencia de Yo-Yo. ¿Te consideras una ilustradora de riesgo? ¿O es que experimentar es parte de tu arte?

Tengo la necesidad de aprender algo en cada proyecto, de crecer. Cada proyecto lo asumo como un reto y los que mencionas en particular me proporcionaron grandes aprendizajes. El mito indígena que ilustré representó una gran interrogante, pues en ese momento habría sido igual de bizarro ilustrar un cuento escandinavo o norkoreano, pues era muy poco (por no decir nada) lo que conocía a la cultura Yukpa. Gracias a que la editorial contaba con un presupuesto que permitía internarse unos días en esa comunidad, logré vincularme directamente con el tema. Siempre me queda la duda de si realmente una persona que ha crecido rodeada de códigos yukpas conecta con el imaginario planteado y le da significados profundos, más allá de los que yo pude prever como ilustradora de un texto dado, pues sigue siendo en cierta forma un lector desconocido para mí. El otro proyecto que nombras ha sido un regalo de la vida, porque desde hace muchos años he querido estar involucrada en un proyecto social con el que pueda aportar algo a la sociedad en la que nací y en la que me desarrollo. El reto en este caso fue el de trabajar en colectivo y desprenderse de la forma de trabajo personal para alcanzar un objetivo muy claro: desarrollar un personaje, bajo el legado gráfico de Dick Bruna, que será destinado a la primera infancia. Ojalá la gran mayoría de los niños de mi país, aquellos de menos oportunidades de lectura, tengan acceso a este material en un futuro cercano, para que crezcan con él y puedan sentir el cariño que le pusimos a yo-yo al momento de crearlo.

¿Qué piensas del graffiti? ¿Para ti es arte?

El graffiti es, sin duda alguna, un lenguaje artístico, urbano por excelencia. En ese sentido aprecio a aquellos que tienen un mensaje valioso que comunicar y que escogen este lenguaje como medio de expresión de su discurso, mientras que desprecio a los que sólo repiten su firmita aquí y allá, pues es una técnica que requiere de gran destreza y me parece talento perdido en el autofoco. Me encanta que uno pueda “leer” la ciudad, entonces mejor que sea interesante lo que uno pueda leer en ella, ¿cierto? En realidad sueño con ser graffitera, pero quizá algunos piensen que ya se me pasó la hora… ¿Ves lo que te contaba de mi adolescencia tardía? (mucha risa).

Los jóvenes admiran mucho tu estética. ¿Nunca te has preguntado por qué?

No, la verdad no lo sabía. Pero ahora que lo pienso… yo los admiro mucho a ellos y quizá sea por eso la conexión.

De poder ilustrar un clásico adolescente, ¿cuál te gustaría? ¿Por qué?

No me lo he planteado y quizá por ello pueda darte una respuesta que carezca de reflexión o que por desconocimiento deje fuera algo que me guste, pero mis lecturas favoritas de adolescente eran los cuentos de Cortázar y quizá eso es lo que me gustaría ilustrar, pues era lo que me apasionaba leer en esa época de mi vida. Su capacidad de jugar con las estructuras narrativas, los personajes, el placer por el lenguaje y las palabras. En la escuela de diseño ilustré un cuento de él que se llama “líneas de la mano” en formato de cómic. Me planteé hacerlo con pura narración visual, es decir, ilustrando literalmente cada palabra y omitiendo el texto. También entonces me gustaban mucho los cuentos eróticos, pero me parecen muy difícil de ilustrar. En ese caso mejor la imaginación, pues es más volátil, menos concreta que la imagen.

¿Cuáles son tus influencias? ¿Tienes ilustradores que te inspiren?

Muchos, pero creo que las influencias vienen de todas partes. Uno va coleccionando lo que resuena dentro, ya sea una frase, un paisaje, un recuerdo, venga del cine, sea la letra o la melodía de alguna canción o el rostro de alguien. Igual de los ilustradores te puedo nombrar a mis tres indispensables: Wolf Erlbruch, Kveta Pacoska e Isidro Ferrer. Cuando sea grande quiero ser tan libre como ellos.

¿Has pensado en escribir?

Me encantaría escribir, mucho, pero soy una cobarde.

¿Qué te inspira?

La vida, el arte. Me inspiro al ver otras creaciones. Me gusta pensar que la luz llama a la luz y la oscuridad llama a la oscuridad.

¿El futuro de Cristina Müller? ¿Vienen novedades?

Estamos trabajando en eso. Hay dos proyectos en construcción. (:-D)



Conversaciones minúsculas

¿Un cuadro?

La escultura de Duchamp con la rueda de bicicleta.

¿Poema o cuento?

Cuento: “La luz es como el agua” de Gabriel García Márquez.

¿Una película?

Air doll de Hirokazu Koreeda.

¿Un héroe de la adolescencia?

Bob Marley.

¿Una persona?

Frida Kahlo.

¿Qué querías ser de niña?

Como todos, quería ser grande.

¿Un color?

Los matices del blanco.

El mejor libro de Cristina Müller hasta ahora es…

Ta ta ta taaaan…

¿Un objeto?

Una libreta pequeña para anotarlo todo.

¿Una palabra?

Utopía.

***Imágenes usadas en esta entrevista: 1. Autoretrato ilustrado de Cristina Müller en la biografía de su portafolio virtual. 2. Fotografía cortesía de la ilustradora. 3. Ilustración del libro Palabras al viento (La Barca de la luna, 2007) de Pedro Okura.


 
 
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Cultura, libros, infancia y adolescencia

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ilustración de las jornadas @Miguel Pang

ilustración a la izquierda @Juan Camilo Mayorga

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